Clases de Democracia

Julio Embid

Vamos a empezar por el principio que es bien sencillo. En Cuba ni hay libertad de prensa, ni libertad de asociación, ni elecciones libres, ni el Gobierno va a convocar elecciones que pueda perder, y por tanto y en virtud de cualquier análisis de Ciencia Política, es una dictadura. ¿Era Cuba una dictadura antes de la revolución de Fidel Castro y el Che Guevara de 1959? Claro, con casinos, prostitución y la mafia estadounidense en el poder. ¿Justifica el estado anterior a 1959 lo que hay ahora en Cuba en 2021? Por supuesto que no, y desde el extranjero hay que apoyar una transición hacia la democracia, tanto en materia económica como en materia de derechos humanos. ¿Justifica la ausencia de libertades civiles el bloqueo económico por parte de EEUU, agravado durante el gobierno de D. Trump, que condena a la pobreza a gran parte de la población cubana? Pues tampoco.

Hasta aquí todo lo sencillo. Y desde luego Cuba no es un ejemplo de nada, digan lo que digan los socios minoritarios del Gobierno de España. La broma de lo de “qué buena es la sanidad cubana” está al nivel de la de que “Franco hizo muchos pantanos”. En Cuba además de falta de libertades, hay una situación económica terrible, una pobreza severa, gente huyendo del país a la menor ocasión y una represión policial donde cualquiera te puede delatar. Como en otros países y territorios capitalistas de América Latina y el Caribe como El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Haití o Puerto Rico, donde son decenas de miles los que cada año se tienen que marchar con lo puesto a buscar una vida mejor recogiendo patatas o limpiando casas en los Estados Unidos o en Europa. Sigue leyendo