¿Realmente es tan buena la democracia?

Senyor G

Pues a lo tonto a lo tonto hemos vuelto a hablar de democracia, pero no de la de aquí, sino la de fuera. Aquí siempre estamos contentos y aparentemente no nos cuestionamos ciertas cosas. Una pena. Para las izquierdas, uno de nuestros dramas es que nos han quitado la capacidad de soñar e imaginar y, sobre todo, de luego desearlo. Hemos perdido la capacidad de deseo, nuestra libido política va al tran tran y vamos haciendo, en la reflexión de nuestro proyecto democrático. Nadie se atreve aquí a decir que tiene un proyecto de sociedad socialista, ni los que lo tienen en el nombre, ni los que nos creemos superadores de eso. Ni en voz alta ni en nuestros sueños políticos más húmedos.

Las derechas de tanto en tanto se nos aparecen con su concepto de democracia y libertades y lo importante que son. Y nosotros podríamos decir lo mismo, aunque ellos el rato que se ponen católicos pasan por alto que la Iglesia no es una organización democrática, y además es machista. Pero tampoco pasa nada, no sé si cualquier otra organización sin convocatorias de junta de socios y además donde las mujeres no puedan ser de la dirección, sería capaz no ya de recibir el volumen de subvenciones que consigue, si no siquiera ser legal. No lo sé. Sigue leyendo

Ponga un presidente en su vida

Carlos Hidalgo

Mientras escribo estas líneas, Pablo Casado está en Bogotá, a punto de empezar una conferencia de su fundación “Concordia y Libertad” llamada “¿Cómo se detiene al populismo?”. Como su compañero de conferencia es el presidente de Colombia, Iván Duque, la respuesta implícita podría ser “a tiro limpio”.

Duque ha hecho la vista gorda a los más de 50 muertos y 2000 heridos de las protestas por la desigualdad y el paro en Colombia, agravados por la pandemia. Y aunque las protestas empezaron por la reforma tributaria que el presidente presentó en plena crisis económica por la pandemia, los abusos policiales, la violencia y la negativa del Gobierno a reconocer los problemas de la población, han mantenido a la gente en las calles, porque la respuesta a las protestas creó más protestas todavía. Sigue leyendo

La falta de credibilidad del sistema judicial español

David Rodríguez

Mucho se ha escrito ya sobre las insuficiencias del sistema judicial español, pero durante estas últimas semanas hemos sufrido dos situaciones realmente esperpénticas que contribuyen a socavar aún más si cabe su escasa credibilidad. Si la división de poderes es uno de los sustentos de una supuesta democracia, en España estamos bastante lejos de que este principio se cumpla de manera adecuada.

La primera de estas decisiones judiciales viene del Tribunal Constitucional, que como ya sabemos no dispone de todos sus miembros, pues hay una vacante no sustituida, y además cuatro de sus magistrados dictan sentencias con el mandato caducado. Todo esto ocurre por el bloqueo del PP a facilitar su renovación. Obsérvese la paradoja de que ya no son el ejecutivo o el legislativo los poderes que impiden el buen funcionamiento del máximo tribunal, sino el principal partido de la oposición. Sigue leyendo

Clases de Democracia

Julio Embid

Vamos a empezar por el principio que es bien sencillo. En Cuba ni hay libertad de prensa, ni libertad de asociación, ni elecciones libres, ni el Gobierno va a convocar elecciones que pueda perder, y por tanto y en virtud de cualquier análisis de Ciencia Política, es una dictadura. ¿Era Cuba una dictadura antes de la revolución de Fidel Castro y el Che Guevara de 1959? Claro, con casinos, prostitución y la mafia estadounidense en el poder. ¿Justifica el estado anterior a 1959 lo que hay ahora en Cuba en 2021? Por supuesto que no, y desde el extranjero hay que apoyar una transición hacia la democracia, tanto en materia económica como en materia de derechos humanos. ¿Justifica la ausencia de libertades civiles el bloqueo económico por parte de EEUU, agravado durante el gobierno de D. Trump, que condena a la pobreza a gran parte de la población cubana? Pues tampoco.

