El botón de escribir noticias

Carlos Hidalgo

Ayer se celebró el Día del Periodista. Y eso siempre hace que uno se pare a reflexionar un poco sobre el estado de la profesión. Lo primero que pienso es que es una profesión en la que es cada vez más difícil jubilarse. La precariedad, los bajos sueldos, la delicada situación económica de muchos medios y los ERE aplicados de cualquier manera por una consultora que no sabe nada del sector, hacen que todos los periodistas se sientan absolutamente prescindibles e inempleables en cualquier otro sector.

También hay un tapón generacional, donde algunas vacas sagradas del oficio ocupan sillas bien pasada la edad de la jubilación y cobrando el equivalente al sueldo anual de ocho o diez redactores rasos. Sigue leyendo

Vacas, cerdos, guerras y granjas

Juanjo Cáceres

Hay debates que son auténticos caballos de Troya y que una vez han atravesado los muros de la ciudad, no sabes muy bien lo que puede salir de ahí dentro. Unas veces son griegos. Otras, discusiones bizantinas sobre la producción de carne en España y su calidad. En el primer caso, es posible que el resultado sea la caída de la ciudad. En el segundo, la banalización del debate y su instrumentalización para otras batallas, lo que en mi opinión hace mucho más difícil, por un lado, situar sus puntos clave, y por el otro, abordar con cordura aquellos retos que tenemos como sociedad.

La última víctima del caballo ha sido, en efecto, la carne, un tema sobre el que vendría bien no banalizar, ya que su relevancia económica es muy importante. En 2010 España producía algo más de 5.500 millones toneladas de carne, pero una década después, en 2020, había superado los 7.600 millones. En tanto que actividad industrial, la industria cárnica agrupa a casi 3.000 empresas, que generan una cifra de negocio de 28.000 millones de euros. Eso supone el 22,2% de todo el sector alimentario español y el 4,2% de toda la industria española. En 2020 dicho sector batió todos los récords en exportaciones, sumando 3,07 millones de toneladas de carnes y despojos y 200.000 toneladas de productos elaborados, unas cifras que hacen de España una de los mayores exportadores de carne del mundo o uno de los tres principales países exportadores de carne de cerdo – junto a Estados Unidos y Alemania. Sigue leyendo

Sobre la reforma laboral

Alfonso Salmerón

Pues sí, voy a escribir sobre la Reforma Laboral. No precisamente porque crea que tenga algo nuevo que decir después de todo lo que se ha comentado estos días. Además, sé que al hacerlo, habrá quien me encuadre automáticamente del lado del sanchismo más recalcitrante, o lo que es todavía peor, del caduco reformismo constitucionalista heredero del setenta y ocho. Sin embargo, lo haré, aunque sea únicamente para levantar acta de mi estado de circunspección.

Y es que nunca deja de sorprenderme la capacidad que tienen las redes sociales para establecer de manera casi instantánea, un determinado marco de opinión. A las pocas horas de haberse aprobado la reforma por el Gobierno, antes incluso de que el decreto fuera publicado en el BOE, la magia de twitter ya se había encargado de echarle agua al vino de los entusiasmos, estableciendo un relato que básicamente venía a decir que, si bien había algunas sensibles mejoras en el texto aprobado, la reforma no era muy diferente de sus predecesoras, y por consiguiente, muy poco iba a influir en el modelo de relaciones laborales existente. A esta línea argumental, que se ha repetido machaconamente como un mantra a lo largo de estas semanas, se han apuntado opiniones a diestro y siniestro, tanto de sectores cercanos a la Patronal, como de ámbitos netamente izquierdistas, amén del independentismo catalán y vasco. Sigue leyendo

Cóbrenme impuestos, por favor

Senyor G

A veces, no de ahora de la pandemia sino ya de antes, tengo la impresión de que soy el único español al que le van bien las cosas. Sé que no es verdad pero a veces me sorprenden quejas de las situaciones de personas trabajando razonablemente, con comida, casa e incluso vacaciones con movimiento. En la situación actual de pandemia, por sector y formación no paré de trabajar y sobre todo de cobrar mi nómina. Como sé que no todos están en la misma situación y que hay muchas personas con problemas para unos mínimos vitales, humanos y ciudadanos, creo que nos deberían pedir un esfuerzo a los que nos va bien. No es una opinión puntual, sino decir que el criterio es ese, aportar en función de nuestras posibilidades.

