Colombia

LBNL

Llego de pasar unos días de asueto por allá, concretamente por la costa atlántica – Barranquilla, Santa Marta, parque natural Tayrona – y regreso, de nuevo – son muchas ya las visitas a Colombia – fascinado con los contrastes del país – no todos buenos, algunos realmente terribles – y su carácter verdaderamente especial. He viajado por muchas partes y prácticamente todo sitio tiene su encanto pero el de Colombia excede en mucho al habitual. Para mí es evidente y me agrada que la mayoría de los que han tenido oportunidad de visitar Colombia coincidan. Y, por supuesto, me apena que sean tantos los que no se atrevan a hacerlo por la afluencia continuada de noticias preocupantes que llegan desde allá: violaciones de derechos humanos, paramilitares, guerrillas, desigualdad, corrupción… Pero en todas partes cuecen habas.

Recuerdo una vez que en los años noventa estaba con mi familia pasando el verano en Fuenterrabía y tras un día fantástico de playa y comilona el telediario nos sorprendió  con una auténtica batalla campal de kale borroka en una localidad cercana. Y otra vez que al volver de un día de trabajo en la Gaza ocupada mis padres estaban al borde de un colapso tras haber visto imágenes de un enfrentamiento a tiros con varios muertos en un pueblo palestino aledaño. Yo ni me había enterado y eso que Gaza es una extensión de adornas 50 kilómetros de largo. Sigue leyendo

Todos somos Will Smith

Juanjo Cáceres

La vida, en ocasiones, te golpea fuerte. Otras veces no es la vida. Puede ser un señor alto, apuesto, con más medio siglo de vida a sus espaldas. Y que lo haga como reacción a un comentario. O a un escarnio, de hecho, realizado sobre un miembro de su núcleo familiar. Si ello sucediera en el interior de un bar y sus protagonistas fueran personas anónimas, la cosa apenas pasaría de anecdótica para los allí presentes. Que suceda, en cambio, ante las cámaras de todo el mundo y que el hombre apuesto sea un actor estadounidense de prestigio internacional, convierte la cuestión en un asunto de relevancia global.

El fenómeno tiene su interés antropológico. Ya de entrada, que en pleno conflicto armado entre Rusia y Ucrania, la violencia que más llame la atención sea la de un señor dando una bofetada a otro, resulta un tanto sorprendente. Que de repente el mundo se quede atrapado entre dos paradigmas moralizantes, también lo es. Por un lado, los que dicen que está mal; por el otro, los que aseguran que está bien. De fondo, discusiones nuevamente bizantinas sobre el género, la salud mental, los trastornos alopécicos, los roles familiares, la relación de pareja, el bullyingSigue leyendo

Legalidad y legitimidad (II)

Arthur Mulligan

El origen de la polémica que traíamos en la anterior entrega tuvo lugar en circunstancias dramáticas después del hundimiento de los imperios centrales, perdedores en la Primera Guerra Mundial, de sus crisis estatales y en la figura de dos enormes pesos pesados de la teoría del derecho: Hans Kelsen y Carl Schmitt.

Sus apasionantes biografías merecen capítulo aparte, siendo la teoría del derecho puro del judío Kelsen la que contiene mayor grado de influencia en la producción legislativa posterior sin minusvalorar el atractivo de Carl Schmitt, su arrogancia y la profundidad de su crítica al parlamentarismo desnudo.

Pocos son los que reniegan de opiniones tan tajantes del depurado Schmitt:

«La democracia no suele morir por la fuerza de sus enemigos, sino por la desidia o vileza de sus amigos, esto es, por la corrupción de las propias instituciones democráticas». Sigue leyendo

Angustia existencial

Carlos Hidalgo

Hace no mucho leí un informe de una respetada consultora financiera canadiense, de esas que hacen recomendaciones de inversión y analizan los mercados. Obviamente, recogía las consecuencias para el mercado de la guerra de Ucrania, los precios de la energía, las materias primas, todas esas cosas. Y había un apartado llamado “Riesgo para la existencia”. Decía algo así como (cito de memoria):

Analistas consultados indican que el riesgo de una guerra nuclear es 15 veces más alto que en otras ocasiones. Si un misil balístico intercontinental va en tu dirección, la composición y la cotización de tu cartera de valores es irrelevante, por lo que creemos que, pese a eso, lo racional es seguir operando los mercados con normalidad y sin tener eso en cuenta, pese a que personalmente te pueda afectar mucho. Sigue leyendo

Machismo de facto

Senyor G

Nadie justificaría ahora mismo una diferencia política entre hombres y mujeres basados en la biología o buscando apariencia de razonamientos científicos o legales. Ni siquiera organizaciones claramente machistas como las religiosas querrían llevar estos planteamientos al funcionamiento general de la sociedad. Decir nadie o que no lo llevarían a nuestra sociedad es demasiado tajante, porque siempre hay gente para todo, pero sí que podemos acordar que quién lo hiciera no estaría ahora mismo con el signo de los tiempos y se vería como extemporáneo, pintoresco o fuera de lugar cuanto menos.

Así mismo, me parece que podemos acordar que en nuestra sociedad sigue habiendo machismo por más que las leyes y otros acuerdos digan otra cosa. En salarios, paro, separación por trabajos, cosas fácilmente medibles. Aun cuando las cosas han mejorado en las últimas décadas, y más que mejorarán espero. Sigue leyendo

Yo cambié el mundo por Twitter: una historia de ficción

Juanjo Cáceres

Era un hora cualquiera de un día cualquiera. Esperaba con resignación la llegada del invierno cuando alguien pronunció unas palabras que cambiarían mi vida para siempre: «¿Me puedes hacer un retuit?». En ese momento yo lo desconocía todo sobre Twitter, pero aquella frase abrió ante mí un mundo nuevo y una vía privilegiada para ejercer mi influencia como nunca hubiera sido capaz de imaginar.

