Nadie sabe nada

Carlos Hidalgo

Andreu Buenafuente llamó a uno de sus programas “Nadie Sabe Nada”. No tanto como confesión socrática de ignorancia, sino porque tras fracasar en un programa que hizo para Antena 3, le vino a la mente la frase de un veterano de la televisión, que venía a resumir todo con un filosófico: nadie sabe nada. Lo que se aplica al negocio del espectáculo se puede aplicar también a la política. Es verdad que disfrutamos de etapas donde la democracia española fue apaciblemente previsible. Era fácil pronosticar mayorías, pactos, cursos de acción y relaciones entre partidos. Nada más previsible que unas elecciones gallegas o andaluzas. Hasta hace no tanto.

Todos los que preveíamos un año sin elecciones, al fin, tras la sobredosis de 2019, nos hemos tenido que tragar nuestras predicciones. Y los que las pusieron por escrito o las predijeron en los medios, tendrán que ver de qué manera sazonan las fechas en las que pronosticaron que Urkullu o Feijóo convocarían elecciones.

Ayer nos encontramos con que el lehendakari adelantaba las elecciones a abril y poco después, el que fue sucesor de Fraga y quería serlo de Rajoy, también. Todo esto sin que sepamos cuándo convocará Torra las suyas. Porque en el caso del catalán no es que la legislatura esté agotada, es que no han hecho nada desde que se constituyó el Parlament, al cual los independentistas prefieren cerrado antes que abierto y haciendo declaraciones políticas en lugar de legislando.

Con respecto a Urkullu… Una vez, cuando en Twitter circulaba el desafío de contar una historia triste en tres palabras, un periodista vasco escribió: “Íñigo Urkullu Lehendakari”. Es muy difícil explicar la ranciedumbre clasista del PNV a alguien que no la haya vivido de cerca. Su inmovilismo, su concepto patrimonial de las instituciones, más propio de caciques del siglo XIX que de políticos del siglo XXI, no se aprecian desde fuera. Son una derecha como las de antes. Y muy de antes. Lo que pasa es que, entre la simpatía de cierta izquierda coleccionista de cromos por los nacionalismos y que usan un tono sensato para atizar a la derecha nacionalista española (que son igual que ellos, pero aspiran a un cortijo más grande), pasan por sensatos, moderados y hasta progres. Ya os digo yo que no lo son.

Urkullu adelantará las elecciones para evitar que en el futuro les sobrepase la izquierda nacionalista (yo creo que no existe tal cosa) y adelantarse a que algunos de los casos más escandalosos de incompetencia y corrupción “jeltzale” salten las fronteras de la comunidad autónoma Vasca. No teme, por desgracia, al PSE-PSOE, que en tiempos fuera la federación más obrera, correosa y resistente del PSOE y que ahora está en pleno proceso de reinvención y gobernando en coalición con ellos. Cuentan además con una mayoría de prensa adicta y bien subvencionada y ese aire de licenciados en Deusto que da tranquilidad a los jubilados que votan por correo desde Benidorm o Castro Urdiales.

En el caso de Feijóo, tampoco me atrevo a decir que tema ser sobrepasado por la oposición. Y diría que trata más bien de asentarse de nuevo y de dejar un nuevo Gobierno hecho, con repuestos a mano por si algún día Pablo Casado apareciera casualmente con un puñal a la espalda.

Yo diría, diría… que ambos aspiran a repetir en el poder. Pero os voy a decir una cosa: nadie sabe nada.

5 comentarios en “Nadie sabe nada

  1. Estando muy de acuerdo sobre el carácter conservador del PNV ( un poco supremacista ) , no comparto que cuente con una mayoría de prensa adicta , más bien sucede todo lo contrario.
    Seguramente EL CORREO ( 400. 000 lectores ) sea el mejor diario regional español y de claro carácter liberal conservador. El DEIA no llega a los 60.000 lectores y es claramente muy malo.
    La ETB es cara y peor que una hoja parroquial en papel couché, nos cuesta la friolera de 500 MM de € y su audiencia en español es de un 7, 5 % ( mucho deporte ) mientras no llega al 2% en euskera.
    Se puede decir de la prensa y medios nacionalistas lo mismo que Bardem ( el director de cine , no el otro ) del cine español durante el franquismo ( salvando a los clásicos , claro está) : políticamente ineficaz , socialmente falso , estéticamente nulo, intelectualmente ínfimo e industrialmente raquítico,

  2. ¡Como estará la cosa para que el PNV sea derecha moderada!, se dice,meneando la cabeza.
    Luego claro, no hay ambages en decir que «la izquierda nacionalista no creo q exista». En españa hay nacionalistas, tienen peso, raigambre, trayectoria y proyecto en muchas zonas relevantes del país (o los países). Hola.
    Para existir no es condición necesaria «caber en la cabeza de X». A mi no me cabe en la cabeza que exista VOX y ahí está, tan fresco. tampoco me cabe en la cabeza que proceso recional y de gente de bien puede llevar a votar a Diaz Ayuso antes que a Gabilondo en Madrid. También parece que sucede sin problemas. Mejor agrandémonos intelectualmente y, como decía otro filósofo griego admitamos que «El ser, es».

  3. Más peso , raigambre , trayectoria etc tiene la Virgen del Pilar. pero nadie discute la existencia de una izquierda mariana . Son categorías incongruentes , propias de absurdos autorreferenciales .
    En Euskadi abundan los ejemplos. En el caso del Athletic de Bilbao hay muchos que juzgan que su afición es la mejor del mundo.
    ¿ Quién lo dice ? Los aficionados.

  4. Cuando Mulligan usa «absurdo autorreferencial» supongo que incluye el 90% de su discurso y la mayor parte de su mapa de la politica nacional que de sus palabras -cuando son inteligibles- se desprende. Todos son de alguna manera cognitivamente debiles, o inmorales en alto grado, menos Cs de sus amores. -O puede que solo Mulligan mismo, esto último no me queda claro-
    Es que usar polisílabos y juntarlos no da mas peso al argumento, ni mas acierto,especialmente si no se usan las palabras con propiedad. Esto lo sabe cualquier estudiante de bachiller, por otro lado.

    La inteligencia hay que demostrarla, de vez en cuando, y que se la reconozcan a uno , digamos, alguien que no sean sus familiares y allegados.

  5. Déjese de rollos macarenos y acepte que nacionalismo e izquierda son como agua y aceite ; mientras la izquierda política recoge un anhelo de igualdad , el nacionalismo divide e introduce principios morales de exclusión por pertenencia a un país o el uso de una lengua.
    Si todavía no lo comprende lea a Sabino Arana con un tubo de aspirinas junto a sus obras completas o simplemente el programa de ERC; en ambos hallará inspiración para encontrar un camino seguro para huir de los fantasmas que le atormentan.

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