Manifiesto contra la normalidad

David Rodriguez

Durante esta época de confinamiento por el coronavirus, se está repitiendo hasta la saciedad el mensaje de que queremos recuperar la normalidad algún día. Cuando escucho estas esperanzadas apelaciones, quiero entender que se refiere a la normalidad de las relaciones interpersonales y del contacto social, porque hay otras formas de supuesta normalidad que prefiero que queden desterradas para siempre. Sigue leyendo

El veneno de las redes

Carlos Hidalgo

Estos días aumenta la relación de amor-odio con nuestros teléfonos y ordenadores. Son la ventana para comunicarnos con el mundo fuera de nuestras casas. Nuestros familiares, seres queridos, amigos y conocidos están ahí, al otro lado de las pantallas. El aluvión de llamadas, videollamadas, mensajes instantáneos y publicaciones en muros diversos, se nos hacen necesarios y nos dan hartazgo a la vez. Pero también se nos está saturando con alarmismo, mentiras y odio. En un momento en el que dependemos muchísimo de recibir información del exterior, uno no sabe bien qué es lo que llega y a qué atenerse. Y esto con la información de fuentes fiables para empezar. Sigue leyendo

La hora de los patriotas

Alfonso Salmerón

Nunca imaginamos que viviríamos una situación como ésta. Hay que ir muy atrás en el tiempo para encontrar una crisis de las dimensiones de esta pandemia. Las comparaciones con episodios bélicos y el lenguaje de guerra del que se ha hecho abuso estos días, especialmente desde el gobierno, hemos de entenderlas en ese sentido. Nuestra memoria histórica más reciente nos remonta seguramente a la guerra civil para encontrar referencias que nos permitan simbolizar lo que estamos viviendo. Sigue leyendo

Certificados de inmunidad

Lluís Camprubí

Da la sensación de que haya pasado una eternidad y que todo haya cambiado desde la última columna, escrita el 12 de marzo en la que planteaba la necesidad de profundizar las medidas restrictivas para frenar la famosa curva. Parece que hemos pasado los días más espeluznantes de esta primera ola. Y frente a nosotros se nos abre una incierta normalización y un pavoroso panorama económico. Muchas voces han ido planteando escenarios como podría ser este camino/transición: Quizás destacaría ésta de Pueyo y ésta de Yong. Todas coinciden en que deberá ser gradual y escalonado (por territorios, sectores económicos y/o grupos humanos), y siempre vigilando que el número de reproducción (o el pendiente positivo de la curva) no se dispare, momento en que debería poder revertirse el relajamiento. Entrando así en ciclos de relajación-restricción a través de las distintas olas, hasta que se haya generado suficiente inmunidad grupal y/o se encuentre tratamiento/vacuna efectivo y universalizable. En paralelo a esta gradualidad, se requerirá el mantenimiento de distancia social, de higiene y etiqueta respiratoria, y de todas las medidas que hemos ido adoptando para evitar la proximidad, tiempo e intensidad de los contactos sociales. Nuevas medidas serán norma social, como el uso generalizado de mascarillas, ahora que ya se ha consolidado la evidencia (aquí y aquí por ejemplo) que puede evitar que nos contaminemos y a la vez que actuemos como transmisores. Recomendar y exigir el uso de mascarilla, lo que nos parecía una alteración de la norma social y la libertad individual, ahora ya nos parece razonable y forma parte del nuevo paisaje. Sigue leyendo

El poso positivo

Marc Alloza

Es difícil estos días no pensar a menudo en el Covid19. De la manera en la que ha irrumpido en nuestras vidas y de la forma que las ha trastocado. Es difícil no pensar en si ha venido para quedarse, si será pasajero o a partir de ahora cada año tendremos brotes. Es difícil no caer en el miedo cuando todo lo que nos rodea nos recuerda al Covid19. Pero creo también que poco a poco saldremos de esta pandemia: a fecha 6 de Abril en España hay 135.176 diagnosticados y 40.437 recuperados, casi un 30% del total de casos. Sigue leyendo

¿Todo va a cambiar?

