Recursos limitados

Julio Embid

Uno de los juegos de mesa más conocidos del mundo es el Colonos de Catán (o Catán a secas, o también lo llaman Los Conquistadores). Diseñado en 1995 lleva millones de copias vendidas. Si no son muy aficionados quizá no les suene pero les aseguro que en cualquier tienda, no especializada, que venda juguetes tipo Carrefour, El Corte Inglés o FNAC, lo tienen. Les diré en qué consiste. Básicamente es una isla con casillas hexagonales numeradas donde hay bosques, cerros, pastos, llanuras y montañas que producen madera, arcilla, lana, cereal y piedra respectivamente. Los jugadores crean ciudades y carreteras junto a esas casillas y al inicio de cada turno se tiran dos dados de 6 y al azar se producen los recursos de las casillas que lleven el número obtenido. Obviamente las mejores casillas son las que están bajo un 6 o un 8 porque en una tirada de dos dados salen más veces que un 2 (doble 1) o un 12 (doble 6). Si sale 7 es el ladrón y te limpia los recursos por su comisión millonaria en mascarillas y guantes. Como no siempre tienes los recursos necesarios para crecer, se hace imprescindible comerciar y mediante el trueque (ya que no hay monedas y esto es bien interesante) los jugadores que compiten entre sí, adquieren los recursos para desarrollarse y construir más pueblos, más castillos y más carreteras en su reino. Sigue leyendo