Incertidumbres por doquier

LBNL

Creo que no es exagerado afirmar que la cantidad de frentes abiertos y la magnitud de las incertidumbres a las que nos enfrentamos deben tener pocos precedentes. En casa, las encuestas apuntan a que la repetición de las elecciones arrojará un resultado todavía más bloqueado que las de abril. Por otro lado, el “Procés” no ofrece tampoco ninguna perspectiva de avance en ninguna dirección. La confusión es también máxima respecto al “Brexit”. La salida a las bravas del Reino Unido esta semana está prácticamente descartada pero no tenemos ni idea de cuál será la solucíon definitiva sin que esté descartada completamente la salida sin acuerdo. Por no hablar de la situación en Siria o en Oriente Medio en general, con Rusia tomando posiciones, Turquía, vecina de la Unión Europea, cada vez más enfangada en una deriva peligrosísima, Irán contra las cuerdas, Iraq y Líbano en llamas, la guerra de Yemen empantanada, Israel sin gobierno tras repetir las eleeciones y los palestinos… ¿Quién se acuerda de ellos? Pero la medalla de oro es sin duda para Estados Unidos, con Trump disparando tweets cada vez más desbocados a diestro y siniestro bajo la amenaza de un impeachment cada vez más solido. ¿Alguien se atreve a predecir en qué situación nos encontraremos el próximo verano?

A decir de las encuestas, las elecciones del 10N nos pueden dejar peor de lo que estábamos porque la opción de PSOE+Ciudadanos ya no sumará. El relativo descenso de la violencia en Cataluña y el desalojo del dictador pueden hacer que el PSOE saque un mejor resultado que el que apuntan las últimas encuestas pero lo más probable es que se quede más o menos como está. Como también que la predecible subida del PP lo sea exclusivamente a costa de Ciudadanos. Es decir, las tres derechas no sumarán mayoría absoluta. Pero el PSOE tendría que pactar con la misma amalgama con la que no quiso.

En Israel ya vislumbran unas terceras elecciones y en España también salvo que 1) el PP se avenga a facilitar la investidura de Sánchez con su abstención – y será difícil sumando más las tres derechas que las tres izquierdas de ámbito nacional, quizás incluso sumando al PNV a estas últimas – o 2) PSOE y PP pacten un gobierno de “gran coalición”. La primera opción no sería una panacea porque la debilidad del Gobierno sería enorme. No es lo mismo ser investido gracias a la ayuda de tus posibles socios que por la gracia de tu máximo rival, con la inquina que eso le provocaría a tus socios naturales. La segunda opción sería menos mala que repetir las elecciones otra vez pero implicaría un cambio tan grande de cultura política en nuestro país que es un escenario prácticamente descartable. En cuyo caso, podríamos vernos compitiendo con Israel por el dudoso honor de ser el primer país que celebra tres elecciones consecutivas por la incapacidad de sus líderes para interpretar democráticamente el resultado de la voluntad popular. De darse este escenario, esperemos que por lo menos Rivera e Iglesias sean arrumbados por sus acólitos por haber fracasado estrepitosamente en todo lo que prometieron.

El “Procés” es otra cosa. Esquerra quiere quitarse de enmedio a Puigdemont y Torra desde hace mucho tiempo pero no se atreve y cuando tiene ocasión, no lo consigue. Y Torra le ha visto las orejas al lobo y se cuida muy mucho de acompañar sus soflamas con alguna ilegalidad que permita al Gobierno suspender la autonomía catalana de nuevo. Ciudadanos perderá apoyo, el PSC subirá y todo seguirá igual, con Cataluña completamente desgobernada pero funcionando y el Estado velando por el orden público frente a los violentos. ¿Se les ocurre alguna perspectiva más prometedora?

Con el “Brexit” al menos se vislumbra el final del túnel aunque no está claro si habrá luz. Antes del jueves la Unión Europea acordará otra extensión y el Parlamento británico seguirá batallando con Boris Johnson para intentar imponer un segundo referéndum confirmatorio como condición para ratificar el acuerdo revisado al que llegó con la Comisión hace dos semanas. Pero Johnson quizás se salga con la suya y se convoquen elecciones para mediados de diciembre, que todo el mundo considera que ganará solventemente. Pero, a saber. A saber si el Parlamento no conseguirá imponer un segundo referéndum a cambio de aceptar la convocatoria de elecciones. Y a saber si al rubio de bote no le salen las elecciones rana. Pero lo probable es que alrededor de navidades Reino Unido abandone la Unión con acuerdo, incluso en caso de que se celebre un segundo referéndum tras las elecciones.

