Ollendorf

Arthur Mulligan

Como señala el periodista Santi Gonzalez el sanchismo ha incorporado el método Ollendorf como elemento sustancial de las ruedas de prensa. Así, la nueva portavoz del Gobierno se estrenaba de este modo respondiendo a la pregunta sobre  si Cuba era una dictadura para este Gobierno: «España es una democracia… etc etc», es decir, mientras la estructura sintáctica de la oración fuera correcta no importaba el significado de manera  que las conversaciones podían no tener sentido, aunque fueran correctas. La pregunta podía no tener nada que ver con la respuesta. La comunicación con este método era complicada y aunque, a la larga el estudiante podía aprender la lengua de forma más natural, a corto plazo no podía comunicarse con soltura.

Bahlsen, uno de los grandes maestros de la enseñanza de lenguas, decía de este método que: «La calidad de las frases, de los modelos de conversación y de las preguntas de Ollendorff, podía ser descrita por muchos como una divertida colección de imbecilidad inconsciente». Sigue leyendo

Fin de temporada

Alfonso Salmerón

Hay una colosal nostalgia en la languidez de los días de finales de agosto. Un tiempo que se arrastra, como aquellas olas que parecen no llegar nunca a la orilla de septiembre. Un tiempo que siempre tiene algo de irreal, se acaba.

Cuando empieza el curso a menudo me asalta la duda sobre si agosto realmente existió. Un mes que le debemos sin duda a un animal casi mitológico como es el movimiento obrero. Acaso las vacaciones pagadas sean la última trinchera de un mundo en descomposición.

En esta última semana de vacaciones, el tiempo se te engancha a la piel como la arena fina de la playa. ¿Cómo querer desprenderse de un tiempo que al fin fue plenamente tuyo? La libertad es un espejismo de treinta días naturales para  aquellos quienes todavía tienen un puesto de trabajo a jornada completa y contrato indefinido. Un columpio en el jardín cuyo balanceo te conecta directamente al ritmo apócrifo de los días felices de la infancia. Una atalaya hasta donde los ecos de la sucia realidad llegan amortiguados por un filtro invisible. Sigue leyendo

Vivir de hacer felices a los demás

Julio Embid
En 1933 dos adolescentes de la ciudad de Cleveland, Jerry Siegler y Joe Shuster, crearon al personaje de cómic más conocido del mundo llamado Superman. Cinco años después, en 1938, vendieron la propiedad intelectual de dicho personaje (y de todo su universo) a una empresa neoyorquina llamada Detective Comics por 130 dólares. Desde entonces, y ya han pasado más de 80 años, primero Detective Comics, luego DC Comics y posteriormente el grupo WarnerMedia, propietarias de los derechos, han facturado miles de millones de euros en cómics, películas, series, videojuegos, tazas, gorras, muñecos y mochilas de Superman.
Esta semana nos enteramos que en la competencia, en Marvel, una de sus principales actrices desde hace más de diez años, Scarlett Johansson, ha decidido denunciar a la empresa matriz Disney por no respetar sus derechos. Su salario como protagonista y productora de la película “Viuda Negra” habría quedado muy reducido tras la decisión de Disney de estrenar esta cinta a la vez en cines y en la plataforma de streaming “Disney +”. Puesto que menos espectadores fueron al cine a ver “Viuda Negra”, Johansson ganó menos dinero de lo esperado. Desde Disney han dicho que su otrora heroína es una “insensible pesetera que no ha tenido en cuenta la pandemia” y solamente mira por sus intereses. Lo dice una multinacional como Disney que factura 65.000 millones de euros al año y que ya ha logrado en un tan solo un año 73 millones de subscriptores en su plataforma de streaming.

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¿Realmente es tan buena la democracia?

Senyor G

Pues a lo tonto a lo tonto hemos vuelto a hablar de democracia, pero no de la de aquí, sino la de fuera. Aquí siempre estamos contentos y aparentemente no nos cuestionamos ciertas cosas. Una pena. Para las izquierdas, uno de nuestros dramas es que nos han quitado la capacidad de soñar e imaginar y, sobre todo, de luego desearlo. Hemos perdido la capacidad de deseo, nuestra libido política va al tran tran y vamos haciendo, en la reflexión de nuestro proyecto democrático. Nadie se atreve aquí a decir que tiene un proyecto de sociedad socialista, ni los que lo tienen en el nombre, ni los que nos creemos superadores de eso. Ni en voz alta ni en nuestros sueños políticos más húmedos.

