La soledad de Gabilondo

Carlos Hidalgo

¿Dónde está Ángel Gabilondo, se pregunta la gente? Isabel Díaz Ayuso o IDA, como dice la gente que la denomina por sus siglas, ha aprovechado ser la gobernante de la comunidad autónoma foco principal del coronavirus, no para gestionar la sanidad pública y proteger a los habitantes de la Comunidad Autónoma capitalina, sino para enfrentarse al Gobierno central, regalar dinero a las empresas sospechosas habituales en proyectos sin utilidad práctica (como el inexistente hospital de pandemias) y encerrarse en un piso de lujo a precio “regalado” con un señor musculoso que salía a hacer gimnasia todas las mañanas del confinamiento. ¿Y dónde estaba Gabilondo? Se seguía preguntando la gente.

El caso es que se ha reprochado a Ángel Gabilondo hacer una oposición demasiado discreta frente al rampante desastre de Isabel Díaz Ayuso. Y esa sensación ha llegado hasta Ferraz, donde se ha impuesto al líder de la oposición un número dos, el senador y diputado autonómico José Cepeda. No parece que el nombramiento haya hecho mucho efecto, porque antes las delirantes medidas de la presidenta, Gabilondo sólo ha declarado que no le parece bien que no se haya convocado la comisión de Sanidad. Y Cepeda no ha hecho ninguna declaración a los medios, ni tampoco ningún tuit que se haya hecho viral. Sigue leyendo

Otra sobre el Rey (Demérito)

Carlos Hidalgo

Cuando yo nací, en noviembre de 1976, Juan Carlos de Borbón ya era rey de España. De hecho, visitó mi ciudad natal, Talavera de la Reina, cuando yo tenía cuatro días. La web de la Casa Real, que conserva y publica todos los discursos de la monarquía desde su restauración a la muerte de Franco, conserva los tres párrafos que dirigió a los asistentes tras recibir la Medalla de Oro de la ciudad:

“Muchas gracias por tan afectuosas palabras de saludo y bienvenida a la provincia de Toledo y a Talavera de la Reina. En Toledo nos sentimos en el centro y en el corazón de España, por la historia y por la geografía. Estas tierras, como vosotros toledanos, son bravas y fuertes, agradecidas a la atención y al trabajo, honradas y leales. Sigue leyendo

James Bond y la intervención del Estado

Carlos Hidalgo

No es ningún secreto a estas alturas que siento una culpable predilección por las novelas de James Bond. Las novelas escritas por el aristócrata, machista y borrachín Ian Fleming tienen algo que me engancha. Ya sea su atención por los detalles o su capacidad para describirte cómo es bajar del avión en Jamaica en los años 50. Muchas de las cosas que en su día describió, como un deportivo Aston Martin lleno de accesorios como un localizador, han pasado de fantasía de espías a ser tecnología habitual. Tanto que Aston Martin ha aprovechado para lanzar una edición especial de su modelo DB5 con los mismos accesorios que en la película de Goldfinger. Incluido un localizador de GPS. Lo que usamos para rastrear móviles perdidos rutinariamente.

Pero hay otras cosas, dentro de las sádicas fantasías de Fleming que también han terminado por hacerse realidad. Por ejemplo, en la novela “Moonraker”, un magnate llamado Hugo Drax, que compró el título de “Sir” a golpe de billetes, decide poner en marcha su propio programa de cohetes, pagado de su bolsillo, desarrollado por sus técnicos y bendecido por el Gobierno de Su Majestad tras una exitosa campaña de relaciones públicas. Curiosamente, hoy hay tres personas – de momento – con su propio programa de cohetes privado: Elon Musk, con Space X, Jeff Bezos, con Blue Origin y Richard Branson, con Virgin Galactic, el menos exitoso de los tres. Sigue leyendo

Las cosas de la prensa

Carlos Hidalgo

Escribo esto en plena polémica porque Podemos, el partido del vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias Turrión, está en plena campaña de acoso contra la prensa desafecta y además promocionando su medio de partido, un desastroso panfleto digital.

La prensa española, acostumbrada al maltrato y escasamente solidaria, se encuentra dividida. Periodistas y columnistas de medios a los que el panfleto de Podemos viene a hacer la competencia, salen en tromba a decir que la prensa puede estar sujeta a crítica y que cuando algunos de sus héroes particulares del periodismo fueron señalados por Vox, nadie se solidarizó con ellos. En el bando contrario, de la prensa llamada conservadora, se enfatiza que esta no es la primera vez que Podemos quiere coaccionar a periodistas que no se limitan a hacerles la pelota con descaro y que los modos y expectativas de los seguidores de Iglesias Turrión rayan peligrosamente en lo dictatorial.

Ambos tienen razón. Sigue leyendo

Piedras, pedradas y ser más tonto que una piedra

Carlos Hidalgo

Los de Vox han hecho su particular campaña en el País Vasco. Y lo han hecho, como era de esperar, buscando bronca. Lo cual ya es condenable. Pero no es menos condenable que la encontraran. Aficionados locales a la bronca fueron a apedrear a los simpatizantes del partido de ultraderecha y a sus estrellas invitadas. Con el resultado de que la diputada Rocío De Meer se fue con una pedrada en la ceja. Y los locales que gustan de llamarse “antifascistas” se fueron a casa contentos y los de Vox también, convencidos unos y otros de que se habían salido con la suya. Y el ambiente político se quedó un poco más encabronado y envilecido de lo que ya estaba.