Más o menos por las mismas fechas se prevé que la Unión Europea complete su relevo institucional, que también debía oficializarse esta semana pero que se ha retrasado por el rechazo de tres Comisarios candidatos por el Parlamento Europeo. Pero de nuevo, a saber. Porque el francés propuesto por Macron para reemplazar a su primera opción es un personaje que suscita dudas y algunas sospechas. Es impensable que el Parlamento se atreva a rechazar a un segundo francés… pero también lo era que rechazara a la primera. No será fácil tampoco que el Parlamento acepte a la segunda opción húngara, un tipo odiado en Bruselas por ser un acólito del autoritario Primer Ministro Orban. Y cualquier cosa puede pasar con el segundo candidato proveniente de Rumanía porque el Gobierno cesó y andan tratando de investir uno nuevo, sin lo cual no pueden nombrar a otr@ candidat@. La interinidad trae sin embargo al menos algo bueno: Juncker sigue de Presidente en funciones de la Comisión Europea, lo que no es poca garantía en los tiempos que corren.

La tensión en Oriente Medio no es un elemento novedoso pero que las tropas turcas y sirias se enfrenten a tiros con rusos de por medio mientras en Líbano Hezbolá advierte del riesgo de guerra civil y en Iraq los chiítas se estén enfrentando entre ellos, sobrepasa con creces lo normal. En paralelo, Turquía anda tocándole las narices a Chipre explorando yacimientos de gas en sus aguas territoriales y amenazando a la Unión Europea con una nueva riada de refugiados sirios si le impone sanciones como acordó el Consejo Europeo de mediados de octubre. Las pocas tropas norteamericanas que quedan sobre el terreno no saben a qué atenerse. Se quedaban, luego se fueron a Iraq, ahora vuelven a proteger algunos pozos petrolíferos quién sabe por cuanto tiempo y entre medias se cargaron ayer a Al Bagdadi, el líder del Daesh, en Idlib, la zona rebelde de Siria protegida por Turquía!

Estarán conmigo en que en comparación con Oriente Medio, unas posibles terceras elecciones, el “Procés” estéril e interminable, la tragicomedia del “Brexit” y la interinidad de la Unión Europea, se quedan en minucias despreciables.

Como podría quedarse en nada lo del impeachment de Trump, que en todo caso debería ser refrendado por el Senado, en el que los republicanos tienen en principio votos suficientes para bloquearlo. Lo que sin duda harán mientras no aparezca una evidencia irrefutable de que Trump ha cometido una ilegalidad. Por si no están al corriente, les resumo brevemente. Trump quería que el nuevo Presidente de Ucrania abriera una investigación por corrupción al hijo del ex Vicepresidente demócrata Joe Biden a cuenta de unas inversiones de aquel en Ucrania. Como Ucrania no las tenía todas consigo, Trump apartó a los diplomáticos americanos y le encargó las relaciones con Ucrania a su abogado personal, Giulani, y a un par de ex donantes suyos previamente nombrados Representante Especial para Ucrania, Volcker, y Embajador ante la Unión Europea, Sondland. Trump bloqueó la ayuda militar a Ucrania y los “tres amigos”, que así se pasaron a ser llamados, montaron una llamada entre los dos Presidentes y una visita a Washington de Zelensky si finalmente anunciaba la apertura de una investigación contra el hijo del probable futuro rival de Trump para la reelección.

La prevaricación es evidente. Pero debe ser probada más allá de la duda razonable. Y hasta ahora todos los testimonios son indirectos: no hay prueba de que Trump condicionara la reactivación de la ayuda militar a la apertura de la investigación en Ucrania. Pero los indicios son cada vez más claros y los principales inculpados están declarando frente al Congreso pese a las órdenes de Trump de no hacerlo. Veremos.

Y a todo esto, parece que en Turingia ha revalidado la victoria en el Lander el ex comunista Die Linke, seguido a corta distancia por los ultras de Afd, por delante de demócrata-cristianos, social-demócratas, verdes y liberales. De acuerdo que es un Lander del ex Este pero es como si Podemos y Vox quedan primeros y segundos en, digamos, Extremadura, por citar una autonomía española “pobre”. Con el agravante de que se trata de Alemania, el país más potente de la Unión Europea y el de peores antecedentes en la historia moderna.

Así las cosas, diganme si el título no está justificado…

3 comentarios en “Incertidumbres por doquier

  1. Esta el tiempo como para acertar. La incertidumbre es mayor y ademas no parece sobrar la lucidez -realmente nunca ha sobrado mucho, eso tb es verdad-. Son los tiempos.

    ¿Die linke y el partido neonazi son lo mismo? ¿en cual grado de parecido?
    Lo son Vox y Podemos ¿lo mismo? ,¿ En cual grado de parecido?

  2. El PSOE se equivoca mirando a Cs para subir. Podemos se vuelve a equivocar de enemigo cargando contra el PSOE. Así fue durante la campaña andaluza, junto a una desmovilización de la izquierda, como ahora. Añadan que el independentismo catalán le está haciendo la campaña a VOX.
    El resultado ya lo conocen.

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