Simbiosis parasitaria

Arthur Mulligan

Nada más querido que los paisajes y paisanajes de una vieja nación cuando nos damos cuenta de que ya hemos sido calcinados por la costumbre de su presencia; que la unión sagrada entre los vivos y los muertos habita entre los muros levantados después de las viejas batallas ya lejanas pero que nos construyen, porque somos tiempo y nos alimentamos del tiempo; cuanta más hambre tenemos, más se debilita la fuerza salvadora de la racionalidad y vuelve su mirada hacia los graneros del cálido país de nuestra infancia en donde no llega la capacidad logística de todo un Amazon.

Y cuando ya creíamos estar apaciblemente tranquilos en nuestras ensoñaciones aparecen los molestos vecinos internos a quien nadie había molestado, las figuras severas de la discordia: «España», dicen, «ha oprimido históricamente a vascos y catalanes, explotados en su riqueza y despreciados en su identidad cultural». Sigue leyendo