Este año mucha salud

Marc Alloza

Estas Navidades creo que una de las cosas más repetidas ha sido el desearnos a todos tener salud y cuidarnos. Después del año que hemos pasado y la mala perspectiva general del principio de éste, a mi también me pareció adecuado dedicárselo a familia, amigos.

La llegada de las primeras vacunas es la mayor esperanza para tratar de volver a la normalidad, o la que sea la definitiva normalidad a la que se pueda llegar. Al principio de la pandemia tenía la percepción de que los países competían por ver quien era el primero en tener la vacuna. Más tarde me dio la impresión de que a carrera era entre Rusia, China y las grandes farmacéuticas. Y que los países, sólo competían por comprar mascarillas y EPIs en los mercados. Pero viendo las aportaciones de gobiernos a laboratorios privados quizás fuera una mezcla de todo. Lo que si que parece claro es que en un tiempo récord tenemos a disposición vacunas fiables y ahora la competición se centra en quien empieza a vacunar antes y quien lo hace más rápido. Sigue leyendo

El año entrante

LBNL

Seguramente les hayan llegado los memes que al hilo del asalto al Capitolio y luego Filomena, guasean con que 2021 pinta igual o peor que su antecesor. Normal en un país tan creativo y divertidos como gracieta pero seguramente absurdos. Al contrario, este año podría llegar a ser verdaderamente increíble, no solo pero en parte por venir desde un punto tan bajo. Solo valoramos realmente la importancia de las cosas cuando las perdemos así que, cuando las recuperamos, las apreciamos mucho más. Y, a veces, incluso las cuidamos más, al menos por un tiempo, para evitar volver a perderlas. En ocasiones no es siquiera necesario que las perdamos nosotros sino que basta ver como las pierden otros. Como poco, tenemos motivos para la esperanza, que pretendo enumerar.

Para empezar, mucho y muy malo tiene que pasar este año igualar a la peor pandemia de la humanidad desde al menos hace casi un siglo, frente a la cual ya contamos con vacuna. Es decir, el mal que ha arrasado cientos de miles de vidas y millones de empleos, ya está en retirada, lenta pero retirada, y cuando acabe el año estará completamente domeñado. A lo peor no recuperamos los besos y abrazos como saludo porque va mutando o se convierte en una amenaza estacional que varía de año en año frente a la que tenemos que seguir vacunándonos, pero muy pronto nuestras vidas y prosperidad van a dejar de estar amenazadas como lo han estado durante todo el año pasado. Sigue leyendo

Un año que no termina

Juanjo Caceres

Múltiples son las esperanzas de dejar atrás de una vez por todas este amargo 2020, que quedará grabado en nuestro recuerdo dentro del abanico de años funestos. A veces un año aciago lo es para todos, porque suceden cosas que nos castigan como sociedad: por eso todos recordamos que 2008 fue el principio de una etapa dolorosa para miles y miles de personas o para nosotros mismos. Otras veces es la pérdida de un ser querido lo que nos ha golpeado y un año determinado queda grabado en nuestra intimidad como un momento de dolor.

Lo terrible de este año 2020 es que nos pueden haber sucedido las dos cosas a la vez: que hayamos sufrido una terrible pérdida, que la enfermedad haya castigado a nuestros seres queridos y que nuestras circunstancias personales hayan empeorado como consecuencia de la crisis derivada de la Covid-19. Sigue leyendo

El bucle del desastre

Carlos Hidalgo

Imaginad esto: imaginad que no tuvierais trabajo, ni casa al principio de la crisis de la Covid 19, cuando empieza el confinamiento en marzo. Si durante el confinamiento no pudiste conseguir trabajo, después tampoco parece mucho más probable. Así, estás condenado o condenada a sobrevivir con el paro. El paro, por lo general, oscila entre 800 y 1070 euros. Y no es eterno. Mucha gente ha agotado el paro durante la pandemia, así que podemos pensar en la cantidad de gente sin ingresos que se suman, mes a mes, a las frías estadísticas.

Es verdad que ahora está el ingreso mínimo vital. Pero está tardando en ser concedido y muchas autonomías lo usan para no pagar sus propias rentas de inserción. En cualquier caso, por lo general, son cantidades muy inferiores a los 800 o los 900 euros, por lo que no ayudan a vivir. Sigue leyendo

