Ollendorf

Arthur Mulligan

Como señala el periodista Santi Gonzalez el sanchismo ha incorporado el método Ollendorf como elemento sustancial de las ruedas de prensa. Así, la nueva portavoz del Gobierno se estrenaba de este modo respondiendo a la pregunta sobre  si Cuba era una dictadura para este Gobierno: «España es una democracia… etc etc», es decir, mientras la estructura sintáctica de la oración fuera correcta no importaba el significado de manera  que las conversaciones podían no tener sentido, aunque fueran correctas. La pregunta podía no tener nada que ver con la respuesta. La comunicación con este método era complicada y aunque, a la larga el estudiante podía aprender la lengua de forma más natural, a corto plazo no podía comunicarse con soltura.

Bahlsen, uno de los grandes maestros de la enseñanza de lenguas, decía de este método que: «La calidad de las frases, de los modelos de conversación y de las preguntas de Ollendorff, podía ser descrita por muchos como una divertida colección de imbecilidad inconsciente». Sigue leyendo

Colón II

Arthur Mulligan

En España 2050, ese informe elaborado por la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de País a Largo Plazo de España, los propósitos benéficos de los objetivos que se plantean alcanzan la misma altura que la garantía general que se ofrece para que lo mucho o nada se cumpla, ni que, de la misma forma, la realidad socioeconómica de España se transforme con la identificación de sus problemas estructurales. Hay precedentes en Andalucía, reservorio sociológico para el socialismo hispano realmente existente, que bajo la denominación de un restaurante chino Segunda Modernización perseguía conectar las ocho capitales andaluzas por AVE como promesa mayor, quedando en… nada.

Para comparar el desafío a escala humana, el trayecto hostil entre Bilbao y San Sebastián tarda 1 hora 48 minutos en recorrer los escasos 100 km que separan ambas ciudades vascas, un poco menos que en la primera mitad del siglo XX. Debe terminar ese estilo mendaz, moralista y falso del inquilino de la Moncloa, ese estilo lleno de lugares comunes y pretendidos buenos deseos. Ese estilo que comienza así: Sigue leyendo

El final del principio

Arthur Mulligan

Se acabó. El cirujano abandona el quirófano y comienza a quitarse los guantes esterilizados no sin antes dar instrucciones  para que comience la sutura de los diferentes tajos de bisturí que han sido necesarios en una de las operaciones  que erradicará ese mal que durante tanto tiempo postraba sin alivio a la nación española, esa anciana desahuciada que se resiste a morir por consunción.

Resulta que tiene una existencia real, una osamenta vertebral coriácea decantada en su historia imperfecta -como lo son todas- pero nunca claudicante y que persevera en su ser sin renegar de su origen. Una resolución beligerante del TSJ despelleja los propósitos taimados de un figurín de feria dejándole desnudo y al borde del delito de prevaricación a él y a su gobierno. Sigue leyendo

Radicales libres

Arthur Mulligan

Tras las elecciones del 4-M en Madrid llega ahora el momento de que los sociólogos, politólogos y periodistas se aproximen para tratar de llegar a un acuerdo que explique razonablemente el por qué las cosas han sucedido así y no de otra manera, refinando las repataletas de primera hora tras conocerse los resultados del tipo de Monedero, insultando las capacidades mentales de los camareros con sueldos de 900€ o las de la Vicepresidenta Calvo, altiva y distante, para debatir sobre cañas, ex y berberechos, toda vez que el ruido de los cañones no sirve para nada después de transcurrida la batalla.

Reconozco que como espectador aficionado siento predilección por los más alambicados y creativos, los que introducen matices inesperados, pesos inconmensurables de pequeños detalles que contienen una adhesión espontánea del vulgo municipal y pecador pero de los que nada sabíamos ni podíamos saber porque huían de una localización cerebral para asentar sus reales en las gónadas, esas glándulas que comprometen en nuestro caso la reproducción de sentido. Sigue leyendo

Dos finales y un principio

Arthur Mulligan

En algún momento de la niñez es raro que no aparezca una relación conflictiva con el balón, esa esfera inaprensible y artificial que no existe en la naturaleza; los paneles de cuero que lo forman son hexágonos y pentágonos dispuestos en forma de icosaedro truncado, una variante de los sólidos platónicos. Pura magia cuando se infla en el patio de un colegio y toma la forma esférica regular. Después vienen los pasos de dos niños al encuentro hasta que uno dice solemne señalando su pie “monta y cabe” y comienzan a elegir por turno a los compañeros de equipo.

Recuerdo haber jugado con otros chicos en la calle con dos jerséis a modo de portería móvil durante muchas tardes pero nunca en el colegio porque algún compañero insinuó que yo tenía unas piernas que parecían palos de golf y que además carecía de toque de balón mientras un hermano jesuita (de los que no sienten la llamada al sacerdocio ministerial como Arzallus o Bergoglio), un atleta de aldea, asentía complacido con su cabeza selectiva. Sigue leyendo

Iliberales no concluyentes

Arthur Mulligan

Francia y el mundo literario celebran el bicentenario del nacimiento de Flaubert y Baudelaire quienes en 1857 fueron atacados por Ernest Pinard, un ambicioso procurador imperial de 34 años que intentó ocupar el cargo de ministro del Interior a través de postularse como administrador de la literatura, de la moral y de las buenas costumbres.

