Octavi Pellissa

Sergio Patón

Estaba dando vueltas a qué escribir en esta entrega y estaba decantándome por volver a las elecciones de Estados Unidos, para criticarlos y decir algo así como que les vuelve el Karma, y si no volver a los asuntos de los últimos tiempos: proceso, pandemia…, pero creo que todos necesitamos un descanso, y se lo voy a dar.

De tanto en tanto pienso en hablarles de Octavi Pellissa, militante del PSUC y de otras tantas causas. Es un personaje sobre el que no hay mucho escrito, de hecho hoy les recupero un artículo que escribí sobre un acto de presentación (20/11/2008) de sus diarios “Apunts sobre la Clandestinitat. Diari 1975-1992” cuando en internet (y fuera) no se encontraban muchas cosas, salvo los artículos y las entrevistas a Josep Torrell. Sigue leyendo

Seria fractura interna

LBNL

No me refiero tanto a las recientes disfuncionalidades de la coalición de gobierno – una enmienda unilateral presupuestaria por aquí, un tuit criticando a la vice-presidenta primera por allá – dado que todo indica que su “solución” se postergará a la aprobación de los presupuestos y, una vez aprobados, pues ya veremos porque lo mismo Podemos entra en vereda que “es invitado” a salir del gobierno, que ahí fuera hace mucho frío. El título se refiere más bien al veto sobre el acuerdo presupuestario plurianual de la Unión Europea por parte de Hungría y Polonia, apoyados por el trumpista Presidente de Eslovenia, que también se distinguió por apoyar las acusaciones de fraude electoral de Trump. Cabe recordar que aquellos, los presupuestos nacionales, están basados en los 70 mil millones de euros en subvenciones que en julio “le tocaron” a España en el gran pacto plurianual presupuestario europeo, además de otros 70 mil millones en préstamos “blandos”.

Hungría y Polonia no tienen ningún problema con el pacto presupuestario en sí, ahora incrementado levemente por el Parlamento Europeo – pero si con que sus disfuncionalidades democráticas internas – a juicio de las instituciones de la Unión y la inmensa mayoría de los 25 Estados Miembros restantes – puedan servir para suspender parte de los fondos que deberían recibir. En realidad el criterio de calidad democrática se aplicará a todos y hay otros Estados Miembros con peligro de verse afectados – Rumanía y Bulgaria, por ejemplo, o también Malta, por citar los tres ejemplos más probables – pero no tanto por las decisiones de sus gobiernos en contra de la independencia judicial, la libertad de expresión o las libertades civiles sino por su ineficacia o falta de voluntad para combatir la corrupción o el crimen organizado. Solo Hungría y Polonia se erigen en paladines de la denominada “democracia iliberal” que, para entendernos, es algo así como una democracia con un gobierno fuerte, ley a medida, prensa oficialista y, desde luego, orden sin “mariconadas” como ONGs o reivindicaciones feministas y mucho menos de libertad sexual. Sigue leyendo

La vida en el filo

Alfonso Salmerón

He estado viendo estos días el documental “La vida en el filo”. Dirigido por Charlie Arnaiz y Alberto Ortega y bajo la producción de Dadá films & entertainment, narra la historia del cantante y polifacético artista José Ramón Martínez, Ramoncín. Creo que merece la pena. El repaso de la carrera del cantante es también un repaso a nuestra historia más reciente desde finales de los 70 hasta nuestros días. A mí me ha removido cosas. Canciones y recuerdos de una época, finales de los ochenta en plena efervescencia vital. Me ha llevado a mi barrio, La Florida, en L’Hospitalet, donde los chavales escuchábamos a Ramoncín, Rosendo o a Los Burning porque Legazpi, Carabanchel o Vallecas siempre nos quedaban mucho más cerca que la Diagonal de Barcelona, aunque ésta estuviera a tan sólo dos kilómetros de casa.

Ramoncín hablaba de nosotros cuando nadie lo hacía. Chavales de barrio a los que “nadie les iba a regalar nunca nada”. Es así. El rock que se hacía por entonces mayoritariamente en Madrid, era nuestra cultura. La chupa y la litrona (aquí le llamábamos xibeca tomando el nombre de la marca) los discos que mirábamos una y otra vez todas las semanas en la tienda Discomanía del barrio pero que sólo podíamos comprar muy de vez en cuando si nos llegaban los ahorros o con motivo de algún cumpleaños. Recuerdos de aquellos vinilos que escuchábamos en mi pequeña habitación de un piso de cincuenta metros cuadrados donde vivíamos seis personas, con las paredes forradas de pósters: Led Zeppelin, Iron Maiden, Barón Rojo, Leño, El Último de la Fila… Tocar la portada, la liturgia de abrirlo, ponerlo en el tocadiscos y sentarte a escuchar mientras leías las letras de las canciones sin enterarte de nada. También crecimos con la revista Popular1 y escuchábamos el programa Tarda Tardà en Catalunya Radio, del tristemente desaparecido Jordi Tardà, gran amigo de Ramoncín, además de uno de los privilegiados a los que los Jagger, Richards y compañía le descolgaban el teléfono para hablar de su última gira. Todo eso era nuestra cultura, nos dio un sentido de pertenencia, una identidad, “es tu cultura, es tu identidad” que cantara unos años antes el gigante Miguel Ríos en su Rocanrol bumerang. Sigue leyendo

