Periodismo en crisis

Aitor Riveiro

«Internet contra las colas del paro”, rezaba el titular de apertura de ADN.es ayer a media mañana. La edición digital del periódico de Planeta se hacía así eco de unas declaraciones del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, en las que anunciaba una iniciativa para poder solicitar el paro sin necesidad de desplazarse a una oficina de empleo. La ironía es que los propietarios de ADN.es anunciaron la semana pasada su cierre porque, en su opinión, no se han cumplido las expectativas que habían depositado en un proyecto al que apenas han dado 18 meses de plazo para cumplirlas.

La consecuencia directa del cierre de ADN.es: una treintena de periodistas a la calle en las próximas semanas y, lo que es peor, el primero proyecto digital de envergadura que echa el cierre por culpa de la crisis económica. Los redactores del diario se sumarán a otros cientos que en los últimos meses han corrido la misma suerte: Localia, la red de televisiones locales del grupo Prisa, decretó el pasado mes de diciembre un “cese de actividad”; la Gaceta de los Negocios presentó un ERE por un tercio de sus trabajadores el pasado mes de septiembre y el grupo Zeta (editor, entre muchos otros, de El Periódico de Catalunya) está negociando su propio expediente de regulación de empleo que, de llevarse a cabo, pondrá en la calle a varias decenas de periodistas. Situaciones similares se están viviendo en otros medios de comunicación de toda España, tanto impresos como audiovisuales.

Y no serán los últimos: a la crisis publicitaria que sufrimos desde principios de 2008 se ha unido la ‘general’ lo que amenaza los puestos de trabajo de centenares de periodistas en todo el país.

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Orgullo ateo

Aitor Riveiro

Si los poderes públicos (políticos) no lo impiden, Madrid y Barcelona seguirán la estela de Londres y otras ciudades británicas y sus ciudadanos verán cómo algunos de sus autobuses municipales portan una curiosa ‘publicidad’: “Probablemente Dios no exista. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”.

La iniciativa, subvencionada con donaciones voluntarias que se pueden realizar por Internet, nació en Londres a finales del año pasado cuando el famoso biólogo darwinista Richard Dawkins y la columnista del ‘The Guardian’ Ariane Sherine lanzaron una campaña cuya intención era contrarrestar la publicidad religiosa que nos amenaza a los no creyentes con pasar la eternidad, ni más ni menos, en el infierno. En dos días lograron recaudar 100.000 libras esterlinas para sufragar las inserciones publicitarias.

La publicidad religiosa cuenta con el apoyo de todas las instituciones del Estado y aquí no pasa nada: en RTVE se emite cada domingo la misa, la escuela pública dedica parte de sus recursos a adoctrinar a los niños en la catequesis, los Presupuestos del Estado ponen decenas de millones de euros a libre disposición de la Iglesia Católica, etc.

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¿Y tú de quién eres?

Aitor Riveiro

El Partido Popular ha decidido desligarse, de ‘facto’, de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) en vista de que su presidente, Pedro Castro, a la sazón alcalde de Getafe y miembro del PSOE, no ha dimitido. ¿Y por qué debería de haber dimitido el regidor socialista? Las huestes populares andan muy, pero que muy molestas, después de que Castro se preguntara durante un mitin del partido “¿por qué hay tanto tonto de los cojones que aún vota a la derecha?”.

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La información nos hará libres

Aitor Riveiro

En 1976, la banda de heavy metal The Scorpions lanzaba al mercado su cuarto álbum, Virgin Killer, con el ojo puesto en el mercado estadounidense, donde sus tres discos anteriores habían tenido escasa repercusión. Para lograrlo, la discográfica trazó un plan de lo más simple: editar el LP con una portada provocativa que levantara las iras de esa América profunda y mojigata que ve maldad y perversión en todo lo que le rodea.

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Cultura basura y la Larga cola

Aitor Riveiro

Los anuncios de televisión de la temporada navideña ya están aquí y este año vienen con una novedad que, quizá, les haya pasado inadvertidos a algunos lectores de Debate Callejero. Ahora, las videoconsolas y los vodeojuegos nos los venden Amparó Baró, un abuelo que va a recoger a su nieto al colegio, un ejecutivo tullidito que viaja en ‘business’ o María Escario. El mensaje es claro: estos chismes ya no estás proscritos al cuarto de los adolescentes, sino que está al alcance de cualquiera e, incluso, eres un carca si no tienes en la mesilla de la cama la Nintendo DS con su ‘Brain Trianing’ a juego.

Los creadores de videojuegos se han percatado de que sus productos se dirigían a un nicho muy concreto del mercado y que, además, ese nicho no es en absoluto el que más dinero tiene ni el que posee la capacidad de decidir en un hogar medio. El la planta 59 de algún edificio de Tokio un alto ejecutivo de Nintendo pensó que millones de personas en todo el mundo estaban deseosos de gastarse sus euros (o dólares o yenes o yuanes o lo que sea) y ellos no les daban la oportunidad.

