Acerca de Senyor G.

Una forma de mirar bizca con anteojos. Política, historia, crucigramas y mots encreuats. De l'Hospitalet a Sants. #DEMOCRACIA és tenir educació,feina, pà,sostre

Ceci n’est pas un catalaniste

Senyor G

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Un votante catalán desconectado de Catalunya y una tradición política.

Con lo del “català emprenyat” y la desconexión de los catalanes se acertó bastante hay que reconocerlo. No sé si fue Pasqual Maragall, José Montilla o Enric Juliana o todos a la vez como un intelectual colectivo. Una descripción muy buena de la reacción Cataluña versus España. ¿Y ahora qué? Por que yo ya llevo tiempo que también he empezado desconectar de Cataluña y soy legalmente y a todos los efectos ciudadano de Cataluña; punto. No voy a hablar de los otros ni ser portavoz de los otros, hablo de mí y voy a poner a un lado cierta prudencia política que creo que acostumbro a tener. Si el procesismo, esa variante del catalanismo, está desatada, yo no tengo porque amarrarme.

Vengo, o me inserto en una tradición en Cataluña determinada, la de es catalán quien trabaja y vive en Catalunya, la de “un sol poble”, la de partido “nacional i de classe”, la de inserción en cierto catalanismo y sus símbolos decimonónicos y renacentistas… pero lo siento, me siento cansado y me aparto. No me va el rollo ni el sacrificio que me comporta, me desvinculo del pacto que sentía que me obligaba. No me siento catalanista y me da igual si me consideran catalán o no a efectos nacionales. Me da igual, para ellos la perra gorda, ahora mi voto seguirá contando en Catalunya. Mi sentimiento es claramente español. Mi idioma es el castellano y tengo claras mis selecciones, mis historias y los sentimientos vinculados a ellas. Sigue leyendo

La mentirijilla como arma en la batalla del motor de Barcelona

Senyor G

Hace unos años, me sorprendió que el cura del funeral de mi tío dijese que mis abuelos habían decidido incorporarlo al nacer a la santa madre iglesia mediante el sacramento del bautismo y esas cosas. Me pareció que al cura le iba bien para hilvanar su discurso y alguna cosa más, y aunque podría decir que no era verdad me tenía que callar. ¿En los años 40 podrían mis abuelos haber decidido otra cosa? Mi abuelo el que estuvo en un batallón de trabajadores después de haber perdido la guerra.

Y he vuelto a pensar últimamente con los artículos de los temas de moda en los medios y debates: ocupaciones de viviendas, la defensa de la monarquía y los cambios en el urbanismo y la movilidad en ciudades como Barcelona. Muchas veces entroncando con las “fake news” y desde medios serios y publicados en papel.

No sé si les están llegando y de qué manera los “debates” en torno a los cambios en la movilidad en la ciudad de Barcelona. Lo que parece una necesidad de salud y de sostenibilidad: volver a darle al peatón más espacio en nuestras ciudades y por consiguiente ir quitando el espacio a motor, está desatando todo tipo de noticias, artículos y opiniones contra el gobierno de la ciudad de Barcelona. Sigue leyendo

Ocupas denuncian al dueño que reocupó su propia casa

Senyor G

El título de mi post de hoy era el titular del suplemento VIVIR en Barcelona del 05/09/2020 de La Vanguardia, ya de por sí suficientemente llamativo, pero el subtítulo era aún más impactante: “Un vecino recupera su piso en Mataró al ver que los moradores que impedían su entrada estaban de vacaciones en Eivissa”. Todo esto en un verano donde las noticias sobre ocupaciones siguen acompañando las publicidades de las alarmas de seguridad que venimos padeciendo desde hace mucho tiempo.

No voy a negar que haya problemas de ocupaciones, personalmente lo vivo en mi edificio con diversos intentos que nos destrozan la fachada, pero en este caso concreto mío el problema es el SAREB que es el propietario y no lo pone en el mercado ya sea de alquiler o de venta a un precio razonable y nos retornase socialmente lo puesto impositivamente, porque el SAREB también somos todos. En cualquier caso tendríamos que ver cómo discernir entre lo anecdótico y los casos que nos explican las situaciones políticas y económicas que vivimos y cómo lo afrontamos como sociedad. Respecto a la vivienda, como sociedad ¿cuál sería el principal problema que tenemos? ¿La pobreza y el derecho a la vivienda o el derecho a su propiedad? Sigue leyendo

