El éxito de la estrategia de erradicación del virus versus el fracaso europeo

David Rodriguez

Mientras en la mayor parte de Europa estamos padeciendo la segunda ola del coronavirus, con la dichosa estrategia de ir aplanando la curva, en otros países se ha demostrado que la apuesta por erradicación ha resultado ser la más efectiva. Como ejemplo de esta estrategia suele ponerse a China, que aplicó un confinamiento rápido y total en toda la provincia de Wuham, aparte del cierre total de fronteras, hasta que logró acabar con los contagios. A día de hoy, no hay casos en el lugar en el que surgieron los primeros brotes de la pandemia y se ha regresado a la normalidad más absoluta.

Quizás alguien pueda pensar que China es un país totalitario que ha aplicado una disciplina férrea incompatible con algunos principios democràticos. Pero la estrategia de erradicación del virus ha triunfado en otros países asiáticos con regímenes políticos muy diversos. Taiwan lleva más de 200 días seguidos sin contagio alguno. Vietnam alcanza semanas sin detectar infecciones. Corea del Sur y Japón acumulan escasos casos diarios. Hablamos de países que tras los brotes del SARS realizaron una potente inversión en salud pública, que han aplicado confinamientos severos, tests masivos, aislamiento de viajeros, indicadores claros de los niveles de riesgo y una cantidad de rastreos que deja en ridículo a la que tenemos en la mayor parte de Europa. A esto se suma el papel que juega la conciencia colectiva de cooperar en la erradicación de la epidemia. Sigue leyendo