Rey emérito, república y país (y III)

Juanjo Cáceres

El pasado 28 de julio presentábamos la segunda entrega de esta trilogía de reflexiones monárquicas. Casi dos meses después, con todo lo transcurrido desde entonces, puede resultar cansino volver sobre el tema: en julio no se había producido todavía la marcha de Juan Carlos de Borbón, ni habíamos asistido a ese alud de respuestas políticas a la misma, ni tampoco a la resurrección del mensaje republicano que la huida ha suscitado. Pero sí que resulta útil relacionar ese terremoto político con la robustez de la monarquía constitucional: ¿ha supuesto ese escándalo algún cambio en la agenda política del país o ha hecho vislumbrar algún nuevo horizonte? La respuesta es negativa y las causas son más que evidentes.

El fuerte blindaje de la Constitución del 78, difícilmente abordable mediante la fórmula reivindicada las últimas semanas de convocar un referéndum para decidir entre monarquía y república, no se ha visto ni mínimamente alterado. Mientras los partidos de un signo cerraban filas con la Familia Real, los de otro signo decían aquello de que “España, mañana, será republicana”, subrayando después: “Pero no hoy”. Los tiempos de Covid-19 no han propiciado manifestaciones masivas impugnatorias de la monarquía y tampoco es evidente que, en caso de darse un contexto sanitario más propicio, estas hubieran superado los compartimentos ideológicos habituales en este tipo de pronunciamientos. Sigue leyendo

Papá, ¿qué es Auschwitz?

Carlos Hidalgo

Imaginad estar pasando una tarde de domingo soleada. Yo leyendo el periódico y mi hijo de ocho años con un álbum de cromos. Y me pregunta, “Papá, ¿qué es Auschwitz?”

No es que me de miedo contestar a las preguntas de mi hijo. Quienes sois padres y madres sabéis que cada día pueden caer siete u ocho como estas. Y lo peor no es tanto que el tema sea delicado, sino el rápido repaso mental que haces para estar seguro de si sabes lo suficiente como para poder explicarlo en palabras sencillas sin decir ninguna tontería.

Como dijo J.R.R. Tolkien, los niños son pequeños, no tontos. Y aunque les falta información, su lógica suele ser impecable. Así que hay que ir dándoles las pequeñas piezas que cada uno tenemos en nuestra cabeza para explicarles cómo funciona este mundo al que acaban de llegar. Sigue leyendo

Asalto a la democracia

Natalia García-Pardo

El otro día leía aquí un artículo titulado: “Peligro de golpe y/o de guerra civil”. El articulista empezaba con la frase: “No se asusten, que me refiero a EEUU”. El susto es nuestro, comentaba yo, o por lo menos mío, que vemos cómo un presidente sin escrúpulos, Donald Trump, está dispuesto a mantenerse en el poder a cualquier precio. ¿Tan fácil era la cosa? ¿Cuatro años de su mandato han bastado para que semejante energúmeno esté poniendo en serio peligro los pilares de la democracia en EEUU? Yo estaba convencida de que existían más y mejores mecanismos de control en la democracia estadounidense. Y el establecerlos me parece la única forma de fortalecer la democracia en cualquier parte. Pero parece ser que, en este momento de la historia, desde que Trump se ha incorporado a la política los mecanismos de control están fallando en la democracia americana. Bill Clinton se refirió el otro día, en una entrevista en CNN, a la acumulación de poder como única motivación y objetivo de los actuales gobernantes de EEUU. La lucha es encarnizada. La CNN está entregada a la causa demócrata las veinticuatro horas del día. Pero también lo está la FOX en sentido contrario, una cadena que, con Trump, se ha convertido en un mero instrumento suyo. Tampoco esto había pasado nunca en los EEUU.

La campaña electoral, a solo unas pocas semanas de las elecciones presidenciales de noviembre, se ha visto zarandeada violentamente con motivo de la vacante producida en el Tribunal Supremo por la muerte de la Magistrada Ruth B. Ginsburg, el pasado viernes. El COVID pasó momentáneamente a segundo plano en la enconada batalla contra el presidente, y el candidato demócrata, Joe Biden, volcó su estupefacción ante las cámaras, tras el anuncio de Trump —nada más conocerse la noticia del fallecimiento de Ginsburg— de que va a ser él quien nombre y elija al nuevo juez o jueza del Supremo. Tiene capacidad legal para hacerlo y va a ejercerla, ha repetido desde entonces a bombo y platillo en medios y redes. Nada de esperar, o debatir al menos, si esa vacante debe ocuparse ahora, cuando solo faltan 40 días para unas elecciones presidenciales, que no sabemos si van a renovar en el cargo a Trump o, por el contrario, a quitarlo de en medio. Sigue leyendo

La Reconstrucción a través de lo Público: de parecernos lo natural a hacerlo posible

Lluís Camprubí

Dentro de la desolación por las crisis sanitaria, humana, económica, ambiental y social, parecería que un ligero optimismo estratégico nos recorre. Hay una intuición extendida que esta vez las cosas pueden ser diferentes y que, lo que a muchos nos parece natural y lógico -que la salida a las crisis sanitaria y económica sea con mayor rol de lo público- podría ser posible. Pero vayamos por partes.

