La nueva era prodigiosa

Juanjo Cáceres

Al igual que en 2008, muchos han sido los que han dibujado el futuro postpandémico como un futuro de transformación, en que habrá que asimilar muchas cosas que hasta ahora estaba costando asumir: los riesgos pandémicos son ya una realidad constatada, los pros y contras del teletrabajo han podido experimentarse en toda su dimensión, nuestra capacidad de adaptación a la reducción de libertades que habitualmente disfrutamos también ha sido puesta a prueba… Las consecuencias de la COVID19 son múltiples y diversas, nos saca los colores respecto a todo lo que no estábamos comprendiendo ni interiorizando, pero, sobre todo, uno de sus grandes legados es el replanteamiento del futuro social y económico de nuestros países.

Si en 2008 Sarkozy proponía refundar el capitalismo desde una bases éticas –que, por cierto, hemos visto que en su caso no eran muy sólidas-, hoy son muchos los que ponen sobre la mesa retos de calibre parecido. La nueva normalidad es un escenario para el aterrizaje de viejos debates sobre cómo afrontar el desarrollo económico y la gestión de los riesgos climáticos durante las próximas décadas. Y valga el concepto de “aterrizar”, porque justamente estos días ha irrumpido el proyecto de AENA de ampliación de la tercera pista del Aeropuerto del Prat. Un proyecto que supone la afectación de 45 hectáreas de un espacio protegido, la laguna de la Ricarda, situada en una zona fuertemente impactada por el aeropuerto: el Delta del Llobregat. Sigue leyendo

Bruselas capital del mundo

LBNL

Vaya semanita tan movidita han tenido en Bruselas. El lunes primera cumbre de la OTAN con el Emperador Biden, que reafirmó de forma inequívoca el compromiso de Estados Unidos con la Alianza Atlántica, que su antecesor había puesto en entredicho. Por la tarde, cumbre UE-Canada con el seductor Trudeau, que cubrió de sonrisas sus quejas por supuestos incumplimientos comerciales de la Unión, la mayoría de los cuales infundados. Y al día siguiente, primera cumbre UE-USA con Biden al frente, trufada de logros – conocidos como “deliverables” en la jerga diplomática – bastante tangibles como la liquidación de la herencia del populismo trumpista en forma de suspensión mutua de aranceles sobre productos de todo tipo – incluidos algunos agrícolas españoles.

Pero no solo la actividad ha sido frenética en Bruselas. Durante el pasado fin de semana tuvo lugar la cumbre del G-7 en Reino Unido, donde Biden y los europeos – Francia, Alemania, Italia y la UE – exhortaron firmemente a Boris Johnson a cumplir con los acuerdos del Brexit para salvaguardar el acuerdo de paz en Irlanda del Norte – o atenerse a las consecuencias. Y el miércoles Ginebra albergó el primer encuentro entre Biden y Putin, que no fue mal, pese a todo. Y para rematar, el domingo la Knesset israelí consiguió finalmente destronar a Bibi Netanyahu, tras cuatro elecciones indecisas en dos años, tras más de 12 años de reinado, tan incombustible que parecía imposible que pudiera terminar algún día. No es moco de pavo. Sigue leyendo

Tiempos fascinantes

Alfonso Salmerón

La política española cada vez parece más disociada de la realidad. Dibujan casi líneas paralelas. Existe la realidad en la que vivimos los ciudadanos y ciudadanas y otra bien diferente, de la que se habla en las tertulias televisivas y que ha terminado por contaminar los debates parlamentarios. Esto hace tiempo que viene pasando, pero tal vez no había llegado al extremo de lo que estamos viendo hoy en día. Existe el debate político y luego existen los problemas de la gente, que raramente consiguen ganarse un sitio en el orden del día del primero. Acaso se trate de eso, de tenernos entretenidos con el debate político para evitar hablar de las cosas que realmente nos afectan. Y eso ocurre porque con demasiada frecuencia el debate ha dejado de servir al verdadero objetivo de la política: organizar y resolver los conflictos derivados de la vida en comunidad.

