En la despedida de Trump

Arthur Mulligan

“Los prejuicios son mallas de hierro o de oropel. No tenemos el prejuicio republicano ni el monárquico, no tenemos el prejuicio católico, socialista o anti socialista. Somos cuestionadores, activistas, realizadores. Me he convencido de que la primacía le corresponde a la acción, aún cuando esté equivocada. Lo negativo, el eterno inmóvil, es condenación. Yo estoy de parte del movimiento. Yo soy un marchista.”

(Mussolini)

“Perón me ha enseñado -proclama Eva Duarte- que para conseguir algo no es necesario, como cree la mayor parte de la gente, hacer grandes planes. Si los planes existen tanto mejor, pero si no existen, no importa: lo que importa es comenzar a actuar. Los planes vendrán después.”

(Eva Perón) Sigue leyendo

Culer democracy

Senyor Barba

En el momento de escribir estas líneas, la Junta Gestora del F.C. Barcelona, presidida por Carles Tusquets i Trias de Bes (apellidos de empaque de la zona alta de Barcelona), extesorero del Club en la etapa de Núñez, ha decidido aplazar las elecciones a la presidencia previstas inicialmente para el 24 de enero dado que el estado actual de la pandemia no ofrece las garantías sanitarias adecuadas. También en este momento, se han validado ya las firmas presentadas por los precandidatos para ver cuántos de ellos tenían los apoyos suficientes para ser oficialmente candidatos. A priori, cuatro precandidatos habían presentado avales suficientes para pasar el corte y convertirse oficialmente en candidatos: Joan Laporta, Víctor Font, Toni Freixa y Emili Rousaud. Rousaud, que fue miembro de la Junta Directiva durante la última etapa de Josep Maria Bartomeu hasta que, en maniobra nunca vista, se bajó del barco justo a tiempo de preparar una candidatura “no continuista”, y que llevaba como vicepresidente deportivo a Josep María Minguella, exagente de futbolistas que lleva 50 años vinculado al Club desde dentro o desde fuera, acaba de anunciar su renuncia tras detectarse entre sus avales una buena cantidad de firmas no válidas, e incluso un impreso de otro precandidato.

Y es que es este de las elecciones a la presidencia del F.C. Barcelona un submundo y un espectáculo que, si se sigue de cerca, es fascinante para los culers muy cafeteros, y especialmente para aquellos con cierta adicción a la vergüenza ajena. Sigue leyendo

Exiliados

Carlos Hidalgo

Han causado no poco revuelo las declaraciones de Pablo Iglesias Turrión en las que dice que la situación del fugado Puigdemont y las de los exiliados republicanos son perfectamente comparables.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que Iglesias cree que estar en el Gobierno le renta menos de lo que le gustaría, por lo que siguiendo sus tácticas de propaganda se ha apresurado a montar escándalo para desviar la atención de otras cosas, como que la luz ha subido en máximos históricos con la tormenta Filomena, que el SEPE ha metido la pata con los ERTE y ahora hay un montón de trabajadores que no los han cobrado o a los que, directamente se les pide dinero que se les ha pagado de más. También que los ministerios que le son más queridos, como el suyo propio y el de Irene Montero, dan más que hablar por polémicas que por políticas que mejoren la vida de la gente. A falta de poder hablar de los resultados concretos de su acción en el Gobierno del cual es vicepresidente segundo, pues se dedica a hablar de cosas más etéreas, como la monarquía, que Endesa no le deja gobernar y de que habría que indultar a los independentistas catalanes. Una táctica que a él le parece muy inteligente, pero que suele resultar en polémicas que no le benefician, en excusas idiotas como que criticarle es ser cómplice de la ultraderecha y de las “cloacas” y el resto de los lloriqueos habituales. Y por supuesto, todas las torpezas se amplían por la incompetencia y bravuconería de Echenique y de sus matones en las redes sociales. Sigue leyendo

Pandemia democrática en Cataluña

Juanjo Cáceres

Los efectos de la pandemia son múltiples y variados. Tienen consecuencias sobre la salud y de la misma se derivan consecuencias sociales y económicas, pero también sobre la democracia y el estado de derecho. Hemos apreciado conductas antidemocráticas muy graves en Estados Unidos en un marco postelectoral y ahora observamos en Catalunya un inquietante marco preelectoral.