Hasta aquí todo lo sencillo. Y desde luego Cuba no es un ejemplo de nada, digan lo que digan los socios minoritarios del Gobierno de España. La broma de lo de “qué buena es la sanidad cubana” está al nivel de la de que “Franco hizo muchos pantanos”. En Cuba además de falta de libertades, hay una situación económica terrible, una pobreza severa, gente huyendo del país a la menor ocasión y una represión policial donde cualquiera te puede delatar. Como en otros países y territorios capitalistas de América Latina y el Caribe como El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Haití o Puerto Rico, donde son decenas de miles los que cada año se tienen que marchar con lo puesto a buscar una vida mejor recogiendo patatas o limpiando casas en los Estados Unidos o en Europa. Sigue leyendo

El misterio de Florentino

Carlos Hidalgo

Andan estos días los periodistas deportivos revueltos porque se han filtrado unos audios del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, en los que se despacha a gusto sobre sus jugadores, sobre los entrenadores, sobre periodistas y hasta sobre sus predecesores y competidores en el liderato del club.

Independientemente del morbo de lo relatado por Pérez, que tiene mucha miga, está el morbo mayor de saber quién sale ganando con lo publicado. Y unos y otros están lazando acusaciones sin pruebas, atribuyendo la filtración. Desde el omnipresente Villarejo al periodista José Antonio Abellán, al que se acusa incluso de haber querido chantajear al club madridista pidiendo 10 millones de euros por los audios. Sigue leyendo

Llegó el tío Pedro con las rebajas

Carlos Hidalgo

Esperábamos crisis de Gobierno, pero no tan crisis como la que hemos vivido, con una escabechina de ministros y personas de confianza considerable. Y sus correspondientes reajustes, que aún enviarán ondas como cuando tiras una piedra a un estanque.

Por ejemplo: que Pilar Llop se vaya a Justicia, no sólo parece un mal pago a Juan Carlos Campo por los disgustos que se ha llevado con los indultos. También supone la salida de Llop de la presidencia del Senado y su adjudicación automática a Ander Gil. El mismo día en el que Susana Díaz “consiente” en ser senadora. Ahora senadora rasa, ni ministra, ni presidenta. Sigue leyendo

Pobre ciencia: la quinta ola y el chuletón imbatible

David Rodríguez

La evidencia científica debería ser la base sobre la cual realizar determinadas acciones políticas. Suena bien la sentencia pero en estos lares nos hemos especializado en hacer justamente lo contrario y de la manera más sistemática posible. Cuando hace unos dos meses la comunidad científica nos alertaba de una posible nueva ola derivada de la extensión de la variante delta, la reacción de la mayoría de los gobiernos europeos volvió a ser la de siempre, es decir, no hacer el más mínimo caso de la predicción, con el apoyo de los palanganeros de turno que tildaban a los expertos de catastrofistas y de asustaviejas. Pero ya podemos hablar de ‘La quinta ola’. Los amantes de la ciencia ficción sabrán que este es el título de una trilogía del escritor Rick Yancey que trata sobre una invasión alienígena sustentada en una sucesión de olas catastróficas que deberían acabar con el género humano. Para el que pensara que el autor se había excedido en el número de plagas, se encuentra de nuevo con aquello de que la realidad supera la ficción.

España tiene el mérito de que no se pierde ni una sola ola, y eso que las niega todas poco antes de que se produzcan. La variante delta, altamente contagiosa, recomendaba tener prudencia con la nueva desescalada tras el fin del estado de alarma, pero se ha conseguido realizar la repetición de la jugada del año pasado y, en nombre de la salvación del turismo patrio, ya estamos en la lista negra de diversos países. No aprendemos y no queremos darnos cuenta de que la extensión del virus aumenta la probabilidad de la aparición de nuevas variantes que podrían, en el peor de los casos, resistir a las vacunas actuales, pese al éxito de la campaña de inmunización emprendida. Sigue leyendo

¡Toma ya elecciones anticipadas!