Estos días se ha escrito y se ha hablado mucho acerca de los indultos de los políticos procesistas y no quiero decir con ello que éste sea un tema menor, sino que el enfoque del debate se sitúa en unos términos poco funcionales, alejados de la cuestión de fondo. ¿Cómo buscamos soluciones a un problema político que lleva más de una década generando más malestar del necesario precisamente porque no ha habito nadie al frente del ejecutivo con la firme voluntad de empezar a explorar soluciones? Y en cualquier caso, se esté o no de acuerdo con el Gobierno, alargar, amplificar y exagerar las diferencias hasta la sobreactuación histérica, recogida de firmes mediante, no va a ayudar en nada en la búsqueda de soluciones si no se ofrece alternativa. El Gobierno tiene entre sus atribuciones otorgar indultos y la oposición tiene el derecho de criticarlos. Una vez tomadas las posiciones, dejen ustedes al gobierno gobernar asumiendo riesgos y el correspondiente desgaste, que para eso está, y dediquémonos a debatir y a resolver los problemas del día a día que sufrimos los ciudadanos como por ejemplo, el desempleo estructural de la economía española, la necesaria reindustrialización o cómo definir un nuevo modelo energético de futuro. Sigue leyendo

El paro y el orgullo del Gobernador

Carlos Hidalgo

El Banco de España no nos sorprendió ayer con un informe en el que dicen que la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) pudo provocar que se creasen entre 0,6% y 1,1% menos empleos. Este informe es más por orgullo del Gobernador, Pablo Hernández de Cos, que por responder a una inquietud del mercado. Hernández de Cos ya previó, de manera muy ortodoxa en una conferencia, que si subían los salarios se crearía menos empleo. Los datos iniciales le desmintieron y se ve que el Gobernador ha ido acumulando más datos para que la no creación de entre 0,6% y 1,1% puestos de trabajo ayudasen a restañar su orgullo.

Pero el caso es que ojalá el orgullo del Gobernador le hiciera mirar en otras direcciones. En sus informes anuales sobre las horas extra impagadas, el sindicato Comisiones Obreras estimaba que se dejaba de emplear a 156.000 personas por esas horas de trabajo que, ni se pagan, ni cotizan, ni terminan siendo especialmente productivas. Sigue leyendo

Caos lumínico

Juanjo Cáceres

Cualquiera que mire hacia el cielo, verá el sol por la mañana y las estrellas por la noche, unas estrellas que parecen alineadas para inaugurar una nueva etapa de confrontación política. Es cierto que, en general, nunca faltan temas para tensionar el ambiente político. ¿Pero cuáles son las cuestiones que hacen presagiar confrontación? Por un lado tenemos los indultos. El Partido Popular ha puesto en marcha su dispositivo de recogida de firmas, mientras que en Andalucía deshojan la margarita respecto a un hipotético adelanto electoral. Asimismo tenemos a Vox, que es una constante en el estímulo de la polarización y se acercan los meses en que, más allá de repartir dinero entre los programas vinculados a los proyectos Next Generation, habrá que tomar decisiones postpandémicas que afectarán, principalmente, al mercado de trabajo, sin perder de vista la reforma de las pensiones y algún otro tema sensible. Y por otra parte tenemos la intensa polémica alrededor de las franjas horarias y la subida de los precios de la luz.

Comunicar cambios en la factura eléctrica puede resultar especialmente delicado y lo ha sido estos días a causa de las evidentes limitaciones de la reforma y, sobre todo, de algunos mensajes poco racionales lanzados sobre la misma. La reforma que todos disfrutamos desde este mes de junio parte de un planteamiento correcto desde el punto de vista de los costes de acceso al mercado de la electricidad, al pretender incentivar el consumo de luz cuando su adquisición resulta más barata, pero parece ignorar los elementos estructurales que imponen el consumo de electricidad o gas a determinadas horas, los desajustes verdaderamente existentes en los hogares entre lo que pagan de luz y lo que realmente necesitarían pagar y la autonomía limitada de las familias para ajustar los horarios de su consumo. Sigue leyendo

Extremadura en Feria

Ángel Ramos

Los extremeños somos los irlandeses de España. Como los irlandeses, somos más los que vivimos fuera de nuestro territorio histórico que los que viven dentro. Arrastramos también muchos tópicos negativos. Hagan la prueba mental y verán que si yo escribo “Extremadura” ustedes asociarán la palabra al adjetivo “seco” y a una imagen mental de la familia de Paco “El bajo” en la película “Los Santos Inocentes” (Mario Camus, 1984).

Incluso los que no sufrimos la miseria directamente en nuestras carnes -aunque a muchos de nosotros no nos separa más de una generación de esta-, lo cierto es que llevamos impresa la marca indeleble del topicazo de que somos salvajes, violentos (se nos describió así en “Pascual Duarte”), analfabetos y, en general, nos dividimos en dos grupos: señoritos y gente que agacha la cabeza retorciendo la boina entre las manos. Un cuadro. Sigue leyendo

Indultos o factura de la luz

Carlos Hidalgo

Me preguntaba estos días una persona próxima al presidente del Gobierno qué me parecen los indultos. Y el caso es que respondí sin dudarlo mucho. Mi respuesta fue una cosa estándar, del estilo de lo que ha dicho Iñaki Gabilondo: que el Gobierno podría hacerlo pero que el independentismo parecía poco dispuesto a dar nada a cambio y seguiría siendo poco de fiar en las votaciones en el Congreso y en su gobierno de la Generalitat.

