Yo cambié el mundo por Twitter: una historia de ficción

Juanjo Cáceres

Era un hora cualquiera de un día cualquiera. Esperaba con resignación la llegada del invierno cuando alguien pronunció unas palabras que cambiarían mi vida para siempre: «¿Me puedes hacer un retuit?». En ese momento yo lo desconocía todo sobre Twitter, pero aquella frase abrió ante mí un mundo nuevo y una vía privilegiada para ejercer mi influencia como nunca hubiera sido capaz de imaginar.

Siguiendo las indicaciones del servicio, abrí la cuenta y procedí a hacer mi primer retuit, si bien no tenía seguidor alguno y tampoco seguía a nadie, por lo que mi retuit quedó perdido en el vacío. Un vacío que sentí la necesidad imperiosa de empezar a rellenar. Gracias al imprescindible apoyo de la aplicación, empecé a seguir al Papa Francisco, a Gerard Piqué, a Cristiano Ronaldo, a Jordi Évole y a un sinfín de famosos, a los que siguieron las cuentas de los políticos más eminentes de nuestro país: Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Albert Rivera o Gabriel Rufián, entre otros. Sigue leyendo

Los vencedores de la pandemia

 David Rodríguez

Este 17 de enero Oxfam Internacional ha publicado un informe bajo el significativo título de “Las desigualdades matan”, en el que se denuncia “el inaceptable aumento de las desigualdades por la Covid-19”. Durante lo que llevamos de pandemia, el patrimonio de las diez personas más ricas del mundo ha pasado de 700.000 millones de dólares a 1.5 billones de dólares. Para que nos hagamos una idea de la magnitud de estas vergonzantes cifras, estos diez individuos acaparan tanta riqueza como las 3.100 millones de personas que se hallan en situación de pobreza. De hecho, si estos magnates perdieran hoy mismo el 99,99% de su riqueza, continuarían siendo más ricos que el 99% de las personas del planeta. Reproduzco a continuación el cuadro 1 del citado informe, porque creo los datos que contiene son altamente significativos y deberíamos tenerlos presentes en todo momento, incluso quizás colgarlos en todas las aulas de todas las escuelas y universidades.

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2022, el arrebato que se cierne

Arthur Mulligan

El DRAE define el arrebato como arrebatamiento, furor, éxtasis. Arrebatar es, según el diccionario, sacar de sí, conmover poderosamente excitando alguna pasión o afecto o enfurecerse, dejarse llevar de alguna pasión y especialmente de la ira. El concepto jurídico de Arrebato queda definido entre la normativa legal positiva y la jurisprudencia españolas. De esta forma, el artículo 21.3 del Código Penal reconoce como motivo de atenuante de responsabilidad criminal «obrar por causas o estímulos tan poderosos que hayan producido arrebato, obcecación u otro estado pasional de entidad semejante».

En una época – este año que empieza por ejemplo – en la que se escuchan voces cercanas al gobierno que repiten el sintagma «poner en valor» y a continuación lo que ponen es un huevo de dimensiones antediluvianas, se detecta que estamos en vísperas de un arrebato generalizado; así, se perciben las señales de arrebato cuando una figura pública es capaz de afirmar sin rubor “no todo lo que castiga el código penal es delito” y quedarse tan anchos, o cuando perseguir la verdad de los hechos y no los hechos alternativos parece una tarea de ingenuos, porque al fin y al cabo todo el mundo tiene una opinión y es perfectamente respetable (Djokovic y las vacunas; mi libertad es independiente de la pandemia o, ya puestos, respeto tu libertad pero tú respétame a mí y juntos lucharemos contra la pandemia que tú no reconoces aunque me reconozcas a mí, no sé si me entiendes, aunque yo lo veo muy claro). Sigue leyendo

El botón de escribir noticias

Carlos Hidalgo

Ayer se celebró el Día del Periodista. Y eso siempre hace que uno se pare a reflexionar un poco sobre el estado de la profesión. Lo primero que pienso es que es una profesión en la que es cada vez más difícil jubilarse. La precariedad, los bajos sueldos, la delicada situación económica de muchos medios y los ERE aplicados de cualquier manera por una consultora que no sabe nada del sector, hacen que todos los periodistas se sientan absolutamente prescindibles e inempleables en cualquier otro sector.

También hay un tapón generacional, donde algunas vacas sagradas del oficio ocupan sillas bien pasada la edad de la jubilación y cobrando el equivalente al sueldo anual de ocho o diez redactores rasos. Sigue leyendo

¿No a la guerra?