En efecto, los rasgos de la suspensión electoral decidida el pasado viernes 15 de enero presentan elementos preocupantes, en un lugar donde llueve sobre mojado. El 21 de diciembre de 2017 tuvieron lugar las últimas elecciones catalanas. Unas elecciones celebradas por la vía expeditiva del 155, las primeras que no eran convocadas por el gobierno saliente de la Generalitat, sino por el gobierno del Estado. Esa etapa daba continuidad al periodo de anormalidad institucional inaugurado en Catalunya en septiembre de 2017 con la “llei de desconexió” y poco después con la consulta del 1 de octubre. Al tempestuoso proceso electoral siguieron decisiones tan “peculiares” como nombrar “president vicari” a Quim Torra, que supuestamente obraba de representante delegado del exiliado Carles Puigdemont, o la tentativa de dar forma a una especie de gobierno republicano en el exilio, a través del denominado Consell de la República, que no ha tenido ninguna relevancia. Sigue leyendo

Este año mucha salud

Marc Alloza

Estas Navidades creo que una de las cosas más repetidas ha sido el desearnos a todos tener salud y cuidarnos. Después del año que hemos pasado y la mala perspectiva general del principio de éste, a mi también me pareció adecuado dedicárselo a familia, amigos.

La llegada de las primeras vacunas es la mayor esperanza para tratar de volver a la normalidad, o la que sea la definitiva normalidad a la que se pueda llegar. Al principio de la pandemia tenía la percepción de que los países competían por ver quien era el primero en tener la vacuna. Más tarde me dio la impresión de que a carrera era entre Rusia, China y las grandes farmacéuticas. Y que los países, sólo competían por comprar mascarillas y EPIs en los mercados. Pero viendo las aportaciones de gobiernos a laboratorios privados quizás fuera una mezcla de todo. Lo que si que parece claro es que en un tiempo récord tenemos a disposición vacunas fiables y ahora la competición se centra en quien empieza a vacunar antes y quien lo hace más rápido. Sigue leyendo

¿Delenda est Monarchia?

Pedro Luna Antúnez

Realicemos un somero repaso a un periodo de la atribulada historia de nuestro país. La primera restauración borbónica desembocó en una dictadura: la de Miguel Primo de Rivera entre 1923 y 1930. En enero de 1930 el rey Alfonso XIII, acuciado por el creciente malestar social en las calles y temeroso de que el desprestigio de las instituciones alcanzara a la Corona, puso fin a una dictadura que él mismo había promovido años antes. Para restablecer cierto orden constitucional el Borbón propuso al general Berenguer la formación de un gobierno de concentración. O lo que es lo mismo: se pasó de una dictadura de corte clásico a una dictablanda. El objetivo no era otro que el de salvar la monarquía.

Noventa años después podríamos decir que vivimos los días postrimeros de la segunda restauración borbónica. O no. En este ciclo político y social que se inició hace diez años con la eclosión del movimiento 15M hemos asistido al surgimiento de nuevos partidos políticos, a la crisis del debate territorial en Catalunya y al desgaste de la propia monarquía entre la abdicación y posterior huida del país del llamado rey emérito. Una década en la que se ha quebrantado el pacto social y constitucional de 1978 y en la que el propio sistema se ha movido entre la agonía y la recomposición. Porque como ocurrió en los primeros meses de 1930, ya se vislumbran en perspectiva maniobras para mantener a flote la monarquía. La diferencia entre aquella etapa histórica y la actual quizás estribe en el papel de la izquierda. Y me explicaré. Sigue leyendo

El año entrante

LBNL

Seguramente les hayan llegado los memes que al hilo del asalto al Capitolio y luego Filomena, guasean con que 2021 pinta igual o peor que su antecesor. Normal en un país tan creativo y divertidos como gracieta pero seguramente absurdos. Al contrario, este año podría llegar a ser verdaderamente increíble, no solo pero en parte por venir desde un punto tan bajo. Solo valoramos realmente la importancia de las cosas cuando las perdemos así que, cuando las recuperamos, las apreciamos mucho más. Y, a veces, incluso las cuidamos más, al menos por un tiempo, para evitar volver a perderlas. En ocasiones no es siquiera necesario que las perdamos nosotros sino que basta ver como las pierden otros. Como poco, tenemos motivos para la esperanza, que pretendo enumerar.

