¿Cómo va la guerra y qué va a pasar?

LBNL

No va mal. Maticemos. Por supuesto va fatal para todos los que mueren en el frente, ucranianos y rusos (la mayoría no quería ir), y también para los civiles ucranianos que día tras día son bombardeados por misiles rusos en sus casas, en sus ciudades y en sus pueblos, para los que mueren o son heridos, por supuesto, pero también para los que salen ilesos pero tienen que soportar el frío sin calefacción, electricidad o incluso agua corriente dada la concentración de los misiles rusos sobre las infraestructuras civiles. Dicho lo cual, en términos bélicos o militares, Rusia no está consiguiendo avanzar apenas, ni siquiera para recuperar el territorio conquistado inicialmente y luego perdido (Jersón y los alrededores de Jarkiv). Y Ucrania, con la ingente ayuda militar que está recibiendo del Occidente democrático, consigue derribar muchos drones y misiles rusos y ha alejado la artillería rusa a posiciones desde las que no puede castigar a las tropas ucranianas.

Ambos bandos están preparando sendas ofensivas para dentro de pocas semanas. De ahí el intenso debate sobre los tanques que necesita Ucrania para tomar territorio – con baterías antiaéreas y artillería no se conquista terreno. Rusia intenta reponer la gran cantidad de armamento que ha perdido ya pero tiene grandes dificultades para hacerlo, entre otras cosas por las sanciones occidentales sobre componentes tecnológicos indispensables. De ahí que siga tratando de comprar todo lo que puede a Irán y Corea del Norte (dime con quién andas…). Pero una cosa son drones baratos que, aunque muy dañinos (y costosos de derribar: el misil antiaéreo es mucho más caro que el dron), no sirven para avanzar, y otra bien distinta, tanques que puedan hacer frente a los occidentales que están en camino (NB: Rusia tiene un tanque moderno -nunca probado en combate- casi a punto, pero el casi está resultando mucho más largo de lo esperado). Sigue leyendo

Lecturas recientes sobre la pandemia, Ucrania, Europa y la crisis del neoliberalismo

Lluís Camprubí

Sobre estas cuatro cuestiones (y algunas de sus intersecciones) he ido apuntando cosas en las últimas columnas. En esta ocasión, para actualizar, me gustaría recomendar algunas lecturas recientes sobre ellas.

Sobre la pandemia, saludar la aparición de un consenso científico internacional sobre cómo acabar con la covid-19 como amenaza para la salud pública.  En este sentido, conviene no olvidar los riesgos de la minimización/normalización/conllevancia de la pandemia, nos recuerda Jessica Wildfire. Así mismo, saludar la aparición en prensa generalista de cada vez más tribunas alertando del riesgo del long covid/covid persistente para la salud pública, como esta de Gorka Orive. En clave actualización científica, importante este estudio que nos alerta del riesgo acumulativo de las reinfecciones para el long covid y la exacerbación de distintas patologías crónicas, así como la evidencia creciente del impacto del long covid en niños y adolescentes, población muchas veces ignorada al respecto. Finalmente, de interés la recopilación de fuentes que hace Adam Tooze para ilustrar la complejidad del reto (sanitario) que tiene por delante China. Sigue leyendo

Una vida cualquiera

Juanjo Cáceres

Naces irrumpiendo en los años 80. Tus padres contemplan cómo las llamas encienden un pebetero en Moscú y das tus primeros pasos en un país que se dispone a celebrar un Mundial de Futbol. ¡Qué gran acontecimiento y qué pequeño eres como para recordar después algo de todo aquello!