Y lo quiero hacer mediante impuestos, que me cobre el estado y luego redistribuya. Odio tener que hacer yo eso de “ayudar a quien más lo necesita”, de hecho odio profundamente esa retórica de a quien más lo necesita, y la de los  más vulnerables. En vez de arreglar problemas, el neoliberalismo con cierto conservadurismo nos está llevando para atrás, a la caridad en blanco y negro aunque con colores. ¿Solo hay que ayudar a quién más lo necesita o al que lo necesita para unos mínimos? Si no, dejamos a mucha gente fuera. Unos mínimos que seguro ya están establecidos en un montón de leyes y tratados de todo tipo que habremos promulgado o firmado con variadas letras y bolis de colores. Habrá quien pensará que prefiere hacerlo él personalmente y dar el dinero como le plazca. Yo no lo creo. ¿Qué sabré yo de las rentas de la gente y sus necesidades? Sin hablar de aquel concepto de economía de escala, que será mejor una escuela con profesoras que ir yo regalando un tomo de la enciclopedia a quien vaya viendo. Sigue leyendo

Accidentes de trabajo 2021

Marc Alloza

Hace unos años un compañero se empezó a encontrar mal al salir del trabajo. Al llegar a casa tuvo la feliz idea de salir a correr “a ver si se me pasaba”. Paso mala noche, al día siguiente se vistió para el trabajo, preparó su fiambrera, se despidió de su mujer e hija y se fue a trabajar. En el metro, a pocas paradas de llegar a la oficina, ya no podía más, el dolor en el pecho, la falta de respiración etc.. Incluso a su criterio, ya no eran normales. Entonces tomo la decisión más sabia de las últimas 24h: Coger un taxi e ir a un hospital. Ese mismo día lo operaban con éxito a corazón abierto. Tras varios meses de baja se reincorporó, se le quitó la sobrecarga de trabajo, le dieron mayores garantías de continuidad y allí continúa. Le fue de muy poco pero se salvó.

En España se han registrado 481 accidentes mortales de enero a octubre de este año. Esto supone que cada dos días de 2021 han fallecido 3 trabajadores en accidente laboral. Los datos avanzados de enero a octubre de 2021 de la Estadística de Accidentes de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Economía Social, confirman la tendencia a la alza en el número de accidentes de trabajo con respecto al del mismo periodo de 2020. Pero también confirman un descenso en la mortalidad de los mismos que en 2020, fue significativamente alta. Sigue leyendo

La mujer en política

Aida Dos Santos

Aquí va un texto sobre la mujer en política. Sobre por qué la mujer está o no está en política. Sobre la mujer harta de la política, sobre la perversión de los partidos políticos y sobre los señores que en ellos se hallan.

Estas últimas semanas, estos últimos meses, voy hablando con un montón de mujeres de la periferia de distintas ciudades del país sobre sus vidas, sus experiencias, quiénes son y sus inquietudes. Entre otras cosas, les pregunto por el voto y su activismo o militancia política, otras veces, confesar sus filias y fobias partidistas es parte de la conversación. Parece mentira lo fácil que es saber de la vida de desconocidas, por teléfono, tan sólo con preguntarle si se siente identificada con Carmen Machi en el papel de Aída. Hijas del Hormigón será un libro sobre lo hartas que estamos las mujeres de barrio de los señores de barrio que no hacen los baños, pero también de las señoras del centro a las que les fregamos los baños y nos pagan en negro. Sigue leyendo

Ecos de continuidad

Juanjo Cáceres

Podría ser 31 de diciembre y apenas nos daríamos cuenta, pero no a causa de la llegada de las primeras luces de navidad. A medida que se aproxima la finalización de 2021, se va generando la sensación de que 2022 no será muy distinto. Todo hace pensar que el próximo año consistirá, básicamente, en disputar una partida con unas cartas ya repartidas en 2021 y, desde luego, en 2020, puesto que la llegada de la variante ómicron nos confirma que la pandemia sigue tan viva como el uso habitual de las mascarillas. E igualmente nos lo subraya, al menos por la parte que me afecta, la cada vez más cercana tercera dosis para los mayores de 40 años.

