Evolución de las economías y estrategias contra la pandemia

David Rodríguez

Mucho se está debatiendo sobre el efecto del coronavirus sobre la economía de las naciones, pero algo menos se discute acerca de cómo afecta la estrategia anti-covid adoptada por los distintos países sobre el crecimiento de los mismos. Todavía es pronto para llegar a conclusiones definitivas, pero tenemos algunos datos que nos proporcionan algunas pistas de gran relevancia.

En enero de 2021 el FMI publicó una actualización de las perspectivas de la economía mundial, a partir de datos estimados para 2020 y proyecciones para 2021. En la tabla adjunta se incluyen algunos de los datos más significativos, teniendo en cuenta que no se proporcionan estadísticas de todos los países del mundo. Sigue leyendo

Los ricos también nos lloran. Y nos expropian.

Senyor_G

En la época del tripartito en la Generalitat de Catalunya, otra vez vuelvo la época del tripartito, se intentó alguna medida para “obligar” a los propietarios de viviendas vacías a ponerlas “en el mercado”. Hablo de memoria, de la que me ha vuelto estos días. Por una parte ayudas a la rehabilitación y por otra “obligar” a alquilar si estaba vacía. De alguna época anterior, recuerdo también que nuestro concejal en el ayuntamiento de l’Hospitalet nos decía que no era tan fácil definir vivienda vacía. En cualquier caso, como ahora pasa con la oposición radical y extrema, vagamente recuerdo algún artículo del amigo de todos, Durán i Lleida, en contra de las expropiaciones socialistas o comunistas o del flower power. Que el derecho a la propiedad era sagrado y no se podía expropiar.

El democratacristiano Durán i Lleida, como ahora recientemente la Señora Ayuso y otros posicionándose contra las expropiaciones, mienten cuando nos quieren decir que la propiedad es para ellos sagrada y que ellos están en contra de expropiarla. Entre otras cosas porque aquel tripartito solo hablaba de expropiar el uso y por otra parte la misma constitución nos dice que “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. A mí me parece que que no haya nadie en la puta calle cuando hay viviendas vacías es de interés general, no sé si porque soy de izquierdas, un buenista o simplemente me quedó alguna idea buena de la catequesis. Sigue leyendo

¿Revertirá la vacunación para la covid-19 las desigualdades generadas por la pandemia?

Lluís Cambprubí

[Este artículo ha sido originalmente publicado en catalán en la revista Jovent. Lo he traducido pensando que les puede interesar]

Hay quien se pregunta si la vacunación masiva podrá también reducir o revertir algunas de las desigualdades generadas por la pandemia. Pero, para responder, antes habrá que repasar qué sabemos de las desigualdades sociales y la Covid-19.

Partimos de la definición habitual de las desigualdades sociales en salud como aquellas diferencias en salud injustas, evitables y socialmente producidas. En un primer momento se insistió en que la pandemia era una gran igualadora y que el virus no entendía de clases. Algo seguramente dicho de forma bienintencionada para remarcar la interdependencia, que era algo que nos afectaba a todos y que no habría soluciones de un solo grupo social.

Pero una vez se empezaron a tener datos, se pudo constatar lo que ya se había visto en anteriores epidemias: que en la Covid-19 existen desigualdades sociales en salud según los diversos ejes de desigualdad (clase, género, origen y estatus migratorio, edad…), y que los ejes además amplifican al sumarse. Sigue leyendo

Pandemia en transición

Juanjo Cáceres

A punto de cumplir un año del inicio del confinamiento, parece mucho mayor el tiempo transcurrido desde entonces. Lo recordaba el lunes, con motivo del 8M. Las actividades del 8 de marzo de 2020 se desarrollaron sin apenas percepción por parte de gran parte de la población de que un grave riesgo sanitario se cernía sobre nosotros y unos días más tarde todos nos veíamos confinados en nuestros domicilios, con los hospitales llenos y con la movilidad muy reducida. Lo que vino después, como se dice habitualmente, es historia, una historia atravesada por varios traumas de los que no hemos siquiera empezado a recuperarnos.

