Yo no te pido la Luna

Carlos Hidalgo

Mientras escribo esto, el hombre más rico del planeta, Jeff Bezos, ha despegado en un cohete de su propiedad en compañía de varias personas que han pagado un billete de varios millones de dólares. Ha llegado al límite de la atmósfera terrestre, ha estado unos minutos y ha vuelto. A eso, que le llaman “viaje espacial”, aunque no lo sea tanto, ha dedicado una nada despreciable cantidad de dinero, con nulos avances para la exploración espacial.

Ni el cohete reutilizable, ni el motor “menos contaminante” de hidrógeno y oxígeno, ni la cápsula no tripulada son cosas nuevas. Lo único que podemos considerar nuevo es que la cápsula es más amplia, tiene mejores ventanillas, más espacio y no vale para nada científico, ni aeroespacial. Es un ascensor-cohete caro que no te lleva a ninguna parte y para el que te piden 23 millones de dólares por billete. Sigue leyendo