Nietzsche, Heidegger, Coltrane

Frans van den Broek

Es sabido que el ex-fumador suele despreciar al que aún fuma y es poco tolerante con el humo del cigarrillo, así como no es extraño que el cristiano renacido de muchas denominaciones evangelistas se convierta en un moralista puntilloso y cucufato que mira por sobre el hombro a quien no comparta sus creencias y se comporte como él mismo lo hacía antes de su transformación. A diferencia de estos y otros conversos y ex-adictos, he procurado mantener una actitud ecuánime o al menos no tan injusta para con algunas de las viejas aficiones que no forman ya parte de mi repertorio de apegos y manías. A fin de cuentas, en su momento tuvieron su función, aun cuando no fuera más que para hacernos pasar el rato con menos aburrimiento o angustia, y han sido en parte responsables de que seamos lo que somos, cualquiera los resultados y fuera cual haya sido su peligrosidad o estupidez.

 

En este espíritu afronto algunas de mis aficiones filosóficas o artísticas de primera juventud, a cuya adhesión no puedo sino atribuir las características de una verdadera adicción: irracionalidad, peligro, seducción, hybris. Dos de ellas fueron particularmente adictivas, por su potente hechicería verbal, la fulgente inteligencia que las inspiraba, el vértigo de sus paradojas y abismos semánticos, su carácter profético y maníaco: los filósofos alemanes Friedrich Nietzsche y Martin Heidegger. Otra afición temprana es una de aquellas a las que uno va renunciando poco a poco, y en la que se incurre de vez en cuando todavía: el último John Coltrane. No es necesario en absoluto que las adicciones sean consistentes, pero quiero creer que en el caso de estos tres creadores había algo que los unía y en lo que se fundamentó mi apego, y que es lo que voy a tratar de elucidar a continuación.

 

Como será claro por lo antedicho, mi adherencia a estos filósofos se ha desvanecido, y hoy considero que mucho de lo que escribieron fueron simples sandeces. En su descargo siempre cabe añadir que mucho de lo que se ha escrito en la ya larga historia de la filosofía también lo es, y que en su caso no fueron sandeces desprovistas de inteligencia, de arte y hasta de genio. Reconocer lo que pudo haber de valioso para nosotros en la obra de cualquier escritor es, creo, un acto de mínima decencia y de básico agradecimiento, que no se contradice con la distancia intelectual y hasta el franco rechazo. Jamás me pareció equilibrado o exento de pedantería el desprecio mostrado por la filosofía anglosajona -de escuela, sobre todo, analítica- por casi todo lo continental. Es famosa la expresión de Alfred J. Ayer cuando se le mostró un libro de Heidegger o se le mencionó su nombre en cierta ocasión: «Preposterous!», dijo el conocido filósofo analítico. Quizá no haya palabra que mejor exprese la actitud de buena parte de la filosofía del siglo veinte por las obras de filósofos como los mencionados, y hasta traducirla es difícil. Me guía, en cambio, el principio de que alguien tiene que ser cósmicamente imbécil o abismalmente estúpido como para no decir algo inteligente o interesante alguna vez. Ni Nietzsche ni Heidegger lo fueron, y no dejaron, por tanto, de decir cosas que puedan apelar a nuestra imaginación hoy en día, si bien las más de las veces es necesario reformular sus ideas de modo a hacerlas más asequibles y, sobre todo, es necesario tomarlas menos como ideas de un orden propiamente filosófico o científico que como metáforas más o menos útiles para explicarnos nuestra experiencia y evocar nuevos modos de percepción.

 

¿Quién puede negar, por ejemplo, que la virulenta y poética prosa de Nietzsche ha contribuido como pocas al todavía candente debate sobre el lugar del cristianismo en nuestra cultura? ¿O que Heidegger ha sido, cualquiera nuestras opiniones sobre su filosofía, uno de los más importantes inspiradores del mundo intelectual del siglo veinte? Tampoco se puede negar que ideas como la del Superhombre o las de la instauración del Ser en un proyecto de Estado fueron y seguirán siendo perniciosas en las mentes de gente alucinada o de oportunistas. Ambos, con  razón en el caso de Heidegger, con cierta injusticia en el caso de Nietzsche, han sido vinculados al nazismo, y el potencial de que vayan a ser utilizados de manera similar en el futuro siempre existe, no sólo por el contenido concreto de sus ideas más importantes, sino justamente por su vaguedad e imprecisión, más propias de la literatura que del pensamiento serio. Basta con ver lo que han hecho sus epónimos posmodernos para convencernos de que cualquier cosa es posible, incluso el horror de un nuevo genocidio o la pusilanimidad de un nuevo existencialismo. Por ello es aconsejable no tomarlos demasiado en serio, y utilizar lo que creamos conveniente de un modo poético-ensayístico, por decirlo de alguna manera.

