Fuera fascistas de nuestras fábricas

Pedro Luna Antúnez

“El genio ya no está en la botella” declaró Simon Kaupert, secretario de comunicación del sindicato de extrema derecha Zentrum Automobil. Nos hallamos en mayo de 2018 y en Alemania se celebran elecciones sindicales para elegir la composición de más de 28.000 comités de empresa en todo el país. Zentrum Automobil, sindicato fundado en 2009 como el brazo sindical del partido neonazi Alternativa para Alemania (AfD), ha conseguido representación en siete comités de empresas del sector de la automoción como BMW, Porsche, Opel, Siemens o Daimler Mercedes-Benz, con más del 10% de los votos en algunas de esas empresas. En la planta de Daimler en Stuttgart Zentrum Automobil consiguió seis delegados en el comité de empresa siendo uno de los centros de trabajo con mayor presencia sindical de la extrema derecha. Oliver Hilburger es uno de los delegados derechistas en Daimler. Conocido en Alemania por haber sido activista de la extrema derecha y guitarrista del grupo musical neonazi Noie Werte, fue uno de los fundadores de Zentrum Automobil y es hoy uno de los dirigentes más visibles del sindicato. Sigue leyendo

Nissan y las banderas de nuestros padres

Pedro Luna Antúnez

Eran otros tiempos. Fue a principios de junio de 1976 cuando Maruja Ruiz, natural del pueblo granadino de Guadix, propuso ocupar la iglesia de Sant Andreu del Palomar de Barcelona y encerrarse en ella en solidaridad con la huelga de los trabajadores de Motor Ibérica que, desde abril, mantenían un pulso con la dirección de la empresa en plena negociación del convenio provincial del Metal. Los trabajadores no sólo reclamaban mejoras salariales, en concreto un aumento lineal de 4.000 pesetas, sino la readmisión de 18 compañeros despedidos en 1974 y la retirada de los 200 expedientes abiertos tras el conflicto laboral de aquel mismo año. Ante el recrudecimiento de la huelga, Maruja, esposa de un obrero en huelga de Motor Ibérica, acabó liderando el encierro en la parroquia barcelonesa de 300 esposas de trabajadores, encierro que acabó 28 días después con el asalto de la policía nacional. La huelga de Motor Ibérica duraría otros 96 días siendo una de las huelgas más largas de aquellos años conjuntamente con la de la fábrica siderúrgica Laforsa de Cornellà del Llobregat, que duró 100 días entre 1975 y 1976. Sigue leyendo

Los otros Cayetanos

Pedro Luna Antúnez

El pasado domingo y ante el aluvión de reflexiones e imágenes sobre las protestas de los Cayetanos del barrio de Salamanca decidí matar la tarde investigando sobre ese nombre tan asociado a la aristocracia más rancia y derechosa. Un nombre que por pura inercia nos remite a cortijos rodeados de inmensas ganaderías, a chalés en La Moraleja y a final de fiesta desfasado de la campaña electoral de VOX en una discoteca pijorra mientras suena el himno de España en versión chumba chumba. Obviamente hay mucho de imaginario colectivo y de tirar de tópicos. Pero de manera sorprendente éstos suelen cumplirse en la realidad. Y se trata de una realidad mucho más tozuda que nuestra imaginación.

Pero volvamos a esas investigaciones entre el lento y agónico discurrir de una tarde de domingo. Quizás movido por un ideal de justicia poética decidí buscar en la historia otros Cayetanos, que a diferencia de los Cayetanos conocidos, hubiesen dedicado e incluso sacrificado su vida a los ideales de la igualdad y la justicia social. Hallé algunos ejemplos de vidas dignas de recordar. De otros Cayetanos que no se caracterizaron precisamente por una filosofía de vida de la opulencia y el capricho. Vaya este escrito como un modesto homenaje hacia ellos. Sigue leyendo

La teoría de la cebolla

Pedro Luna Antúnez

Hace unos días pensaba a modo de reflexión que ni siquiera una pandemía mundial iba a cambiar que nuestras críticas dependieran de nuestros prejuicios: políticos y personales. Desde que comenzó el confinamiento para combatir la expansión del Covid-19 hemos analizado la gestión de las administraciones, y muy especialmente la del gobierno, desde diferentes perspectivas. Del día a la noche nos hemos convertido en expertos en epidemiología y en economía moderna. Luego, quienes vivimos en Catalunya hemos asistido a una guerra dialéctica cruzada entre partidarios de una o de la otra administración hasta el punto de contar cada una de las partes con su epidemiólogo estrella. Quién nos iba a decir que acabaríamos en una suerte de forofismo deportivo vitoreando o censurando, según nuestra adscripción política, a un médico especializado en epidemias. Sigue leyendo