Siguiendo las indicaciones del servicio, abrí la cuenta y procedí a hacer mi primer retuit, si bien no tenía seguidor alguno y tampoco seguía a nadie, por lo que mi retuit quedó perdido en el vacío. Un vacío que sentí la necesidad imperiosa de empezar a rellenar. Gracias al imprescindible apoyo de la aplicación, empecé a seguir al Papa Francisco, a Gerard Piqué, a Cristiano Ronaldo, a Jordi Évole y a un sinfín de famosos, a los que siguieron las cuentas de los políticos más eminentes de nuestro país: Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Albert Rivera o Gabriel Rufián, entre otros. Sigue leyendo

Dar ejemplo

Julio Embid

Nunca he pagado ninguna reparación en casa sin IVA. No he cobrado nada en negro, ni tampoco lo he pagado. No es ningún mérito especial, ni pretendo que me canonicen o pongan una parroquia católica a mi nombre. Simplemente es mi forma de ser. He cumplido con las leyes y me ha ido bien en la vida. Cuando algún amigo me ha preguntado que por qué lo hacía, le decía que como me dedico a la política siempre es mejor cubrirse las espaldas, hacer las cosas bien y no dejar cabos sueltos y él asentía y se reía. La cosa es que lo he hecho siempre así, también cuando corregía erratas de libros en una fundación a media jornada hace diez años. Personalmente creo que hay que hacer las cosas bien y si tienes responsabilidades, dar ejemplo.

La pasada semana el tenista serbio, residente fiscal en Mónaco, Novak Djokovic fue expulsado de Australia cuando acudía a competir a un torneo de tenis, el Open de Australia. Ser multimillonario y número 1 del mundo no fue suficiente para que un gobierno serio como el australiano no decidiera expulsarle del país por contravenir las normas propias sobre la pandemia. El tenista, conocido antivacunas, mintió al menos en dos ocasiones cuando afirmó haber pasado el Covid-19 en diciembre y estar en un acto en un colegio y en una entrevista sin mascarilla ese mismo día en Serbia y cuando dijo que no había visitado ningún otro país salvo el de origen en el último mes. Su propio Instagram entrenando en Marbella en Nochevieja le delataba. Visiblemente enfadado abandonaba el país en un vuelo rumbo a Dubai, durante el cual fue sin mascarilla, que para algo paga su billete en Business Class de 7.000 euros aproximadamente. Sigue leyendo

La hoja en blanco de 2022

Juanjo Cáceres

No querría dejar pasar la oportunidad de aportar un leve contrapunto a lo que aquí se manifestaba el pasado lunes día 3 (“Año Nuevo, ¿vida nueva?”), remarcando precisamente que la llegada del nuevo año tiene mucho de punto de inflexión simbólico. De sensación de que dejamos muchas cosas atrás para empezar otras. Los propósitos que nos hacemos son en parte eso, la búsqueda de un contraste entre lo que hemos vivido hasta ahora y cómo queremos vivir a partir de este momento. Formularlos es una forma de dotarnos de una nueva hoja de ruta sobre la que andar el nuevo camino que ansiamos recorrer. Muchos dirán que esto tiene mucho de ilusorio, pero en la mente humana muy pocas cosas pasan porqué sí. La manera de pensar guarda una estrecha relación con la manera de actuar. Seamos conscientes o no de ello, pensar en la acción y la disposición a la acción son un paso necesario para la acción, se cumpla o no, finalmente, esta.

Precisamente por este motivo a veces hay que situarse en un plano más abstracto y menos concreto. El 2022 está arrancando, muchos tenemos diferentes ideas sobre cómo queremos que sea y algunos habremos pensado incluso en formas concretas de llevar a cabo nuestras metas. Pero sabemos que a menudo las ideas se desvanecen rápidamente, que les ocurre lo que a un trozo de tejido con el paso del tiempo: que poco a poco se deshilachan y que al final queda muy poco de lo que fueron. La vida es fuente de desilusiones pero también nosotros somos nuestro peor enemigo: un propósito mal planificado o incoherente con nuestras actitudes y hábitos no pasa de ser una idea fugaz, que tan pronto como viene, se va. Sigue leyendo

Año nuevo, ¿vida nueva?

LBNL

Probablemente no. Al menos no se me aparecen con claridad los motivos por los que nada vaya a cambiar. Empezando por la pandemia, desatada con Ómicron, en España y gran parte de Europa, pero menos letal – aunque bastante más contagiosa – que en olas anteriores gracias no a la menor agresividad de esta variante sino a la alta tasa de vacunación. Y siguiendo por la economía, que sigue tirando, a medio gas, padeciendo la carestía de la subida del coste de la energía en todo el mundo y en Europa en particular, y las limitaciones provocadas por el Covid, bien en forma de bajas laborales o problemas de suministros desde Asia. Para acabar con la política, en la que preveo que Casado seguirá disparando a diestro y siniestro sin tino alguno, Ciudadanos seguirá empequeñeciéndose y Podemos versión Yolanda seguirá ilusionando mentes y corazones que posiblemente consigan detener su hasta ahora imparable descenso electoral. Cuando toque porque por mucho que murmuren los que desean un adelanto, sigo convencido en que Pedro Sánchez agotará la legislatura. Y luego la revalidará aunque eso, por supuesto, ya veremos. Pero allende nuestras fronteras veo grandes nubarrones y rezaré varios padres nuestros durante la semana para que la reunión Biden-Putin del día 10 salga bien, por la cuenta que nos trae.

1 – COVID – ÓMICRON Sigue leyendo