Queda mucho todavía

LBNL

Felicitemonos por el fin del Estado de Alarma, que responde a una mejoría general clara en el número de nuevos infectados, ingresados en hospitales y fallecidos, pero no se relajen porque la ruleta rusa está lejos de terminar y en muchas partes del mundo la pandemia está aún en fase incipiente. Tuvimos la mala fortuna de estar entre los primeros a los que impactó de lleno. Reaccionamos un poco más rápido que Italia pero los que venían detrás pudieron un poco más rápido que nosotros, y en Europa eso se ha traducido en una menor letalidad por millón de habitantes. Con las vergonzosas excepciones de Reino Unido y Suecia, que optaron por una política alternativa, a todas luces arriesgada y, a la postre, absolutamente desastrosa. En el resto del mundo la mayoría ha hecho lo que ha podido pero con resultados mucho menos eficaces dada la falta de medios. La nota discordante la ha puesto, sin duda, EE.UU., que si podía haber adoptado medidas mucho más contundentes, especialmente cuando Nueva York fue impactado de pleno, y solo lo hizo a medias. Como también Brasil, donde Bolsonaro ha emulado a Trump enfrentando su irresponsabilidad contra los gobernadores que, en general, si han hecho lo que se debía. El caso es que la pandemia sigue rampante en gran parte del planeta y el riesgo de sufrir una segunda ola es evidente. Y mientras no se descubran un tratamiento y/o una vacuna eficaces, el riesgo seguirá estando presente, también en nuestro país. Porque no se olviden de que los brotes se descubren cuando ya han sido muchos los que se han contagiado sin saberlo, siendo por otra parte la prudencia en los comportamientos la mejor forma de contenerlos, lleguen a no infectados “importados”. Sigue leyendo

Cosas de la prensa

Carlos Hidalgo

Voy a dejar un momento de lado la crispación imperante en la política, que me preocupa (y mucho), por otra cosa que también me ha llamado mucho la atención. La revuelta de las redacciones. Las soluciones a la crisis financiera de 2008 solucionaron las cosas muy desigualmente. De hecho, la mayor parte de los trabajadores españoles -por poner un ejemplo- tienen ahora menos poder adquisitivo que en 2008. Pues bien, dentro de los sectores más castigados aún hoy por aquella crisis está el del periodismo. Si los bancos fueron rescatados y si los precios inmobiliarios subieron un 32% desde 2014, los medios siguieron igual de precarizados, igual de vulnerables y la profesión más devaluada todavía.

La crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus provocó que la publicidad, fuente principal de ingresos para la mayoría de los medios, cayera de golpe entre un 75% y un 90%, dependiendo del caso. Hubo publicaciones en papel que, literalmente, se quedaron sin anunciantes antes de ser impresas. Y no llegaron a imprenta, claro. Sigue leyendo

Quizá a la próxima

Meritxell Nebot

No sé cómo no me había dado cuenta antes. Tantos días dándole vueltas al asunto y resulta que la respuesta estaba justo ahí, pero no podía verla. Quizá sea porque andaba yo absorta leyendo, contrastando, tratando de comprender cada debate estéril que se iniciaba a mi alrededor presa de ese defectillo que padecemos algunas mortales que es el informarse antes de hablar. O quizá sea porque no quería verla, sin más. A veces las cosas son tan evidentes que las descartamos por simples cuando después resultan ser de una certeza aplastante.

Siempre me ha fascinado nuestra especie: Ahí, erguiditos mirando por encima del hombro a los demás compañeros del reino animal, con las manos libres para crear, con esos cerebros tuneados al milímetro preparados para las más complejas empresas. No dejan de sorprenderme la cantidad de cosas que podemos emprender y destruir en cuestión de semanas sin siquiera despeinarnos. Me atrae irresistiblemente el curioso comportamiento humano capaz de las más brillantes obras y las respuestas más idiotas a la vez. Pero sobre todo me alucina la capacidad que tenemos para complicarnos las cosas las unas a las otras y para repetir una y otra vez los mismos errores como si no los hubiéramos vivido nunca antes. Y no es que no considere que la duda, o la confusión sean características inherentes a nuestra condición, que lo son. No es eso. Sigue leyendo

Mis aplausos particulares

David Rodríguez Albert

Uno de los fenómenos más destacados durante los momentos más duros del confinamiento ha sido ese gran aplauso colectivo que a las ocho de la tarde de cada día se dispensaba al personal sanitario de nuestro país. Una ovación popular más que merecida para una inmensa mayoría de trabajadores y trabajadoras que, en condiciones extremadamente difíciles, han estado en primera línea de la batalla contra la pandemia. No diré nada que no se haya dicho ya sobre este ingente esfuerzo, tan solo me gustaría añadir que el agradecimiento debe ir acompañado a partir de ahora de más y mejores recursos para la asistencia sanitaria. Sigue leyendo

