El neonato

Juanjo Cáceres

Es difícil que alguien se quede sin dar la opinión sobre el Gobierno que, contra viento y marea, se ha formado recientemente en España, por lo que no seré yo quien se prive de ello y menos aun tras la toma de posesión de las ministras y ministros.

Todo comenzó el martes 7 de enero, un buen día en el que lo que muchos esperábamos tuvo por fin lugar: Pedro Sánchez era investido presidente gracias a un acuerdo previo de coalición entre PSOE y Unidas Podemos.

No fue un parto fácil, sino que estuvo repleto de obstáculos y de dificultades varias, que se vivieron con una intensidad muy apreciable en los días de la investidura, cuando hasta el diputado de Teruel Existe vio amenazada su integridad física y tuvo que alojarse discretamente en Madrid. Este episodio, como otros de los vividos estas última semanas, tiene poco de anecdótico. Por el contrario, ilustra a la perfección los riesgos de grave involución a los que hemos estado expuestos los últimos meses.

Hoy parece un buen momento para recordar que la democracia no es un regalo de los dioses ni una condición natural de la vida social, sino que es el resultado de miles de años de errores, esfuerzo, aprendizaje y sacrificios. Nos ha costado mucho orientarnos a dirimir nuestras diferencias de una manera distinta a la violencia y comprender que para ello es condición necesaria garantizar la seguridad, el bienestar y la participación en la toma de decisiones del conjunto de la sociedad, forjando un sistema que haga valer las posiciones mayoritarias.

Una vez hemos logrado esto, también hemos comprendido que la democracia no debe ser la dictadura de las mayorías, sino un modelo en que las minorías de cualquier tipo puedan ejercer su libertad. La lucha por los derechos civiles encarna precisamente eso y ha servido para hacer una sociedad más igualitaria, no sin una resistencia apreciable de los sectores más reaccionarios de la sociedad.

Pero llegados a este punto, en este momento concreto, el nuevo gobierno encarna básicamente la posibilidad de lograr un nuevo impulso democrático en los derechos civiles, sociales, laborales y todo un largo etcétera. Frente a él se alzan un amplio abanico de partidos políticos que buscan justamente lo contrario y que están dispuestos a todo. Si ese frente acaba pasando por encima de este Gobierno, serán tanto las mayorías como las minorías las que sufrirán las consecuencias.Contrariamente a lo que algunos piensan, yo la estabilidad del Ejecutivo la doy por hecha. La gente del PSOE ya sabe de qué va esto y la de Podemos es mucho más institucional y leal a los acuerdos de lo que algunos creen. La gran dificultad será estar a la altura de los retos que tenemos encima, teniendo en cuenta el estrecho margen que separa una posibilidad de buen gobierno del abismo más absoluto.

Tampoco podemos engañarnos en cuanto a que el tema catalán seguirá siendo especialmente complejo, por lo que mi receta en esta etapa sería empezar por lo fácil y seguir por lo difícil. Los maximalismos en las posiciones de partida siguen estando ahí, pero hay una serie de medidas que pueden tomarse con relativa rapidez y que podrían permitir empezar a desescalar, que es el primer logro a asegurar. Lo que no puede ser el tema catalán es la tumba de la posibilidad de buen gobierno: eso es algo que deben de tener claro los que han firmado este pacto y los que lo han bendecido, dando una oportunidad al diálogo.

Etapa nueva, etapa incierta sin duda, pero en la que todas y todos nos merecemos profundizar por fin en el camino que abrió la moción de censura de 2018.

6 comentarios en “El neonato

  1. El mayor peligro de este gobierno lo veo en su presidencia. En esa forma tan peculiar, por decirlo suavemente, que tiene ejerciendo el poder. Quien es capaz de dar un giro de 180 grados a su discurso tras las elecciones y hacer justo lo contrario que prometió el 10N merece todas mis dudas. El previsible nombramiento hoy de la ex ministra de Justicia como FGE a quien pone otra vez contra las cuerdas de su discurso es a Pedro Sanchez que prometió independencia de la fiscalía frente al poder político. Puede que no sea lo que parece pero va ser difícil que la previsible nueva fiscal se quite de encima su dependencia de Sanchez en todo aquello que toque. Incluso filtró su nombramiento antes de que jurara el cargo el ministro de Justicia. Es otro dato más de la peculiar forma de entender el poder que tiene Sanchez para quien defender lo mismo y lo contrario es como respirar.
    En cualquier caso suerte y acierto para el nuevo gobierno.

  2. Nuestro hiperbólico articulista narra la llegada de este gobierno como pudiera hacerlo un Napoléon cualquiera atravesando San Gotardo :

    « No fue un parto fácil, sino que estuvo repleto de obstáculos y de dificultades varias, que se vivieron con una intensidad muy apreciable en los días de la investidura, cuando hasta el diputado de Teruel Existe vio amenazada su integridad física y tuvo que alojarse discretamente en Madrid. Este episodio, como otros de los vividos estas última semanas, tiene poco de anecdótico. Por el contrario, ilustra a la perfección los riesgos de grave involución a los que hemos estado expuestos los últimos meses.»

    Tanto Napoléon como su evangelista Stendhal rechazaban cualquier conflicto moral que pudiera derivarse de sus acciones , siempre que culminaran en una victoria redentora.

    Juanjo Cáceres estira con dramatismo el episodio del turolense como si se tratara de un nuevo Fabrizio sin decir nada de las presiones , las auténticas presiones de un obstinado y amoral Sánchez , a cualquier obstáculo personal o legal que se interpusiera en su camino, comprando voluntades vía Real Decreto o prevaricando por medio de la obscena e insensata intervención de la abogacía del estado – con su absurda pretensión del acarreo de un penado para cumplir un trámite administrativo imposible- duramente corregida por el TS.

    Como es un gobierno en minoría , absolutamente dependiente del » tema catalán “ y también del » tema vasco “ , después de afirmar que da por hecha la estabilidad del ejecutivo , se contradice deseando que nadie ponga en peligro la posibilidad de un buen gobierno.

    Y sobre todo diálogo; un diálogo enérgico , con preferencia de suelta de presos , de todos los presos , porque TODOS , totalmente todos y todas nos merecemos esta esperanza , esta posibilidad , incluso la anterior Fiscala Generala de la Estada, cruelmente despachada por no inclinarse el suficiente número de grados ante la voluntad de poder que representan Pedro y Pablo.

    No existe el tema catalán , ni el problema catalán y sí una profunda división entre catalanes después de que una parte sediciosa se haya saltado la ley y haya faltado al respeto y continúa haciéndolo a los demás.

    Millones de españoles no quieren este macrogobierno y sospechan , con razón ,
    que contemporiza en exceso con los sediciosos ; de hecho algunos están en su gobierno inestable.

    Yo deseo que sea breve y no rompa demasiadas cosas.

  3. Acabo de leer las nuevas y ampliadísimas competencias de Ivan Redondo. En realidad es el auténtico vicepresidente de Sanchez. Me empieza a dar pena Pablo.

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