Tranquilícese, caballero

Carlos Hidalgo

Estos días se ha comentado bastante en las redes un artículo de “The Economist” titulado: “Los españoles son demasiado gruñones con su política”. Y de subtítulo: “La verdad es que las cosas están marchando bastante bien”.

Y es que, a los españoles, como buenos latinos, nos gusta el drama y echar pestes de nuestro país. Pero tenemos más motivos para estar orgullosos de nosotros mismos además de la selección de fútbol o de los tenistas que coloquemos en la clasificación ATP.

España era un país del llamado “Segundo Mundo” a finales de los años 70. La esclerosis institucional y la mediocre economía eran más propias de la Polonia de Jaruselzsky que de un país desarrollado. Durante la transición, los españoles, conscientes de cómo éramos, nos pusimos las pilas e hicimos un esfuerzo de país por poder sentarnos en la mesa de los mayores en Europa. Sigue leyendo