Un año después de todo aquello hemos comprobado las elevadas capacidades científicas y técnicas alcanzadas por la humanidad, que en un tiempo récord ha puesto sobre la mesa diferentes vacunas, ha empezado a producirlas y avanza, no sin dificultades, en un proceso de inmunización masiva. No son pocos los que lamentan los retrasos o el incumplimiento de unos calendarios de vacunación demasiado optimistas, sin tener en cuenta que nuestra capacidad de innovación científica no va acompañada de una misma capacidad de ejecución productiva. tras décadas de expansión de los servicios y de encogimiento de los sectores industriales. No obstante, la velocidad está siendo realmente de crucero y los que todavía exigen más y más, creo que no son del todo conscientes de hasta que punto han brillado realmente nuestras capacidades de innovación para dar con una respuesta inmunológica a la Covid-19. Sigue leyendo

Tercera ola

Carlos Hidalgo

¿Cómo lleváis la tercera ola? En cuatro días se cumplirá un año del primer confinamiento. Lo que empezó para nosotros en navidad como una nueva epidemia provocada por la falta de higiene en los mercados chinos, en apenas dos meses desembocó en repetir el mismo día una y otra vez durante todo un año.

Aun recuerdo como casi todo el mundo cumplió responsablemente con el confinamiento, se quedaba en casa y sólo salía para hacer compras, se aplaudía al personal sanitario a las 8 y los niños colgaban en los balcones carteles con arcos iris en los que ponía “todo va a salir bien”. Hoy, cuando todavía veo alguno de esos carteles se me hace un nudo en la garganta. Sigue leyendo

¿Cómo no ser feminista?

LBNL

Es significativo que el término “feminista” siga siendo controvertido. Mientras las mujeres sigan sin disfrutar de igualdad en la práctica en todos los órdenes de la vida, seguirá siendo prioritario reclamar que puedan hacerlo. No ya tanto en el ámbito de los derechos, afortunadamente ya conquistados, como en el de la práctica. Pero no olvidemos que hasta la reforma del Código Civil de 1981, es decir, anteayer, la primacía legal del hombre sobre la mujer era la norma en nuestro país. Desde entonces, la igualdad ha ido conquistando parcelas – por ejemplo, acceso a las fuerzas armadas – y las mujeres han ido pudiendo ocupar una gran parte del espacio social – ministerios, judicaturas, fiscalías, quirófanos, cátedras, dirección de empresas, periódicos, taxis, autobuses… – superando numerosas trabas. Pero quedan muchos capítulos pendientes, incluida la igualdad salarial. Por no hablar de los prejuicios de gran parte de la población, muchas mujeres incluídas. Y de la realidad práctica de la falta de medidas efectivas para compensar los negativos efectos profesionales de la maternidad, particularmente ininteligible en un contexto de tan baja natalidad. Está muy bien que el gobierno se sume al 8 de marzo con entusiasmo pero más que manifestaciones – este año acertadamente prohibidas o reducidas – lo que urge es adoptar medidas.

El machismo está en retirada y, afortunadamente, la sociedad reacciona con fuerza ante sus coletazos, ya sean en forma de gravísimos feminicidios o violaciones o de declaraciones públicas extemporáneas como las que se filtraron durante la gala de los Goya. Cosificar a las mujeres por su apariencia física debe recibir la misma sanción social que utilizar la cojera, calvicie u orejas prominentes de un hombre para insultarle. Estamos en ello y bien está. Lo de la violencia machista es más complicado porque ya contamos con la legislación necesaria, como también para sancionar las violaciones y, desafortunadamente, las tragedias no amainan. Como no es factible poner un policía en cada esquina ni crear hogares protegidos para maltratadas por doquier, parecería que la solución debe venir de la mano de la educación cívica: menos titulares escandalosos y más trabajo a pie de calle. Para lo cual sería muy útil que nuestro país gastara en servicios sociales lo mismo que la media de la UE, que sigue, de lejos, sin ser el caso. Sigue leyendo

Tres lecturas interesantes para ahora: Coscubiela, Sands y Slobodian

Lluís Camprubí

Permítanme en esta ocasión no hacer una larga tribuna. Quisiera recomendarles los tres libros que tengo ahora entre manos, en fases diferentes de lectura. Creo que les pueden resultar de interés.

Acabo de acabar el último libro de Joan Coscubiela, “La pandemia del capitalismo: Una lectura interesada de la crisis del coronavirus”. El libro es un análisis a fondo de las múltiples crisis que nos atraviesan y a la vez plantea tanto propuestas operativas como ideas de fondo para superarlas. El manuscrito tiene tanto análisis como recetas muy sugerentes, y como ya sabrán que es marca de la casa del autor, permite conectar y entrelazar perfectamente el ámbito económico y el campo político y transita con comodidad del ámbito catalán al europeo. Ayuda a pensar en y desde la complejidad.