El relato monárquico y Fernando Ónega por ejemplo

Senyor G

Muy apreciable el artículo del director de La Vanguardia, del sábado 11/07/2020, “¿Reforma o ruptura?”. No voy a entrar en los puntos interesantes y destacables asumidos por Jordi Juan en cuanto director de un medio como ese y nuestro sistema democrático. Esta vez sólo me quedo en la introducción que hace de Fernando Ónega: “Quien mejor explica este tsunami que está afectando al corazón de las instituciones del Estado es otro gran maestro de periodistas, Fernando Ónega. En su artículo en la sección de Política revela el cambio que se ha producido en la imagen que los españoles tienen de don Juan Carlos desde su buen hacer en la transición hasta sus complejas relaciones personales y económicas de los últimos años”.

Ahora vamos a la columna de Fernando Ónega, en la que él habla de sí mismo como informador. Sí, es un gran conocedor de muchas cosas y yo mismo me leo sus columnas, pero hablando del rey y de política no estaría de más ir recordando de tanto en tanto, que él también estuvo en política escribiendo “discursos y soflamas” al primer presidente del gobierno de su majestad y de su agrado personal y ha recibido premios por su labor por su labor periodística al servicio de la monarquía (española). Por situar las cosa en su punto para todos. Sigue leyendo

20 años del asalto al local AEP y uno de la confesión

Senyor G

Presentación del Anuario de Media.cat 2019 (11/03/2020).

Allí estábamos Massagran y yo en la sede del colegio de periodistas de Cataluña, otra vez como mecenas del anuario que desde Media.cat hacen cada año como observatorio de los medios que operan en el ámbito lingüístico del catalán. El subtítulo del anuario lo dice todo: “una mirada crítica a los silencios y ruidos de los medios de comunicación”. Desgraciadamente no me suena que haya algo parecido en el resto de España.

Eran días extraños, en los que uno no sabía del todo a qué acabar de atenerse con el COVID, justo tres días antes del estado de alarma y el confinamiento en que todo nos iba a quedar mucho más claro. Así que mientras seguíamos la presentación de los temas hojeábamos nuestro ejemplar. Me pareció ver las siglas de AEP, en un gráfico con errata, 1999: Santiago Royuela (uno del los herederos) dice haber formado parte aquel año del asalto a la sede de l’Associació d’Estudiants Progressistes (AEP). Codazo a Massagran para contrastar y flipar en común; nos conocimos en aquella asociación allí en los 90’s, añadiendo más sensación de alucinación a aquellos días de mediados de marzo. Sigue leyendo

En el próximo artículo hablaré bien de las oposiciones

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Una vez en un reportaje por la televisión – no tanto sobre racismo como sobre inmigración en España o algo así – hubo una frase que me llamó la atención sobre la integración. Todo esto con comillas y matices. La que hablaba, quizás una socióloga o quizás alguna trabajadora de la diversidad, decía que lo de la integración no era una cosa solo de cómo los hacíamos a nuestras formas de vivir, o como les aportábamos todas nuestras virtudes, si no si pensábamos que esa mujer inmigrante nos podía aportar algo, qué podíamos aprender algo nosotros de ella. Es una cosa a la que le voy dando vueltas desde entonces en diversas situaciones. A veces la he mezclado con la idea de que cuando uno es minoría en una sociedad (soy de Izquierda Unida en Cataluña) y no es gobierno, pide que le escuchen, que le protejan sus ideas, que le hagan caso, que pueda protestar… y ya pensé ello de forma diferente cuando “los míos” (en sentido amplio) eran gobierno en Barcelona: había que aplicar todas esas cosas que pedíamos para nosotros a los otros. Sigue leyendo

¿Sarasola? Ayuso y Rivera. ¿Y Felipe?

Senyor-G

Justo cuando empezó esta pandemia surgieron otra vez informaciones sobre el rey emérito Juan Carlos y sus trapicheos. El diario El País se hizo el sorprendido como si nunca hubiesen estado en aquellos tiempos para verificar los rumores que ya a finales del siglo pasado era mucho más que meros rumores. Para lo de dar esta noticia ahora ya estarían los historiadores. Al final parece que todo aquello que se decía desde las posiciones más radicales de la política española de entonces, si no era verdad era porque se quedaba corto.

