Los otros Cayetanos

Pedro Luna Antúnez

El pasado domingo y ante el aluvión de reflexiones e imágenes sobre las protestas de los Cayetanos del barrio de Salamanca decidí matar la tarde investigando sobre ese nombre tan asociado a la aristocracia más rancia y derechosa. Un nombre que por pura inercia nos remite a cortijos rodeados de inmensas ganaderías, a chalés en La Moraleja y a final de fiesta desfasado de la campaña electoral de VOX en una discoteca pijorra mientras suena el himno de España en versión chumba chumba. Obviamente hay mucho de imaginario colectivo y de tirar de tópicos. Pero de manera sorprendente éstos suelen cumplirse en la realidad. Y se trata de una realidad mucho más tozuda que nuestra imaginación.

Pero volvamos a esas investigaciones entre el lento y agónico discurrir de una tarde de domingo. Quizás movido por un ideal de justicia poética decidí buscar en la historia otros Cayetanos, que a diferencia de los Cayetanos conocidos, hubiesen dedicado e incluso sacrificado su vida a los ideales de la igualdad y la justicia social. Hallé algunos ejemplos de vidas dignas de recordar. De otros Cayetanos que no se caracterizaron precisamente por una filosofía de vida de la opulencia y el capricho. Vaya este escrito como un modesto homenaje hacia ellos. Sigue leyendo

Días que nos cambiaron para siempre

Alfonso Salmerón

Tiempo en nebulosa. Molesta viscosidad que se engancha a los días. Uno detrás de otro en melodía monocorde. Fundido al sepia de los sueños. Has vuelto a tener ese sueño en el que se condensan todos los demonios proyectados en los medios de comunicación como si fuesen sombras chinas junto a los tuyos propio. Recuerdos de la infancia. Volverás a fumar y despertarás con el sabor dulce y pastoso de la culpa y el último ducados. Ha vuelto a salir el sol. Es sábado y tal vez sea demasiado temprano para levantarse, pero hace rato que das vueltas en la cama esperando una hora más razonable para poner en modo on todas tus rutinas de confinamiento. A tu lado, tu mujer, también despierta, lee con cierta desgana esa novela que le acompaña desde el inicio de esta pesadilla, mientras el pequeño, que volvió a despertarse a media noche, descansa rendido en su regazo. Sigue leyendo

Los carca-cacerolos de Núñez de Balboa

LBNL

Vaya por delante mi total acuerdo con Jordi García-Soler: que todo aquel que quiera protestar contra quien quiera lo haga pero dentro de la legalidad. Las caceroladas espoleadas por la derecha no parecen hacerlo dadas las restricciones imperantes al derecho de reunión y manifestación. ¿Tanto cuesta darle a la cacerola exhibiendo la bandera de todos como si fuera suya desde el balcón? El efecto podría ser incluso mayor porque podría ser que se sumara más gente descontenta pero respetuosa de la legalidad o temerosa de contagiarse. Pero no les sirve porque la cosa va de rebelión. La motivación principal no es enmendar la plana al Gobierno por su mejorable gestión de la pandemia porque los carca-cacerolos protestan al tiempo contra la tardanza en tomar medidas severas para evitar el contagio como contra la tardanza en levantarlas. Y contra la falta de eficacia para procurar a los sanitarios, y a la población en general, de material protectivo y tests, dejando de lado la responsabilidad, al menos compartida, de las Comunidades Autónomas, que tienen transferida la competencia de Sanidad, incluída la Comunidad Autónoma de Madrid presidida por la ínclita Díaz-Ayuso, que tiene la desvergüenza de jalear las protestas como si ella no tuviera nada que ver con la masacre que ha sufrido Madrid, especialmente las residencias de ancianos privadas, cuya supervisión era y es responsabilidad exclusiva suya. Estamos todos muy quemados – por el confinamiento, por la crisis económica que ya empezamos a padecer, por la confusión general imperante sobre la enfermedad… – pero los líderes democráticos tienen el deber de liderar responsablemente. Vox es lo que es y está en la oposición así que no es cuestión de pedirle peras al olmo. Pero Díaz-Ayuso, Casado y Cayetana tienen la obligación de comportarse como Almeida o Feijoó, dignos representantes del Estado y la legalidad democrática. Y no como Torra. O peor porque la Generalitat ha aceptado que el núcleo urbano de Barcelona permanezca en la fase cero hasta que los datos permitan que pase a la siguiente. Sigue leyendo