Esta vez podría ser diferente

Por primera vez desde muchos ámbitos –con un consenso creciente entre economistas de distintas tradiciones- se plantea una salida a la crisis económica diferente al esquema habitual seguido desde las crisis de los 70s y se apuesta por políticas contracíclicas, de inversión vía la movilización de recursos públicos. Sigue leyendo

Otoño covid

Marc Alloza

Desde siempre para mi el otoño empezaba el primer día de clase en el colegio, por lo que llevo unos días más que el resto que siguen el calendario a rajatabla. Así pues, en mi otoño está la apertura de colegios, vuelta masiva a trabajar… También está el afilar el currículum, ya que como popularmente se cita en los albores del cada verano, “en septiembre se activa la cosa”. Bueno para algunos se activa y para otros se desactiva pero entonces se dice popularmente, “bueno a ver si en Navidad se activa un poquillo la cosa”. El caso es seguir.

Los que para este otoño tan temido en primavera, especularon o predijeron que podría haber rebrotes, hay que tristemente felicitarles porque acertaron. No sólo hay rebrotes si no que hay lo que le llaman “segunda ola”. España es el país de Europa(sin contar a Rusia) con más contagiados totales de Covid-19. Por lo visto ya hace tiempo que dejamos atrás a la “alocada” Italia por lo que ya no sale tanto en las noticias pero bueno siempre hay países que están peor. Sigue leyendo

Tropezando siempre con la misma piedra

drodrialbert

Cuando la pandemia llegó a España, el principal error que cometió España fue tomar medidas demasiado tarde, iniciando el confinamiento en el momento en el que los contagios ya se estaban disparando. Algunos países lo hicieron mejor, pero hubo otros que se dedicaron a negar la evidencia, con consecuencias desastrosas. El gobierno español actuó de forma bastante razonable hasta el mes de junio, colocando la salud pública en el centro de sus políticas y provocando la disminución progresiva de la famosa curva. Hasta que llegó el mes de junio.

La economía había sufrido lo que no está escrito, y ciertos sectores convencieron a Pedro Sánchez de adelantar el levantamiento del estado de alarma, que debía prolongarse hasta primeros de julio y finalmente finalizó de manera abrupta diez días antes. El motivo: abrir las fronteras para aliviar al sector turístico. En algunas Comunidades Autónomas, como Cataluña, la fase tres duró menos de un día, con las fiestas de Sant Joan de por medio. Los efectos también son conocidos: rebrotes, limitaciones para venir a España y el hundimiento progresivo de gran parte del turismo. El afán por obtener beneficios a corto plazo se vio de sobras penalizado por todas las pérdidas generadas debido a la precipitación. Sigue leyendo

Sanos y cuerdos

Carlos Hidalgo

Cuando empezó la pandemia y nos tocó recluirnos en nuestras casas, con todo un panorama desconocido por delante, una persona muy especial para mí me dijo: vamos a intentar salir de esta sanos y cuerdos.

Sanos y cuerdos. Dos cosas que cada día se hacen más cuesta arriba. Sanos, porque tras un buen resultado del primer confinamiento, la llamada “desescalada” se hizo sin ton ni son, atendiendo a orgullos regionales y tratando de remontar una temporada turística que ya estaba perdida sin remedio. Tras nuestra estricta reclusión, los no tan estrictos criterios económicos han hecho que la enfermedad no se termine de ir. Especialmente en la comunidad autónoma donde todo se disparó y que ahora vuelve a encabezar los contagios. En España y en Europa. Madrid. Sigue leyendo

Negacionistas

Alfonso Salmerón

Trump y Bolsonaro han abanderado en el mundo la oposición a las medidas para combatir la COVID 19. Por esa razón se les ha tildado de negacionistas. Se han comportado como unos terribles insensatos que no han tenido reparo en poner en riesgo la salud de su gente. Narcisistas y arrogantes, han desafiado a la comunidad científica internacional a la vez que iban subiendo las cifras de contagios y fallecimientos. Me compadezco de brasileños y norteamericanos. Una desgracia tener mandatarios así en un momento como éste. Suerte de nosotros que vivimos en Europa. Aquí es otra cosa. Estamos en buenas manos. Todo está bajo control.