Las derechas de tanto en tanto se nos aparecen con su concepto de democracia y libertades y lo importante que son. Y nosotros podríamos decir lo mismo, aunque ellos el rato que se ponen católicos pasan por alto que la Iglesia no es una organización democrática, y además es machista. Pero tampoco pasa nada, no sé si cualquier otra organización sin convocatorias de junta de socios y además donde las mujeres no puedan ser de la dirección, sería capaz no ya de recibir el volumen de subvenciones que consigue, si no siquiera ser legal. No lo sé. Sigue leyendo

Yo no te pido la Luna

Carlos Hidalgo

Mientras escribo esto, el hombre más rico del planeta, Jeff Bezos, ha despegado en un cohete de su propiedad en compañía de varias personas que han pagado un billete de varios millones de dólares. Ha llegado al límite de la atmósfera terrestre, ha estado unos minutos y ha vuelto. A eso, que le llaman “viaje espacial”, aunque no lo sea tanto, ha dedicado una nada despreciable cantidad de dinero, con nulos avances para la exploración espacial.

Ni el cohete reutilizable, ni el motor “menos contaminante” de hidrógeno y oxígeno, ni la cápsula no tripulada son cosas nuevas. Lo único que podemos considerar nuevo es que la cápsula es más amplia, tiene mejores ventanillas, más espacio y no vale para nada científico, ni aeroespacial. Es un ascensor-cohete caro que no te lleva a ninguna parte y para el que te piden 23 millones de dólares por billete. Sigue leyendo

Pobre ciencia: la quinta ola y el chuletón imbatible

David Rodríguez

La evidencia científica debería ser la base sobre la cual realizar determinadas acciones políticas. Suena bien la sentencia pero en estos lares nos hemos especializado en hacer justamente lo contrario y de la manera más sistemática posible. Cuando hace unos dos meses la comunidad científica nos alertaba de una posible nueva ola derivada de la extensión de la variante delta, la reacción de la mayoría de los gobiernos europeos volvió a ser la de siempre, es decir, no hacer el más mínimo caso de la predicción, con el apoyo de los palanganeros de turno que tildaban a los expertos de catastrofistas y de asustaviejas. Pero ya podemos hablar de ‘La quinta ola’. Los amantes de la ciencia ficción sabrán que este es el título de una trilogía del escritor Rick Yancey que trata sobre una invasión alienígena sustentada en una sucesión de olas catastróficas que deberían acabar con el género humano. Para el que pensara que el autor se había excedido en el número de plagas, se encuentra de nuevo con aquello de que la realidad supera la ficción.

España tiene el mérito de que no se pierde ni una sola ola, y eso que las niega todas poco antes de que se produzcan. La variante delta, altamente contagiosa, recomendaba tener prudencia con la nueva desescalada tras el fin del estado de alarma, pero se ha conseguido realizar la repetición de la jugada del año pasado y, en nombre de la salvación del turismo patrio, ya estamos en la lista negra de diversos países. No aprendemos y no queremos darnos cuenta de que la extensión del virus aumenta la probabilidad de la aparición de nuevas variantes que podrían, en el peor de los casos, resistir a las vacunas actuales, pese al éxito de la campaña de inmunización emprendida. Sigue leyendo

La recuperación ya está aquí

LBNL

Como cuando la Gran recesión, durante la pandemia nos hemos cansado de leer y fabular sobre cuán diferente sería el mundo después. Y la realidad seguramente será que todo volverá a ser muy parecido, para bien y para mal, a como era antes. Y seguramente mucho más rápidamente de lo que fuimos capaces de anticipar cuando estábamos confinados y moría gente a mansalva sin que asomara siquiera una pequeña lucecilla que animara a la esperanza.

La realidad es ya hoy bastante diferente. Sigo viajando bastante – aunque mucho menos que antes – y el pulso de los aeropuertos es bastante indicativo. Hace algunos meses apenas salían y llegaban vuelos y la práctica totalidad de los comercios de los restaurantes estaban cerrados. Ahora al menos la mitad funcionan con normalidad y vuelve a ser difícil procurarse algo de comer en cualquier terminal, ya sea en Madrid, en Lisboa o en Bogotá. Por supuesto, todo el mundo circula con mascarilla, como también la llevan dentro del avión, también mucho más llenos que hace algunos meses. Y todo funciona bastante bien quitando las complicaciones administrativas que supone hacerse tests y rellenar formularios de entrada a cada país. Lo mismo sucede en las calles de nuestro país y en las de los demás que visito. Afortunadamente. Sigue leyendo

La nueva era prodigiosa

Juanjo Cáceres

Al igual que en 2008, muchos han sido los que han dibujado el futuro postpandémico como un futuro de transformación, en que habrá que asimilar muchas cosas que hasta ahora estaba costando asumir: los riesgos pandémicos son ya una realidad constatada, los pros y contras del teletrabajo han podido experimentarse en toda su dimensión, nuestra capacidad de adaptación a la reducción de libertades que habitualmente disfrutamos también ha sido puesta a prueba… Las consecuencias de la COVID19 son múltiples y diversas, nos saca los colores respecto a todo lo que no estábamos comprendiendo ni interiorizando, pero, sobre todo, uno de sus grandes legados es el replanteamiento del futuro social y económico de nuestros países.