Sobre Badalona

Juanjo Cáceres

El martes por la mañana se conoció la noticia de que el popular Xavier García Albiol era investido alcalde de Badalona, la cuarta ciudad más poblada de Cataluña, ante la falta de acuerdo del resto de fuerzas políticas del Pleno para sumarse en una candidatura alternativa. Tras el naufragio, se sucedieron tanto el intercambio habitual de reproches mutuos como los cabezazos contra la pared, y al final del día solo quedaba seguir adelante y obtener algún aprendizaje útil de lo acontecido, pues debería servir de aviso muy serio para navegantes. Sigue leyendo

Croquetas comunes

Senyor_G

Será porque no quería volver a escribir otra maldita columna sobre el coronavirus, será porque volveremos a cierta normalidad tarde o temprano o precisamente porque más que nunca en situaciones críticas, cuando hay problemas, la organización es más necesaria. Si todo fuese perfecto y bien, ¿para que las organizaciones de la izquierda? ¿Y para qué la izquierda sin alegrías familiares? Será ya por tanto el tiempo confinados y el sentido del tiempo que se me acaba llevando la razón, y confundo los términos.

Ahora parece que somos pocos los que nos dedicamos a hacer un caldo como dios manda, con una olla exprés, encargando que el pollero nos haga una apaño para el caldo o comprando un pollo entero y pidiendo que nos separen las carcasa y nos añadan un poco de gallina o pavo. Requiere cierta organización, y si se hacen las cosas bien comprar las hierbas en una verdulería: puerros, ramas de apio, chirivía, nabo y un par de zanahorias. Cebolla y patata. Así se construyó el movimiento comunista, con restos de serie, con carcasas y restos viejos, algún apunte interesante como el puerro, o cosas a las que otros no verían valor como el nabo y la chirivía. O la imaginación para poner un trozo de col. No debía faltar la predisposición de pensamiento para poner el día antes unos garbanzos en remojo y la paciencia para ponerlos ya con el agua caliente, no de primeras. Sigue leyendo

Raíces de encina

Arthur Mulligan

En España se identifica la política como una actividad entre turbia y despreciable y en consecuencia, este descrédito primigenio y fundamental se desplaza hacia la clase política cuyos miembros ocupan de forma recurrente los puestos más bajos en la estima social de todas las profesiones. Los numerosos manifiestos aparecidos en los móviles con la habitual demagogia para que se bajen los sueldos o, más directamente dejen de cobrar durante el periodo de confinamiento, ha sido la última constatación de ese estado de ánimo. Se dice también que los ciudadanos desean que los políticos les dejen en paz y a la vez repiten aquello de que “tenemos los políticos que nos merecemos”. En este revoltijo se autoafirma una indolencia común y cierta desesperación cómplice por no poder cambiar nuestra naturaleza moral para abordar los asuntos públicos. Ya se sabe que todos defraudamos a hacienda, gritamos, relativizamos, respetamos hipócritamente ideas que no compartimos porque todos somos culpables y al enemigo, ni agua. En suma, todos queremos la paz pero al indiferente le ofrecemos la legalidad vigente. Sigue leyendo

¿West Wing o House of Cards?

LBNL

Permitanme separar, desde el principio, dos vertientes de la misma cuestión: la gestión “técnica” de la pandemia y su gestión política. En cuanto a la primera, son muchos los que piensan, y están en su perfecto derecho de pensarlo, que el Gobierno ha gestionado fatal la pandemia: imprevisión inicial, medidas exageradas después, pésima comunicación pública… Y aducen las más de 25 mil víctimas frente a cifras muy inferiores en la mayoría de países del mundo, como prueba irrefutable. Yo discrepo. Creo que el Gobierno podía y debía haber reaccionado antes pero que reaccionó con valentía cuando apenas nadie se lo reclamaba. Que la imposición de uno de los regímenes más duros de confinamiento es absolutamente proporcionada a la mayor magnitud de la pandemia en España frente a otros lares. Y que la comunicación podía haber sido más clara pero no cabe queja por la falta de transparencia: al contrario, yo me quejo de demasiadas ruedas de prensa. Pero este artículo va de la otra gestión: la política. Y ahí creo que Gobierno y oposición pecan, gravemente, de lo mismo. A mí me encantaría poder argumentar que la oposición es desleal, rechaza los ofrecimientos de diálogo y no colabora porque está instalada en el cuanto peor mejor para nosotros. Y lo hago porque lo percibo así. Pero también entiendo a quiénes se quejan de que el Gobierno ha ninguneado a la oposición. No me refiero a los Presidentes Autonómicos, que no son oposición aunque sean del PP. Me refiero a los líderes de PP y Ciudadanos. No puedo con ellos y no me fío tampoco un pelo. Pero el Gobierno tiene la responsabilidad de hacerles partícipes de sus decisiones en una situación tan grave como la que atravesamos. Y una de dos, o lo hace a la chita callando y la oposición miente como bellaca, o no lo ha hecho, en cuyo caso Moncloa también peca de jugar con fuego. Que Ciudadanos decidiera anoche apoyar la prórroga del estado de alarma después de que el Presidente llamara a Arrimadas (¡tras 18 días sin hablar!) y se comprometiera a informarla regularmente de la evolución, apunta a la segunda opción. Sigue leyendo

