Algunas impresiones

Arthur Mulligan

Es radicalmente falso que España sea un estado federal, ni federalizante, ni cuasi federal, ni cojocogobernante, ni cojocogorzio, ni nada de nada. Basta ya de embustes y medias verdades que se intuyen bajo ese fino velo normativo a donde acuden insatisfechos los sedientos de valores que la Constitución no puede ni debe saciar de ninguna manera. No es lecho de Procusto ni esfinge interpretable; es obra humana y como tal puede ser reformada o destruida pero nunca reinventada.

En Euskadi, una vez más, nuestro ágil gobierno liliputiense ha fracasado desde esa soberbia fundacional (aquí hacemos las cosas mejor y por eso exigimos más y más competencias), ha rehusado los rastreadores ofrecidos por el ejército, permitido botellones y relajado las medidas necesarias y previsibles para una segunda ola, sin la necesidad, después de las elecciones -que ganaron – de tener que caer bien a todo el mundo, en toda época y todo el tiempo. Sigue leyendo

Recuento

Arthur Mulligan

En su primera ola la epidemia de COVID 19 se reveló como una sorpresa violenta y universal que confinó a más de la mitad de los 7.700 millones de habitantes del planeta en 170 países y, a pesar de los 8 billones de dólares movilizados por los Estados y los Bancos centrales, con toda seguridad no se evitará la quiebra de empresas que a su vez repercutirá en el balance de los bancos.

Entonces, el parón de la economía real será responsable de la crisis financiera, al revés que en 2008. Probablemente como sucede en todas las crisis mayores, los países que objetivamente se encuentren en mejor posición a la salida de ésta -hoy por hoy impredecible- serán naciones como Corea del Sur, Taiwán, Alemania o Suecia, naciones que tienen en común finanzas públicas saneadas, una industria potente e inversiones elevadas en nuevas tecnologías, dentro de un marco de instituciones políticas legítimas que favorecen una fuerte cohesión social.

Comparten también el principio de que sus ingresos no pueden desconectarse del trabajo durante mucho tiempo, ni ser garantizados por el Estado y, mucho menos, que el dinero público sea ilimitado y gratuito. Sigue leyendo

Daguerrotipos durante la Gran Crisis

Arthur Mulligan

II. El cerco del populismo institucional

Radicalidad institucional

que fue ayer cuando la clase media veía con simpatía a sus hijos sentados en las plazas y frustrados principalmente porque en el ascensor social colgaba un letrero de avería. Acampaban con sus ordenadores portátiles mostrando un nuevo espíritu de autonomía y aversión a los partidos tradicionales, vigilando la pureza del movimiento respecto a todo intento de manipulación y, en resonancia, con cuanto ocurría en otras ciudades, principalmente de occidente.

Se denunciaba el espíritu de casta y su exclusión de facto de un mundo laboral en plena reconfiguración mundial en el que ocupaban el papel de nuevos parias. Sigue leyendo

Daguerrotipos durante la Gran Crisis

Arthur Mulligan

  1. La izquierda

Largo Caballero como fondo Velazqueño.

El gran historiador francés Élie Faure, para advertirnos de los rasgos decadentes e intolerantes de la España del siglo XVII, escribía: “El mundo en el que vivió Velázquez era triste. Un rey degenerado, infantes enfermizos, imbéciles, enanos, tullidos, bufones monstruosos disfrazados de príncipes, todos ellos mantenidos unidos por la etiqueta, el complot, la mentira, por la confesión y por el remordimiento”.

En aquella época era muy habitual que caballeros privados o enviados del rey se presentaran en los dantescos manicomios de la época para comprar algunos de los desdichados que habían acabado allí dentro y de este modo los escogidos se descubrían subidos a un ascensor social que, de los infiernos, les catapultaría a un hermoso mundo, bajo las luces de la vida cortesana. Sigue leyendo

Cahiers des doléances

Artur Mulligan


Así nos encontramos, en un país lacrimoso convertido en apretado registro de cuero desvencijado, en el cual se consignan los deseos y demandas de las más diversas asociaciones, instituciones y asambleas varias. Desde un poder judicial que pide angustiado su renovación hasta un ejecutivo que solicita colaboración a los que todavía no hayan partido de vacaciones.

Desquiciados por el insidioso virus que trastoca cualquier intento de planificación, los colectivos de mutantes no pierden ocasión para vestir, incluso innovar desordenadamente su queja, conscientes de la hermosa cornucopia europea que se insinúa en el horizonte. Sigue leyendo

Monarquía accidental

Arthur Mulligan

Como las desgracias nunca vienen solas y somos como somos nada mejor que aplicarnos el refrán y acudir urgentemente a la apertura de la sala de partos para abuelas y traer a nuestro particular mundo político un nuevo ser para completar la triple crisis sanitaria, económica y social que nos asola y que con todo el cariño del mundo acostumbramos a llamar epifostio, una criatura recurrente en las crisis españolas y que añade un toque de amargura institucional para completar el paquete.

