A propósito del ruido

Juanjo Cáceres

 Estas podrían ser mis últimas palabras. Pero también podrían no serlo. De hecho, no lo son, pero si lo fueran, tampoco tendría nada de particular. Sería una auténtica obviedad, porque así ha sido siempre. Es la condición vital del ser humano: estar sujeto a la incertidumbre, si bien obramos y pensamos buscando certezas que atenúen el estrés que ese futuro siempre difícil de prever nos produce.

También nos estresa todo aquello que sí somos capaces de anticipar. Sabemos, por ejemplo, que en un momento determinado del futuro ya no existiremos. Sabemos que ese momento estará más o menos cerca en función de la edad, el estado de salud y los estilos de vida que llevemos. Y no solamente: también podemos caer siendo víctimas de la acción de otros. ¿Cómo no va a estresarnos toda esa incertidumbre? Sigue leyendo