Michael Fagan

Pedro Luna Antúnez

Reino Unido, junio de 1982. Las políticas privatizadoras y de reconversiones industriales de Margaret Thatcher han sumido al país en un desierto laboral con más de tres millones y medio de desempleados, el 14% de la población activa. La guerra de las Malvinas se ha saldado con la victoria de los británicos después de la rendición del mando militar argentino el 14 de junio. El triunfo en el campo de batalla supone un bálsamo para el gobierno de Thatcher y los índices de popularidad de la Dama de Hierro se sitúan en lo más alto. Gracias a la guerra Margaret Thatcher vuelve a ganar las elecciones el año siguiente obteniendo el 42% de los votos. Una guerra que sirvió para lavar la cara de una gobernante que, tras llegar al poder en 1979, había resistido en el 10 de Downing Street a pesar de su impopularidad y de asistir a las mayores huelgas que vieron Gran Bretaña en su historia reciente. La inflación galopante de la economía británica unida al masivo desempleo provocado por el cierre de empresas, especialmente de la industria pesada del norte de Inglaterra, habían dejado una economía maltrecha y una clase obrera al borde del abismo. Incluso los todopoderosos sindicatos mineros sucumbirían al azote neoliberal de la primera ministra. Nunca los trabajadores británicos se sintieron tan solos y desamparados. Sigue leyendo

Niños caprichosos

Carlos Hidalgo

Mientras escribo estas líneas aún se comenta la inauguración del llamado “Hospital de Pandemias”, un hospital inaugurado en tiempo récord, que ha costado el doble de lo prometido y no tiene sanitarios, quirófanos y parece que tampoco paredes. Pablo Casado, que tiene la costumbre de pasearse por la Comunidad de Madrid inaugurando cosas y pasando revista, como si fuera una especie de autoproclamado presidente suplente, ha preguntado con toda su inocencia lo de los quirófanos, para recibir la tímida respuesta del director de Salud de la Comunidad: “Bueno… tenemos salas donde se hacen curas”.

Nada de esto parecen ser críticas válidas para los simpatizantes de Ayuso y su gobierno en las redes, que obvian la falta de personal, que no se van a contratar médicos y que se van a hacer traslados forzosos de personal de otros hospitales y señalan, indignados, que la oposición de la Comunidad de Madrid hace de “correa de transmisión de los sindicatos”. Como si eso fuera malo de por sí. Sigue leyendo

Los “GAFA” en alerta máxima

LBNL

Para quien no lo sepa, “los GAFA” son Google, Apple, Facebook y Amazon, es decir, las principales plataformas online. Y están en alerta, como revelaba la entrevista con el presidente de Google Europa ayer en El País, porque durante el próximo mes de diciembre la Comisión Europea tiene previsto adoptar tres iniciativas importantes relacionadas con “lo digital”. La más importante será, sin duda, la nueva ley europea de servicios digitales (9 de diciembre), seguida por la Comunicación sobre ciberseguridad (15 de diciembre). Pero el Plan de acción para proteger la democracia europea de las interferencias y la manipulación (este miércoles 2 de diciembre) también impondrá obligaciones a las plataformas que irán más allá del Código de conducta acordado voluntariamente con algunas de ellas (Google, Twitter y Mozilla desde 2018, Microsoft desde 2019, TikTok desde 2020 y, como se dice en la entrevista supra, Google aplica parte de sus recomendaciones). Como sabrán, la Comisión Europea solo propone, siendo luego los Estados Miembros (a través del Consejo) y el Parlamento Europeo los que disponen. Es decir, que llevará algo de tiempo antes de que las propuestas que hará la Comisión Europea en las próximas semanas se tornen en ley directamente aplicable en todo el territorio europeo. Pero la maquinaria europea es prácticamente imparable una vez que se pone en marcha, de ahí que “los GAFA” lleven tiempo haciendo lobbying “a saco” para mitigar el impacto sobre su modelo actual de negocio. ¿Quién les puede culpar? Es legítimo que los que gozan de impunidad prácticamente total pretendan mantenerla. Pero todavía más legítimo que nuestros representantes democráticos hagan lo necesario para que las grandes plataformas online empiecen a comportarse como el resto de operadores económicos. Este diciembre marcará un antes y un después. Sigue leyendo

Seria fractura interna

LBNL

No me refiero tanto a las recientes disfuncionalidades de la coalición de gobierno – una enmienda unilateral presupuestaria por aquí, un tuit criticando a la vice-presidenta primera por allá – dado que todo indica que su “solución” se postergará a la aprobación de los presupuestos y, una vez aprobados, pues ya veremos porque lo mismo Podemos entra en vereda que “es invitado” a salir del gobierno, que ahí fuera hace mucho frío. El título se refiere más bien al veto sobre el acuerdo presupuestario plurianual de la Unión Europea por parte de Hungría y Polonia, apoyados por el trumpista Presidente de Eslovenia, que también se distinguió por apoyar las acusaciones de fraude electoral de Trump. Cabe recordar que aquellos, los presupuestos nacionales, están basados en los 70 mil millones de euros en subvenciones que en julio “le tocaron” a España en el gran pacto plurianual presupuestario europeo, además de otros 70 mil millones en préstamos “blandos”.

