Manifestantes armados contra las medidas de confinamiento irrumpen en las Cortes de Aragón

Julio Embid

Docenas de personas, algunos llevando armas de fuego, irrumpieron el pasado jueves dentro de las Cortes de Aragón durante un pleno para protestar contra el Presidente de Aragón y contra las medidas de confinamiento y la extensión del Estado de Alarma. Portando banderas de España y pancartas, los manifestaron en el exterior del Palacio de La Aljafería de Zaragoza pidiendo entrar. «Queremos entrar» cantaban algunos. Daniel Meseguer, de 66 años, de Alcañiz (Teruel), comentó a este periódico que el protestaba por otros motivos y no porque estuviera preocupado por el COVID-19. «Yo amo la libertad» afirmó. «En España deberíamos ser libres y no dejar que otros nos protejan de nosotros mismos». La diputada autonómica socialista Diana Poleñino, tuiteó una foto en la que comentaba como hombres armados le estaban gritando mientras les apuntaban. Algunos de los diputados tuvieron que vestirse con chalecos antibalas dentro del edificio del parlamento autonómico. Sigue leyendo

Resurrección

Julio Embid
La pandemia del Covid-19 ha pillado a las religiones en su peor momento. No me refiero exclusivamente al Cristianismo a cuyos creyentes ha obligado a pasar su celebración principal, la Semana Santa, en confinamiento en casa sin realizar sus ritos que celebran la muerte y resurrección de su fundador. Sino a que en el año 2020, por primera vez en la historia de la Humanidad, una pandemia no se resuelve con un movimiento milenarista ni con rezos masivos en los templos. Está demostrado por investigadores científicos que las misas masivas y novenas realizadas durante la epidemia de la llamada gripe española en 1918, favorecieron el contagio y la mortalidad en aquellas ciudades donde se realizaron. Hoy ni la minoría más religiosa ha pretendido realizar las procesiones de Semana Santa en la calle por miedo al contagio y porque en el fondo, no creen que sea bueno para ellos. El pasado Viernes Santo la Policía Nacional interrumpió una celebración religiosa en la Catedral de Granada dirigida por el propio Arzobispo y la misa no llegó a concluirse. Este hecho hubiera sido completamente impensable, policías deteniendo a un arzobispo de una catedral, hace unas pocas décadas.

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El fin de semana que duró un mes

Juliio Embid

Estoy en casa como la gran mayoría de los lectores. En realidad estoy en casa mi socia de coalición y eso ha hecho que este fin de semana que dura ya casi tres semanas se pase mejor. Y como buen fin de semana, te lo pasas entre el sofá y la cocina vestido en chándal, leyendo algo, jugando a videojuegos, viendo Netflix, poniendo lavadoras y escribiendo de vez en cuando. Y no estoy pintando muñecos porque me los dejé en la otra casa y me parece muy frívolo ir a buscar mis marines y mis pinceles. Yo no soy de los que están presumiendo en redes del teletrabajo que hacen porque en realidad, el consumo y procesamiento de noticias es 24/7 y tanto da que sea martes que domingo. En ese sentido soy un afortunado y reconozco que sin hijos y en una vivienda amplia se convive mejor. Sigue leyendo

Juego e irresponsables

Julio Embid

Me gusta mucho jugar a juegos. A mis treinta y muchos años (y sin hijos) sigo quedando con mis amigos generalmente una vez por semana a echar una partida a un juego de mesa. La semana pasada nos juntamos cinco amigos en mi casa a jugar una partida de un juego de cartas de Marvel donde servidor llevaba al billonario Tony Stark/Iron Man. Ese ritual de dos horas a última hora de la tarde nos permite vaciar unos botellines de cervezas y unas latas de refrescos, comer unas cuantas patatas fritas, ponernos al día y echarnos unas risas. Sigue leyendo

Virus

Julio Embid

Mi vocación siempre fue la Medicina. Estudié en la Universidad de Alcalá de Henares y me especialicé en Microbiología y Enfermedades infecciosas. Obtuve muy buenas notas y tras acabar la carrera, me preparé a la vez el MIR y el doctorado. Mi tesis acerca de «Procesos de control en enfermedades nosocomiales intrahospitalarias en Europa Occidental» fue muy celebrada y obtuve cum laude. Aprobé el MIR entre los cien primeros de ese año y pude escoger lo que quería sin problemas. Hice mi residencia en la unidad de Medicina Tropical del Hospital Ramón y Cajal. Tras completar los cuatro años, con algo de dinero que tenía ahorrado, marché de cooperante a África. Estuve casi una década en Angola, Namibia y Mozambique estudiando el virus del dengue. Esta es una infección muy extendida que se presenta en todos los continentes con clima tropical. En los últimos años la transmisión ha aumentado exponencialmente en zonas urbanas y se ha convertido en un importante problema de salud pública para todo el planeta. Sigue leyendo