 

En lo que a mí respecta, son pocas las tesis de sus libros que han llegado a formar parte de mi ideario personal. Un par de ellas, sin embargo, han seguido siéndome útiles, y creo que explican parte de mi experiencia del arte en alguna de sus formas. En su famoso primer libro -su tesis doctoral, en principio, aunque desprovista de notas o de aparato académico-, «El origen de la tragedia en el espíritu de la música», Nietzsche expone las ahora muy conocidas nociones de lo apolíneo y de lo dionisíaco en el arte. En su tiempo estas ideas fueron originales, como lo fueron su intención metafísica y su apelación a la música, que había heredado de su maestro Schopenhauer y reforzado con su admiración por las obras de Wagner. Estos polos de la creatividad y del ser, le permitían explicar no sólo el origen de la tragedia griega -Nietzsche había estudiado filología y había llegado a ser uno de los más prometedores filólogos del mundo germánico, haciéndose profesor de universidad a muy temprana edad-, sino los desarrollos contemporáneos del arte, como las óperas del mencionado Wagner. Lo apolíneo representa aquella fuerza cósmica y creativa que tiende al orden, la proporción, la armonía, el reposo clásico. Lo dionisíaco, en cambio, es la tendencia opuesta hacia lo desmesurado y abismal, la locura orgiástica, la inmersión en la unidad insondable del espíritu y el universo. Es fácil ver aquí la influencia de Schopenhauer, quien había expandido la filosofía kantiana hasta concebir un mundo hecho de representación y voluntad. Esta última entidad nouménica, ciega en su ímpetu cósmico, era mejor expresada por la música, que prescinde de representaciones y nos pone en contacto con el desnudo mundo de la voluntad pura, de la emoción inefable. Nietzsche sigue a su maestro, pero transforma la voluntad schopenhaueriana en lo dionisíaco, y la dota de rasgos míticos, cuasi místicos. Este esquema explicativo se presta bastante bien para entender la evolución de la tragedia desde Esquilo hasta Eurípides como una progresiva pérdida de lo dionisíaco, desde la experiencia trágica, de índole religiosa e irracional, hasta el teatro moderno, más asociado con lo humano y socrático, no sin las simplificaciones propias de toda teoría.

 

Heidegger, devoto de Nietzsche, al que dedicó sesudas reflexiones -hay un libro suyo, en dos tomos en la versión francesa, que lleva precisamente dicho nombre, Nietzsche-, también se volcó sobre el arte en varios de sus escritos, uno de los cuales visité por razones académicas y personales en diversas ocasiones y que ha permanecido en mi memoria por motivos más sentimentales que intelectuales: «El origen de la obra de arte», una obra breve y singular que no ha resistido bien el escrutinio de la crítica. En ella Heidegger dirige su mirada metafísica a analizar el evento ontológico del arte, y avanza dos conceptos que tienen también más de míticos o de neopaganos que de filosóficos: el de Mundo y el de Tierra. Una obra de arte, nos dice, abre a nuestra contemplación la patentización conjunta de un mundo y de una tierra, elementos de una apertura del Ser que, como en otros escritos, Heidegger concibe como una «aletheia», un desvelamiento de la verdad que acaece históricamente. El arte patentiza un mundo, en la medida en que el creador no puede sino expresar el universo de relaciones ideales, creencias, vivencias y esperanzas que constituyen el mundo particular del que forma parte el artista. Todo para Heidegger expresa, en última instancia, el Ser y las concepciones del ente que signan una época. A la vez, las obras de arte, que no son meramente una cosa en la acepción más cruda de la palabra, abren la patentización de una tierra, el material del que emerge la obra de arte, como si sólo a través del arte su verdadero ser adquiriera conciencia en la comunidad de experiencia en la que tiene lugar toda actividad creativa. Para ejemplificar sus nociones, Heidegger reflexiona sobre la arquitectura griega, por ejemplo, en cuyas ruinas ve la presencia desvaída del mundo al que pertenecían, del que han huido los dioses y los mitos, y en las que se puede ver aún la fuerza intemporal de la piedra que ha adquirido presencia en aquellas formas derruidas. Su análisis más famoso y controversial lo constituye la reflexión sobre un cuadro de Van Gogh, en el que se ven dos zapatos de campesino, raídos por el uso y manchados por el barro y el trabajo. Este cuadro suscita algunas de las páginas más poéticas de este filósofo, en las que se embarca en una evocación del mundo congregado por los zapatos, de los largos días de implacable trabajo al sol, de los caminos llenos de polvo, del viento merodeando en los campos, de las estaciones, las siembras y las cosechas, todo aquello que hace de unos zapatos el símbolo de toda una forma de vida y existencia, a la vez que una apertura de la materialidad seiente -si se me permite el feísmo- que la hace posible. Más tarde, la crítica descubrió que dichos zapatos no eran de campesinos, hecho devastador si se quiere de Heidegger la exactitud del filósofo, pero que son menos importantes si se considera sus reflexiones las palabras de un poeta mal informado y de un romántico.

