Pandemia democrática en Cataluña

Juanjo Cáceres

Los efectos de la pandemia son múltiples y variados. Tienen consecuencias sobre la salud y de la misma se derivan consecuencias sociales y económicas, pero también sobre la democracia y el estado de derecho. Hemos apreciado conductas antidemocráticas muy graves en Estados Unidos en un marco postelectoral y ahora observamos en Catalunya un inquietante marco preelectoral.

En efecto, los rasgos de la suspensión electoral decidida el pasado viernes 15 de enero presentan elementos preocupantes, en un lugar donde llueve sobre mojado. El 21 de diciembre de 2017 tuvieron lugar las últimas elecciones catalanas. Unas elecciones celebradas por la vía expeditiva del 155, las primeras que no eran convocadas por el gobierno saliente de la Generalitat, sino por el gobierno del Estado. Esa etapa daba continuidad al periodo de anormalidad institucional inaugurado en Catalunya en septiembre de 2017 con la “llei de desconexió” y poco después con la consulta del 1 de octubre. Al tempestuoso proceso electoral siguieron decisiones tan “peculiares” como nombrar “president vicari” a Quim Torra, que supuestamente obraba de representante delegado del exiliado Carles Puigdemont, o la tentativa de dar forma a una especie de gobierno republicano en el exilio, a través del denominado Consell de la República, que no ha tenido ninguna relevancia. Sigue leyendo

Un año que no termina

Juanjo Caceres

Múltiples son las esperanzas de dejar atrás de una vez por todas este amargo 2020, que quedará grabado en nuestro recuerdo dentro del abanico de años funestos. A veces un año aciago lo es para todos, porque suceden cosas que nos castigan como sociedad: por eso todos recordamos que 2008 fue el principio de una etapa dolorosa para miles y miles de personas o para nosotros mismos. Otras veces es la pérdida de un ser querido lo que nos ha golpeado y un año determinado queda grabado en nuestra intimidad como un momento de dolor.

Lo terrible de este año 2020 es que nos pueden haber sucedido las dos cosas a la vez: que hayamos sufrido una terrible pérdida, que la enfermedad haya castigado a nuestros seres queridos y que nuestras circunstancias personales hayan empeorado como consecuencia de la crisis derivada de la Covid-19. Sigue leyendo

En el 150 aniversario del asesinato del general Prim

Juanjo Cáceres

Seguramente no lo sepan pero este mes de diciembre se cumplirán 150 años de la muerte del general Juan Prim y Prats, acontecida tras el atentado en la calle del Turco el 30 de diciembre de 1870. Como tantas otras, es una muerte relevante en nuestra memoria democrática. Como tantas otras, queda fuera del foco de la evocación de esa memoria, estrecha e injustamente concentrada en solo cuatro etapas históricas que se quedan muy cortas: segunda república, guerra civil, franquismo y transición.

La vida de Prim atraviesa varias fases relevantes de la formación del estado liberal en España pero concluye en un proceso muy concreto, el advenimiento de una nueva monarquía constitucional tras la Revolución del 1868. Ese proceso alcanza a Prim al frente de la presidencia del Gobierno, cargo para el que fue designado el 18 de junio de 1968 por el general Serrano, en donde su principal misión sería la búsqueda de un candidato viable para la Corona. Por su cabeza y por sus manos pasaron varios candidatos: Tomás Alberto de Saboya, Fernando de Coburgo, el duque de Montpensier, Leopoldo de Hohenzollem-Sigmaringen e incluso el duque de la Victoria, esto es, el general Espartero. Los diferentes fracasos y obstáculos para consensuar al candidato en unas Cortes constituyentes formadas por grupos fuertemente enfrentados entre ellos, condujo a que en el verano de 1870 las preferencias se decantaran hacia el duque de Aosta, es decir, hacia Amadeo de Saboya. Sigue leyendo

Pásale esto a tu cuñado

Juanjo Cáceres

Se acercan las elecciones catalanas. Tan solo faltan tres meses para su celebración mientras seguimos profundizando en un clima de agotamiento social causado por las severas consecuencias de la pandemia y el desgaste político acumulado por el Govern en el último año. Esa misma pandemia está condicionando el itinerario preelectoral, como también lo hizo en Galicia y País Vasco unos meses atrás: la sensación de precampaña es inexistente, la identidad de las fuerzas políticas que concurrirán y de los candidatos y candidatas participantes ofrece aun importantes dudas y en estas primeras elecciones posteriores a la aplicación del 155, el espacio independentista y soberanista parece que participará con un gran número de marcas electorales que competirán entre ellas.

