Turquía al borde del abismo

LBNL

Abismo al que la ha llevado Erdogan, claro está. Hace poco más de una década el hoy autoritario y arbitrario Sultán otomano moderno aparecía ante la comunidad internacional como la encarnación de una especie de democracia-cristiana musulmana, valga la contradicción. Se le veía como un posible modelo de conciliación de los valores tradicionales musulmanes con los principios y reglas de la democracia. Hoy en cambio, Erdogan es claramente un peligro para todos, los propios turcos en primer lugar y todos sus vecinos a continuación, y la lista es larga: Rusia, Irán, Siria, Grecia, Bulgaria, Israel, los países árabes en general con la excepción de Qatar… Cierto es que Turquía no tiene un vecindario fácil, como demuestra la historia, pero también que desde Attaturk, había seguido la máxima de evitar conflictos con los vecinos: entrada en la OTAN, estatus de candidato a la adhesión a la UE, buenas relaciones con Irán e Israel y contención de los conflictos fronterizos con Grecia y Siria. Erdogan lo ha cambiado todo, especialmente en los últimos dos años. Ha intervenido militarmente en Siria ocupando Idlib, invadió el norte de Siria persiguiendo a los kurdos, ha comprado armamento anti-aéreo sofisticado a Rusia (S400) poniendo en cuestión su vínculo transatlántico, ha empezado a realizar prospecciones gasísticas en la zona económica chipriota y se ha metido de lleno en la guerra civil libia. Quién mucho abarca, poco aprieta así que los sirios, con apoyo de los rusos vieron la oportunidad de tomar Idlib y arrinconaron varios de los “puestos de observación” militares turcos. A finales de la semana pasada bombardearon – seguramente por error – un destacamento turco y mataron a más de 30 soldados. Y Erdogan, cuyo futuro político está en vilo tras haber perdido las elecciones municipales en Estambul y las demás ciudades principales, amenaza con desatar el apocalipsis, bombardeando las posiciones militares sirias sin cuartel, intensificando su invasión de Idlib arriesgándose a un enfrentamiento directo con Rusia, que metería a la OTAN en el conflicto, y animando a los casi 4 millones de refugiados sirios y a decenas de miles de inmigrantes de otros países que están en Turquía, a que sigan camino a Grecia y Bulgaria. Con lo que mete de lleno a la Unión Europea en el embrollo.

Sigue leyendo