 

Como fuera, estas nociones de Nietzsche y de Heidegger no han estado jamás demasiado lejos de mi mente al analizar ciertas obras de arte, por su valor evocativo, y ciertamente estuvieron muy presentes al tomar conocimiento con la música del Coltrane maduro, aquel que se orienta hacia el jazz más libre y despercudido de sus últimos años. Recuerdo mi primera audición de «After the crescent», a la vez mi primer contacto con este extraordinario saxofonista: tras un inicial momento de casi completa confusión e incomprensión, los bramidos de su saxo empezaron a producir en mi persona una sensación de arrobamiento que quizá no diverja demasiado de lo que ha de haber sentido algún candidato a la iniciación eleusina en la Grecia de Nietzsche y de Heidegger. Sé que la música es inefable y sólo las metáforas nos acercan a su torpe comunicación, y así fue que en dichos momentos vinieron a mi mente, sin mi participación consciente, los abismos dionisíacos del primero, y el mundo y la tierra desvelados del segundo, porque no tuve más medios a mi alcance para dar cuenta de dichos sonidos agonizantes. Como es probable que sepa el lector, Coltrane es uno de los más importantes saxofonistas de la historia del jazz, e inevitable punto de referencia de subsiguientes practicantes de esta forma de música. Sobresale en todos los ámbitos de su arte: el sonido de su saxo es un género en sí mismo, y sus combinaciones armónicas son todavía fuente de admiración de todo practicante de jazz. La imbricación de sus melodías con dichas combinaciones es, sin exagerar, prodigiosa, como atestiguará cualquiera conocedor. Baste con escuchar «Naima», una balada simple y asequible en principio, pero que en ulterior análisis revela una vocación de osadía rítmica y armónica que sería siempre la marca de su arte. Siguiendo su propia lógica creativa, Coltrane empieza a expandir aún más los límites de su música, y esto le lleva a terrenos colindantes con el free jazz y la fusión. En cierto momento, pretende tocar «en la armonía pero fuera de la armonía», y asimila influencias orientales en su música. Este desborde formal no se pierde, sin embargo, en las avenidas laberínticas del free jazz tal y como lo conocemos hoy en día, sino que mantiene una hebra apolínea sustentando el desgarro dionisíaco de sus incursiones en la «armonía fuera de la armonía». Por esta misma razón, y conociendo algo de su trasfondo cultural y social, la intensidad de su mundo vital y creativo se hace aún más evidente, así como el crudo sonido de su saxo desvela la tierra vibratoria y primigenia de donde emerge toda música para hacerse digna del oído humano. En pocas palabras, y como ocurre con todo buen arte, escuchando su música tuve la sensación de una develación o aletheia acaeciendo en algún lugar impreciso que trasciende el mero regocijo transitorio, apertura de una verdad cuyos contornos no hubiera sido ni soy capaz de delimitar, pero cuya cualidad iluminatoria, como quería Heidegger, me era evidente. Lo que aquí aplico a Coltrane podría aplicarse, por supuesto, a muchas obras de arte en donde se percibe una genuina conciencia de sus medios y una vocación a la exploración o la desmesura. Pero es obvio que no son necesarias ni la exuberancia metafísica de Nietzsche ni la obsesión ontológica de Heidegger para que sus metáforas puedan decirnos algo sobre la elusiva experiencia del arte.

 

Quizá, he pensado más tarde, tanto Nietzsche, como Heidegger y el último Coltrane, sean creadores para espíritus jóvenes, inclinados a la transgresión y la imaginación sin límites. Con la madurez, y el concomitante conservadurismo que suele acompañar a las canas, se atemperan estas inclinaciones que adornan a la inquieta juventud. No siempre, por supuesto, pues como muchos creadores demuestran, los años no suavizan, sino que exacerban esta búsqueda del vellocino de oro de la forma que desafía todas las formas y las contiene a todas en su vertiginosa infinitud. Debo confesar que me ha ocurrido algo similar a lo que expresó Borges cuando escribió que de joven le atraían los arrabales, los crepúsculos y la desdicha, y ya mayor, las mañanas del centro y la serenidad. Pero esta vicisitud vital no obsta como para no poder apreciar el valor que tuvieron y tienen creadores como los tratados aquí, más allá de sus exageraciones y flagrantes errores, no tanto por nostalgia de hombre vivido como por simple objetividad y magro escepticismo: ninguna cultura avanzaría más allá de donde ha llegado de no ser por espíritus dispuestos a embriagarnos con sus mandrágoras, porque a fin de cuentas es poco lo que el espíritu humano puede saber si no desafía sus propias creaciones y las somete al desafuero y la hipérbole, exponiéndolas a nuevas experiencias y obligándolas a sostenerse o perecer. En el camino, huelga decirlo, no faltan víctimas ni victimarios, pero es precisamente para evitarlos en la medida de lo posible que un examen despasionado y generoso de nuestro pasado intelectual sigue teniendo una función orgánica, más importante de lo que nos permiten creer las urgencias y preocupaciones del presente. Tal vez la misma cualidad adictiva de nuestros sesgos confesionales e ideológicos de juventud tenga una función en este panorama de desarrollo histórico. ¿Quién puede imaginarse a un nietzschiano atemperado, a un heideggeriano lógico, a un comunista timorato o a un evangelista dubitativo cuando se tienen veinte años? Existen, es cierto, pero la tendencia general es al fanatismo y la intransigencia, incluso en la defensa de la más grande estupidez. Nada podrá convencerme a perder de nuevo el tiempo en desbrozar el concepto del eterno retorno de lo mismo, o en descifrar la seiente entificación de la época moderna, o a escuchar por horas y horas las angustiosas notas de un saxo en búsqueda de lo imposible, si bien siempre es posible disfrutarlos de vez en cuando. Pero creo que no estuvo mal el haber tenido que hacerlo, como bien podría haber hecho otras muchas cosas, ya que estuvieron allí, como parte de un destino que obedeció sólo en parte a los designios de mi voluntad y que en nada me ayudaría estimar como inservible. Y que aún vuelven a mi memoria para explicarme algunas cosas en un tibio espíritu poético, tanto del arte como de la vida, de donde procedieron originalmente en última instancia.