En ese marco, los socios del Govern (ERC i Junts) se muestran poseídos por sus batallas internas y desbordados por los múltiples frentes abiertos por la Covid19. Para muestra un botón: la nefasta gestión de las ayudas para autónomos orquestada por la Generalitat la semana pasada, que generó enfado e indignación en el colectivo a partes iguales. Ello está teniendo como consecuencia que los elementos clásicos del debate político catalán lleguen desdibujados y desubicados. Desde la marcha forzosa de Quim Torra han pasado a segundo plano las reivindicaciones nacionales pero, si se me permite la metáfora, algunos grandes éxitos de la radio se han trasladado desde las emisoras catalanas a los 40 Principales, directamente: esto es, al debate sobre los Presupuestos Generales del Estado, donde hace algunos días aterrizaba el blindaje de la inmersión lingüística. Sigue leyendo

Moción de tortura

Juanjo Cáceres

El pasado jueves se me ocurrió lanzar un mensaje en las redes sociales con el siguiente contenido:

“El Congreso ha sido durante dos días un espacio para discursos: Machistas, Negacionistas, Conspiracionistas, Intolerantes, Beligerantes, Antipolíticos, Antidemocráticos, Excluyentes, Ofensivos, Despectivos,Insultantes. Votar sirve para que eso no pase.”

En todo eso y mucho más se convirtió la cámara legislativa por excelencia gracias a la moción de Vox: en un hemiciclo donde proliferaron discursos de fuerte hostilidad. Hace un año esto no hubiera sido posible. Antes de noviembre de 2019, Vox carecía de los 35 diputados necesarios para iniciar una moción de censura y antes de abril de 2019, ni siquiera tenía presencia en la cámara legislativa por excelencia. Sigue leyendo

La Transición reinventada

Juanjo Cáceres

La justicia argentina sentó el pasado 3 de septiembre ante un tribunal al exministro Rodolfo Martín Villa en calidad de investigado por crímenes de lesa humanidad. El objetivo de la magistrada Servini era determinar su relación con doce muertes causadas por las fuerzas del orden franquistas entre 1976 y 1978. El hecho no pasó desapercibido para la prensa nacional, ni para amplios sectores de la ciudadanía, que celebraron con felicidad el que por fin un franquista se sentara en el banquillo.

Vaya por delante que es evidente que España sigue en deuda con las víctimas del Franquismo y que hay que seguir reclamando justicia y reparación mientras no se excaven las fosas, se identifique a las personas desaparecidas, se eliminen o reinterpreten los elementos de exaltación del Franquismo presentes todavía en el espacio público o se anulen los juicios de los tribunales franquistas. También lo es que, una vez muerto Franco, el franquismo siguió vivo en eso que denominamos Transición y que la llegada de la democracia se fraguó también sobre la muerte y el sufrimiento de muchos luchadores y luchadoras antifranquistas, de los cuales también hay que hacer memoria y para los que hay que exigir reparación. Aceptado todo eso y subrayando que es mucho lo que queda por hacer, la imputación de Martín Villa por la justicia argentina por un delito de esas características me inquieta desde un punto de vista jurídico, político e histórico. Sigue leyendo

Rey emérito, república y país (y III)

Juanjo Cáceres

El pasado 28 de julio presentábamos la segunda entrega de esta trilogía de reflexiones monárquicas. Casi dos meses después, con todo lo transcurrido desde entonces, puede resultar cansino volver sobre el tema: en julio no se había producido todavía la marcha de Juan Carlos de Borbón, ni habíamos asistido a ese alud de respuestas políticas a la misma, ni tampoco a la resurrección del mensaje republicano que la huida ha suscitado. Pero sí que resulta útil relacionar ese terremoto político con la robustez de la monarquía constitucional: ¿ha supuesto ese escándalo algún cambio en la agenda política del país o ha hecho vislumbrar algún nuevo horizonte? La respuesta es negativa y las causas son más que evidentes.