Ambiente, pues, de más de lo mismo y sin demasiado gatopardismo, ya que la estabilidad institucional parece que va a ser la tónica, al menos durante la mayor parte del año. Gobierno de España, parlamentos autonómicos, diputaciones y ayuntamientos van aprobando sus presupuestos 2022, conjugando pactos no inéditos, ni tampoco ya sorprendentes, porque dos ejercicios de pandemia han agotado nuestra capacidad de maravillarnos. Ahí tenemos el acuerdo entre Ayuso y Vox en Madrid. Allá tenemos a los Comunes aprobando los presupuestos de Junts per Catalunya y Esquerra Republicana en la Generalitat. A cambio tenemos al emérito líder del grupo municipal barcelonés de ERC, Ernest Maragall, afirmar primero que votará en contra de los presupuestos barceloneses, para desdecirse unas horas después y anunciar su voto favorable, fruto del acuerdo alcanzado en el Parlament y como si de un intercambio de cromos se tratase. Situaciones análogas se han vivido en otros lugares, en un periodo en que se avecina la ejecución de los proyectos Next Generation, la implementación de planes de gobierno realizados durante el presente mandato en las instituciones autonómicas y locales formadas en el año 2019 y todos esos avisos a modo de indicadores que anuncian un, tal vez, intrigante o tal vez, inquietante futuro. Sigue leyendo

La libertad individual y el bienestar colectivo

David Rodríguez

La discusión sobre el asunto de la vacunación se está situando como un importante centro de atención durante las últimas semanas. La pandemia vuelve a avanzar con fuerza en toda Europa, y lo hace sobre todo en aquellos lugares con menores tasas de inmunización. Por fortuna, España se halla entre los países con índices de incidencia más bajos, pero en otros estados está teniendo lugar una nueva ola del virus en toda la regla. Los gobiernos occidentales comienzan a pensar en medidas para incentivar más la vacunación, que van desde la lógica de la recompensa (cerveza gratis) hasta la del castigo (no poder ir a trabajar), pasando por el famoso pasaporte covid, que no permite la realización de ciertas actividades sin disponer de la pauta completa. La confusión campa de nuevo a sus anchas, con gobernantes que expresan su malestar por la insolidaridad de algunas personas, y con colectivos que salen a la calle a protestar contra el recorte a sus libertades individuales. Sigue leyendo

De noche no hay sol

Carlos Hidalgo

Dice Pablo Casado que de noche no hay sol y que como a la izquierda sólo nos gusta la energía solar, pues que con la izquierda hay apagones, porque de noche no hay sol y la electricidad “no emite”.

Tiene parte de razón. De noche es evidente que no hay sol. Pero hay viento. Y uno de los problemas de la energía eólica es que de noche se produce más de la que se demanda. Y aún no hay manera de almacenarla de manera eficiente. Ese es un problema de las renovables. No tanto eso de que “no gusten los molinos”. Por lo general, las poblaciones con generadores eólicos están encantadas. Aunque los que pocos que protestan hagan mucho ruido. Sigue leyendo

¡Guerra a la pérfida Albión!

LBNL

Habrán oído que la COP26 contra el cambio climático en Glasgow se acabó. Dejando de lado si ha sido un éxito, un fracaso o (probablemente) un logro a medias, lo cierto es que Boris Johnson ya tiene las manos libres para montarla a lo grande contra la Unión Europea. Eso es al menos lo que espera Bruselas, que a mediados de octubre presentó una oferta de “flexibilización” del protocolo sobre Irlanda del Norte que no ha tenido ningún eco positivo al otro lado del Canal de la Mancha. Al contrario, los pocos avances que los probos funcionarios de ambas partes habían conseguido ir haciendo, han sido sistemáticamente saboteados por Lord Frost (cuyo nombre se traduciría algo así como Duque Helado…) que dirige las negociaciones por parte británica.

Para más inri, el ínclito Boris ha metido la pata un par de veces en política nacional en las últimas semanas así que una guerrita con Bruselas a cuenta de la soberanía en Irlanda del Norte le puede venir bien a corto plazo. Pero no a largo, porque Bruselas no va a ceder y los daños van a ser cuantiosos en ambos lados del Canal. Pero el aislamiento le va a hacer mucha más pupa al Reino Unido, que a medio y largo plazo va a ser mucho más pobre y frágil, lo cual es evidentemente una mala noticia por mucha tirria que le tengamos a la clase dirigente del Brexit. Pero al menos los de este lado tenemos la conciencia tranquila, algo así como la del amigo o familiar del toxicómano que está a punto de volver a pincharse… Sigue leyendo