74 comentarios en “Nietzsche, Heidegger, Coltrane

  1. Se me hace raro escribir sobre Heidegger y la madre que le parió desde un hotel rodeado de autopistas pegado al aeropuerto de Nueva York. Al avión le ha fallado un motor cuando hemos despegado y hemos tenido que aterrizar urgentemente. El caos posterior, muy de la marca Iberia, ha sido tremendo. Uno se siente en estas habitaciones de un Holiday Inn como un «hombre arrojado», en estado de yecto, por debajo de su condición de ser-ahí (Dasein), como diría el amigo Heidegger. Lo que me lleva de inmediato al artículo inclasificable del príncipe de la facundia, van den Broek. Pareciera que van den Broek ha alcanzado una cierta serenidad (Gelassenheit, título de un ensayo crepuscular del filósofo nazi) que le permite desde la distancia ver con buenos ojos la obra de Heidegger, hasta el punto de sugerir que las botas que pintó Van Gogh son las que llevaba Coltrane al interpretar «Crescent», una de sus interpretaciones más lúgubres. Con mayor seriedad, la cuestión que se plantea en elartículo, aunque no se aclare explícitamente, es si debemos utilizar reglas morales para juzgar a estos pensadores o debemos ser indulgentes con sus desvaríos, pues algo podemos sacar de ellos en última instancia. Por mi parte, con el moralismo propio de un talibán, diré que el pensamiento del tal Heidegger me parece la materialización misma de la deshonestidad. Deshonestidad de altos vuelos, no como la del Albondiguilla, desde luego, pero deshonestidad pura y dura. Su parloteo metafísico y abracadabrante le sirvió de coartada para hacerle el juego a los nazis, jugar malas pasadas a colegas suyos judíos, y llenar la cabeza de muchos con pájaros carroñeros. No es lo mismo que un matemático o un físico que se hiciera nazi, pues en ese caso la actividad intelectual estaba por completo desligada de la política. En Heidegger la filosofía sirve de justificación teórica del nazismo y de rechazo reaccionario de la civilización occidental, que él veía decadente y periclitada. Del sifilítico de Nietzsche poco puedo decir, porque lo conozco mucho peor, así que callo.

    ¿Se entiende mejor, se disfruta más a Coltrane si uno se lee El origen de la obra de arte de Heidegger? No, no y no. Quizá sirva para dar forma verbal a ciertos pensamientos y emociones, pero poco más. La obra de Heidegger es una mistificación, con sus referencias inquietantes a la tierra. Coltrane es otra cosa. Su música está desnuda, transparenta muy bien la búsqueda y el despiste de Coltrane, que no sabía muy bien a dónde quería llegar, pero que fue un músico íntegro como pocos. Coltrane no es un vicio de juventud, es un artista que gana cada año que pasa. Su legado es imperecedero. Heidegger, en cambio, me parece un camelo, con 20 o con 50 años. Siempre me lo pareció y me lo sigue pareciendo. No dudo que tendrá algunas intuiciones importantes, pero el tipo es tan cargante que prefiero perdérmelas. La vida es breve, hay que elegir, no se puede leerlo todo. Quien ha tenido palabras más duras, mucho más fuertes que las de Ayer, ha sido Mario Bunge. No diré que me parezcan justas, concedo que pueda haber exceso, pero soy de esa corriente.

  2. Enhorabuena, don Cicuta, por haber vuelto a tierra y no haber acabado estrellado en una urbanización de Bufalo, o en las aguas del Hudson, o sabe dios donde… en cualquier caso, como no lo cuenta, deduzco que las autoridades de inmigración del Kennedy no le identificaron como miembro de DC y no le sentaron largas horas en la horrible silla de plástico, como nos ocurrió a Barañain y a mí. Enhorabuena, digo.

  3. Las fases de la luna son:

    Presunto corrupto
    Corrupto
    Corrupto indultado
    Corrupto recuperado

  4. Hoy sucumbo más que nunca al hechizo de van den Broek y disfruto con su propuesta. Me lo imagino frágil como Borges en su senectud, reclinado sobre su bastón y disfrutando de madrugar en lugar de trasnochar, mientras evoca los pecados de su lejana juventud. No soy yo quien puede defender la incontinencia verbal y conceptual de Nietzsche y Heidegger. Con poco conocimiento, simpatizo con la crítica general de Broek.