Para empezar, mucho y muy malo tiene que pasar este año igualar a la peor pandemia de la humanidad desde al menos hace casi un siglo, frente a la cual ya contamos con vacuna. Es decir, el mal que ha arrasado cientos de miles de vidas y millones de empleos, ya está en retirada, lenta pero retirada, y cuando acabe el año estará completamente domeñado. A lo peor no recuperamos los besos y abrazos como saludo porque va mutando o se convierte en una amenaza estacional que varía de año en año frente a la que tenemos que seguir vacunándonos, pero muy pronto nuestras vidas y prosperidad van a dejar de estar amenazadas como lo han estado durante todo el año pasado. Sigue leyendo

Cimientos amargos

Arthur Mulligan

Llegamos a 2021 exhaustos y con la misma esperanza quebradiza de quien debe atravesar un lago en invierno cuyo espesor helado desconoce.

La incertidumbre en los ritmos de administración de las diferentes vacunas compite con la aparición de nuevas cepas, la falta de fe en la organización de una eficaz política sanitaria nacional y el temor a una tercera ola de la pandemia que pocos descartan a la espera de los contagios previsibles por efecto de la movilidad propia de las fiestas navideñas al finalizar las vacaciones escolares.

Es muy habitual recurrir a los estragos mundiales de la pandemia y sus colosales y variables cifras (se van acercando a los 2 millones de muertos y 80 millones de afectados) para tratar de omitir responsabilidades, manipulando datos en áreas de competencia propia con evidente descaro.

Además la compulsión inevitable para mantener la distancia social arroja un balance de cierres empresariales, despidos y desempleos temporales que ha hecho aflorar la mediocridad de nuestro tejido productivo, con una caída estimada del 11, 6 % del PIB y un paro previsto del 16,5 % en términos EPA sin incluir los 750 mil trabajadores amparados por ERTEs. Sigue leyendo

So pena de una ingratitud social

Senyor G

En cualquier otro español o transeúnte que andase por el país con problemas judiciales o fiscales nos sería difícil sustraernos al “algo habrá hecho”, pero que nos digan que el rey (emérito), Juan Carlos I, pagó 678.393 euros a Hacienda para evitar una causa judicial, y que los que hace unos meses se tomaron un rato en agosto para defenderlo en nombre de los servicios pasados y de la presunción de inocencia, no se hayan tomado la molestia de comentar ahora alguna cosa, me hace confirmar que nos toman por imbéciles “a los ciudadanos españoles de todo origen, ideología o condición”.

Sí, esos que están a todo, que no fallan, como un Afonso Guerra, un Rodolfo Martín Villa, una Esperanza Aguirre, un Celestino Corbacho, un Jaime Ignacio del Burgo, un Juan Pablo Fusi, una Carmen Iglesias, un Emilio Lamo de Espinosa, un Jaime Mayor Oreja y su primo Marcelino Oreja, una Ana Pastor, un Josep Piqué, un Eduardo Serra, un Francisco Wert, un Francisco Vázquez, un José Rodríguez de la Borbolla y, como no, un Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que hicieron un manifiesto para defender la tarea del rey durante todos estos años y que, si algo había hecho, lo deberían dilucidar los jueces: “Las numerosas informaciones que aparecen estos días sobre determinadas actividades del Rey Juan Carlos I han excitado una proliferación de condenas sin el debido respeto a la presunción de inocencia. Si sus acciones pudieran ser merecedoras de reprobación lo decidirán los tribunales de justicia”. Sigue leyendo

Reyes confinados

Carlos Hidalgo

¿Qué os han traído los Reyes Magos? De momento tenemos un año por estrenar, unas vacunas por poner y, lamentablemente, a las mismas personas al mando. Sin embargo, he de confesar que, pese a que 2020 ha sido mi peor año, como para mucha gente, estas fiestas han sido menos deprimentes de lo que pensaba.

Ahora nos queda una crisis económica con la que lidiar, una pandemia por pasar y una dura labor de reconstrucción. Pese a que no veamos de manera evidente a los muertos y a la destrucción, el impacto del maldito virus ha sido similar al de una guerra. No hay edificios destruidos, la lista de bajas no es pública y, aparte de los homenajes y misas que se hicieron al principio, las muertes siguen, pero el duelo ha cesado por el momento. Sigue leyendo