Sobre los políticos de la transición, o sobre las figuras de la política de poder que más nos han marcado a los de mi edad parece que se han ido cumpliendo los más sórdidos rumores. Ya pasó con Jordi Pujol – seguimos con los juicios pendientes – y con el rey. Nos explicaron muchas sobre el Pujol hombre de estado cuando empezó a apoyar el proceso independentista, más de las que se rumoreaban o podíamos llegar a pensar los más malpensados aunque de buen corazón. Una vez aquel Pujol era cosa de la historia, grandes periodistas sacaron todo tipo de arsenal y hechos de los armarios que dejaban en muy mal lugar su tarea de contraste y servicio a la sociedad. Desde corruptelas familiares a entrevistas autohechas por el interesado. Y ahí siguen como tótems. La noticia ahora aún sería cómo ese Pujol tuvo carta blanca para todo hasta el momento procesista. ¿A cambio de qué? Pactos con la corona, con la UCD de Suárez, con el PSOE de Felipe y Guerra y con el PP de Aznar, e incluso ofrecimientos de ayuda a un Barrionuevo condenado por los GAL. Ahí hay periodismo todavía, ahora, no dentro de 10 años. Sigue leyendo

Croquetas comunes

Senyor_G

Será porque no quería volver a escribir otra maldita columna sobre el coronavirus, será porque volveremos a cierta normalidad tarde o temprano o precisamente porque más que nunca en situaciones críticas, cuando hay problemas, la organización es más necesaria. Si todo fuese perfecto y bien, ¿para que las organizaciones de la izquierda? ¿Y para qué la izquierda sin alegrías familiares? Será ya por tanto el tiempo confinados y el sentido del tiempo que se me acaba llevando la razón, y confundo los términos.

Ahora parece que somos pocos los que nos dedicamos a hacer un caldo como dios manda, con una olla exprés, encargando que el pollero nos haga una apaño para el caldo o comprando un pollo entero y pidiendo que nos separen las carcasa y nos añadan un poco de gallina o pavo. Requiere cierta organización, y si se hacen las cosas bien comprar las hierbas en una verdulería: puerros, ramas de apio, chirivía, nabo y un par de zanahorias. Cebolla y patata. Así se construyó el movimiento comunista, con restos de serie, con carcasas y restos viejos, algún apunte interesante como el puerro, o cosas a las que otros no verían valor como el nabo y la chirivía. O la imaginación para poner un trozo de col. No debía faltar la predisposición de pensamiento para poner el día antes unos garbanzos en remojo y la paciencia para ponerlos ya con el agua caliente, no de primeras. Sigue leyendo

Coronavirus: la voz de un niño

Senyor_G

Tú eres el Senyoret U, ¿cuántos años tienes?

Nueve.

¿A qué curso vas?

Cuarto. Haré los diez el once de agosto.

¿Dónde vives?

En Sants.

¿Sants qué es? ¿Un pueblo? ¿Una ciudad? ¿…?

Es… un barrio de Barcelona.

¿Es grande o es pequeño?

Bueno, está bien.

Hay mucha gente por aquí. Vive gente enfrente, vive gente arriba nuestro.

Sí [sonrisas], por la calle no.

No es un pueblecito. ¿Y usted y yo de qué nos conocemos?

Porque yo soy tu hijo y tú eres mi padre.

¿Qué está pasando estos días?

Pues que ha venido un virus nuevo. Que aún no saben de dónde ha venido ni qué ni cómo. Tienen sospechas y está contagiando a mucha gente. Mucha gente se está muriendo y por eso han dicho que nos tenemos que quedar en casa.

¿Y porque nos obligan a estar encerrados?

Pues porque si hay mucha gente por la calle, si uno tiene el coronavirus podría contagiar a mucha gente. Y entonces si estamos en casa es mucho más difícil que se contagie. Y así se contagie por toda la gente y sea el fin del mundo. Sigue leyendo

Juzgar apresuradamente en una Cataluña enfrentada.

Senyor_G

Hay mucha gente en las redes sociales haciendo notar lo cívicos que somos por quedarnos en casa, nos vanagloriamos de hacer lo que debemos y de dar las palmas adecuadas. Tanto en Twitter, como Facebook e incluso en grupos y estados de WhatsApp. Hasta ahí todo correcto, salvo que estamos empezando a condenar en la hoguera digital, e incluso callejera, a personas con situaciones que desconocemos, porque su vida no es como la nuestra para empezar y para seguir por que una foto no basta para condenar a nadie. Sigue leyendo