LBNL

Lo ha dejado meridianamente claro Pedro Sánchez con su profunda remodelación ministerial: más juventud, más PSOE y más mujeres todavía. Abundan los análisis sobre las salidas de Calvo, Redondo y Ábalos, el ascenso de Calviño y Tezanos, la vuelta del “descarriado” Oscar López y la ausencia de vice-presidencia política pero para mí el mensaje macro es inequívoco: Sánchez va a agotar la legislatura y confía en la recuperación económica al albur de los fondos europeos para renovar su mandato otros cuatro años. Y allá se las componga la derecha para mantener el run-run sobre la imperiosa necesidad de anticipar las elecciones. Ayer Casado antes que exigírselo ya le pedía por favor que lo hiciera. Porque si Sánchez no quiere, no se adelantarán dada la incapacidad de la derecha de concitar apoyos en todo el arco parlamentario más allá de algún escaño “regional” aislado. Otra cosa es que el nuevo esquema sirva para materializar una acción de gobierno más coordinada, más eficaz y con mayor impacto. Pero el planteamiento no es malo en absoluto.

Da un poco igual si Redondo quería “parar” como ha dejado entender o fue defenestrado por haber dado pie a que se percibiera que mandaba más que el Presidente. El caso es que el todo poderoso gurú ya no está. Como tampoco lo está Calvo, que ha tenido tres años de gloria en un nivel de responsabilidad inimaginable cuando Zapatero la cesó tras desempeñarse mediocremente como Ministra de Cultura. Ni Ábalos, del que si me creo que haya sido él el que pidió el relevo, también en el PSOE, tras haber dado siempre la cara en los momentos menos gratos. Su próximo destino nos confirmará o no la hipótesis. Sigue leyendo

El espíritu

Juanjo Cáceres

Dicen de Luis Enrique que es una persona que no se casa con nadie. Probablemente sea alguien que materializa sus ideas contra viento y marea. Son ideas originales y que a menudo van contracorriente. El seleccionador decidió que el combinado español podía formarse sin contar con jugadores del Real Madrid. Que podía apostar claramente por la juventud. Que podía ir hasta el final con Morata y Unai Simón. Y que con esas decisiones y muchas otras podía superar el bache en que estaba el equipo tras el relevo generacional realizado a la victoriosa selección de Aragonés y Del Bosque.

Yolanda Díaz no es una ministra de Trabajo al uso. Representa un espíritu que raramente ha estado representado en dicha institución: una vocación clara de mejorar las condiciones laborales de los trabajadores sin rehuir los objetivos de crear empleo, una aproximación al diálogo social en la que la patronal no juega con las cartas marcadas, una aproximación negociadora no frentista… En definitiva, formas diferentes para un tiempo diferente, en que la mano izquierda es más importante que el puño levantado. Sigue leyendo

España e Italia

Carlos Hidalgo

Escribo estas líneas antes de que España e Italia se enfrenten en la Eurocopa, por lo que no sé aún el resultado mientras que quienes me leéis ya lo tenéis más que sabido. Hay una cosa que ambas naciones sí que han perdido, que es a Raffaella Carrá. Por mucho que hagamos bromas acerca de su acento y de lo exótico de sus canciones y vestuario, la sensación que yo tengo es la de que se me haya ido un pariente. Raffaella era como esa tía que vive en el extranjero, que viene siempre cargada de regalos, que te escucha tus cosas infantiles, te da la razón cuando dices cosas progres en comidas familiares y te saca a bailar en las bodas, pese a no ser el niño más guay.

Pero también escribo con el enfado de ver cómo Vox ha señalado con nombres, apellidos y dirección del trabajo al presidente de ediciones RBA, por hacerle responsable de las cosas que publica la revista “El Jueves”. Uno puede estar de acuerdo o no con el humor de la revista, te puede gustar o no, pero lo que es indiscutible es el derecho que tienen a publicar lo que les venga en gana. Esa cosa llamada libertad de expresión. Parece que a los aguerridos hombretones de la ultraderecha, tan contrarios, según dicen, a la llamada “cultura de la cancelación”, les da por querer cancelar mediante señalamiento y amenazas a quienes les perturben en sus fantasías imperiales. Vergüenza para ellos y espero que la cosa no quede así. Sigue leyendo