Antes elecciones que coalición

LBNL

El progresismo que me rodea está acongojao. Pedro está loco, la gente está harta, la abstención va a ser masiva y vamos a acabar en manos de Vox, Paul Married y el otro! Tranquilizarse, ¡por favor! La locura sería meter en el Gobierno a Unidas Podemos con Paul Churches a la cabeza. Pan para hoy, y más bien de molde, y hambre, mucha, para mañana. Ya lo dijo Pedro Sánchez en la investidura fallida: no son de fiar. En absoluto. Y con las cosas de comer no se juega. Si aceptan acordar un programa de gobierno de izquierdas, perfecto, con luz y taquígrafos. Y si no, a votar tocan, que todos los demás tienen mucho más que perder que el PSOE. Mucho más. Especialmente después de la sentencia del Procés y la previsible consiguiente insumisión de la Generalitat que probablemente haga necesario un nuevo artículo 155. ¿Qué dirá la derecha entonces sobre los pactos con los golpistas filo-terroristas? Repetir las elecciones es sin duda una señal de inmadurez democrática, pero es lo que somos: una democracia jóven que se asienta gradualmente en un país que durante los dos pasados siglos acostumbraba a solventar las diferencias entre las dos Españas con una guerrita civil, las tres carlistas incluidas. No pidamos peras al olmo.

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