Luego me quedé pensando un buen rato y llamé a esta persona de nuevo. Con una matización. Y es que en las conversaciones a mi alrededor hoy no se hablaba de los indultos, se hablaba de la confusa reforma de la factura eléctrica y del temor a no poder pagar los recibos. Sigue leyendo

Catalunya y el peligro del desgobierno

David Rodríguez

Finalmente, Pere Aragonès ha sido investido President de la Generalitat Catalunya gracias al apoyo de Junts y de las CUP. Tenemos por lo tanto un gobierno íntegramente independentista, pero con visiones de país totalmente diferentes, cuando no contradictorias. Si alguien pensaba, por ejemplo, que Junts per Catalunya había virado hacia la izquierda, el desmentido ha sido rápido cuando han propuesto a Jaume Giró como Conseller d’Economia. Será digno de ver cómo se implementa una política económica y unos presupuestos con un banquero a la cabeza y los votos imprescindibles de una formación anticapitalista como las CUP.

Si alguien ha mirado el programa social del nuevo gobierno, podrá ver como se propone un notable aumento de la inversión en partidas tan importantes como la salud, la investigación o la educación. Pero cuando buscamos las fuentes de los ingresos, no existe ni una sola mención a los tributos de competencia autonómica, dejándolo todo en una emisión de bonos no cuantificada (y autorizada excepcionalmente por el gobierno de España) y en los fondos que han de llegar de la UE (que previamente han de pasar por Madrid y con unas condiciones que probablemente no sean muy compatibles con el desarrollo del gasto social). Por consiguiente, cambian mucho las cosas o el desgobierno en el eje social puede ser considerable. Sigue leyendo

Tocar fondo

Carlos Hidalgo

España parece tener al alcance de la mano la salida de la pandemia. La vacunación avanza a buen ritmo y si no nos pasa como a los estadounidenses, que ahora tienen problemas para convencer a un tercio de la población para que se vacune, es posible que para otoño estemos en cifras de inmunidad de grupo.

Los fondos europeos para la reconstrucción están casi listos para ser usados y la economía está esperando las circunstancias adecuadas para pegar un bote hacia arriba. Todo está listo para que salgamos del hoyo. Sin embargo, nuestros políticos se están preocupando ahora por el posible indulto a los presos del “procés”, por la situación de Ceuta y por un Gobierno catalán que ha nacido ya regañando. Sigue leyendo

Vacunas, patentes y la importancia de los tiempos. Lo urgente y «el mientras tanto»

Lluís Camprubí

La reciente decisión de la administración Biden de considerar negociar en el marco de la OMC/WTO un “waiver” (exención) de la protección intelectual de las vacunas para la COVID-19 ha supuesto un nuevo marco para la discusión sobre la mejor manera de fabricar y distribuir vacunas a toda la población mundial. La noticia es -sin duda- de relevancia histórica porque fija un nuevo marco de relaciones entre la administración americana y la industria farmacéutica -tradicionalmente una relación de perfecto alineamiento- y porque señala la necesidad de no dejar asunto sin discutir en la consecución de una pronta vacunación global. Desde algunos ámbitos periodísticos apuntan con una mirada más cínica que la propuesta -tomada a sabiendas de los calendarios y las dificultades de la medida- responde más a un intento de éxito diplomático que a una apuesta por la medida como solución. Pero sea como sea lo cierto es que es un hecho relevante y que, aunque pueda ser simbólico, ello no quita que lo simbólico también tenga importancia y que genere y desencadene cambios y active esfuerzos.

Sin embargo, en esta cuestión no confundir el corto y el largo plazo y entender los tiempos es fundamental para el éxito. El propio comunicado ya señala: “We will actively participate in text-based negotiations at the World Trade Organization (WTO) needed to make that happen. Those negotiations will take time given the consensus-based nature of the institution and the complexity of the issues involved”. Es decir que se comprometen a negociar un texto que se sabe que por la propia naturaleza de la complejidad del tema y la necesidad de consenso se tardará tiempo en conseguir. De hecho, distintas voces conocedoras de las dinámicas internas en estos asuntos señalan que podría ser alcanzable un acuerdo (en un escenario ágil y de predisposición de todos los actores) no antes de noviembre-diciembre. Sigue leyendo