Cahiers des doléances

Artur Mulligan


Así nos encontramos, en un país lacrimoso convertido en apretado registro de cuero desvencijado, en el cual se consignan los deseos y demandas de las más diversas asociaciones, instituciones y asambleas varias. Desde un poder judicial que pide angustiado su renovación hasta un ejecutivo que solicita colaboración a los que todavía no hayan partido de vacaciones.

Desquiciados por el insidioso virus que trastoca cualquier intento de planificación, los colectivos de mutantes no pierden ocasión para vestir, incluso innovar desordenadamente su queja, conscientes de la hermosa cornucopia europea que se insinúa en el horizonte. Sigue leyendo