Así, tenemos dos tipos de consolas y de juegos. Los tradicionales y esta nueva tipología que los cazadores de tendencias llaman ‘casual’. De momento los productores tienen en cuenta a todos los públicos, el especializado y exigente frente al que busca pasar el rato. Para el primero, un videojuego es una obra de arte comparable a una gran película de cine; y no les falta razón. Salvando las distancias, algunos de los títulos más reconocidos tienen una calidad y una factura que ya quisieran para sí muchas películas ‘made in Hollywood’. Este ‘jugón’ sigue a sus creadores favoritos, se informa sobre proyectos futuros o nuevos estrenos, ahorra para poder comprarse el último ‘World at War’ o ‘Grand theft auto’; se desilusiona cuando un juego no cumple sus expectativas, aprecia los detalles y los guiños que desarrolladores y diseñadores ponen en las distintas escenas, … Es, en definitiva, un ‘juegónamo’, si me permiten la licencia.

Para el segundo tipo de jugador, la calidad del producto pasa a un segundo plano. No le importa que los gráficos sean un poco peores o que los personajes tengan unos rasgos impersonales. Tampoco presta demasiada atención a fallos de guión o errores de ‘racord’. Quiere pasar un buen rato con sus amigos (o sólo) sin que esto le exija horas y horas de dedicación. Juega, en resumen, como el que va al cine o el que va a un concierto en el que 23 grupos toca cada uno un par de canciones patrocinado por el último helado de Frigo.

El problema es que, poco a poco, los juegos ‘casual’ están empezando a copar el mercado. El motivo es claro: dinero. Es mucho más rentable desarrollar un juego mediocre en unos meses y venderlo a 40 euros que desarrollar una obra de arte en dos años y venderlo a 60; además, es preferible venderle ese producto a 20 millones de personas que a cinco. Cualquiera debería estar de acuerdo con esta idea. ¿Cualquiera?

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Cuando juzga la parte

Aitor Riveiro

Siempre que me cojo unos dí­as fuera del paí­s de vacaciones me pasa lo mismo: trato de desconectar de lo que sucede en España pero me resulta imposible. Al final, lo que consigo es enterarme sólo a medias de lo que sucede en mi paí­s: leo por encima la portada de los periódicos que veo en los kioskos, hago visitas rápidas a las ediciones digitales de los diarios… en resumen, me informo a golpe de titular.

Informarse a golpe de titular es peligrosí­simo. Por su propia definición, esas pocas palabras que encabezan una noticia o reportaje tienen como misión primordial llamar la atención de los lectores, engancharles para que sigan adelante. Tiene su puntito de información, por supuesto, pero, seamos sinceros, cuando un periodista titula lo hace para que éste sirva de cebo: es lo que tiene la profesión, un puntito (o puntazo) de egocentrismo.

Así­ que estando de viaje por tierras bálticas me enteré a medias de un par de noticias de gran calado. Una de ellas tremendamente importante; la otra, terriblemente impactante.

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Hoy hace dos años. ¡Feliz cumpleaños!

TODOS LOS ARTICULISTAS DEL SEGUNDO AÑO DE DEBATE CALLEJERO

Aitor Riveiro
Dos años y todavía no hemos arreglado el mundo. Y mira que contamos en Debate Callejero con mentes preclaras, inteligencia colectiva para dar y tomar, comentaristas de lujo que saben de energía, política nacional, política internacional, geoestrategia, economía, sanidad, educación, demoscopia, literatura (de la buena y de la barata), fútbol y Rock&Roll. Pero nada, no hemos conseguido influir lo más mínimo en lograr que el planeta sea un lugar más apacible para seres humanos y demás fauna.
Sin embargo, no son dos años tirados por la borda o desperdiciados. En todo este tiempo hemos pasado (yo por lo menos) muchas más horas en Debate Callejero que en muchas otras páginas de Internet; he leído más en profundidad muchos artículos de este ‘blog’ que los reportajes de los mejores periódicos de este país; he aprendido más gracias a los comentarios que se hacen en DC que en muchas tertulias de radio o televisión.
Muchos gurús de la nueva era de la comunicación predicen para 2009 el final de eso que llaman la blogosfera en una suerte de ‘big crunch’ que acabará con la inmensa mayoría de los blogs de Internet. No creo que pase con Debate Callejero, donde lo importante no es la relevancia, tener muchas o pocas visitas, más o menos comentarios. Pero si pasara, sería una auténtica lástima y yo no sabría que hacer por las mañanas mientras desayuno.
Espero veros a todos aquí dentro de un año.