Reflexiones (a sangre fría) sobre el plan de choque social

Pedro Luna Antúnez

  1. Internet y las redes sociales en particular son lugares proclives para opinar en caliente y de manera impulsiva (yo tampoco me libro de ello). He leído en los dos últimos días opiniones diametralmente opuestas y otras muy a favor de las medidas aprobadas por el gobierno. Si algo no ha cambiado la pandemia es nuestra defensa ciega y sin el menor atisbo de autocrítica cuando se trata de juzgar a los nuestros, de igual manera que en el otro lado de la balanza hay quienes atacarán por sistema al adversario político independientemente de lo que haga. Es el viejo virus del sectarismo del que no parece que tengamos vacuna. En cualquier caso, éstas son mis valoraciones a sangre fría:
  2. Es verdad que se aprueban medidas sociales como la moratoria de hipotecas y que no se corten suministros básicos de agua y energía para los colectivos más vulnerables afectados por la crisis derivada de la pandemia. Asimismo, se creará un fondo de 600 millones de euros para reforzar los servicios sociales en su atención a la población sin hogar así como a la atención a personas mayores y dependientes
  3. Yo puedo entender que se apruebe una línea de avales pública para garantizar la liquidez de las pequeñas y medianas empresas. Dejar en la estacada a PYMES y autónomos sería muy contraproducente para el tejido económico y el empleo. Pero en el decreto veo poca intervención estatal en el gran sector privado ¿Las multinacionales, las grandes empresas de sectores estratégicos y la Banca con beneficios de miles de millones cuándo arrimaran el hombro?
  4. Que el plan de choque no contemple una moratoria de los alquileres me parece muy preocupante. Las consecuencias para miles de familias vulnerables pueden ser terribles. Ésta es posiblemente una de las grandes lagunas del plan de choque. No en vano, la población más precaria laboralmente vive en su mayoría de alquiler por falta de recursos económicos para acceder a una vivienda de propiedad. Recordemos que en Francia se ha aprobado la suspensión del pago de los alquileres y en Italia se destinarán ayudas para afrontar tal gasto.
  5. Cierto es que el Estado está para proteger a los más necesitados en estas situaciones. Pero no sólo el Estado debería de asumir la carga económica sino que habría que intervenir el capital privado que en su día se benefició de las ayudas públicas empezando por la devolución del rescate bancario. ¿Es aceptable un mayor endeudamiento de las arcas públicas cuando la Banca aún debe 60.000 millones de euros a la caja común?
  6. Quizás toda la atención que estamos prestando a los ERTES en las grandes empresas nos está haciendo olvidar la verdadera sangría en forma de despidos que están sufriendo miles de trabajadores y trabajadoras de los sectores del comercio y la hostelería. Obviamente un ERTE no es una situación ideal. En mi caso, que estoy afectado por un ERTE, cobraré un 80% de mi nivel salarial tras haberse negociado un complemento pagado por la empresa. Como es evidente se trata de una extinción temporal de empleo con el reingreso a la vuelta de la esquina y con el mantenimiento de las mismas condiciones laborales anteriores al cese. Se podría debatir si en este contexto la administración pública debe de autorizar a empresas con ingentes beneficios la presentación de estos expedientes. Pero socialmente dista mucho esta situación con el gran desamparo en el que se encuentran la clase trabajadora más precaria e invisibilizada, especialmente jóvenes, mujeres e inmigrantes.

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Pero Andalucía no puede

Pedro Luna Antúnez.

El pasado domingo 18 de febrero León vivió una de las manifestaciones más multitudinarias que se recuerdan en defensa de su autonomía y en demanda de un futuro para una región castigada por el paro, la emigración y el olvido de la administración central. Con un trasfondo ligado a las reivindicaciones del pueblo leonés por gobernarse como una autonomía separada de Castilla, la movilización no dejó de ser al mismo tiempo un grito de justicia social y así cerca de 80.000 leoneses y leonesas salieron a las calles bajo una gran pancarta que rezaba: El momento de León. Soluciones ya. Infraestructuras. Industrialización. Cabe añadir que la movilización de León unida al fenómeno político de Teruel Existe han puesto sobre la mesa el debate acerca de la llamada “España vacía”, regiones abocadas desde hace décadas al abandono, al éxodo de sus poblaciones, a la falta de perspectivas laborales y a la citada desidia de los respectivos gobiernos del Estado. Y ese desencanto se está organizando en movimiento político. Sigue leyendo