En nuestro país ningún gobernante de ninguna comunidad autónoma ha menospreciado el virus. Ni tampoco nunca hemos escuchado decir a ningún responsable político que esto del coronavirus era poco más o menos como una gripe, afirmando que lo que estaba pasando en China o Italia era imposible que ocurriera aquí. En España hemos tenido desde el principio a todos los partidos políticos trabajando codo con codo. Nadie ha intentado sacar tajada de los errores del otro. Las decisiones se han tomado siempre con el mayor rigor científico, dejando a un lado otras consideraciones. Si había algún conflicto político pendiente como era el caso de Catalunya, nuestros líderes supieron llegar a acuerdos para buscar un lugar en la agenda de manera que no afectara a la estrategia contra la COVID 19. Lo mismo ha ocurrido con la aprobación de los presupuestos. Aquí, salvo Miguel Bosé, nadie frivolizó nunca con la salud. Nuestra manera de afrontar la crisis está siendo modélica. Y no hablemos del comportamiento de la ciudadanía. Seguramente por ello, los rebrotes han sido la excepción y afrontamos la segunda ola en unas condiciones inmejorables. Sigue leyendo

Peligro de golpe y/o de guerra civil

LBNL

No se asusten que me refiero a Estados Unidos. La muerte de la anciana juez liberal del Supremo Bader Ginsburg el viernes ha incrementado sustancialmente el riesgo si Trump y los republicanos consiguen llevar a buen puerto su intención de nominar a un sustituto conservador antes de las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre. Como salió a la luz con el fiasco de las elecciones Bush- Gore en Florida en el año 2000, el sistema electoral norteamericano es muy robusto en la medida en la que todos los participantes acepten las reglas del juego. Pero completamente tercermundista en términos de avances tecnológicos, uniformidad (cada Estado tiene sus propias reglas) y garantías. Y Trump tiene un largo historial de “terrorismo judicial” a sus espaldas: cuando no tiene razón, litiga sin fin, retrasando la solución lo más posible. Ya ha preparado el terreno hablando del fraude que se avecina con el voto por correo, que será mucho más usado que en el elecciones anteriores por el COVID. De forma que, salvo derrota morrocotuda en los Estados clave – o en Texas donde debería ganar – está listo para impugnar los resultados de los distritos urbanos de mayor concentración de voto demócrata, cuya anulación supondría su victoria en el Estado correspondiente. Lo hará confiado en que, tras un largo proceso, al decidirá el Tribunal Supremo que, con un balance 6-3 de conservadores frente a liberales, le dará la razón. Tan solo resta un mes y medio para la elección pero en realidad el plazo es más largo porque la elección – indirecta – del Presidente solo tiene lugar el 14 de diciembre, cuando los compromisarios elegidos por sufragio popular en cada Estado ratifican el mandato, que el Gobernador de cada Estado envía a Washington. Y algo más largo todavía porque el Congreso no cuenta los votos y oficializa el resultado hasta el 6 de enero, siendo el Presidente investido (“inaugurado”) solo el 20. En otras palabras, el 3 de noviembre Trump dirá que en realidad ha ganado y mantendrá las espadas en alto hasta que el Supremo le dé la razón, acelerando el nombramiento del noveno juez cuyo apoyo, por otra parte, no es indispensable porque sin Bader Ginsburg el balance ya es de 5-3. Sigue leyendo

Saint-Gobain, Bosch y el casino más grande de Europa

Pedro Luna Antúnez

Apenas hay unos ocho kilómetros entre el municipio tarraconense de l’Arboç y el núcleo de Sant Marçal del termino municipal de Castellet i la Gornal, anclado en la provincia de Barcelona. Ambos municipios, el primero perteneciente a la comarca del Baix Penedès y el segundo a la del Alt Penedès, han sido noticia los últimos días por sendos conflictos laborales que afectan a empresas radicadas en la zona desde la década de los setenta y que, más de cuarenta años después, protagonizan un nuevo episodio en el proceso de desindustrialización de Catalunya. Y como ya sucedió en el conflicto de Nissan, no sólo están en peligro los puestos de trabajo directos sino también los indirectos de las empresas auxiliares. Según fuentes sindicales, entre Saint-Gobain, la empresa ubicada en l’Arboç dedicada a la producción de vidrio para el sector del automóvil, y la planta de Bosch de Castellet i la Gornal, especializada en motores de los limpiaparabrisas, podrían perderse más de un millar de empleos.

La multinacional francesa Saint-Gobain llegó a l’Arboç en 1973 con el nombre de Cristalería Española, para pasar a llamarse Saint-Gobain Cristalería en 2000. Con el tiempo la empresa se dividiría en dos, la división Glass, centrada en la producción de vidrio para la construcción, y Sekurit, más orientada hacia el vidrio para la automoción. Actualmente tanto Glass como Sekurit de dedican exclusivamente al vidrio para la industria del automóvil. Glass produce el vidrio plano que Sekurit procesa como producto final. Sin embargo hace unas tres semanas, Saint-Gobain anunció al comité de empresa su intención de cerrar la división Glass, lo que dejaría en la calle a 122 trabajadores. La reacción sindical fue la de iniciar una huelga indefinida a partir del 6 de septiembre. Dos días después la dirección de la empresa registró el ERE para despedir a la totalidad de la plantilla. Desde el inicio de la huelga los trabajadores de la división Glass de Saint-Gobain no han parado de luchar por sus puestos de trabajo; manifestándose a las puertas del Parlament de Catalunya, realizando cortes de carretera en la Nacional 340, bloqueando la salida de material del almacén logístico que la empresa posee en el polígono industrial de Bellvei a unos cinco kilómetros de l’Arboç y emplazando a las diferentes administraciones a posicionarse a favor de la continuidad de la actividad laboral de Saint-Gobain Glass. Sigue leyendo