Miscelánea estival

Alfonso Salmerón

Escribo estas líneas después de una larga jornada de teletrabajo, en este tiempo extraño que ha inaugurado la pandemia, perdido entre el epílogo de un confinamiento y el prólogo del siguiente, cuando esta nueva rutina de trabajar desde casa algo más de la mitad de la jornada empieza a hacerse verdaderamente insufrible, especialmente los días en los que el termómetro sobrepasa los treinta grados y la factura de la luz obliga a dosificar las horas de aire acondicionado.

La neblina de la canícula y el deseo de un descanso tan necesario como condicionado por la incertidumbre a una semana vista, abotarga el pensamiento. Cuesta hilar dos ideas seguidas que den un mínimo de sentido a este artículo que he de entregar mañana para Debate.

Emociones a contracorriente en este julio imposiblemente otoñal, presidido por la nostalgia, la añoranza de lo perdido y la ansiedad de la incertidumbre. De fondo, la radio que siempre acompaña. De reojo, el timeline de twitter vomitando noticias que aparecen trufadas entre ocurrencias de legiones de tuiteros aspirantes a influencers.

¿Cómo no hablar (escribir) del COVID? ¿Acaso existe algo más urgente ahora mismo? Pensamientos nada concluyentes. Algunos, demasiados, lugares comunes y contradictorios casi siempre. Sigue leyendo