Hungría y Polonia no tienen ningún problema con el pacto presupuestario en sí, ahora incrementado levemente por el Parlamento Europeo – pero si con que sus disfuncionalidades democráticas internas – a juicio de las instituciones de la Unión y la inmensa mayoría de los 25 Estados Miembros restantes – puedan servir para suspender parte de los fondos que deberían recibir. En realidad el criterio de calidad democrática se aplicará a todos y hay otros Estados Miembros con peligro de verse afectados – Rumanía y Bulgaria, por ejemplo, o también Malta, por citar los tres ejemplos más probables – pero no tanto por las decisiones de sus gobiernos en contra de la independencia judicial, la libertad de expresión o las libertades civiles sino por su ineficacia o falta de voluntad para combatir la corrupción o el crimen organizado. Solo Hungría y Polonia se erigen en paladines de la denominada “democracia iliberal” que, para entendernos, es algo así como una democracia con un gobierno fuerte, ley a medida, prensa oficialista y, desde luego, orden sin “mariconadas” como ONGs o reivindicaciones feministas y mucho menos de libertad sexual. Sigue leyendo

La vida en el filo

Alfonso Salmerón

He estado viendo estos días el documental “La vida en el filo”. Dirigido por Charlie Arnaiz y Alberto Ortega y bajo la producción de Dadá films & entertainment, narra la historia del cantante y polifacético artista José Ramón Martínez, Ramoncín. Creo que merece la pena. El repaso de la carrera del cantante es también un repaso a nuestra historia más reciente desde finales de los 70 hasta nuestros días. A mí me ha removido cosas. Canciones y recuerdos de una época, finales de los ochenta en plena efervescencia vital. Me ha llevado a mi barrio, La Florida, en L’Hospitalet, donde los chavales escuchábamos a Ramoncín, Rosendo o a Los Burning porque Legazpi, Carabanchel o Vallecas siempre nos quedaban mucho más cerca que la Diagonal de Barcelona, aunque ésta estuviera a tan sólo dos kilómetros de casa.

Ramoncín hablaba de nosotros cuando nadie lo hacía. Chavales de barrio a los que “nadie les iba a regalar nunca nada”. Es así. El rock que se hacía por entonces mayoritariamente en Madrid, era nuestra cultura. La chupa y la litrona (aquí le llamábamos xibeca tomando el nombre de la marca) los discos que mirábamos una y otra vez todas las semanas en la tienda Discomanía del barrio pero que sólo podíamos comprar muy de vez en cuando si nos llegaban los ahorros o con motivo de algún cumpleaños. Recuerdos de aquellos vinilos que escuchábamos en mi pequeña habitación de un piso de cincuenta metros cuadrados donde vivíamos seis personas, con las paredes forradas de pósters: Led Zeppelin, Iron Maiden, Barón Rojo, Leño, El Último de la Fila… Tocar la portada, la liturgia de abrirlo, ponerlo en el tocadiscos y sentarte a escuchar mientras leías las letras de las canciones sin enterarte de nada. También crecimos con la revista Popular1 y escuchábamos el programa Tarda Tardà en Catalunya Radio, del tristemente desaparecido Jordi Tardà, gran amigo de Ramoncín, además de uno de los privilegiados a los que los Jagger, Richards y compañía le descolgaban el teléfono para hablar de su última gira. Todo eso era nuestra cultura, nos dio un sentido de pertenencia, una identidad, “es tu cultura, es tu identidad” que cantara unos años antes el gigante Miguel Ríos en su Rocanrol bumerang. Sigue leyendo

Vendiendo el coche para comprar gasolina

Carlos Hidalgo

¿Os suena el dicho de “eres más tonto que Abundio, que vendió el coche para comprar gasolina”? Pues suele ser el consejo habitual de estas grandes consultoras a las que pagas un dineral por planes de viabilidad que no son viables.

Aún recuerdo perfectamente como un grupo editorial contrató a la consultora que certificaba las cuentas de la Bankia de Rato para que les aconsejara cómo sobrevivir a la crisis que viven los medios de papel por la irrupción de lo digital, la caída de los precios en publicidad y la caída de ventas en kioscos. Por supuesto, en lugar de buscar ejemplos de éxito de digitalización, de modelos de suscripciones o de comercialización de publicidad, lo que hicieron fue aconsejar que se despidiera al 50% del personal y que se vendiera la cabecera más rentable del grupo. El resultado de ese plan fueron cientos de miles de euros gastados en consultores que no tienen ni idea de cómo funciona la prensa, cientos de puestos de trabajo perdidos, al menos un suicidio y el desmantelamiento progresivo del grupo, que ha terminado vendiendo casi todas sus cabeceras y siendo comprado por quienes no contrataron a esa consultora. Sigue leyendo