LBNL

Desde luego. No a la guerra hoy y siempre, aquí y en cualquier lado. El problema es que no todo el mundo está por la labor y discrepo de aquellos que dicen que la guerra es siempre peor remedio que la enfermedad: depende qué guerra y qué enfermedad. De momento Rusia no ha invadido más territorio de Ucrania del que ya controla – desde que en 2014 se anexionó ilegalmente Crimea e impulsó una rebelión pro-rusa en el Donbás – y niega tener planes para hacerlo pese a haber movilizado más de 100.000 soldados – y correspondiente equipo – en las inmediaciones de la frontera con Ucrania. ¿Para qué lo ha hecho si no va a invadir? Para defenderse, alega el Kremlin, si de Ucrania, que últimamente ha dado una serie de pasos negativos para Rusia – ley limitando los derechos de las minorías, incluida la ruso-hablante, y un ataque exitoso con un dron comprado a Turquía – y que podría estar planeando recuperar por la fuerza el territorio perdido en 2014. Pero Ucrania lo niega y no ha movilizado tropas para hacerlo. Además, el Kremlin alega que el statu quo no es aceptable. La OTAN debe renunciar a una posible adhesión de Ucrania – y de Georgia y cualquier otro país antaño parte de la URSS o del Pacto de Varsovia – y retirar todas sus tropas de los países del Este que ya se han unido a la Alianza. Es decir, volver a la situación anterior a 1997: ¡retrasar el reloj 25 años! La lógica es impecable: se nos prometió que la OTAN no se acercaría a nuestras fronteras y las fuerzas occidentales cada vez más cerca son una amenaza inaceptable. Pero una cosa es plantear algo que puede ser legítimo y otra bien distinta exigirlo con 100.000 soldados detrás, lo que se convierte en un chantaje muy peligroso. ¿Qué hacer? ¿Ceder sin más? ¿Y también cuando conseguida la neutralidad militar de sus antiguos satélites siga maniobrando activamente para seguir controlándolos?

La duda se ha trasladado de lleno a nuestro Gobierno, con el PSOE comportándose como un aliado leal de quien garantiza nuestra seguridad y Unidas Podemos criticando el envío de unos aviones a Bulgaria y una fragata al Mar Negro. Ucrania está muy lejos y Rusia todavía más así que la tentación de mirar los toros desde la barrera es fuerte. Pero pan para hoy y hambre para mañana porque el problema de fondo es que no ya España sino la UE en su conjunto depende de la OTAN – es decir, de Estados Unidos – frente a cualquier amenaza seria. Y los clubes tienen reglas y sus miembros deben cumplirlas. Sigue leyendo

Dar ejemplo

Julio Embid

Nunca he pagado ninguna reparación en casa sin IVA. No he cobrado nada en negro, ni tampoco lo he pagado. No es ningún mérito especial, ni pretendo que me canonicen o pongan una parroquia católica a mi nombre. Simplemente es mi forma de ser. He cumplido con las leyes y me ha ido bien en la vida. Cuando algún amigo me ha preguntado que por qué lo hacía, le decía que como me dedico a la política siempre es mejor cubrirse las espaldas, hacer las cosas bien y no dejar cabos sueltos y él asentía y se reía. La cosa es que lo he hecho siempre así, también cuando corregía erratas de libros en una fundación a media jornada hace diez años. Personalmente creo que hay que hacer las cosas bien y si tienes responsabilidades, dar ejemplo.

La pasada semana el tenista serbio, residente fiscal en Mónaco, Novak Djokovic fue expulsado de Australia cuando acudía a competir a un torneo de tenis, el Open de Australia. Ser multimillonario y número 1 del mundo no fue suficiente para que un gobierno serio como el australiano no decidiera expulsarle del país por contravenir las normas propias sobre la pandemia. El tenista, conocido antivacunas, mintió al menos en dos ocasiones cuando afirmó haber pasado el Covid-19 en diciembre y estar en un acto en un colegio y en una entrevista sin mascarilla ese mismo día en Serbia y cuando dijo que no había visitado ningún otro país salvo el de origen en el último mes. Su propio Instagram entrenando en Marbella en Nochevieja le delataba. Visiblemente enfadado abandonaba el país en un vuelo rumbo a Dubai, durante el cual fue sin mascarilla, que para algo paga su billete en Business Class de 7.000 euros aproximadamente. Sigue leyendo

Holocausto antígeno

Marc Alloza

El final del 2021 estuvo marcado por la rotura de stock de test antígenos previo a las fiestas. El exceso de demanda ante una oferta limitada se tradujo en una caza y captura de tests y un incremento de precios. El 2022 entró surfeando en una sexta ola y por consiguiente, sostuvo la demanda de estas pruebas. El comienzo de las clases en los colegios ha rematado la jugada retroalimentándola hasta el límite que el gobierno decidió intervenir para regular el precio.