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Una noche en vela

Aitor Riveiro

Forida, Florida y Florida. Son las 2:36, hora española, y lo único que se oye en televisión son sietes letras que han marcado el devenir democrático de Estados Unidos en los últimos 8 años.

En Florida se fraguó el más grande y peor ejecutado truco de magia de la Democracia. De tan grande que fue, y de tan mal ejecutado, el prestidigitador se llevó el gato al agua y nos la coló: Bush Jr. fue nombrado Comandante en Jefe.

Nunca entendí cómo el Partido Demócrata (PD) se dejó birlar las elecciones por el Partido Republicano (PR) de aquella manera ni cómo los demócratas se dejaron robar. ¿Cómo pudo Al Gore salir en televisión dando ganador a Bush Jr. cuando era evidente que no había ganado? ¿Cómo pudo el pueblo estadounidense mantenerse impávido ante ese gran desfalco?

En 2004 la cosa no fue distinta y el país fue escenario de lujo del segundo mayor robo de la Democracia. A la segunda, la ciudadanía tampoco despertó y Kerry tampoco dio la pelea. (A este respecto, el pasado domingo La2 de TVE ofreció un magnífico reportaje en ‘En Portada’).

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Defensa apasionada de mi abuela (y otras personas mayores)

Aitor Riveiro

Desde pequeño la información meteorológica ha tenido una relevancia especial para mí. Quizá el único momento del día en el que en la cocina de la casa de mis abuelos se guardaba un silencio sepulcral era después del “parte”, cuando aparecía en Televisión (sólo había una, aún hoy lo parece) “El Hombre del Tiempo”. Recuerdo aquellas larguísimas previsiones que abarcaban varios días, informaban de los vientos con todo lujo de detalles y de las inimaginables, aún hoy para mí, olas de 5 a 7 metros, la marejadilla, la mar gruesa,… y el sempiterno Anticiclón de las Azores, que sigo sin saber qué demonios es.

Durante los larguísimos veranos de la infancia que pasé allí, Maldonado y Montesdeoca ayudaban a mi familia en sus labores diarias. Si al día siguiente iba a lucir el sol tocaba segar o, si la hierba ya estaba seca, empezar a empacar; si llovía, lo mejor era aprovechar la jornada para arreglar las uñas de los animales, inseminar alguna vaca,… El buen tiempo no significaba entonces lo mismo que hoy, porque un día lluvioso de mediados de julio podía devenir en un divertidísimo paseo en tractor por un campo embarrado (paseo para mí, que para mi tío era un curro).

Mis recuerdos de entonces son difusos, pero me ha quedado la manía de prestar atención a la información meteorológica, aunque sea de forma inconsciente. Quiero decir que no la escucho, pero la oigo, y que cuando “el (o la) del tiempo” dice algo que desentona, yo lo proceso. Por ejemplo, el domingo pasado, justo cuando salía de casa, con las llaves en la mano y la chaqueta a medio poner, a mitad de camino de la puerta, “la del tiempo” de TVE (¿existe otro?) dijo que el invierno “se había instalado definitivamente” en España. Con dos meses de antelación, ni más ni menos.

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Oponerse no vale para nada

Aitor Riveiro

Las leyes presupuestarias que cada año aprueban los parlamentos en las distintas administraciones del Estado son los más importantes, o eso se ha dicho siempre. Prueba es que, excepción hecha del Debate sobre el estado de la nación, los Presupuestos Generales del Estado y sus hermanos pequeños autonómicos reciben siempre una gran atención por parte de los medios de comunicación y los gobiernos dedican semanas a recibir los apoyos necesarios para sacar adelante sus cuentas.

Sin estas leyes la nación es ingobernable. Marcan las prioridades de los distintos gobiernos y, analizándolos, los ciudadanos podemos dilucidar cuáles son las intenciones reales de quienes deciden por nosotros en las instituciones públicas. Así, un presidente de una comunidad autónoma puede desgañitarse en un mitin alabando la política social de su ejecutivo o anunciando que, esta vez sí, la partida destinada a I+D+i pone a su región al nivel de los países más avanzados en la materia; pero cuando se echan cuentas, uno descubre la realidad.

Desde siempre se ha dicho además que el debate presupuestario es uno de los más propicios para hacer oposición. Son tantas las partidas y tanto el dinero a invertir que el partido que no gobierna tiene munición de sobra para atacar al contrario y para desenmascarar sus pecados. En tanto en cuanto que los presupuestos suelen tener una gran repercusión mediática (y real), es un momento óptimo para aquellos que, por diversas cuestiones, tienen muy difícil cumplir con su cometido de oposición.

Todo el mundo está de acuerdo. ¿Todos? ¡No! El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha decidido que para solucionar la crisis el partido que dirige no va a hacer oposición en aquellos lugares donde no gobierna. O eso nos quiere vender.

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