El atentado de Hipercor y la nominación a los Óscar de Almodóvar te alcanzan en la escuela. A punto de salir de ella disfrutas del mayor espectáculo del mundo en tu ciudad: unos Juegos Olímpicos. Es un año mágico, de orgullo y satisfacción, en el que tus padres no dudan en viajar hasta Sevilla para visitar la Exposición Universal, donde descubres una forma de imaginar el mundo que pone un broche de oro a esa infancia que ya termina. Sigue leyendo

Tranquilícese, caballero

Carlos Hidalgo

Estos días se ha comentado bastante en las redes un artículo de “The Economist” titulado: “Los españoles son demasiado gruñones con su política”. Y de subtítulo: “La verdad es que las cosas están marchando bastante bien”.

Y es que, a los españoles, como buenos latinos, nos gusta el drama y echar pestes de nuestro país. Pero tenemos más motivos para estar orgullosos de nosotros mismos además de la selección de fútbol o de los tenistas que coloquemos en la clasificación ATP.

España era un país del llamado “Segundo Mundo” a finales de los años 70. La esclerosis institucional y la mediocre economía eran más propias de la Polonia de Jaruselzsky que de un país desarrollado. Durante la transición, los españoles, conscientes de cómo éramos, nos pusimos las pilas e hicimos un esfuerzo de país por poder sentarnos en la mesa de los mayores en Europa. Sigue leyendo

División con banderas

Julio Embid

Contaba una canción del grupo “Lehendakaris Muertos” que: Si me viese mi amatxo, si me viesen los colegas, me colgaban en la plaza por traidor y por idiota. Yo que soy más vasco que el Árbol de Gernika cuando juega la selección no sé lo qué me pasa. ¡Gora España!

Y siempre me hizo mucha risa. Tanta como la comedia de Borja Cobeaga “Fe de Etarras” sobre un comando de terroristas de ETA que pretende hacer un atentado en Madrid durante el Mundial de Sudáfrica de 2010 pero que al final siempre les viene mal. Habrá quien diga que no se puede hacer bromas sobre según qué cosas. Pero lo cierto es que bien está lo que bien acaba. Sigue leyendo

Miradas 104 años después

Juanjo Cáceres

El pasado 11 de noviembre conmemorábamos el 104 aniversario de la finalización, en 1918, de la Primera Guerra Mundial, esa todavía gran desconocida, que desde el centenario de su inicio y de su finalización ha ido haciéndose un hueco cada vez mayor entre nosotros, hasta rivalizar en los últimos tiempos con la Segunda Guerra Mundial como principal foco de interés histórico de la primera mitad del siglo XX.

Signo de ello han sido, por ejemplo, dos aportaciones muy recientes al catálogo de Netflix. La primera y más importante, el nuevo remake de la película Sin novedad en el frente. Lo interesante de esta obra, que tiene su origen en una novela de Erich Maria Remarque, es que su primera versión cinematográfica es de 1930, es decir, de casi una década antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial. De ahí que su planteamiento, de marcado tono antibelicista, 27 años antes que Stanley Kubrick dedicase a esta misma guerra, con un espíritu similar, su trabajo Senderos de gloria, supusiera un verdadero hito. A este antecedente le seguiría mucho después un segundo film, en este caso de 1979, con un planteamiento similar y una calidad menos remarcable y finalmente, en 2022, el tercero que, sacando partido de las tecnologías actuales, nos transporta al conflicto con una intensidad y crudeza como nunca antes la habíamos visto. Lo hace, además, consciente de todo el conocimiento que hoy tenemos sobre los detalles de ese conflicto y sin renunciar a una lectura propia que se aleja de la trama original, para plantear un relato renovado, donde todo cambia para que nada siga igual, con la única excepción de su espíritu. Muy recomendable, la verdad. Sigue leyendo

Se lio la mundial

Carlos Hidalgo

Se inauguró el polémico mundial de fútbol de Catar. Y es que pocas personas dudábamos de que la FIFA fuera a renunciar ni por un momento a los sobornos y montones de dinero habituales por dar un poco de ética a un deporte que, a nivel institucional, rara vez ha tenido ninguna.