Verano de Coronavirus

Juanjo Cáceres

Los efectos de la pandemia causada por la COVID-19 han sido colosalmente visibles. Muchos miles de personas han fallecido en nuestro país como consecuencia del virus y sus efectos se han dejado sentir sobre una economía obligada a un paro forzoso, que ha supuesto también el paro temporal de millones de trabajadores. En las semanas álgidas de la pandemia, las consecuencias económicas y sociales fueron consideradas por lo general como un mal necesario, pero tras ellas se ido vislumbrado poco a poco hasta qué punto han generado problemas graves en miles de familias, que han visto desaparecer sus ahorros y en algunos casos, han sido incapaces de atender sus necesidades básicas. Lo mismo sucedió con la atención sanitaria: el coronavirus no dejaba otra alternativa que dirigir el esfuerzo hacia la atención a las personas afectadas, pero a medida que ha pasado el tiempo se ha ido manifestando el coste humano de haber reducido el ritmo de trasplantes y de pruebas diagnósticas, entre otras cuestiones desatendidas, en un sistema sanitario con amplias listas de espera. Sigue leyendo

Ucronías

Carlos Hidalgo

La ucronía es un género literario en el que se cuenta una historia alternativa, que se basa en hechos posibles pero que no ha sucedido realmente. Ya sabéis, historias sobre un futuro en el que el Eje hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial, como Patria, la de Robert Harris, o El Hombre en el Castillo de Philip K. Dick. Hay ucronías de mayor y menor calidad, pero en general siguen la norma literaria conocida como “Revelación de Sturgeon”, que afirma que cuando se trata de literatura de género, “el noventa por ciento de todo es mierda”.

El profundo impacto que la crisis sanitaria del Covid-19 ha tenido en todos nosotros y a nivel mundial, hace que muchos se pongan a practicar con mayor o menor éxito la ucronía. Lo que desde las filas próximas al gobierno se denomina con ánimo despectivo ejercer de “Capitán A Posteriori”. Así, parece que ahora hay momentos clave que nos pudieron haber evitado al mismo tiempo sufrir la pandemia y la crisis económica derivada de ésta. Desde la derecha, la ultraderecha y los que se dicen de centro, se sitúa la manifestación feminista del 8 de marzo como la causa de todos los males. Sigue leyendo

¿Desescalada?

Carlos Hidalgo

Cuando yo estudié Ciencias Políticas, allá por el Pleistoceno Medio, los términos “escalada” y “desescalada” se referían a conflictos bélicos. “Escalada” era el aumento de tensiones, intercambios hostiles y escaramuzas que podían llevar a un estallido y la “desescalada” era cuando las partes trataban de relajar la tensión y se adoptaban medidas para calmar los ánimos. Por eso no entiendo muy bien el término “desescalada” para el lento proceso de que salgamos de nuestras casas, con las mascarillas puestas y roguemos a los santos Simón e Illa para que nos dejen cruzar la provincia para visitar a nuestros padres. Sigue leyendo

¿Sprint final o maratón?

LBNL

¿Será verdad que estamos llegando al final de la pandemia? ¿O solo al final del primer acto? Francamente no tengo ni idea y cuando más leo sobre el tema, menos idea siento tener. Dejando de lado a los conspiranoicos y manipuladores, no son pocas las voces suficientemente instruidas que dan a entender que el virus ha perdido fuerza (aquí se explica bien hasta qué punto podría ser cierto lo que arguye el médico de Berlusconi, que la OMS ha negado, por cierto) y que el calor del verano propiciará que pierda más fuerza todavía. Pero las noticias que llegan sobre algunas zonas cálidas del planeta tienden a desmentir tales esperanzas. Y seguimos sin tener ni idea sobre la validez de la inmunidad que posiblemente tengan quienes ya han superado la enfermedad: ¿Total? ¿ínfima? ¿duradera por cuánto tiempo? Pero de pronto, el desconfinamiento se acelera por todas partes y podría ser que respetando las normas básicas de distanciamiento e higiene (lavado de manos, mascarillas) fuera suficiente para evitar el contagio. Lo que, por otro lado, plantearía una reflexión sobre nuestra estupidez colectiva dado que debería ser posible asumir dichos comportamientos sin necesidad de pasar previamente por un confinamiento tan dañino para nuestras vidas y nuestras economías. Sin embargo, no son pocos tampoco los que denuncian la excesiva rapidez del desconfinamiento temiendo que provocará un rebrote generalizado que nos obligue a dar marcha atrás. Hay algunos indicios en Corea, Japón, Alemania y también en España. No queda otra que darle tiempo al tiempo. Me encantaría tener una opinión bien fundamentada pero no es así. Lo que si tengo es muchas dudas y también algunos pálpitos. Sigue leyendo