El tal Pinard pensaba que «Madame Bovary» y «Las Flores del mal», a pesar de su excelencia, merecían un correctivo, una sanción pública porque sus autores deberían de concebir la literatura en su forma y expresión como formando parte de una misión orientada a preservar la castidad y la pureza (de las mujeres se entiende) en una sociedad sana.

«Reaccionen con una sentencia contra esta fiebre insalubre que tiende a dibujar todo, a explicarlo todo, a decirlo todo, como si la moral pública no existiera», dijo al final del proceso dirigiéndose a los jueces quienes, a pesar del brío de su dedo acusador, se inclinaron a favor de un Flaubert (Madame Bovary c’est moi!) admirablemente defendido en un vibrante alegato de más de cuatro horas por su abogado, Jules Senard. Sigue leyendo

IDA

Arthur Mulligan

En el año 2013 se estrenó la maravillosa película Ida del director Pawel Pawlikoswski que con ese nombre no podía por menos que desatar alarmas y recelos en un público honrado y amante del western clásico, las cuchufletas acartonadas sobre la guerra civil española y la saga de Torrente. Además la cosa prometía ser narrada en un blanco y negro entre neblinas inamovibles sobre extensos campos centroeuropeos de patatas, roturados por las botas de figuras vestidas con trajes oscuros que se interrogarían sobre el sentido de la vida y el angustioso destino de sus almas solitarias.

Pero, afortunadamente para los cinéfilos, Ida fue una sorpresa agradable porque con una gran economía de medios lograba que sangre la fe de sus protagonistas durante el impacto desconcertante que recibe toda vida unida a lo sagrado de un ideal: los sacrificios de una vida religiosa en un convento o la crudeza de una existencia entregada a la aplastante burocracia comunista en la Polonia de 1960. Sigue leyendo

La igualdad no es un programa, es su posibilidad

Arthur Mulligan

En toda la doctrina propia de una iglesia prima no tanto el contenido intelectual sino el institucional. De modo similar, el término socialista no designa una persona que tiene esta o aquella concepción del mundo, definida por su contenido, sino una persona de una determinada mentalidad, la cual le predispone a adherirse a cualquier concepción prescrita por la autoridad.

Uno deviene socialista (tal y como sucede ahora con especial vigor) por el hecho de declararse dispuesto a aceptar en cada caso el contenido que la autoridad recomiende. Así pues, ahora es socialista todo aquel que acepte la indiscutible autoridad de quien ha liderado un cartel electoral con independencia de la elaboración de la doctrina-programa (algo que poca gente lee), un agregado histórico de generalidades, una suma de buenas intenciones respetables para el gran público y presentes en todo balance de gestión expresado en altos porcentajes de cumplimiento. Sigue leyendo

Gil de Biedma y el nuevo orden moral

Arthur Mulligan

El Instituto Cervantes presidido por su director Luis García Montero homenajeó al poeta Jaime Gil de Biedma y en el curso del mismo el responsable de la institución habló de la necesidad de “analizar la obra del poeta con rigor filológico y no en esos puestos de segunda mano que depara el Rastro del cotilleo, la falta de estudios universitarios y la murmuración calumniosa”.

Por calumnias, el director del Cervantes aludía -explica Trapiello en su blog Hemeroflexia– a las declaraciones de quienes la víspera habían «opinado libre y respetuosamente sobre la pertinencia de ese acto y sobre la conducta del propio GdeB.», es decir, sobre sus relaciones sexuales con niños de unos doce o trece años de las que el propio Gil de Biedma ha dado cuenta en sus textos. Sigue leyendo

Extremistas de la equidistancia

Arthur Mulligan

Lunes 02 02 21. Entrevista de Carlos Alsina a Salvador Illa en Onda Cero.

Alsina – Señor Illa, buenos días. Como lleva la campaña electoral ¿bien?

Illa – Pues bien, estamos al inicio y con mucha ilusión.

A.- Esta imagen de los condenados por sedición ayer aprovechando el tercer grado penitenciario para hacer campaña por la amnistía ¿que reflexión le merece?

I.- Pues se tiene que hacer lo que los tribunales y la justicia decida.

A.- La amnistía es imposible ¿no?

I.- No cabe en nuestra constitución

A.- Ellos dicen que el indulto no lo quieren, recuerde lo que dijo el Sr. Junqueras…

I.- La tramitación exige una serie de informes y me voy a esperar el resultado. Lo que sí puedo decirle es que no merecen ningún privilegio y ningún perjuicio.

A.- Cuando acabe la tramitación dice, pero los hechos están a la vista de todos ¿no? Ellos dicen que no lo quieren.

I.- Si no lo quieren pues que no lo quieran yo no tengo nada que decir al respecto.

A.- Pero ¿usted está a favor o no del indulto?

I.- Repito lo que te he dicho ningún privilegio y ningún perjuicio. Ni más ni menos.

A.- Bien, hablemos de propuestas para estas elecciones. Si alcanza la presidencia del gobierno ¿promoverá un nuevo Estatuto de Autonomía para Cataluña o no?

I.- Yo, si gano las elecciones, voy a presentarme a la investidura para hacer un gobierno que se centre en tres prioridades; me parece que son las que reclama la ciudadanía de Cataluña. Sigue leyendo