Gianni Infantino confía y no sin razón en la pasión que el fútbol levanta para ocultar todas las fallas de su organización y el carácter autoritario del país que acoge hoy en día a la Copa del Mundo. Hay quien despachará estas presunciones de Infantino como uso del carácter del fútbol como “opio del pueblo”, pero no tendrían del todo la razón. De hecho es posible que, como en todo, la cosa se quede un poco a medias. Catar no va a recibir el lavado de cara que espera con la celebración del Mundial. Y las empresas patrocinadoras no van a recibir las toneladas de dinero que esperaban porque, entre otras cosas, uno de los principales patrocinadores del Mundial es la marca de cerveza Budweiser y los cataríes ya han dicho que no van a relajar las normas relativas a su consumo, como se esperaba en un principio. Sigue leyendo

El pesar de disfrutar del Mundial de Qatar

Juanjo Cáceres

Cada vez está más cerca el silbido que dará inicio al Mundial 2022 y nos acercamos al mismo envueltos en polémicas, ya que no son pocos los que aseguran que no verán este Mundial, por considerar la elección de su sede un aberración y los datos de las personas fallecidas durante la preparación del mismo un escándalo de dimensiones globales. Pese a la falta de certeza sobre la cifra de decesos y sus causas (como mucho algunas decenas según la FIFA, 6.500 según The Guardian), lo cierto es que en mi realidad más cercana son varias las personas que delante de mí han asegurado que no van a seguirlo, pese a su afición o incluso adicción manifiesta al fútbol. Y algunos de ellos cumplirán con su palabra, pero sobre otros tengo más dudas…

Mismamente el eminente periodista John Carlin se ha significado por sus críticas al Mundial y ha renegado del mismo como pocos, pero esta misma semana dedicaba en la Vanguardia una elogiosa crónica a la competición que mantendrán veteranos como Messi, Benzema, Thiago Silva, Modric, Cristiano Ronaldo o Lewandowski con sus respectivas selecciones. Extraña manera esta de desincentivar el seguimiento del Mundial, pero bueno, uno se debe a quién le paga y al fin y al cabo el fútbol es lo más importante. Ya lo dijo Luis Enrique el otro día cuando le preguntaron por la sede mundialista: “Yo no soy político” (lo debió decir pensando para sus adentros “bastante tengo ya con los periodistas deportivos y la hinchada de la Roja, como para meterme en jardines geopolíticos”). Sigue leyendo

Otra cumbre de la estupidez humana

David Rodríguez

Durante estos últimos días, se está celebrando en Egipto la COP 27, abreviatura de un nombre mucho más largo que conviene recordar: Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto (CMP). Dicho de otra manera, es la reunión número 27 que se celebra en el marco de las Naciones Unidas desde la aprobación del Protocolo de Kyoto a finales del siglo pasado.

La comunidad científica ha vuelto a alertar de la preocupante situación global, a través del estudio “Advertencia de los científicos mundiales sobre una emergencia climática en 2022”, publicado en la revista BioScience el pasado 26 de octubre. Este informe se difunde cinco años después de que 15.000 científicos mundiales lanzaran la “Advertencia de los científicos mundiales para la humanidad: segundo aviso”. El “primer aviso” data de la fecha más alejada de 1992. Sigue leyendo

La marea que se quedó en charco

Carlos Hidalgo

La esperada “marea roja” en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos no fue lo que esperaban, ni el Partido Republicano, ni la prensa, ni los sorprendidos Demócratas.

Como dijo alguien relacionado con el digital trumpista “Breitbart News”, “la marea se quedó en charco”. La parte más trumpista del Partido Republicano, que aspiraba a afianzar su dominio de la Cámara de Representantes y el Senado, se ha quedado corta. Y sus intentos de dominar el sistema electoral desde dentro, optando a cargos de supervisión de las elecciones, han fracasado estrepitosamente, logrando colocar sólo a uno de los 21 candidatos a Secretarios de Estado de los Estados, que son algo así como los consejeros de Interior de las CC.AA. españolas y supervisan las elecciones en sus respectivos territorios. Sigue leyendo