Biden y sus magdalenas

Julio Embid

¿Joe Biden es de izquierdas para los estándares estadounidenses de 2020? Probablemente sí. ¿Stalin es de izquierdas para los estándares de la Unión Soviética de hace un siglo? Sí. ¿Joe Biden es Stalin o estalinista o marxista-revolucionario? Obviamente no, es un tipo más bien sosete, de misa semanal y senador desde 1972 por Delaware. Bastantes años antes de que mis padres se conocieran, por cierto. Y ahí está la campaña de Donald Trump, en intentar convencer que ese abuelete de sonrisa fácil, que durante muchos años iba al Senado en el tren de cercanías porque le desagrada conducir y que se saltó la disciplina de partido para votar junto a los republicanos a favor de la guerra de Iraq de George Bush va a traer la revolución, la anarquía y la cerveza fría.

Sigue leyendo

Barbarie

Natalia García-Pardo

1. Las convenciones

Estos días no puedo levantarme del sofá viendo la CNN. He visto las dos convenciones y escuchado todos los discursos relevantes. He seguido viéndola y, diría, que me cuesta parar.

Me impresionó la Convención Demócrata. Completamente virtual, pero consiguieron hacerla cálida. Hablaron de todas las cosas que me preocupan a mí, como ciudadana y residente en aquel país que fui, durante catorce años. Los valores de la diversidad, la excelencia, la general bonhomía y buen funcionamiento de las instituciones de la democracia americana. Sus magníficas Universidades y oportunidades para estudiar en ellas. Sus abundantes y eficientes bibliotecas. Hablaron de tener un sueño y de ir a votar para realizarlo, quitando a Donald Trump de en medio.

Biden, como Vicepresidente de Obama, y funcionario público – antes, toda su vida-, ha dejado una estela admirable de buen hacer, tanto como persona especialmente empática e inteligente, como un político competente que puso en marcha una ley contra la violencia de género, entre otras muchas cosas, y que desarrolló competentemente su responsabilidad como Vicepresidente. Alguien, además, en quien Obama se apoyó frecuentemente en sus decisiones más difíciles. Sigue leyendo

Verano incierto

LBNL

Como saben los habituales, DC cierra en agosto por vacaciones. El año pasado por estas fechas estábamos presenciando una investidura fallida porque Pedro, el de la banda de Sánchez a decir de Albert, no podía dormir tranquilo con Pablo como Vicepresidente, y Casado le copiaba el no es no apostándolo todo a mejorar con la repetición de las elecciones. Así fue, subió algo pero a costa de Albert, del que nunca más se supo, y el trifachito siguió sin sumar. Tampoco sumaban Pedro y Pablo pero Lastras fue capaz de reeditar el pacto de la moción de censura y Pedro fue finalmente investido, pese a la sentencia del Procés y la algarada callejera subsiguiente. La derecha puso el grito en el cielo por “la Mesa” que pactaron Pedro y Esquerra, que era prácticamente lo único que nos iba a diferenciar de la Venezuela de Maduro. Y llegó la pandemia y sus miles de muertos y el confinamiento y… cómo ha cambiado todo en solo un año. ¿No les parece que las investiduras fallidas fueron hace mucho más tiempo?

Lo que no sabemos es lo que nos espera a la vuelta de Agosto. Con el dopaje europeo un nuevo presupuesto parece garantizado y tras los batacazos de Galicia y Euskadi, el tigre de Podemos se ha quedado en manso tigretón y hasta Inés ha vuelto por la senda de la colaboración puntual. Mal que le pese a Casado, el primer gobierno de coalición de nuestra adolescente democracia, agotará la legislatura. Lo que no está claro es que Casado no agote al PP con su oposición de tierra quemada y le levanten la silla. Lo único claro es que en septiembre Abascal se le va a poner a Pedro como no se la ponían ni a Felipe II con la moción de censura. Como ya dije el otro día, a este hombre todo le sale Redondo.

Y qué decir de nuestras vidas cuando nos reincorporemos a nuestros quehaceres laborales en septiembre… ¿Teletrabajo permanente hasta que no tengamos dosis suficientes de una vacuna que haya demostrado su eficacia? Eso pueden ser un par de años como poco. ¿Vuelta al confinamiento drástico si las crecientes cifras de infectados empiezan a traducirse de nuevo en hospitalizaciones y fallecimientos masivos? Porque eso de que solo se contagian los jóvenes y que al ser más fuertes y sanos apenas mueren, es muy reconfortante… siempre y cuando ya vivan fuera del hogar familiar y nuestro país es conocido precisamente por lo contrario. Cabe también que una buena vacuna tarde pero en el ínterin nos contentemos con un tratamiento eficaz, que reduzca las hospitalizaciones o al menos los fallecimientos de forma sustancial: si se reduce la letalidad a mínimos, la asunción de mayores riesgos pasaría a ser razonable.

¿Y cómo resistirá la economía? Porque el dinero público no es ilimitado y los ERTEs se van a tener que ir acabando. En fin, veremos.

En todo caso, ahora lo que toca es tratar de descansar y disfrutar con todas las precauciones necesarias, por supuesto, que en DC queremos a todo el mundo de vuelta sano y salvo el 1 de septiembre. En el ínterin, ¡que ustedes lo pasen bien!

