Botellón, pandemia y transgresión

Alfonso Salmerón

Hace algunas semanas los llamados macrobotellones ocuparon las primeras páginas de los periódicos, abrieron los telediarios y llenaron muchas horas de radio en todas las tertulias. Como suele ocurrir, cuando el foco mediático cambia de plano, lo que ayer parecía poco menos que una cuestión de Estado, hoy ha caído prácticamente en el olvido.

A propósito de este tema, no obstante, quisiera compartir algunas reflexiones en estas líneas de debate, nunca mejor dicho, callejero. Lo primero que me ha llamado la atención en el tratamiento informativo de los diferentes macrobotellones que se han sucedido en las grandes ciudades del país es que apenas han tenido en cuenta el punto de vista de sus protagonistas. Se ha hablado, se ha escrito y se ha sentenciado mucho, pero pocas veces se ha recogido el testimonio de quienes los han practicado, y cuando se ha hecho ha sido para apuntalar estereotipos que justificaban la línea editorial del medio. Sigue leyendo

Fin de temporada

Alfonso Salmerón

Hay una colosal nostalgia en la languidez de los días de finales de agosto. Un tiempo que se arrastra, como aquellas olas que parecen no llegar nunca a la orilla de septiembre. Un tiempo que siempre tiene algo de irreal, se acaba.

Cuando empieza el curso a menudo me asalta la duda sobre si agosto realmente existió. Un mes que le debemos sin duda a un animal casi mitológico como es el movimiento obrero. Acaso las vacaciones pagadas sean la última trinchera de un mundo en descomposición.

En esta última semana de vacaciones, el tiempo se te engancha a la piel como la arena fina de la playa. ¿Cómo querer desprenderse de un tiempo que al fin fue plenamente tuyo? La libertad es un espejismo de treinta días naturales para  aquellos quienes todavía tienen un puesto de trabajo a jornada completa y contrato indefinido. Un columpio en el jardín cuyo balanceo te conecta directamente al ritmo apócrifo de los días felices de la infancia. Una atalaya hasta donde los ecos de la sucia realidad llegan amortiguados por un filtro invisible. Sigue leyendo

Tiempos fascinantes

Alfonso Salmerón

La política española cada vez parece más disociada de la realidad. Dibujan casi líneas paralelas. Existe la realidad en la que vivimos los ciudadanos y ciudadanas y otra bien diferente, de la que se habla en las tertulias televisivas y que ha terminado por contaminar los debates parlamentarios. Esto hace tiempo que viene pasando, pero tal vez no había llegado al extremo de lo que estamos viendo hoy en día. Existe el debate político y luego existen los problemas de la gente, que raramente consiguen ganarse un sitio en el orden del día del primero. Acaso se trate de eso, de tenernos entretenidos con el debate político para evitar hablar de las cosas que realmente nos afectan. Y eso ocurre porque con demasiada frecuencia el debate ha dejado de servir al verdadero objetivo de la política: organizar y resolver los conflictos derivados de la vida en comunidad.

Estos días se ha escrito y se ha hablado mucho acerca de los indultos de los políticos procesistas y no quiero decir con ello que éste sea un tema menor, sino que el enfoque del debate se sitúa en unos términos poco funcionales, alejados de la cuestión de fondo. ¿Cómo buscamos soluciones a un problema político que lleva más de una década generando más malestar del necesario precisamente porque no ha habito nadie al frente del ejecutivo con la firme voluntad de empezar a explorar soluciones? Y en cualquier caso, se esté o no de acuerdo con el Gobierno, alargar, amplificar y exagerar las diferencias hasta la sobreactuación histérica, recogida de firmes mediante, no va a ayudar en nada en la búsqueda de soluciones si no se ofrece alternativa. El Gobierno tiene entre sus atribuciones otorgar indultos y la oposición tiene el derecho de criticarlos. Una vez tomadas las posiciones, dejen ustedes al gobierno gobernar asumiendo riesgos y el correspondiente desgaste, que para eso está, y dediquémonos a debatir y a resolver los problemas del día a día que sufrimos los ciudadanos como por ejemplo, el desempleo estructural de la economía española, la necesaria reindustrialización o cómo definir un nuevo modelo energético de futuro. Sigue leyendo

Ansiedad adolescente, la otra pandemia

Alfonso Salmerón

La semana pasada, el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona daba a conocer en su informe Faros que los pacientes adolescentes atendidos en sus consultas de Urgencias se habían incrementado un 47 % en el último año. Este dato está en línea con informes similares que se han publicado estos meses en otros lugares del país y que han recogido y denunciado los colegios de psicólogos y asociaciones de terapeutas de todas las comunidades autónomas.