Carlos Hidalgo

En este confinamiento que llevamos unos días mejor y otros peor, hay varios mantras que se repiten. Algunos necesarios y otros que aumentan más la inquietud que tendremos cuando salgamos parpadeando de nuestras casas, inquietos por el mundo que nos vayamos a encontrar ahí fuera. ¿Seguirá todo donde lo dejamos o sentiremos que el universo ha seguido avanzando estas semanas sin pedirnos permiso? “Todo va a cambiar” se nos repite. Pero ¿qué va a cambiar? ¿Cambiará para mejor o para peor? ¿Haremos como si nada y seguiremos más o menos como antes? ¿Cambiará la economía? ¿Habrá más inversión en ciencia y en sanidad o aumentará la ola de antiintelectualismo que sufrimos los últimos años? ¿Cambiará el Estado de las Autonomías? ¿Seguirán los independentistas poniendo a la bandera por delante de las personas? ¿Tendremos una UE dedicada a la solidaridad y a la reconstrucción o estaremos otros diez años bajo la lupa de nórdicos y centroeuropeos que creen que los países del sur no merecemos ayuda ni piedad? ¿Habrá más o menos UE? ¿Se anticiparán elecciones? Sigue leyendo

¿Acelerar el contagio para conseguir inmunidad colectiva?

LBNL

El dramático impacto económico-social del confinamiento generalizado provoca que surjan voces denunciando que es peor el remedio que la enfermedad, nunca mejor dicho. La tesis es sencilla: el confinamiento acabará por matarnos a todos de hambre mientras que, teniendo en cuenta la baja letalidad del virus, sería mucho mejor dejar que la mayoría se contagiara y seguir adelante con nuestras vidas. La tesis no es nueva y es probable que gane adeptos en las próximas semanas. Pero es errónea porque parte de varias premisas que no son ciertas. Me explico. Sigue leyendo

El fin de semana que duró un mes

Juliio Embid

Estoy en casa como la gran mayoría de los lectores. En realidad estoy en casa mi socia de coalición y eso ha hecho que este fin de semana que dura ya casi tres semanas se pase mejor. Y como buen fin de semana, te lo pasas entre el sofá y la cocina vestido en chándal, leyendo algo, jugando a videojuegos, viendo Netflix, poniendo lavadoras y escribiendo de vez en cuando. Y no estoy pintando muñecos porque me los dejé en la otra casa y me parece muy frívolo ir a buscar mis marines y mis pinceles. Yo no soy de los que están presumiendo en redes del teletrabajo que hacen porque en realidad, el consumo y procesamiento de noticias es 24/7 y tanto da que sea martes que domingo. En ese sentido soy un afortunado y reconozco que sin hijos y en una vivienda amplia se convive mejor. Sigue leyendo

¿Cambiará el mundo a mejor?

LBNL

A mí edad es difícil creerlo y más tras las frustradas expectativas de cambio que generó la “gran recesión” de 2008. ¿Recuerdan aquella Cumbre del G20 tras la que Sarkozy dio a entender que el capitalismo iba a cambiar radicalmente? Pero hagamos un ejercicio de ilusión – que tan bien nos viene en estos momentos – y recopilemos las enseñanzas que podríamos intentar poner en práctica colectivamente una vez consigamos domeñar la pandemia. La primera y más evidente es la conveniencia de blindar a cal y canto la inversión en sanidad pública. Y también en I+D+i. Digo bien inversión y no gasto porque una buena sanidad pública es un buen negocio también económico: sale mucho más barato prevenir que curar. Y no digamos la investigación y desarrollo y su vasto efecto multiplicador sobre la economía en general. Quiero creer que al menos, la sociedad española en su conjunto mandará a galeras al primer líder político o social que se atreva a proponer más recortes o privatizaciones en estas áreas. Sigue leyendo

Pensando en positivo

LBNL

Hay un video circulando por ahí de una irresponsable que le da las gracias con voz melosa al corona virus por todo lo que nos ha hecho redescubrir de nosotros mismos y de los demás. A los que ya tienen familiares fallecidos y enfermos graves les tiene que hacer una ilusión tremenda. Ilusión tremenda encontrarse a la interfecta y darle un sopapo por imbécil. La pandemia no tiene nada positivo. Nada de nada. Pero otra forma de pensar en positivo, mucho menos ilusionante pero mucho más realista, es poner el foco en todo lo que NO hemos perdido o vamos a perder en vez de todo lo ya perdido o por perder. La cifra de muertos e ingresados en cuidados intensivos van a seguir subiendo pero también la de curados y a medida que aquellas se moderen y luego empiecen a descender, la cifra de no infectados e inmunizados, subirá. Y es de suponer que para el año que viene ya dispongamos de una vacuna que nos blinde de morir intubados en hospitales atestados, también a los mayores y a los que gozan de una salud pre-existente más frágil. Y sigo porque hay motivos.

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