Ando inmerso por la mitad de “The Ratline: Love, lies and justice on the trail of a nazi fugitive”, de Philippe Sands. Una maravilla. Si les gustó Calle Este Oeste (East West Street) lo disfrutarán mucho, y si no, también. Es un placer. El viaje por la Historia (también por la historia de las personas concretas). La perspectiva desde el Mal. El desarrollo y las intrigas. El decapado de los misterios. Y todo ello con la contextualización y los apuntes de un excelente profesor de Derecho Internacional que ha profundizado (en la teoría y en su práctica profesional) en los crímenes contra la humanidad y los genocidios. Un lujo toda la cobertura en Derecho y su esencia que aporta. Novela, historia e Historia que atrapan. Sigue leyendo

Keynes y Roosevelt: precursores del Estado de Bienestar

Magallanes

El capitalismo sufrió muchas crisis antes de la Gran Depresión de 1929, pero ninguna tan terrible como esta última. Roosevelt fue nombrado presidente después de las primeras consecuencias de destrucción del tejido normal de funcionamiento de una economía capitalista. Hasta entonces se consideraba que el gobierno de un Estado debería, como cualquier empresa privada, mantener sus gastos en equilibrio con sus ingresos. Otra cosa eran las guerras, pero aquí la solución era la emisión de impuestos extraordinarios y empréstitos a los bancos para mantener con dificultades ese equilibrio. El patriotismo justificaba el endeudamiento a largo plazo.

Pero la gran depresión puso al borde de la destrucción total el funcionamiento de la economía con sus consecuencias de desórdenes públicos, hambre, guerras civiles y, sobre todo, una revolución comunista, como la que intentaron los espartaquistas alemanes que fracasó, y como la que triunfó en Rusia en 1917. La idea de que el capitalismo era funesto y que, al igual que sustituyó al feudalismo, tenía que ser sustituido por el socialismo, prendió en muchos intelectuales del mundo occidental que se afiliaban a los partidos comunistas de sus respectivos países. Sigue leyendo

45 años cotizados, 648 euros

Pedro Luna Antúnez

Cuando se trata de hablar de Diego Cañamero siempre me viene a la memoria una de sus anécdotas más célebres. La historia es la siguiente: hace ya unos cuantos años Diego Cañamero participaba en un piquete informativo en el transcurso de una huelga cuando el hijo de un terrateniente se presentó ante él y le apuntó con una escopeta. A cualquiera le habrían flojeado las piernas. Sin embargo, Diego sin apenas pestañear miró orgulloso al señorito y le dirigió la siguiente advertencia: “si me vas a pegar un tiro lo vas a hacer conmigo parado, porque yo no corro como un conejo”.

Hace unos días Diego Cañamero, sindicalista del SAT y cara conocida de la izquierda andaluza, anunció que se jubilaba. Lo hizo en su cuenta de Facebook en la que es especialmente activo. Después de casi 45 años cotizando a la Seguridad Social, de los cuales salvo cuatro meses estuvo dado de alta en el Régimen Especial Agrario (REASS), a Diego Cañamero le ha quedado una exigua pensión de 648 euros. Sigue leyendo

¿Hemos olvidado hacer las cosas?

Carlos Hidalgo

Hace ya unos meses que leí en la revista del MIT un artículo que despotricaba acerca del papel de Silicon Valley en la pandemia. Porque el caso es que ni las aplicaciones móviles, ni Google, ni Facebook, ni Apple, ni el blockchain nos han ayudado para nada con el virus. Eso sí, se han forrado más aún. Mientras tanto, los países del llamado mundo occidental han descubierto que no saben hacer mascarillas quirúrgicas, ni jeringuillas y hasta parece que ni vacunas.

Y las noticias económicas se dividen entre la crisis que está cuarteando nuestro tejido social, ya muy herido por la crisis de 2008, y los culebrones del mundo financiero. Pero es que el mundo financiero hace tiempo que apenas cumple su función de invertir en la economía real y se dedica a invertir en si mismo, inventando productos que valen dinero sólo porque varias personas se han puesto de acuerdo para decir que es así. Mientras, ese dinero imaginado succiona el dinero real y hasta los billones y millones que se inyectan para capear la crisis, desaparecen en la nada de complicados productos financieros y sirven para especular en deuda pública o para apostar porque una empresa se arruine, que se ve que es más rentable que sacarla adelante. Sigue leyendo