Este hecho tiene una derivada nada desdeñable que no es otra que el colapso de nuestro sistema público de salud mental español, como dijo recientemente en el Congreso el diputado Íñigo Errejón. Mientras sigue creciendo el número de las demandas, especialmente entre los jóvenes y adolescentes, pero también entre la población adulta, y se dispara el índice de suicidios, la respuesta de las administraciones públicas en lo que a movilización de recursos se refiere sigue siendo inexistente. España está a la cola de Europa en atención pública de Salud mental y es uno de los primeros países del mundo en consumo de ansiolíticos y antidepresivos. Sigue leyendo

Juana y Dolores

Alfonso Salmerón

Son algo más de las nueve de la noche. Juana y Dolores se disponen a cenar. Sobre la pequeña mesa de fórmica de la cocina, el papel abierto de la charcutería muestra media libra de mortadela que las dos comensales van cogiendo con las manos y poniendo sobre pedacitos de pan del que van dando cuenta muy despacio. Hay un completo silencio, apenas roto por el tintinear de los vasos cuando se acercan a la botella de agua del grifo para ser llenados.

Hace una noche fría de invierno en la cocina amarillo fluorescente de Dolores. Una cocina llena de vida antaño a estas horas. Esa alacena vivió durante más de tres décadas un trajín de abrir y cerrar de puertas ahora inimaginable, tres servicios al día para seis personas. En su interior, todavía resiste la vajilla verde de duralex, el pequeño bol de cristal que la abuela llenaba cada día con las aceitunas negras que tanto gustaban a la sobrina pequeña, y el recipiente de latón donde siempre hay café recién molido. Pero de eso hace ya demasiados años, cuando en la casa vivían los padres de Dolores, su hermano José y su marido Ángel, y los fines de semana se llenaba de sobrinos que venían de visita. Tardes de sábado de risas y televisión, cola-cao para los pequeños y el cubata de Larios para los mayores. Ahora apenas hay visitas, salvo su hermano Manuel, que se quedó a vivir en el mismo bloque tres pisos más arriba cuando se casó con la hija pequeña de la familia del segundo cuarta, su tutor, como a ella le gusta llamarle, el mismo que se encarga de los bancos, las compras, la compleja agenda de los médicos y la paga semanal de las cuidadoras. Sigue leyendo

A vueltas con Catalunya

Alfonso Salmerón

En esta ocasión me van a permitir que vuelva a escribir acerca de Catalunya. Como ustedes saben, acabamos de vivir un nuevo capítulo de esta especie de serial televisivo en el que se ha convertido la política catalana, cuyos guionistas ya no saben qué inventar para mantener la audiencia en un share respetable. Investidura fallida ha sido el título del último episodio. Aragonés se ha quedado compuesto y sin novio a las puertas del altar en la que la maestra de ceremonias, la presidenta del Parlament, Laura Borràs, parecía a su vez, la más interesada de todos en que la nueva legislatura no echara a andar. El reloj vuelve a ponerse en marcha. Si no hay acuerdo, en dos meses volverían a convocarse elecciones de nuevo.

No parece que esto vaya a ocurrir, pero tratándose de Catalunya, y en los tiempos que corren, vaya usted a saber. Venimos de un gobierno que se vio abocado a convocar elecciones después de ser incapaz de ponerse de acuerdo en elegir un nuevo presidente tras la más que previsible, tal vez premeditada, inhabilitación de Torra. Una vez celebradas las elecciones, los dos actores políticos parecen seguir en el mismo lugar. No hay acuerdo. ERC ha ganado la partida a JXC pero estos se reservan el derecho a veto, arropados por el santo y seña de la liturgia indepe, un President en el exilio, y un fantasmagórico Consell de la República, a quienes debe someterse y rendir pleitesía Aragonès si es que quiere ser investido. Sigue leyendo

Hay partido

Alfonso Salmerón

Que la política española había entrado en un extraño proceso de aceleración es algo que ya habíamos comentado por aquí, pero lo ocurrido durante la última semana supera casi todo lo que habíamos visto hasta ahora. Hace apenas un mes, cuando valorábamos las consecuencias de las elecciones catalanas, qué lejos estábamos de imaginar que Ayuso fuera a disolver la Asamblea y convocar elecciones en Madrid, acaso ni ella misma.

