Hasta dónde vamos a llegar

Carlos Hidalgo

Vladimir Putin cometió el infinito cinismo de declarar la guerra mientras aun estaba sentado en la mesa de negociaciones, todavía haciéndonos creer que había una posibilidad de que no invadiese Ucrania para no se sabe bien qué.

Desde que decretó la invasión hasta hoy han pasado muchas cosas, pero no me veo con el nivel suficiente de estratega de salón como para poder analizarlo por mi cuenta. He leído que los ucranianos tenían la medida tomada a los rusos y que les han dejado penetrar en su territorio con blindados para luego destruir sus líneas de suministros. He leído que Putin pensaba que la guerra iba a ser sólo otra de sus “operaciones especiales” y que ha resultado parecerse más a la invasión soviética de Afganistán que al avance arrollador de los talibanes. Pero realmente no sé qué está ocurriendo, ni qué va a pasar. Sí que está claro que la invasión no ha cumplido las expectativas del sátrapa a nivel militar.

Pero es que tampoco las ha cumplido a nivel político y económico. Si Putin pretendía inspirar temor y alejar a la OTAN de sus fronteras, a la vez que dejar en evidencia la “hipocresía” y la “debilidad” de las sociedades occidentales, empezando por la Unión Europea, se ha equivocado más aún. En una semana ha conseguido que Finlandia y Suecia se planteen seriamente entrar en la OTAN, que la UE haya dado una respuesta diplomática común, que Suiza abandone su neutralidad bancaria y que Alemania piense seriamente en rearmarse. De paso, los habitualmente complacientes oligarcas han empezado a emitir tímidas protestas (arriesgándose a terminar siendo víctimas de la dieta del polonio) y han surgido protestas callejeras en Rusia aún sabiendo la ciudadanía que se expone a toda la brutalidad policial del régimen ruso.

Nada de esto, sin embargo, va a desanimar a Putin por el momento. Intuyendo que tiene que estar más sumido aún en la paranoia de lo que suele, el presidente ruso ha decretado que suba el nivel de alerta de sus fuerzas nucleares, lo cual vuelve a ser una cosa absolutamente excesiva que no parece perseguir ningún objetivo práctico, más allá de meter más profundamente a su país en una situación de la que no parece haber salidas muy dignas. No experimentaba el temor al uso de armas nucleares desde que era pequeño, allá por los años 80. Y, francamente, me preocupa mucho que sea mi hijo quien pueda vivir temores parecidos hoy en día.

Mientras, la UE ha liderado las iniciativas sancionadoras contra Rusia, seguida de cerca por los Estados Unidos, que no cesan de compartir la inteligencia que van recopilando sobre los rusos, para -sin duda- mayor congoja de los serviles ministros de Putin, que tendrán que aguantar más broncas privadas y televisadas.

¿Habrá un punto en el que pare todo esto? Es difícil de decir para mí. Sé que hoy se reunirán de nuevo los negociadores rusos y ucranianos en la frontera con Bielorrusia, pero no tengo muchas esperanzas puestas en el lado ruso, dado que ya han demostrado que eran capaces de hablar de paz en la mesa de negociaciones, mientras metían los tanques por la frontera.

Sé que nos jugamos bastante todos. No sólo por las consecuencias bélicas de esto, sino porque las dictaduras llevan demasiado tiempo plantando cara a las democracias y esta vez han dado un paso definitivo para querer imponerse frente a nuestras supuestas debilidades y contradicciones. Si Putin cree que su régimen de plutocracia gangsteril puede ganar, los chinos, con su tecnototalitarismo, serán los siguientes en dar pasos. Y con ellos, sus amigos de los partidos de ultraderecha y de izquierda chiflada, ninguno de los cuales, por cierto, condenan la invasión, o bien la condenan con la boca pequeña, amparados en un pacifismo que no cuadra ni a los belicosos ultraderechistas, ni a los nostálgicos del pacto de Varsovia, esos mismos que decían que los bombardeos rusos en Siria no mataban civiles.

¿Esto parará? ¿Hasta dónde va a llegar Putin? ¿Será capaz de recular o le harán recular a él? ¿Hasta dónde podrán occidente y la UE mantener sus fuerzas? De momento, pese a las críticas de ultraderecha y ultraizquierda, lo sucedido me ha hecho creer con más fuerza si cabe en el proyecto europeo. Un nuevo orden internacional basado en la cooperación y en la integración y no en tomar los recursos ajenos por la fuerza.

No sé dónde parará esto. Pero creo que tampoco podemos dar pasos atrás.

1 comentario en “Hasta dónde vamos a llegar

  1. A fuerza de costumbre aparece algo extraño al conflicto presente y que se mete con calzador : la ultraderecha ( uuuhhhhh) , la ultraizquierda ( uuuhhh) y los hooligans ( uuuhhhh) .

    Nada deciden , nada condicionan y carecen absolutamente de iniciativa por más que se nombren con denominaciones extravagantes y contradictorias . Solo lumpen y nada más que lumpen.

    Lo cierto es que nuestro país es marginal y subalterno , armas defensivas , sopas instantáneas de campaña y las sandeces habituales de IU y Podemos contra la OTAN.

    Veamos qué dicen los de ERC :
    « El presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha sostenido que en Ucrania, al igual que en Cataluña, hay una agresión exterior por parte de un Estado que quiere imponerse. Además, ha asegurado que el «autoritarismo y la corrupción» del presidente ruso Vladimir Putin se parece al de algunos partidos españoles.»

    Para llorar . ¡ Vaya tropa ! , debe de estar pensando Pedro y este PSOE .

    El PNV ha hilado más fino :

    « En Euskadi sabemos muy bien que no hay ninguna razón ninguna cuestión que pueda justificar la violencia, ninguna. Lo hemos aprendido a sangre y fuego en este país. Por eso, desde el dolor que sí conocemos, trasladamos al pueblo de Ucrania, el nombre del PNV, nuestra cercanía, nuestra comprensión y toda nuestra solidaridad para el pueblo de Ucrania», ha añadido.

    Muy bien , parece que se refieren a ETA , pero no , de ninguna manera .
    « En su opinión, esto «no sucede solo en Rusia, en Asia o en África», sino que «pueden estar también cerca de nosotros». «Esta semana hemos visto también que la actividad política en España hace que actitudes extremistas populistas, como las que representan Putin o Vox, puedan tener un gran caldo de cultivo», ha advertido.»

    ¡ Vaya tropa !

Deja una respuesta