    A falta de familiaridad con el jazz de Coltrane, puedo añadir una analogía de otro ámbito. A mi juicio, pensadores como Nietzsche y Heidegger desempeñan en el mundo intelectual un papel semejante al que desempeña el fútbol en la vida social. El fútbol es, en el fondo, sano. La inmensa mayoría de la gente lo sigue de forma pacífica y canaliza de forma civilizada pulsiones y energía vital que podrían desviarse de forma racista y violenta por el desinterés general de la gente en otras cosas. Es cierto que en el fútbol también hay violencia repugnante, pero su incidencia en términos cuantitativos es mínima. De la misma forma, el mundo intelectual es variado y complejo, pero la gente es perezosa y pensadores como los citados permiten canalizar energías supuestamente intelectuales, dignas de mejor causa, de forma inofensiva. El fútbol parece eclipsar de vez en cuando la vida social y gente como Niezsche y Heidegger la vida intelectual. Pero en el fondo son irrelevantes.

  5. La prosa hechizante del maestro van den Broek me enfrenta a una siempre dolorosa constatación: mi absoluta nulidad para la filosofía, al menos, cierto tipo de filosofía. En mis tiempos de instituto, y aun de universidad, se me hacía patente mi cortedad intelectual para estos temas y ello fue (y sigue siendo, aunque en menor medida) fuente de profundas desazones e inseguridades. Reconozco que cuando leo frases como ésta: «Es fácil ver aquí la influencia de Schopenhauer, quien había expandido la filosofía kantiana hasta concebir un mundo hecho de representación y voluntad. Esta última entidad nouménica, ciega en su ímpetu cósmico…», sencillamente, me siento gilipollas, por decirlo pronto y mal. ¿Qué es un mundo «hecho de representación y voluntad»? ¿Qué es esa «entidad nouménica», nada menos que «ciega en su ímpetu cósmico»? Mi pobre intelecto siempre me ha dejado abandonado ante estas efusiones conceptuales. Lo digo sin ironía, mi autoestima ha sufrido lo indecible con este tipo de reflexiones, que, en mi juventud, me sumían en las peores divagaciones autodestructivas: ¿soy estúpido por no entender qué carajo significa eso del estar ahí y demás constructos de aparentemente insondable profundidad? La mayoría de las veces, la respuesta era «sí, debo de ser estúpido». Con los años, he ganado un punto de escepticismo en la línea de reducir los latigazos autoinfligidos a mi casi inexistente amor propio y a veces me atrevo a pensar que, tal vez, sólo tal vez, tanta palabrería no esconda en ocasiones sino alguna empanada mental inane disfrazada de armiño intelectual. Me refiero a los autores aludidos, no a mi siempre admirado van den Broek.
    Coincido con Por mí que no quede en alegrarme por que Don Cicuta pueda seguir repartiendo calabazas entre los presentes.
    Buenos días a todos.

  6. Buenos dias Frans van den Broek,caballeros callejeros y cabelleras al viento:

    Suscribo el comentario de Permafrost 6,completamente.

    Pero tengo que deciros,que no he leido el articulo del Sr Puente,porque me asusta enfrentarme a mi mismo.
    Quizas, a lo largo de la mañana o durante la trarde-noche me decida,con gran valor por mi parte,a liberarme de mis ataduras intelectuales.

    Mientras tanto prefiero mirar ,como cae la ceniza, en mi cenicero….hoy estoy mas quemao que las manos de Rajoy.
    Postadata traumatica:
    Prefiero a Charles Mingus…para tiempos de crisis….ejem.

  7. Gracias, Van den.

    Entiendo que lo que planteas no es una carrera de erudición, para ver quién acumula más citas sobre los grandes coñazos, cada uno en lo suyo, de Heidegger, Nietzsche y Coltrane; sino una indagación más sutil sobre el peso de nuestro pasado y las influencias a que estuvimos sometidos en nuestro presente. Ahí, detecto un aroma de nostalgia benevolente y autocomplaciente que no comparto del todo.

    Claro que yo no cometí mis «pecadillos» juveniles cortejando a los dos bigotudos, sino perdiendo miserablemente el tiempo y mis energías en actividades tan increíbles como (me avergüenza de verdad reconocerlo) apoyar a Ramón Tamames, que debe de ser lo más ignominioso que he hecho en mi vida. ¿Puedo, a posteriori, ser indulgente con mi monstruosidad? Lo dudo.

    Abrazos para todos.

  8. … Y (porque siempre se me olvida hacerlo) quiero agradecerle a Pratxanda su manera de intervenir en este foro. Evidencia en su estilo (elección de palabras, de enlaces, de argumentos) una atención al contertulio que da gusto.

  9. Madrid? En las procesiones de semana santa de la capital del reino, destaca un nazareno. Va desclazo, solo y en silencio. No lleva una cruz, no carga una imagen. Solo arrastra de un cordel… las obras completas de Ramón Tamames.

    Las mujeres de mediana edad se santiguan al verlo pasar.

  10. Si tuviera palabras,no estaria inetentando decir algo.
    Lo diria.
    Esperad un momento ,que voy a por el diccionario de la real academia de la lengua….?.