Miscelánea estival

Alfonso Salmerón

Escribo estas líneas después de una larga jornada de teletrabajo, en este tiempo extraño que ha inaugurado la pandemia, perdido entre el epílogo de un confinamiento y el prólogo del siguiente, cuando esta nueva rutina de trabajar desde casa algo más de la mitad de la jornada empieza a hacerse verdaderamente insufrible, especialmente los días en los que el termómetro sobrepasa los treinta grados y la factura de la luz obliga a dosificar las horas de aire acondicionado.

La neblina de la canícula y el deseo de un descanso tan necesario como condicionado por la incertidumbre a una semana vista, abotarga el pensamiento. Cuesta hilar dos ideas seguidas que den un mínimo de sentido a este artículo que he de entregar mañana para Debate.

Emociones a contracorriente en este julio imposiblemente otoñal, presidido por la nostalgia, la añoranza de lo perdido y la ansiedad de la incertidumbre. De fondo, la radio que siempre acompaña. De reojo, el timeline de twitter vomitando noticias que aparecen trufadas entre ocurrencias de legiones de tuiteros aspirantes a influencers.

¿Cómo no hablar (escribir) del COVID? ¿Acaso existe algo más urgente ahora mismo? Pensamientos nada concluyentes. Algunos, demasiados, lugares comunes y contradictorios casi siempre. Sigue leyendo

La soledad de Gabilondo

Carlos Hidalgo

¿Dónde está Ángel Gabilondo, se pregunta la gente? Isabel Díaz Ayuso o IDA, como dice la gente que la denomina por sus siglas, ha aprovechado ser la gobernante de la comunidad autónoma foco principal del coronavirus, no para gestionar la sanidad pública y proteger a los habitantes de la Comunidad Autónoma capitalina, sino para enfrentarse al Gobierno central, regalar dinero a las empresas sospechosas habituales en proyectos sin utilidad práctica (como el inexistente hospital de pandemias) y encerrarse en un piso de lujo a precio “regalado” con un señor musculoso que salía a hacer gimnasia todas las mañanas del confinamiento. ¿Y dónde estaba Gabilondo? Se seguía preguntando la gente.

El caso es que se ha reprochado a Ángel Gabilondo hacer una oposición demasiado discreta frente al rampante desastre de Isabel Díaz Ayuso. Y esa sensación ha llegado hasta Ferraz, donde se ha impuesto al líder de la oposición un número dos, el senador y diputado autonómico José Cepeda. No parece que el nombramiento haya hecho mucho efecto, porque antes las delirantes medidas de la presidenta, Gabilondo sólo ha declarado que no le parece bien que no se haya convocado la comisión de Sanidad. Y Cepeda no ha hecho ninguna declaración a los medios, ni tampoco ningún tuit que se haya hecho viral. Sigue leyendo

Rey emérito, república y país (II)

Juanjo Cáceres

En el artículo anterior, completamos una revisión crítica de la evolución de la monarquía borbónica en España y señalamos algunos elementos que la caracterizan en su ejercicio actual: blindaje de la monarquía, opacidad en sus actuaciones, inviabilidad de alternativas republicanas y lo más importante, permanencia de la transmisión dinástica entre el rey y su primer hijo varón, tal y como sucedió entre Juan Carlos I y Felipe VI en 2014. Tocaría ahora profundizar en los problemas que algunos de estos rasgos suscitan.

Lo primero que conviene señalar es que el carácter hereditario no es intrínseco a una monarquía, sino que dicha figura podría ser electiva. Así sucede con el papado, única monarquía electiva en Occidente, pero también lo son en cierto modo el emir que ejerce como jefe del estado en los Emiratos Árabes Unidos o el Yang di-Pertuan Agong en Malasia. Eso sí, a pesar de seguir algún tipo de proceso electivo, son designaciones que carecen de los principios democráticos propios de nuestros sistemas políticos. Sigue leyendo

Estado de alarma en septiembre por aclamación

LBNL

Dice mi mujer que Pedro Sánchez es un genio. Sostiene que cuando levantó el Estado de Alarma bajo presión de los lobbies económicos para iniciar la desescalada y las acusaciones de autoritarismo recentralizador e incluso abusos del Estado de Derecho (ver denuncia del PP ante la Comisión Europea), lo hizo a sabiendas de que las Comunidades Autónomas iban a ser incapaces de contener la segunda ola de la epidemia, como tampoco lo sería el Gobierno con mando único en un escenario de desescalada. Como había que desescalar para evitar la destrucción total de la economía, mejor que el caos se desate bajo gestión autonómica. Y así no habrá queja posible cuando el Gobierno retome el mando único, a poder ser pasado el verano para tratar de salvar la campaña. Yo estoy más o menos de acuerdo con ella. En lo único que discrepamos es en que ella cree que fue una jugada deliberada. Yo me temo que ni Pedro Sánchez ni su gurú son capaces de planificar con tanta sofisticación. Pero no les hace falta. Torra, Casado y Ayuso se pegan tiros en el pie constantemente y les facilitan la tarea. Sigue leyendo