De cartografías electorales

Juanjo Cáceres

Cada proceso electoral ofrece un nuevo reparto de representantes. Detrás de cada reparto de representantes se esconde una distribución territorial de votos. Enfrentarse a un nuevo proceso es poner en marcha un conjunto de estrategias para mejorar el reparto de representantes y también el reparto territorial de votos. Para ello hace falta talento y mirada territorial, especialmente en los tiempos que corren.

En diciembre de 2015, Podemos y sus aliados saltaban al Congreso con un histórico resultado de 69 escaños. Su futuro aliado de gobierno, el PSOE, tuvo que conformarse con 90. Pese a la cercanía entre la suma de ambos (159) y la mayoría absoluta (176), esos partidos fueron incapaces de formar gobierno en un momento en el que el Procés hacía más difícil alcanzar acuerdos con partidos catalanes (que sumaban 17 escaños en aquel momento). Además, a Pedro Sánchez le faltó tiempo para hacer un órdago a Podemos, planteando un pacto de 163 escaños con Ciudadanos, que otros no compraron y la cosa acabó derivando en la repetición electoral y la permanencia de Rajoy al frente del Gobierno. Sigue leyendo