El lío de los presupuestos de la UE

LBNL

Habrán leído que el Consejo Europeo extraordinario de la semana pasada fracasó. Cierto, pero no hay motivo para preocuparse realmente. Es la misma historia cada 7 años, cuando toca negociar un nuevo marco presupuestario plurianual. Ahora se negocia el que regirá la Unión de 2021 a 2027. La Comisión propuso que los 27 Estados Miembros pusieran a disposición de la UE una cifra que rondaba el 1,15% del PIB total de la Unión. Como es tradicional, el Parlamento Europeo reclamó una mayor ambición y pidió que la cifra ascendiera al 1,3%.Y como es tradicional también, los países adalides de la austeridad, se plantaron en el 1%, lo que llevó a los que reciben más de lo que contribuyen, España incluida, a plantarse en el 1,3%. Y por tanto la Cumbre fracasó. Como todos los entendidos preveían. Habrá que esperar a que Alemania asuma la Presidencia rotatoria de la Unión en julio para cerrar un acuerdo. La espera no saldrá gratis porque retrasa la ejecución del presupuesto a partir del 1 de enero del año que viene. Y es esteril porque al final, como viene siendo habitual, se cerrará un acuerdo en torno al 1,1% del PIB europeo. Pero sería demasiado racional saltarse los pasos intermedios. Nuestros líderes necesitan ser percibidos por sus opiniones públicas como luchadores por sus intereses antes de poder plantearles la necesidad de aceptar concesiones. A lo peor no es su culpa y somos nosotros los que necesitamos ver que se fajan antes de aceptar la única opción realista.

Cabe aducir que no es cierto que el resultado esté pre-determinado y que la habilidad negociadora de cada cual tiene bastante incidencia en el resultado. De hecho la tiene pero solo hasta cierto punto. Por ejemplo es icónica la charla de Felipe González con Helmut Kohl en Doñana de la que salió en compromiso de gastar en ayuda a los países del sur de europa dos tercios de lo que se gastaría en ayuda a los del este. Podía haber sido algo más o algo menos pero Alemania no podía aceptar mucho más ni Francia Italia y España podían aceptar mucho menos. En otra ocasión fue Aznar quien se plantó fumando un puro hasta que Schroeder aceptó sus exigencias en fondos de cohesión pero España tuvo que pagar la factura en otros capítulos. A Zapatero le frieron porque España iba a pasar a ser contribuyente neto a cuenta de la mayor prosperidad adquirida por la mayoría de nuestras Comunidades Autónomas y consiguió evitarlo in extremis, sin que a nadie le importara después verificar si efectivamente España había sacado más al cabo del septenato de lo que había contribuído.

El formato de la negociación es eminentemente conservador. El grueso de la financiación está dedicado a las partidas consolidadas para los subsidios a la agricultura y los fondos estructurales y de cohesión, cuyo reparto entre los diferentes países es bastante predecible. Los países menos ricos tienden a prolongar lo que han recibido en los últimos años por estos capítulos. Negocian a no perder su cuota a sabiendas que, de hacerlo, tendrán que hacer frente a las quejas de los que, en casa, dejarán de percibir lo que acostumbraban.

Es un formato perverso porque incita a que los que deciden pongan mucho más interés en las prioridades del pasado que en las de futuro, cuyo reparto entre los diferentes países es mucho menos predecible y, en todo caso, de perderse no priva a nadie de percibir lo que ya percibía: como mucho se frustran expectativas de futuro.

Partiendo de la base de que cada vez son más los retos que los 27 Estados Miembros no son capaces de abordar en solitario – cambio climático, digitalización de la economía, flujos migratorios, envejecimiento, etc. – sería sensato apostar por un presupuesto europeo muy por encima del 1% del PIB. Todavía más que las prioridades a financiar durante los próximos 7 años fuera bastante más flexibles, sobre todo teniendo en cuenta que cada año Comisión, Consejo y Parlamento deben acordar el presupuesto para el año siguiente.

En otras palabras, no tiene demasiado sentido que la parte del león quede predeterminada a 7 años vista teniendo en cuenta que cada Estado Miembro tiene plena capacidad para influir sobre las prioridades que se fijan para cada año siguiente.

Algo así sería demasiado racional, sobre todo teniendo en cuenta que ni siquiera somos capaces de aceptar desde un principio que la resultante de las diferentes posiciones nos llevará sin remisión a acordar un marco presupuestario plurianual sobre un 1,1% del PIB. Lo que será sin duda una buena noticia, cuando se produzca porque la Unión se enfrenta a algo que no había pasado nunca: el saldo negativo provocado por la salida del Reino Unido, un contribuyente neto. Y porque un no acuerdo antes de final de año no tendría precedentes.

Esperemos que no sea así y que como es previsible, una vez que mamá Ángela asuma la Presidencia rotatoria, todos acepten la última oferta de Alemania, que sigue siendo el principal sostén financiero de la Unión.

2 comentarios en “El lío de los presupuestos de la UE

  1. Es difícil un debate callejero sobre informes de la élite administrativa de la CE que obedece , en sus análisis, al menos en alguna forma , a sus propios intereses de supervivencia.
    Es una especie de matonismo evaluativo desde la máxima información disponible.
    La élite bruxeliense produce anticuerpos ambiguos.
    No es clara y combatiente. No sabemos si está a favor nuestro – los que pagamos -o en contra. ¡ Queremos querer al Emperador ! .Nuestro juicio es simple y se reduce al bien y el mal.

  2. Es muy interesante, en cuanto a perspicaz, el post de hoy. No es lo que se va a encontrar uno leyendo la prensa generalista ni hilado igual. Puede ser un poco árido igual, como la mayor parte de temas europeos.

    La burbuja bruselense existe. La nueva presidenta -Ursula Von der Leyen- no es ninguna de las cabezas de lista de los partidos que concurrieron a las elecciones al parlamento europeo, como se prometió en las anteriores, sino fruto de un acuerdo in extremis entre los estados miembros de mas peso, Italia incluida, que fue el primer fracaso de Pedro Sanchez en plan «bienvenido a primera división, novato» , en el qeu fue, diria uno, completamente usado en el proceso negociador.
    Von der Layen tene un programa político ambicioso, llamativo, que firmarian desde liberales (europeos, no los de aqui) verdes, social demócratas y demócrata cristianos. Von der Layen no puede cumplirlo porque ni tiene lso recursos, ni tiene los mecanismos institucionales, ni tiene apoyo político para cambiar cualquier cosa de las dos últimas.
    Von der Layen -y mas gente, claro- creen que alguien fuera de Bruselas sabe esto y tiene una opinión al respecto. Lo q sabemos fuera de la burbuja bruselense es Brexit, jaleos, negociaciones , de las q hace demasiado tiempo q salen cosas que no gustan ni a los mas cafeteros (imaginese a la gente que no está en estas cosas.) y poco más. A las dificultades para dar cuerpo y propósito politico a una Union para la que varias personas tienen planes muy diferentes se une una de las labores mas ingratas e imprescindibles de las democracias reperesentativas: explicarle a gente que ni sabe ni tiene intencion de saber, los delicados matices de una situación que no le importa, pero que le afecta driectamente. Sin que eso el impida tener opiniones tan rotundas como ancladas en la ignorancia

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