El lío de la reforma de la reforma laboral

LBNL

Los nervios parecen estar a flor de piel en la coalición de gobierno a cuenta de la reforma laboral lo que ha llevado a Podemos a convocar la reunión de urgencia de la Mesa de seguimiento del acuerdo de coalición que tuvo lugar ayer por la tarde. La tormenta se desencadenó cuando el jueves pasado Economía le comunicó por email a Trabajo que a partir de ahora sería Calviño quien coordinará la reforma laboral en curso en vez de Díaz. El viernes por la mañana Belarra tuiteó la necesidad de convocar la reunión de seguimiento y el sábado Díaz se comprometió a abolir la reforma laboral ante el Congreso de CC.OO, utilizando, por cierto, un lenguaje similar al que empleó Lastra para responder a una pregunta de una “ugetista” en el congreso federal extremeño del PSOE: abolir. Calviño nunca emplea ese verbo sino que pone el acento en el futuro: no se trata de anular lo que hizo el PP sino de sentar las bases correctas para el futuro. No podría estar más de acuerdo con ella. Pero solo en principio porque cuando bajamos al detalle, mucho me temo que me paso a Podemos, mal que me pese.

Hagamos un poco de memoria. La reforma laboral del PP, de Rajoy, incidió aún más en lo que ya fue una reforma laboral sustancial por parte de Zapatero. Si recuerdan, con el PSOE bajamos de 42 días de indemnización por año trabajado a 33 y las rebajas se aplicaron retroactivamente, algo inédito y discutible, si bien seguramente inevitable dadas las condiciones críticas imperantes en la época. Que eran las mismas cuando Rajoy profundizó en la reforma. Ahora bien, una cosa es mitigar rigideces “gironistas” (de Girón, el ministro de trabajo falangista de Franco) y otra bien distinta lanzarse por la vía de los “Chicago Boys”. En concreto, el PP dio primacía a los convenios de cada empresa frente a los de su sector y se cargó la “ultraactividad” por la cual en caso de desacuerdo se mantenía el convenio en vigor hasta ese momento. Sigue leyendo