Ir ganando

Julio Embid

El pasado 4 de enero las derechas más ultramontanas se manifestaron en Madrid en contra del futuro Gobierno que hoy se vota en el Congreso de los Diputados. Previsiblemente, salvo Tamayazo de última hora, el presidente del Gobierno será Pedro Sánchez, sorpresivamente el líder de la fuerza política más votada en las pasadas elecciones. Y en las anteriores generales también. Sin embargo la política no es como la Liga de Fútbol Profesional donde el que más puntos tenga gana. Es necesario llegar a acuerdos para lograr la investidura y es necesario lograr acuerdos para aprobar las leyes, incluyendo la ley más importante de todas: los presupuestos. Sigue leyendo

Recuerdos de un pasado cercano

Julio Embid

En 2001 marché a Madrid a estudiar Ciencias Políticas. De hecho entré en una residencia el día posterior al 11-S, el atentado de las Torres Gemelas. Un mes después el ejército estadounidense ordenado por el presidente George W.Bush invadía Afganistán como represalia. Le acompañaban en aquella cruzada los británicos, canadienses y australianos y después se sumarían la mayoría de países europeos. Lo cierto es que quien hizo el trabajo sucio fueron aquellos auxiliares señores de la guerra llamados Alianza del Norte que fueron los que hicieron las primeras operaciones terrestres contra Al-Qaeda y los Talibán. Aquel joven maño imberbe en Madrid acudió a las manifestaciones contra la Guerra de Afganistán, en parte por un inocente pacifismo, junto a un militante izquierdismo sumado a la curiosidad innata que tenemos los de provincias en la capital. Sigue leyendo

¿Por qué voy a ir a votar este domingo?

Julio Embid

Vamos a empezar por el principio para despejar dudas y que nadie se lleve a engaño: voy a votar al PSOE en las próximas elecciones. No es difícil adivinar el por qué: soy socialista (como también soy canoso, regordete o del Atleti) y creo en la libertad de prensa, la libertad individual, la justicia social, la descentralización autonómica, la defensa de las minorías perseguidas, el estado del bienestar y la redistribución de la renta a través de los impuestos y los servicios públicos, para que los ricos no sean cada vez más ricos, ni los pobres cada vez más pobres. Y creo que el PSOE es el partido más indicado para defender esas ideas, tal vez difusas, que al final se deben reflejar en leyes y en presupuestos. Pero estoy tan harto y tan agotado de la política como aquellos menos ideologizados. Sigue leyendo

Sin igualdad no hay libertad

Julio Embid

Cuando era un adolescente de catorce años, mi tío Nano me regaló unas navidades la novela de ciencia ficción “Clones” del autor Michael Marshall Smith. Trataba de que, en el futuro, los ricos tienen unas granjas de cuerpos sedados en coma, donde guardan clones de sí mismos para poder operarse trasplantando los órganos que necesitan y desechando los restos en una trituradora. El protagonista, que es un expolicía degradado que trabaja de celador, se enamora de una mujer clonada y los libera huyendo de la ciudad como pueden. Años después se estrenó una película de temática similar llamada “La Isla”, dirigida por Michael Bay, donde a un grupo de clones de multimillonarios se les esconde en una instalación bajo tierra ya que se les hace creer que fuera la Tierra ha sido convertida en un infierno nuclear radioactivo. Una vez por semana, los clones, que tienen la mentalidad de adolescentes, juegan una ficticia lotería donde el que gana supuestamente viaja a una isla libre de males. En realidad, cuando eso sucede es porque van a ser operados para extraer sus órganos para sus dueños o para sacarles el hijo que está gestando para la mujer de la que fue clonada. Al final, los protagonistas, Ewan McGregor y Scarlett Johansson se escapan y exponen a la opinión pública que está pasando en las granjas de clones para indignación general, salvo de los clientes. En cualquiera de los dos casos, los clones carecen de derechos y son tratados únicamente como “repuestos médicos” porque total, no han sido concebidos para otro motivo. Sigue leyendo