Pásale esto a tu cuñado

Juanjo Cáceres

Se acercan las elecciones catalanas. Tan solo faltan tres meses para su celebración mientras seguimos profundizando en un clima de agotamiento social causado por las severas consecuencias de la pandemia y el desgaste político acumulado por el Govern en el último año. Esa misma pandemia está condicionando el itinerario preelectoral, como también lo hizo en Galicia y País Vasco unos meses atrás: la sensación de precampaña es inexistente, la identidad de las fuerzas políticas que concurrirán y de los candidatos y candidatas participantes ofrece aun importantes dudas y en estas primeras elecciones posteriores a la aplicación del 155, el espacio independentista y soberanista parece que participará con un gran número de marcas electorales que competirán entre ellas.

En ese marco, los socios del Govern (ERC i Junts) se muestran poseídos por sus batallas internas y desbordados por los múltiples frentes abiertos por la Covid19. Para muestra un botón: la nefasta gestión de las ayudas para autónomos orquestada por la Generalitat la semana pasada, que generó enfado e indignación en el colectivo a partes iguales. Ello está teniendo como consecuencia que los elementos clásicos del debate político catalán lleguen desdibujados y desubicados. Desde la marcha forzosa de Quim Torra han pasado a segundo plano las reivindicaciones nacionales pero, si se me permite la metáfora, algunos grandes éxitos de la radio se han trasladado desde las emisoras catalanas a los 40 Principales, directamente: esto es, al debate sobre los Presupuestos Generales del Estado, donde hace algunos días aterrizaba el blindaje de la inmersión lingüística. Sigue leyendo

Inquietante Trump

Carlos Hidalgo

Cuando hace un par de semanas hablé de las elecciones estadounidenses, confesé que me preocupaban, sobre todo, por el efecto de imitación que pueden producir en otros países y más concretamente en el nuestro. Mientras mucha gente observa lo que pasa preocupada por el posible fallo de una democracia, otros observan las maniobras de Trump y de una insólita mayoría del Partido Republicano de los Estados Unidos como una nueva receta de obtener y mantener el poder al precio que sea.

Que Trump se negara a aceptar los resultados no era necesariamente una sorpresa. Ya amenazó con no hacerlo en las elecciones contra Clinton, cuando dijo que sólo aceptaría los resultados si le eran favorables. Pero que ahora, además de no aceptarlos, se niegue a poner en marcha el proceso de transición entre administraciones, tensa peligrosamente las cosas. Sigue leyendo

Sahara Occidental

Marc Alloza

Una vez más vuelve a la actualidad el conflicto del Sahara Occidental tras la intervención de las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos (FAR), para sofocar unas protestas que mantenían desde hace 3 semanas un grupo de manifestantes saharauis. A la altura de Guerguerat los manifestantes mantenían cortado al tráfico la carretera internacional que cruza el territorio desde Mauritania a Marruecos. Los manifestantes se concentraban para reclamar el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas (ONU) sobre el referéndum de autodeterminación del pueblo Saharaui. A fecha de hoy las informaciones que llegan son contradictorias. Por una parte Marruecos asegura que el tráfico está abierto. Por otra parte el Frente Polisario ha declarado el estado de guerra a Marruecos, asegura que la carretera permanece cerrada y afirma que ha realizado ataques a posiciones marroquís. Ataques que según las autoridades del Reino Alauita han sido repelidos sin víctimas. Sigue leyendo

¿Hechos?