Leer es llorar

Pedro Luna

El día de Navidad de 1836 se publicó Horas de invierno, artículo en el que Mariano José de Larra dejó escrita su celebre sentencia sobre el azaroso ejercicio literario: “Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como una pesadilla abrumadora y violenta. Porque no escribe uno ni siquiera para los suyos. ¿Quiénes son los suyos?¿Quién oye aquí?” Con el tiempo bien es sabido que la cita de Larra se convirtió en aquello de “Escribir en España es llorar”, quizás por esa manía de identificar a Madrid con España y viceversa, pero algo, que en cualquier caso nunca dijo ni escribió Larra. Como de costumbre, de las citas que pasaron a la historia extraemos su cuerpo y el contexto del que surgieron para quedarnos con su esqueleto, con lo efímero. ¿Pero qué quiso expresar Larra en ese arranque de dolor? Quizás su soledad, la de un escritor que sentía el vació a su alrededor, que se desgarraba ante el cainismo de las tertulias y la petulancia de la academia. Escribir es llorar cuando al otro lado no hay nadie que escuche ni lea, cuando has dejado de escribir para los tuyos porque ni siquiera reconoces quiénes son los tuyos. Sigue leyendo

Donde habite el olvido

Pedro Luna Antúnez

Hace unos días un compañero de trabajo volvió a recordarme la historia de Pablo Díez. Han pasado ya diez años pero es como si el paso inexorable del tiempo hubiera difuminado o, en algunos casos, borrado el recuerdo de toda una vida. Ya casi nadie se acuerda de Pablo ni de su historia. La clase obrera no suele pasar a la posterioridad ni sus nombres merecen una entrada en la Enciclopedia. O en la Wikipedia para ser más actuales. Pasan a la posterioridad aquellos a los que les sonrió el destino. Aquellos que saborearon las mieles del éxito y que obtuvieron la fama y el reconocimiento social. Pero millones de vidas anónimas se consumen en el más absoluto de los silencios. Vidas que se pierden en la intrahistoria, que es la vida de los seres anónimos olvidados por la historia oficial. 

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No me da la gana

Pedro Luna Antúnez

Leopoldo de Gregorio, más conocido como el Marqués de Esquilache, llegó a España en 1759 con el propósito de modernizar la villa y corte de Madrid. Carlos III le había encargado el empeño de situar a Madrid a la altura de las grandes capitales europeas. Ciudades como París, Roma o Viena poseían grandes avenidas, estaban bien iluminadas y en las últimas décadas se habían adaptado a los parámetros urbanísticos del siglo de las luces. Por aquel entonces Madrid era una ciudad de callejuelas oscuras e inseguras que carecían de empedrado y de farolas. Madrid se había quedado anclado en la austeridad de las formas y en una estética más propia del siglo XVI que del siglo ilustrado. Las primeras medidas de Esquilache consistieron en ampliar la red de alcantarillado, empedrar las calles e instalar cerca de 4000 farolas en toda la capital. Sin embargo, las acciones no solo se limitaron a la mejora de las infraestructuras de Madrid sino que afectaron de pleno a las costumbres y a la vida cotidiana de los madrileños. Por ejemplo, se prohibió jugar a las cartas en las tabernas y portar armas de fuego. 

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¿Es posible un Podemos sindical?

Pedro Luna Antúnez

Hace unos días algunos diarios digitales anunciaron a bombo y platillo la intención de Podemos de crear un nuevo sindicato. Escarbando un poco en las fuentes pude comprobar que la noticia no acababa de ajustarse a la realidad. La propuesta ni siquiera era de Pablo Iglesias como afirmaba la prensa sino de un círculo de sindicalistas de la formación. Y no se promovía literalmente la creación de un sindicato sino la construcción de un nuevo modelo sindical. La idea, lanzada en el foro virtual de la página web de Podemos, ha suscitado algunas reacciones en el ámbito sindical y político, la mayoría de ellas centrándose únicamente en el engañoso titular de los medios y quedándose, por lo tanto, en la superficie del asunto. Tanto desde el entorno de los sindicatos mayoritarios como de los minoritarios se ha rechazado la posibilidad de la creación de un nuevo sindicato. Nada se ha dicho sobre la necesidad de construir un nuevo modelo sindical. Y si ya era de esperar la reacción desde las atalayas de CCOO y UGT, curioso ha sido el resquemor de los sindicatos minoritarios frente a la posible incursión de Podemos en el sindicalismo.

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