Manifestantes armados contra las medidas de confinamiento irrumpen en las Cortes de Aragón

Julio Embid

Docenas de personas, algunos llevando armas de fuego, irrumpieron el pasado jueves dentro de las Cortes de Aragón durante un pleno para protestar contra el Presidente de Aragón y contra las medidas de confinamiento y la extensión del Estado de Alarma. Portando banderas de España y pancartas, los manifestaron en el exterior del Palacio de La Aljafería de Zaragoza pidiendo entrar. «Queremos entrar» cantaban algunos. Daniel Meseguer, de 66 años, de Alcañiz (Teruel), comentó a este periódico que el protestaba por otros motivos y no porque estuviera preocupado por el COVID-19. «Yo amo la libertad» afirmó. «En España deberíamos ser libres y no dejar que otros nos protejan de nosotros mismos». La diputada autonómica socialista Diana Poleñino, tuiteó una foto en la que comentaba como hombres armados le estaban gritando mientras les apuntaban. Algunos de los diputados tuvieron que vestirse con chalecos antibalas dentro del edificio del parlamento autonómico. Sigue leyendo

Desde fuera no entienden cómo somos tan mastuerzos

LBNL

Por ser uno de los países más visitados del mundo – siempre entre los tres primeros desde hace años – España se ha visto más afectada y antes que otros por la pandemia y sufrirá más que otros el impacto masivo sobre el turismo. Pero por serlo, nos conocen en el mundo mucho más que a otros países. Y generalmente nos admiran. Los muchos cientos de miles de extranjeros que deciden jubilarse en España no lo hacen solo por nuestro benevolente clima. Cuenta, y mucho, nuestro carácter vital, nuestra espontaneidad, nuestra gastronomía, nuestra manera de disfrutar de la vida en suma. Y también nuestras infraestructuras, nuestra sanidad, la seguridad que impera en las calles pese al bullicio y la ausencia de policía… En fin, siempre estamos quejándonos de lo mal que va todo pero los que nos visitan se van generalmente con una imagen muy positiva. Lo cual no invalida nuestras quejas. Simplemente las contextualiza porque en todas partes cuecen habas. Y en no pocos sitios, no ya del mundo sino también de Europa, cuecen muchas más que en España. Por eso mismo, nuestros visitantes no entienden en absoluto el clima guerra-civilista que impera en nuestra política. En sus países sus representantes democráticos confrontan sus postulados también a cara de perro pero luego asumen las consecuencias de la votación y conforman gobiernos de coalición, incluso con adversarios ideológicamente acérrimos . No les resulta fácil pero es factible. Así que no entienden cómo nosotros, tan abiertos, tan simpáticos y tan amantes del buen vivir, somos tan garrulos en este menester. Yo tengo varias explicaciones “políticas” – las guerras civiles, el caudillismo heredado del franquismo, la ausencia de cultura democrática tras cuarenta años de dictadura – pero creo que hay una más sencilla. Sigue leyendo

Subiendo por las ramas de la izquierda

Arthur Mulligan

A la fecha en que esto escribo la gestión de la pandemia en España ha alcanzado un nivel de conflicto, un grado de desacuerdo, un marasmo de órdenes y contraórdenes que a nadie satisface y solo a trancas y barrancas se va haciendo posible con la ejemplar disciplina de un país confinado -en base a una dudosa legalidad gubernamental – más por ese tipo de hipnosis deslumbrante y temible que ejerce la cobra sobre la inquieta mangosta que por un sentido histórico de orden social. En lo inmediato, debemos destacar la urgencia de acertar con un control estadístico de la pandemia en nuestro país, algo que se revela imposible si seguimos cambiando cuatro veces de metodologías en la medición de las series (un clásico al utilizar la estrategia Tezanos para el CIS) absolutamente desprestigiadas para lo que se necesita el suministro masivo de test que una gestión sanitaria opaca, muy cara, desorganizada e ineficiente, impide con su contumacia habitual, agravando la crisis económica y el desempleo para hacernos cada día más pobres. Sigue leyendo