LBNL

La percepción de la realidad importa tanto o más que la realidad misma porque la subjetividad de cada uno influye mucho en cómo interpretamos los mismos hechos, incluso cuando se desarrollan delante de nosotros, y las conclusiones que extraemos de los mismos. Las divergencias lógicamente aumentan cuando entra en juego también la subjetividad del que nos relata los hechos y, exponencialmente, cuantos más pasos intermedios haya entre el hecho en sí y nuestra interpretación del mismo. Pero tengo la sensación de que la cosa se está desmadrando completamente y no tengo claro que vaya a mitigarse en el futuro. Lo digo porque ayer mismo mi mujer y yo charlábamos tranquilamente y en un momento dado ella desdeñó algo que yo mencioné diciendo que eso era así solo para “los locos de siempre”. Pero pocas horas más tarde leí en El País que según la encuesta de 40dB el 40% de los españoles cree que hay una conspiración detrás de las vacunas del COVID, porcentaje que asciende hasta el 55% entre los votantes de Vox (esto me cuadra) pero que ¡se mantiene en un 29% para los votantes del PSOE y un 25% para los de Podemos! Cuando la mayoría era analfabeta y la minoría era ilustrada, las cosas estaban más claras, sobre todo porque la mayoría no aspiraba a opinar más allá de sus intereses directos y la religión se ocupaba de dar respuestas y constreñir su comportamiento. La absolutamente necesaria socialización de la educación ha conllevado innumerables ganancias individuales y sociales, incluida la adhesión inmensamente mayoritaria a la democracia como forma de gobierno y el rechazo a la violencia. Pero no parece haber sido suficientemente profunda como para que, al menos una gran parte de la sociedad sea capaz de resistir las presiones desinformativas que, en el mundo digitalizado y globalizado en el que vivimos, son cada vez más intensas.

Tendría que consultar la encuesta directamente de 40dB (solo estará disponible mañana) pero quiero pensar que parte de los encuestados confunde conspiración con el posible origen del virus en un laboratorio chino – no descartable – en el que por lo visto cree el 65% de la población. Es decir, que no puede que no sea exacto que el 40% de la población crea que la pandemia es un puro invento o que se ha propagado ex profeso – tengo un amigo, muy majo y muy intelectual, que está convencido de esto último. Aún así, que 40% de los españoles crea que se oculta el origen del virus en un laboratorio me parece francamente preocupante. Sigue leyendo

Algunas impresiones

Arthur Mulligan

Es radicalmente falso que España sea un estado federal, ni federalizante, ni cuasi federal, ni cojocogobernante, ni cojocogorzio, ni nada de nada. Basta ya de embustes y medias verdades que se intuyen bajo ese fino velo normativo a donde acuden insatisfechos los sedientos de valores que la Constitución no puede ni debe saciar de ninguna manera. No es lecho de Procusto ni esfinge interpretable; es obra humana y como tal puede ser reformada o destruida pero nunca reinventada.

En Euskadi, una vez más, nuestro ágil gobierno liliputiense ha fracasado desde esa soberbia fundacional (aquí hacemos las cosas mejor y por eso exigimos más y más competencias), ha rehusado los rastreadores ofrecidos por el ejército, permitido botellones y relajado las medidas necesarias y previsibles para una segunda ola, sin la necesidad, después de las elecciones -que ganaron – de tener que caer bien a todo el mundo, en toda época y todo el tiempo. Sigue leyendo

El bien y el mal: una del oeste

Senyor G

Hará unos tres años vimos en familia en un CaixaForum a reventar de criaturas de la edad de mi hijo “Indiana Jones. En busca del arca perdida”, entonces él tenía 7 años. Flipamos toda la familia, por la película en sí, ¿quién no se deja llevar por una película de aventuras?, y por el ambiente de disfrute colectivo infantil y familiar, porque es una situación que en los últimos lustros se ha hecho rara, la de ver una película en un cine con muchos espectadores y con ganas de pasarlo bien y demostrarlo. Demostrarlo como niños.

Película de aventuras a tutiplén: buenos y malos, suertes y desgracias, amores y justicia final. Lo del amor lo dejo para otro día, porque los amores de un rato no son amores. Mira, mira Senyoret U., los nazis son los malos. Y bueno yo daba por supuesto que mi hijo sabía quienes eran los nazis, ¡pues claro que no! Ahora lo sabe por la explicación iniciada esos días, aunque no es fácil explicarle eso a un niño sin películas previas, y ahora sabe eso y en poco que la segunda guerra mundial la ganó la URSS. ¿Y qué es la URSS? Sigue leyendo

El mal perder

Carlos Hidalgo

Pues mientras sigue el interminable recuento electoral tan anglosajón de los Estados Unidos, parece que con todos los votos contados, Donald Trump ha perdido contra Joe Biden. El Colegio Electoral, ese parlamento de un solo uso que se encarga de escoger al presidente de los Estados Unidos, tiene mayoría absoluta asegurada para Biden, mientras que Trump no tendría opciones de ganar, aunque todos los votos que quedan por contarse fueran a su favor (que no lo serán). Lejos de reconocer esto, el aun presidente estadounidense niega la realidad -como viene haciendo desde siempre-, dice que sólo son legales los votos a su favor y denuncia un fraude electoral masivo que nadie es capaz de demostrar.

Los que conocen al personaje Trump desde hace tiempo dicen que esto es la manera habitual de proceder para él, incluso antes de entrar en política. Una de las tácticas de negocio de Trump era no pagar a sus proveedores para luego inundarlos a denuncias -fundadas o no-, de tal manera que el proveedor terminase concluyendo que era mejor quedarse sin pagar a hacer frente a los gastos legales de tanto pleito. Sigue leyendo