Si en 2008 Sarkozy proponía refundar el capitalismo desde una bases éticas –que, por cierto, hemos visto que en su caso no eran muy sólidas-, hoy son muchos los que ponen sobre la mesa retos de calibre parecido. La nueva normalidad es un escenario para el aterrizaje de viejos debates sobre cómo afrontar el desarrollo económico y la gestión de los riesgos climáticos durante las próximas décadas. Y valga el concepto de “aterrizar”, porque justamente estos días ha irrumpido el proyecto de AENA de ampliación de la tercera pista del Aeropuerto del Prat. Un proyecto que supone la afectación de 45 hectáreas de un espacio protegido, la laguna de la Ricarda, situada en una zona fuertemente impactada por el aeropuerto: el Delta del Llobregat. Sigue leyendo

Bruselas capital del mundo

LBNL

Vaya semanita tan movidita han tenido en Bruselas. El lunes primera cumbre de la OTAN con el Emperador Biden, que reafirmó de forma inequívoca el compromiso de Estados Unidos con la Alianza Atlántica, que su antecesor había puesto en entredicho. Por la tarde, cumbre UE-Canada con el seductor Trudeau, que cubrió de sonrisas sus quejas por supuestos incumplimientos comerciales de la Unión, la mayoría de los cuales infundados. Y al día siguiente, primera cumbre UE-USA con Biden al frente, trufada de logros – conocidos como “deliverables” en la jerga diplomática – bastante tangibles como la liquidación de la herencia del populismo trumpista en forma de suspensión mutua de aranceles sobre productos de todo tipo – incluidos algunos agrícolas españoles.

Pero no solo la actividad ha sido frenética en Bruselas. Durante el pasado fin de semana tuvo lugar la cumbre del G-7 en Reino Unido, donde Biden y los europeos – Francia, Alemania, Italia y la UE – exhortaron firmemente a Boris Johnson a cumplir con los acuerdos del Brexit para salvaguardar el acuerdo de paz en Irlanda del Norte – o atenerse a las consecuencias. Y el miércoles Ginebra albergó el primer encuentro entre Biden y Putin, que no fue mal, pese a todo. Y para rematar, el domingo la Knesset israelí consiguió finalmente destronar a Bibi Netanyahu, tras cuatro elecciones indecisas en dos años, tras más de 12 años de reinado, tan incombustible que parecía imposible que pudiera terminar algún día. No es moco de pavo. Sigue leyendo

Tiempos fascinantes

Alfonso Salmerón

La política española cada vez parece más disociada de la realidad. Dibujan casi líneas paralelas. Existe la realidad en la que vivimos los ciudadanos y ciudadanas y otra bien diferente, de la que se habla en las tertulias televisivas y que ha terminado por contaminar los debates parlamentarios. Esto hace tiempo que viene pasando, pero tal vez no había llegado al extremo de lo que estamos viendo hoy en día. Existe el debate político y luego existen los problemas de la gente, que raramente consiguen ganarse un sitio en el orden del día del primero. Acaso se trate de eso, de tenernos entretenidos con el debate político para evitar hablar de las cosas que realmente nos afectan. Y eso ocurre porque con demasiada frecuencia el debate ha dejado de servir al verdadero objetivo de la política: organizar y resolver los conflictos derivados de la vida en comunidad.

Estos días se ha escrito y se ha hablado mucho acerca de los indultos de los políticos procesistas y no quiero decir con ello que éste sea un tema menor, sino que el enfoque del debate se sitúa en unos términos poco funcionales, alejados de la cuestión de fondo. ¿Cómo buscamos soluciones a un problema político que lleva más de una década generando más malestar del necesario precisamente porque no ha habito nadie al frente del ejecutivo con la firme voluntad de empezar a explorar soluciones? Y en cualquier caso, se esté o no de acuerdo con el Gobierno, alargar, amplificar y exagerar las diferencias hasta la sobreactuación histérica, recogida de firmes mediante, no va a ayudar en nada en la búsqueda de soluciones si no se ofrece alternativa. El Gobierno tiene entre sus atribuciones otorgar indultos y la oposición tiene el derecho de criticarlos. Una vez tomadas las posiciones, dejen ustedes al gobierno gobernar asumiendo riesgos y el correspondiente desgaste, que para eso está, y dediquémonos a debatir y a resolver los problemas del día a día que sufrimos los ciudadanos como por ejemplo, el desempleo estructural de la economía española, la necesaria reindustrialización o cómo definir un nuevo modelo energético de futuro. Sigue leyendo