  11. Me quedo sin habla ante la etopeya tamámesica de Teoura. Ahora entiendo muchas cosas.

  12. A veces me pregunto si AC es en realidad un equipo de 20 personas que se van turnando al teclado con una doble finalidad propagandística:

    1. defender contra toda lógica y razón la acción de gobierno zapateril
    2. espantar a niños y mayores para que se alejen para siempre del mundo de las drogas

  13. Sopa de letras al pil pil:

    AC es en realidad un equipo de 20 personas que se van turnando al teclado para Defender contra toda lógica y razón a niños y mayores para que la acción de gobierno zapateril les aleje para siempre del mundo de las drogas , con una doble finalidad propagandística ,inmiscuirse en la vida de otros a traves de sus propios OjOs.

  14. He revisado por encima los artículos y comentarios que han salido surante los dos días que he estado fuera y no he leido nada, o se me ha debido pasar por allto ya que he leido a vuela pluma, sobre el tema del corralito, al más puro estilo Argentino, que el Banco de Santander ha resuelto para sus clientes que tuviesen participaciones del mayor fondo inmobiliario del pais y que el citado Banco gestiona. Espero que los pobres clientes no necesiten del dinero invertido para pagar algún crédito al Banco de Santander, porque dudo mucho que en ese caso les preocupe lo más mínimo en que situación quedará el infortunado que tenga que enfrentarse a la gestión de cobro que el Banco ponga en marcha. Según he leido, han bloqueado los reembolsos del fondo inmobiliario como garantía de que los inversores perderán menos que si salen a vender los inmuebles para ello. Nada dicen de lo que puedan perder los que contasen con la liquidez, que un fondo se presume tiene, y no puedan contar con ella para sus obligaciones y necesidades. ………… se lo podrían haber preguntado a la presidenta Argentina, Cristina Fernández de Kirchne, que tendrá experiencia en esas historias.

  15. Hola!

    Como no sé qué decir ante el bien trabajado artículo de Frans, igual que algunos blogueros… pues os dedico una frase tipo filosófica de Gandhi:

    «Los hombres se encuentran ante una encrucijada: tienen que elegir entre la ley de la jungla y la ley de la humanidad»

  16. ¡Niños!…¡¡¡Yo SOy La Droga!!!…con todos mis papeles en regla.

    ¡¡¡Yo Soy tu Droga!!!….solo causa contraindicaciones a los que se leen a si mismo con admiracion incontinente.

    Con toda la garantia y calidad que ofrecen los productos de la marca «Ziluminatius».

  17. Amistad… es verdad, eres como una droga… imagínate el blog sin ti… sin los jejes ni los jajas que nervios…jeje

    ¿Eres igual en la vida real…?

  18. 19
    Fernando, cosas peores nos esperan.

    En el camino al trabajo, día a día, se ven más locales comerciales vacíos. Es un ejercicio de sagacidad el descubrir los portales de las casas donde no se alquilan y/o venden al menos un par de viviendas.

    No creo que sea un corralito en sí, es que ese dinero ya no existe. A lo mejor en 5 ó 10 años…

  19. Joer. Además tambien caen en las corruptelas de los ciudadanos de a pié. ……….. Estos ministros!
    Solo falta que tambien les cojan el que pagan los alicatados del cuarto de baño y otras chapuzas evadiendo el IVA.
    Están invadiendo nuestro terreno!! Es que desde que se desconoce la utilidad del sargento de cocina, y su rotación semanal, se ha perdido el norte. Que van a dejar para nosotros!!!
    http://www.elmundo.es/elmundo/2009/02/19/espana/1235034529.html

  20. >Nerva (#23) Ud. es Alfonso Rojo! O le copia los argumentos que expone en Intereconomía… (lo estoy dejando, se lo juro)

    no he entendido a Fernando #29. pero… y lo de la Caja de Castilla-La MAncha? Ay, Ay, Ay

  21. ¿Cuanto vale una vivienda hoy día? A grosso modo, las valoraciones se han venido haciendo con un estudio de a cuanto se han vendido recientemente viviendas similares en la misma zona, y se hacen extrapolaciones.

    Como en los últimos meses, las viviendas que se venden son excepción, y sólo una ínfima parte de las que en realidad están a la venta, podemos decir que las casas valen entre 0 y bastante menos del precio de venta que anuncian los propietarios.

  22. 22

    Sarah, en la vida real es casi peor.
    Y quiere que yo ea su escudero …. ni que yo fuera John Wayne, que es, como mínimo, lo que el necesita para defenderlo.

  23. Veamoslo así: por decir algo razonable y sensato, si esos precios de venta se rebajaran de golpe un 30% ¿se venderían todas las casas en stock? yo creo que, con la situación actual, no.

    Pues el que tenga casa ya se puede ir haciendo una idea de lo que vale la suya a día de hoy.

  24. De ayer.
    Para pratxanda parece no ser suficiente que el fundador e inspirador de un partido fuese xenófobo y que la actitud de sus votantes y militantes sea xenófoba. Si no está en el artículo 1 de los estatutos redactado tal que así.- «Artículo 1. Nuestro partido se declara formalmente xenófobo», entonces no se puede decir que el partido sea xenófobo.
    Vale entonces ninguno lo es (de los grupúsculos que habla pratxanda que solo él conoce no hablo).
    Sobre lo de Frans de hoy, solo puedo decir…. «ahh».

