Conforme a lo anunciado en el cuento de la lechera

Juanjo Cáceres

Tratar determinadas cuestiones es de una complejidad máxima, por lo que tal vez prefiera empezar hablando de mi amigo Carlos (tengo varios amigos con el mismo nombre, por lo que me basta con no decir sus apellidos para proteger su identidad). Hace algunos días, conversando con él, introdujo una afirmación que me sorprendió: «Yo no me invento cambios climáticos para hacer caja». Una frase que todavía resuena en mi cabeza…

Mi asombro no se produjo ante la contradicción que suponía dicha frase con el hecho, ampliamente constatado, de que se inventa la mitad de las cosas que me dice, sino por la paradoja que de repente apareció ante mí. No cabe duda alguna de que el cambio climático no es una invención, pero meditando sobre la idea que me planteaba, me daba cuenta también de que no por ello su afirmación resultaba del todo falsa. Puede ser parcialmente verdadero que, en cierto modo, se “inventa” su significado (es decir, sus consecuencias) y también que se utiliza para hacer caja, sin que ese caja tenga que ser necesariamente dinero (pueden ser también votos, adhesiones…). Todo ello, en cierto modo y con muchos matices. Sigue leyendo