El fuerte blindaje de la Constitución del 78, difícilmente abordable mediante la fórmula reivindicada las últimas semanas de convocar un referéndum para decidir entre monarquía y república, no se ha visto ni mínimamente alterado. Mientras los partidos de un signo cerraban filas con la Familia Real, los de otro signo decían aquello de que “España, mañana, será republicana”, subrayando después: “Pero no hoy”. Los tiempos de Covid-19 no han propiciado manifestaciones masivas impugnatorias de la monarquía y tampoco es evidente que, en caso de darse un contexto sanitario más propicio, estas hubieran superado los compartimentos ideológicos habituales en este tipo de pronunciamientos. Sigue leyendo

Rey emérito, república y país (II)

Juanjo Cáceres

En el artículo anterior, completamos una revisión crítica de la evolución de la monarquía borbónica en España y señalamos algunos elementos que la caracterizan en su ejercicio actual: blindaje de la monarquía, opacidad en sus actuaciones, inviabilidad de alternativas republicanas y lo más importante, permanencia de la transmisión dinástica entre el rey y su primer hijo varón, tal y como sucedió entre Juan Carlos I y Felipe VI en 2014. Tocaría ahora profundizar en los problemas que algunos de estos rasgos suscitan.

Lo primero que conviene señalar es que el carácter hereditario no es intrínseco a una monarquía, sino que dicha figura podría ser electiva. Así sucede con el papado, única monarquía electiva en Occidente, pero también lo son en cierto modo el emir que ejerce como jefe del estado en los Emiratos Árabes Unidos o el Yang di-Pertuan Agong en Malasia. Eso sí, a pesar de seguir algún tipo de proceso electivo, son designaciones que carecen de los principios democráticos propios de nuestros sistemas políticos. Sigue leyendo

Rey emérito, república y país (I)

Juanjo Cáceres

A la luz de las recientes noticias aparecidas sobre el Rey emérito, parece oportuno reabrir las reflexiones sobre la monarquía. Unas reflexiones que deben hacerse en clave de pasado, presente y futuro, porque las últimas revelaciones no son más que una losa más en la penosa trayectoria que ha tenido esta dinastía en nuestro país. Y es que no es en absoluto falso señalar que la historia de la dinastía borbónica recorre de forma traumática la historia de España.

Recordemos que la llegada al trono de los borbones tiene lugar a través de la persona de Felipe V en 1700, tras una disputa sucesoria surgida a la muerte de Carlos II, que iría unos años después seguida de una larga guerra civil entre partidarios del monarca y austracistas y que, como es bien sabido, también se desarrolló a escala europea. Los territorios de la antigua Corona de Aragón emergieron de ese conflicto con la pérdida de las instituciones propias, la desaparición de los rasgos confederales que habían caracterizado a la monarquía de los Austrias y el despliegue de un nuevo modelo administrativo de inspiración castellana y francesa, que dejaría paso a un país mucho más centralizado, donde solo los territorios vascos conservarían sus fueros. Sigue leyendo

Verano de Coronavirus

Juanjo Cáceres

Los efectos de la pandemia causada por la COVID-19 han sido colosalmente visibles. Muchos miles de personas han fallecido en nuestro país como consecuencia del virus y sus efectos se han dejado sentir sobre una economía obligada a un paro forzoso, que ha supuesto también el paro temporal de millones de trabajadores. En las semanas álgidas de la pandemia, las consecuencias económicas y sociales fueron consideradas por lo general como un mal necesario, pero tras ellas se ido vislumbrado poco a poco hasta qué punto han generado problemas graves en miles de familias, que han visto desaparecer sus ahorros y en algunos casos, han sido incapaces de atender sus necesidades básicas. Lo mismo sucedió con la atención sanitaria: el coronavirus no dejaba otra alternativa que dirigir el esfuerzo hacia la atención a las personas afectadas, pero a medida que ha pasado el tiempo se ha ido manifestando el coste humano de haber reducido el ritmo de trasplantes y de pruebas diagnósticas, entre otras cuestiones desatendidas, en un sistema sanitario con amplias listas de espera. Sigue leyendo