No queda claro quien se ha lucrado más en este asunto; distribuidoras, intermediarios y farmacias niegan que hayan sido ellos, pero “entre todos la mataron y ella sola se murió”.  Los precios en otros países oscilan entre la gratuidad en Reino Unido a los 7-20€ de Suiza, pasando por los 2,1€ de Portugal y los 2,7€ de Grecia etc… Sigue leyendo

Pablo Casado y Yoko Ono

Carlos Hidalgo

 El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, recibió duros reproches por parte de Pablo Casado al haberse sentado a negociar la reforma laboral de este Gobierno, que todavía tiene que mostrar sus efectos. Casado acusaba -sin mencionar- al líder empresarial de venderse por subvenciones europeas. Un reproche muy español y muy honorable, aunque la verdad es que yo veo absurdo reprochar a un empresario que sólo se preocupe por su dinero.

Garamendi, notablemente angustiado por esos duros reproches, trató de poner excusas primero y después se limitó a decir una obviedad: que su deber era representar los intereses de los empresarios en una mesa de negociación con un gobierno elegido democráticamente por los españoles. Una cosa que, de tan obvia, se nos olvida. Los españoles elegimos gobiernos. A veces, incluso gobiernos que no nos gustan a otros españoles. Eso no les hace menos legítimos. Y, claro, se les puede criticar, pero no poner en duda el resultado de unas elecciones limpias. Y más después de tantas elecciones seguidas como hemos tenido. Como nos acostumbramos rápido a todo, entiendo que ahora se encarguen encuestas sin parar, porque debe haber quien aun se cree que está en el recuento de las generales de 2019. Sigue leyendo

Vacas, cerdos, guerras y granjas

Juanjo Cáceres

Hay debates que son auténticos caballos de Troya y que una vez han atravesado los muros de la ciudad, no sabes muy bien lo que puede salir de ahí dentro. Unas veces son griegos. Otras, discusiones bizantinas sobre la producción de carne en España y su calidad. En el primer caso, es posible que el resultado sea la caída de la ciudad. En el segundo, la banalización del debate y su instrumentalización para otras batallas, lo que en mi opinión hace mucho más difícil, por un lado, situar sus puntos clave, y por el otro, abordar con cordura aquellos retos que tenemos como sociedad.

La última víctima del caballo ha sido, en efecto, la carne, un tema sobre el que vendría bien no banalizar, ya que su relevancia económica es muy importante. En 2010 España producía algo más de 5.500 millones toneladas de carne, pero una década después, en 2020, había superado los 7.600 millones. En tanto que actividad industrial, la industria cárnica agrupa a casi 3.000 empresas, que generan una cifra de negocio de 28.000 millones de euros. Eso supone el 22,2% de todo el sector alimentario español y el 4,2% de toda la industria española. En 2020 dicho sector batió todos los récords en exportaciones, sumando 3,07 millones de toneladas de carnes y despojos y 200.000 toneladas de productos elaborados, unas cifras que hacen de España una de los mayores exportadores de carne del mundo o uno de los tres principales países exportadores de carne de cerdo – junto a Estados Unidos y Alemania. Sigue leyendo

Qué rollo la política española

LBNL

No sé ustedes pero a mí me aburre cada vez más. Como me aburren los telediarios – todos, sin excepción – porque empiezan con los últimos exabruptos de nuestros políticos y pasan directamente al capítulo de violaciones, niños asesinados por sus padres y palizas callejeras, para culminar con el mercado de invierno de fichajes de futbol. Antes veía El intermedio pero ahora ya ni eso, porque el sujeto del humor – nuestra actividad política – pincha en hueso. Quizás me estoy haciendo mayor – lo cual es una realidad en todo caso – y la cosa no ha empeorado demasiado pero antes yo estaba menos de vuelta de todo. Quizás pero me temo que al menos en parte el debate político ha perdido mucho interés. Desde luego para mí pero me atrevo a pensar que no es una percepción meramente subjetiva.

Pedro Sánchez no me interesa en absoluto. No sé qué me pasa con él pero no me llega lo que dice. Me parece impostado o ambiguo o yo que sé qué pero no me llega. Y eso que coincido con el fondo de la mayoría de las cosas que dice. Y con la inmensa mayoría de las cosas que hace su Gobierno. Sigue leyendo