Izquierda redentora

Frankenstein agoniza, Frankenstein ha muerto.

Arthur Mulligan

Quienes parieron la criatura añoran su sombra confiada entre los escaños mientras que el sorprendente empuje de una moción de censura pierde su inercia agotado por los mil combates contra los «poderosos».

Y la muerte es un proceso irreversible. De hecho, solo permanece la memoria de su paso entre nosotros – lo que no es poco –, y el intento religioso que predica sus días de gloria en medio de un desordenado pandemonio, el cual, pretendiendo estar y no estar, entrega todo su espíritu a la vez. Sigue leyendo