    Sobre lo de Bermejo. ooooooh Dios míiiiiiiiiiiio, cazó en Andalucía y solo tenía licencia en Castiiiiiiilllaaaaaaaa santo diooooooooos. A la hogueraaaaaaaa. Cuando el facherío patrio tiene que recurrir a esas chorradas…. en fin.

    por último, hoy he visto un autobús de UPyD. Palabrita del niño Jesús. Estaba aparcado al lado del castillo de San Antón. Eso sí, de una cutrez aplastante. Un autobús alquilado al que le habían pegado unos carteles en plan con aquaplast que ponían «relájate y vota». Estos… ¿le deben pasta a quien les diseñó la campaña?1000 votos en La Coruña. Bueno 999 y el de Nerva.

  25. Fernando, pues no entiendo por qué no quieres ser su escudero… quizás hasta cumplieras la función de Pepito Grillo para decirle «esto no» y él te escucharía y haría lo que le diera la gana…jeje como debe ser…jjeje

  26. Amigos míos,si la vida fuese así

    ::

    [19]

    Esa es una noticia inquietante por muchas razones, también por las que usted comenta. Pero aquí andamos preocupados mayormente por la cacería de Bermejo y otras especies. Están pasando auténticas estafas ante nuestras narices y como si nada. Claro que encuentre usted un juez español que sepa diferenciar el activo del pasivo de un balance para que le meta mano al tema…

  27. 29
    No tenemos dinero para pagar a nadie que nos diseñe la campaña. De todos modos da igual, nosotros no somos un partido de diseño, sino de verdad.

  28. 32 Polonio, la gran estafa han sido estos 15 años de crecimiento. Era todo mentira, y ahora ya no se puede ocultar por más tiempo.

  29. #29
    La clave está en definir «que la actitud de sus votantes y militantes sea xenófoba». O dicho de otro modo, el PNV no me parece (hoy) equiparable a los chicos de Interes Flamenco, Liga Norte o los «liberales» austríacos. CiU no mucho, aunque algo cojea. Y mira tu por donde que sería el moderado Duran y Lleida. De la izquierda nacionalista subestatal, menos.

    Me parece más xenófobo, de lejos, las palabras de Rajoy, las de Fernandez-Diaz (Alberto) , o las de García Albiol. Claro que hablamos del PP, un partido que fué creado hace 20 años y por tanto, n o tiene nada que ver con el franquismo. si ha crecido con la constitución. En cambio de las soplapolleces chovinistas del Sr Arana, se han hecho enciclopedias… 🙂

    Yo ya lo dejaría hasta nueva orden

    ::

    Fernando, me pierdo un poco pero, a veces, me alegra no ser rico… Ya sabes, no tener enormes fortunas invertidas en vete tu a saber qué. Sobre el particular:

    http://blogs.publico.es/dominiopublico/?p=1098

  30. Pablo creerá que es una chorrada, y lo es, pero lo de que el Minitro Bermejo cazó sin la debida licencia llega más a muchas personas que otras cosas que están saliendo y es, sencillamente, porque cientos de miles de cazadores y propietarios de armas sabemos lo incómodo que resulta el tener que realizar anualmente el trámite de sacar las licencias correspondientes a las distintas comunidades así como el seguro obligatorio. No es un problema de dinero sino de molestia y eso tambien pesa a la hora de ver quien se tiene que molestar y quien no. En todos los bares de los pueblos la noticia de la licenciia de Bermejo sale hoy a colación ya que el tema caza es un clásico que sale todos los días en las distintas tertulias.

  31. Que un ministro haya estado cazando sin licencia debería ser suficiente para dimitir. Zapatero se ha equivocado no cesando a Bermejo el primer día, pues como las noticias que van saliendo, y las que quedarán por salir, están ratificando, este ministro tiene una forma muy obscena de entender la práctica política. No creo que mantener a Bermejo sea tan vital para el Gobierno, mucho más teniendo en cuenta que el personaje ya había acreditado sus carencias notables dirigiendo el ministerio. Ayer con la huelga tuvimos un buen ejemplo.

    Pero todo ello me parece un tema menor comparado con la que está cayendo en el tema «crisis». ¿Por qué se niega el PSOE a que los banqueros vayan al parlamento? Por ejemplo. Yo quiero escuchar a quienes tanto estamos ayudando para que todo siga igual. Por qué tenemos que ser diferentes que EEUU o Inglaterra?

  32. Totalmente de acuerdo, Don Polonio, en que el tema crisis está pasando a un segundo plano que no interesa a nadie, ni a los mismos que quieren evitar que se hable de ella.
    Con respecto a Bermejo, parece que hay quienes no entienden que, por muy pequeña que sea la historia, si se fundamenta en la comparativa de: ¿a mi no y a él si? la cosa toma un derrotero que la agranda. No es hablar de lo que hacen otros mal, sino de lo que me hacen hacer a mí y otros se escapan. El agredido ya es muy cercano …. uno mismo, y eso, en el ambiente rural en el que la caza es cotidianeidad en tertulias, tiene su peso. Repito que de Correa ni en los pueblos se habla ni posiblemente se sepa que existe, pero de que el ministro caza sin licencia va a estar hoy en boca de muchos.