Como mi mente vaga por senderos curiosos -señal, tal vez, de que soy más tonto de lo que parezco-, todo esto me recordó al gag de los Monty Python acerca de un Hitler disfrazado que se presenta a las elecciones de North Minehead. Hitler y sus colaboradores apenas disfrazan sus nombres y se hacen llamar “Hilter”, “Bimmler” o “Ron Vibbentrop”. Los nazis intentan hacer propaganda electoral en bicicleta, gritando a calles vacías y ofrecen un mitin de “Hilter” desde un balcón que tiene como espectadores a tres perplejos niños y al tonto del pueblo. Y me da por pensar que ojalá las cosas hubieran sido así este fin de semana. Porque si tan poca gente simpatiza con ellos, es mil veces mejor la imagen de unas calles y unos mítines semivacíos, que lo que hemos visto este fin de semana. Sigue leyendo

¡Alto, policía!

Carlos Hidalgo

Llevamos ya unas cuantas semanas con los disturbios y protestas provocados por la muerte de George Floyd a manos de policías estadounidenses. Como mi estancia en los Estados Unidos fue ya hace demasiado tiempo y mi trato con la policía fue distante, pero en general positivo, he querido enterarme un poco más del tema.

Como uno nunca sabe bien por qué bibliografía empezar, me hice con “Homicidio: un año en las calles mortales”, de David Simon, el ex-periodista del Baltimore Sun que estuvo un año incrustado en la unidad de Homicidios de la policía de Baltimore. Simon acumuló tanta experiencia con aquello, que no sólo le dio para escribir este libro sino que el libro se convirtió en una serie de televisión (también llamada “Homicidio”) y luego en otra, llamada “The Wire”, que es por todo el mundo conocida. Sigue leyendo

Ucronías

Carlos Hidalgo

La ucronía es un género literario en el que se cuenta una historia alternativa, que se basa en hechos posibles pero que no ha sucedido realmente. Ya sabéis, historias sobre un futuro en el que el Eje hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial, como Patria, la de Robert Harris, o El Hombre en el Castillo de Philip K. Dick. Hay ucronías de mayor y menor calidad, pero en general siguen la norma literaria conocida como “Revelación de Sturgeon”, que afirma que cuando se trata de literatura de género, “el noventa por ciento de todo es mierda”.

El profundo impacto que la crisis sanitaria del Covid-19 ha tenido en todos nosotros y a nivel mundial, hace que muchos se pongan a practicar con mayor o menor éxito la ucronía. Lo que desde las filas próximas al gobierno se denomina con ánimo despectivo ejercer de “Capitán A Posteriori”. Así, parece que ahora hay momentos clave que nos pudieron haber evitado al mismo tiempo sufrir la pandemia y la crisis económica derivada de ésta. Desde la derecha, la ultraderecha y los que se dicen de centro, se sitúa la manifestación feminista del 8 de marzo como la causa de todos los males. Sigue leyendo

¿Desescalada?

Carlos Hidalgo

Cuando yo estudié Ciencias Políticas, allá por el Pleistoceno Medio, los términos “escalada” y “desescalada” se referían a conflictos bélicos. “Escalada” era el aumento de tensiones, intercambios hostiles y escaramuzas que podían llevar a un estallido y la “desescalada” era cuando las partes trataban de relajar la tensión y se adoptaban medidas para calmar los ánimos. Por eso no entiendo muy bien el término “desescalada” para el lento proceso de que salgamos de nuestras casas, con las mascarillas puestas y roguemos a los santos Simón e Illa para que nos dejen cruzar la provincia para visitar a nuestros padres. Sigue leyendo

El fallo de los gurús

Carlos Hidalgo

En la última etapa del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, quienes estábamos en primera línea de comunicación en el partido y en el Gobierno recibíamos lecciones todos los días acerca de la mala política de comunicación que estábamos ejecutando. Quienes nos daban esas lecciones aludían, como ahora, a la serie política de moda, que en ese momento era “El Ala Oeste De La Casa Blanca”. Mientras PSOE y Moncloa lidiaban a la vez con la crisis económica, la Ley Sinde, el tormentoso relevo de Zapatero y el 15M, estos expertos hacían clubes de lectura e impartían charlas donde daban sus recetas mágicas, que venían a ser algo así como imitar en todo a Obama y adoptar los modos y manera de su serie de televisión favorita, pese a que en la realidad nadie seamos tan listos y no tengamos a un benevolente guionista que controle a la oposición y a los medios de comunicación. Sigue leyendo

El veneno de las redes

Carlos Hidalgo

Estos días aumenta la relación de amor-odio con nuestros teléfonos y ordenadores. Son la ventana para comunicarnos con el mundo fuera de nuestras casas. Nuestros familiares, seres queridos, amigos y conocidos están ahí, al otro lado de las pantallas. El aluvión de llamadas, videollamadas, mensajes instantáneos y publicaciones en muros diversos, se nos hacen necesarios y nos dan hartazgo a la vez. Pero también se nos está saturando con alarmismo, mentiras y odio. En un momento en el que dependemos muchísimo de recibir información del exterior, uno no sabe bien qué es lo que llega y a qué atenerse. Y esto con la información de fuentes fiables para empezar. Sigue leyendo