Como en este gobierno y en sus medios afines no tenemos la suerte de poder contrastar las simplezas de algunos elementos de su membresía a propósito de nuestra forma de Estado, me ha parecido útil presentar a ustedes una selección de las reflexiones de contemporáneos eminentes que enriquecen a mi juicio el hilo iniciado en DC, siempre atento a lo que se comenta a pie de calle para mayor gloria de las libertades en nuestro país. Sigue leyendo

A la deriva. Después de las elecciones en Euskadi y Galicia

Arthur Mulligan

En 2017 escribía en la sección de mármol de este blog el gran Guridi, fino conocedor de las entrañas del PSOE y cronista de su decadencia:

«Ayer pasó una cosa muy curiosa en un acto de Sánchez. En su intervención de 20 minutos, Sánchez se dirigió a la prensa para pedirles que se centren menos en los cruces de declaraciones de los candidatos y que se centrasen más en los proyectos. Cuando acabó el mitin, los periodistas acudieron a Sánchez para que les contase su proyecto. Pero Sánchez no quería contestar ninguna pregunta. Entonces, los periodistas le preguntaron que estaban haciendo precisamente lo que él les demandaba desde el estrado: “romper la barrera de la comunicación para hablar de proyectos”. Sánchez dijo “hacéis muy bien, venga gracias”. Este no es sino un ejemplo de lo que suele hacer Pedro Sánchez desde siempre: decir una cosa para hacer otra.»

Ahora mismo nuestro aciago Presidente recorre las cancillerías europeas en busca de comprensión y perdón por no haber trabajado un mínimo proyecto de posible salida a la crisis provocada por la COVID-19 y cuando todos los problemas se acumulan de manera dramática. Su socio de gobierno se parece a Juan Abadie, el personaje de Acción Mutante y hermano siamés de Alex, que muerto y embalsamado, continúa unido a su hermano inevitablemente en otro planeta, mientras Tezanos, otro personaje de ciencia ficción insiste en que está vivo. Sigue leyendo

El collar de la Reina

Arthur Mulligan

Aunque no lo echaba de menos, pensaba que había desaparecido como género. En el origen de mi antipatía por los espadachines están las trapezoidales vestimentas de los mosqueteros, sus botas con tacones imposibles hasta la cadera, sus sombreros emplumados, sus cabellos o pelucas acaracoladas, que por sí mismas constituían un horror para la vista, una falta de seriedad y predisposición para la aventura. Con esos tipos perdí al bueno de Alejandro Dumas por el camino. La furia creció en intensidad hasta el ridículo máximo, una Pimpinela Escarlata que coronaba el género.

Pues bien, cuando parecía que todo había terminado definitivamente aparece un culebrón con todos los ingredientes novelescos: un asunto que se quiere privado (amoríos espasmódicos) termina por cobrar relevancia pública mediante intrigas que afectan a la política de la época por la notoriedad de uno de sus integrantes. La importancia transvaginal del asunto -algo racial por lo visto – es señalada con alborozo por la abogada Marta Flor, íntima a su vez de un brillante fiscal que se esconde bajo el nombre de Ironman. Sigue leyendo

Conservadores

Arthur Mulligan

Muchas personas en la izquierda, singularmente en el mundo de Podemos, recelan del conservadurismo por ser algo que según ellos procede de una forma de pensar que se pierde en el origen de los tiempos: esa herencia perversa es un conglomerado de violencia, insolidaridad, sojuzgamiento e incapacidad de convivir de una manera que si no es cercana al cristianismo, cuando menos está muy lejos de ser decente o sensata, por utilizar una palabra siempre pendiente del sentido último que le adjudique el líder máximo. A pesar de lo que dicta su propia experiencia, consideran una ofensa para la sociedad la existencia de grupos conservadores, los cuales deberían haberse disuelto en unidades mayores de progreso o cuando menos existir de otro modo. En definitiva, molestan por la incomodidad de su sola presencia, en general resistente a los cambios que desnaturalizan las antiguas costumbres. Sigue leyendo

Nubes negras sobre Moncloa

Arthur Mulligan
 
En el extraordinario momento que vivimos, sin mediar elección voluntaria ni de permanencia, cegados con una luz inesperada por incómoda, consumidos en la incertidumbre frente a pantallas en las que una masa creciente de figurantes, muchos de ellos salidos de la nada y que nos abruman con especialistas solemnes en cada bloque de noticias, uno se pregunta de vez en cuando cómo ha sido posible llegar hasta aquí.
Son narraciones entretenidas que proceden de fuentes acreditadas e indiscutibles y que, en general, alimentan un miedo para entregarse a una obediencia paternalista y ciega cuyos límites confina un sistema de referencias a los que somos incapaces de oponer una sabia resistencia por su naturaleza. Es el incidente más duro, pero no el único de esta desgraciada sucesión que debemos encadenar a otros  momentos desde que Pedro Sánchez fue aupado al poder.

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