  33. [35]

    Cuando yo empleo el término «estafa» me estoy refiriendo a temas concretos, como el que apunta Don Fernando. Estos quince años habrán podido ser como hayan sido, pero a nadie se le ha obligado a no cumplir con la ley o aprovechar lagunas de la ley para cometer barbaridades.

    [39]

    Aunque no soy cazador, conozco algo el tema y tiene usted razón. Me imagino por zonas con Gerena o Guillena la cantidad de buenos amigos cazadores que estarán comentando hoy el tema. En el fondo estamos tratando cuestiones de higiene democrática: Bermejo debe dimitir ya y los corruptos, sean del partido que sea, juzgados y, en su caso, condenados. Sería bueno que estos temas dejáramos de leerlos siempre en clave partidista con el…y tú más.

  34. JAJAJA…que nervios.
    Polonio y Fernando estan sembraos…es decir, no es que no se vayan a caer del guindo…es que son dos Guindos……
    lo que no acierto a clasificarlos en la clase de guindo que son:Prunus avium, Eucryphia glutinosa,Nothofagus betuloides, Nothofagus pumilio,
    O simplemente Prunus cerasus….por no llamarlos gilipoyas…con y griega.

    Y todo porque no aceptan uno de los mejores ministros de justicia,por su prosa ,buena punteria y buen yantar.

    Hay veces que los intentos de golpe de estado ,La rebelion civica de los jueces cabreaos,no son producto de mi imaginacion.

  35. El mero hecho de que se pida la dimision de Bermejo es tan irrisorio como pedir que Garzon abandone la audiencia nacional porque es una piedra inhumana con la que han topado los populares de Rajoy….sin darse cuenta que «la losa» les va a caer encima…jeje.

  36. Dos cosas a mata caballo en relación a lo de ayer:

    1º El padre de una de las niñas de Alcasser (creo que el mismo que protagonizó decenas de programas mississipperos) ha aparecido hoy en El Programa de Ana Rosa.

    2º Zapatero recibirá a lo padres de Marta en La Moncloa.

    ¿Dónde pide uno la baja de un país? ¿Será tan difícil como darse de baja del Internet?

  37. #46

    Y si la baja es colectiva, no es dificil es anticonstitucional…. Lo siento, es que el chiste estaba a huevo 🙂

    ::

    Yo soy de ciudad, y solo he ido una vez, de pequeño, de caza. Me aburrí muchisimo. No tengo ni idea. En principio, lo de la carnet de Bermejo, me parece de chiste, pero claro… es ministro de Justicia! No se que decirle, me parece una nimiedad comparado con otras cosas, aunque leyendo a Fernando, no se.
    Me gustaría conocer la opinión de Padre de familia al respecto… je,je,je

    Por otra parte… De lo de Baleares ya no sabemos nada? Del caso guateque, què’, eh?

    ::

    Y mi ración partidista de hoy es: Queremos que Touriño lleve un Hammer!! Queremos crear un grupo en facebook para que Touriño y Quintana vayan en un Hummer plateado, con banderas gallegas de seda. Forrado en tapicería cara, Wifi, accesorios a tutiplen y 7 rapazas de las 7 ciudades montadas en sanglas le hagan de escoltas.

    Solo ví un poquito de Inetereconomía, haciendo zapping… y miren qué escribo. Les juro que mañana lo dejo…

  38. 41

    Amo a vé, Don Amistad.
    Tanto juego dá el ministro a la hora de echarle los perros al gobierno si se vá como si se queda. De hecho está dando ya más que hablar y sirviendo de cortina de humo, que de otra cosa, por lo que la presión por parte de la oposición pidiendo su cese es ya más por hábito que por verdadero interés. Yo lo querría en el gabinete contrario y a Magdalena Alvarez y a otros también. Es un gabinete con muchas personas que sirven para el pim pam pum, por la poca brillantez que destilan, y el que te los quiten y pongan a gente que sirva no creo que tampoco le interese a la oposición.
    Un ministro cuya entrada en escena lo es bajo la aureola de su disposición a hacer morder el polvo a una derecha ultramontana, cuyo gran pecado viene de los abusos que durante el franquismo realizó y los privilegios de los que disfrutó y a la que su espada justiciera iba a meter en cintura, demuestra desde el primer momento lo acertado del: Dime de que presumes ……. La rehabilitación de su despacho y ahora la imagen caciquil del que está por encima del bien y del mal y pasa de lo que para otros es una obligación que les trae como consecuencia, si los pillan, el que: te quiten el arma, te jodan el día de caza, te veas obligado a tener que ir ante el juez , posterior multa, gastos de recuperación del arma etc. etc. y que hace que el temor ancestral de los cazadores a la benemérita sea un clásico, es tema del cotilleo en el día de hoy por la historia del ministro cazador furtivo. Todo esto es sin duda de escasa importancia, con la que está cayendo tanto económicamente como de funcionamiento de las instituciones, y en lo que, de nuevo el ministro Bermejo, entra de lleno con el tema de la situación de la justicia y los jueces.
    Lo dicho, si se va, bien, si se queda mejor.

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