Los hechos son de sobra conocidos, en una semana, PSOE y Ciudadanos llegan a un acuerdo para desalojar a los populares del gobierno en Murcia, Ayuso responde con un golpe de efecto anticipándose a un movimiento similar en su comunidad y convoca elecciones, sorprendiendo a propios y a extraños. La operación, que según algunos analistas se fraguó en Moncloa para salvar a los de Arrimadas, queda desactivada en pocas horas con el movimiento tránsfuga de tres diputados ciudadanos hacia las filas populares, ahormando el gobierno murciano. Sigue leyendo

Tiempo de diálogo

Alfonso Salmerón

Cuando escribo esto se cumple una semana de las elecciones al Parlament de Catalunya. Una semana que al ritmo que se suceden los acontecimientos, parece más bien un año. No nos había dado tiempo de digerir los resultados, cuando en las calles se sucedían las protestas por la detención del rapero Pablo Hasel. Seis días consecutivos ya de protestas violentas con destrozos de mobiliario urbano y asaltos a comercios y entidades bancarias incluidos, en los que no han faltado desproporcionadas actuaciones de la policía autonómica, además de importantes daños al patrimonio artístico de la ciudad como es el Palau de la Música.

No me detendré a describir los hechos porque son de sobra ya conocidos, quisiera centrarme más bien en la respuesta política y en las implicaciones que a corto y en el medio plazo pudieran tener en el desarrollo de la situación política. Apuntaba con acierto Enric Juliana que el malestar que el domingo se había manifestado electoralmente en forma de abstención, empezó a expresarse el lunes en forma de protestas callejeras cuando la detención del cantante encendió la chispa. Sigue leyendo

Ruido, mucho ruido

Alfonso Salmerón

“…mucho mucho ruido

Tanto, tanto ruido

Tanto ruido y al final,

Por fin el fin…”

Joaquín Sabina

Primeros de diciembre, me escribe D, el editor con permiso de J, del maravilloso refugio de debate que es este blog, para pedirme un artículo. Le contesto que en estos momentos no puedo comprometerme, me encuentro en la vorágine de un cambio laboral, cierre de año y algunas turbulencias que, aunque no demasiado graves, sí requieren más energías de las que dispongo en aquellos momentos.

Primeros de año, D vuelve a escribirme y esta vez no sé decirle que no. Anoto en mi agenda la fecha de entrega y reservo algunos momentos en la semana para redactar el artículo. Me invade una sensación de agobio. Llevo días bastante espeso, abrumado por la información sobre la pandemia, la ansiedad que percibo en mi entorno y la que me trasladan mis propios pacientes. Las elecciones catalanas como una nueva capa que cubre de niebla la realidad. Sigue leyendo

La vida en el filo

Alfonso Salmerón

He estado viendo estos días el documental “La vida en el filo”. Dirigido por Charlie Arnaiz y Alberto Ortega y bajo la producción de Dadá films & entertainment, narra la historia del cantante y polifacético artista José Ramón Martínez, Ramoncín. Creo que merece la pena. El repaso de la carrera del cantante es también un repaso a nuestra historia más reciente desde finales de los 70 hasta nuestros días. A mí me ha removido cosas. Canciones y recuerdos de una época, finales de los ochenta en plena efervescencia vital. Me ha llevado a mi barrio, La Florida, en L’Hospitalet, donde los chavales escuchábamos a Ramoncín, Rosendo o a Los Burning porque Legazpi, Carabanchel o Vallecas siempre nos quedaban mucho más cerca que la Diagonal de Barcelona, aunque ésta estuviera a tan sólo dos kilómetros de casa.

Ramoncín hablaba de nosotros cuando nadie lo hacía. Chavales de barrio a los que “nadie les iba a regalar nunca nada”. Es así. El rock que se hacía por entonces mayoritariamente en Madrid, era nuestra cultura. La chupa y la litrona (aquí le llamábamos xibeca tomando el nombre de la marca) los discos que mirábamos una y otra vez todas las semanas en la tienda Discomanía del barrio pero que sólo podíamos comprar muy de vez en cuando si nos llegaban los ahorros o con motivo de algún cumpleaños. Recuerdos de aquellos vinilos que escuchábamos en mi pequeña habitación de un piso de cincuenta metros cuadrados donde vivíamos seis personas, con las paredes forradas de pósters: Led Zeppelin, Iron Maiden, Barón Rojo, Leño, El Último de la Fila… Tocar la portada, la liturgia de abrirlo, ponerlo en el tocadiscos y sentarte a escuchar mientras leías las letras de las canciones sin enterarte de nada. También crecimos con la revista Popular1 y escuchábamos el programa Tarda Tardà en Catalunya Radio, del tristemente desaparecido Jordi Tardà, gran amigo de Ramoncín, además de uno de los privilegiados a los que los Jagger, Richards y compañía le descolgaban el teléfono para hablar de su última gira. Todo eso era nuestra cultura, nos dio un sentido de pertenencia, una identidad, “es tu cultura, es tu identidad” que cantara unos años antes el gigante Miguel Ríos en su Rocanrol bumerang. Sigue leyendo