Catedrático de Estudios Indefinidos

Carlos Hidalgo

Si no habéis leído a Terry Pratchett, hacedlo ya. Pratchett es (era, pues ya falleció) un autor británico que usaba las novelas de fantasía para hacer tronchantes parodias del mundo real. Afiladas, despiadadas y a la vez hilarantes. Una de ellas era para el mundo académico, con una universidad para magos llamada la “Universidad Invisible”, donde no se sabe muy bien quién da clases, quién estudia, ni a qué se dedican los fondos, más allá de copiosos banquetes para el claustro. Y, por supuesto, está la dirección de la Universidad, liderada por el Archicanciller, cuyas aficiones son la caza y otras energéticas actividades viriles, el Decano, capaz de sentarse en dos sillas a la vez, el Bibliotecario, que es un simio y, entre otros, mi cargo favorito: el Catedrático de Estudios Indefinidos.

No hay nombre mejor para un alto cargo. Y siempre me viene a la cabeza cuando salen a la luz determinados cargos de nueva creación. Como… el nuevo cargo de Antonio Cantó García del Moral, también conocido como Toni Cantó, ese actor que pasó a ser político en Vecinos Por Torrelodones, luego en UPyD, después en Ciudadanos y, finalmente, en el Partido Popular. Tras el chasco que se llevó el actor en excedencia al no poder estar en las listas del PP de Madrid por no haberse empadronado a tiempo, había que buscarle un acomodo en el Gobierno de Ayuso; pero nada demasiado importante porque se ve que la presidenta madrileña no era fan de “7 Vidas”. Así que tras lo que supongo que fue una surrealista tormenta de ideas, Cantó pasa ser el director de la recién creada “Oficina del Español”. Se supone que para defender el idioma pero me da que en realidad el nombre es más literal y que el español al que se refieren… es él. Y la oficina es suya, para que no se quede en el limbo, ni trate de hacer el penoso camino al oficio propio antes de entrar en política (que es, fuera de bromas, terrible para la mayor parte de los expolíticos). Por su cargo particular de Estudios Indefinidos cobrará 75.000 euros anuales, que son muy superiores a los 18.469 euros del sueldo más habitual en España. Pero que también es una cantidad sensiblemente menor a la que cobraba Santiago Abascal por no hacer nada para Esperanza Aguirre, aunque también mayor que los 50.000 euros que cobró Daniel Lacalle para fracasar en traer empresas de la City a Madrid. Sigue leyendo