Investigación y producción de la vacuna a escala europea: Misión con planificación y bien público

Lluis Camprubí

Idealmente los esfuerzos de planificación y coordinación en el desarrollo y producción en cantidad suficiente de una vacuna/tratamiento definitivo contra el SARS-CoV-2 y la enfermedad COVID-19 deberían hacerse a escala global, con la OMS como paraguas. De hecho, hay un primer esfuerzo coordinador y de reparto de tareas en los distintos ensayos clínicos que forman parte del proyecto “Solidarity” de la OMS. Pero éste aún queda lejos del grado de coordinación y ambición necesarios. Sin embargo -por densidad de conexiones, por integración de sus centros de investigación e industria, por la posibilidad de poder conectar y escalar capacidades, y por disponer de estructuras de gobernanza ya consolidadas e instituciones que funcionan-, poderlo hacer a escala europea parece más factible. Aunque deberían cambiar las inercias y el paradigma tanto en la investigación y desarrollo como en la potencial producción masiva, debiendo el ámbito público adoptar un rol mucho más protagónico. Sigue leyendo

Sobre Badalona

Juanjo Cáceres

El martes por la mañana se conoció la noticia de que el popular Xavier García Albiol era investido alcalde de Badalona, la cuarta ciudad más poblada de Cataluña, ante la falta de acuerdo del resto de fuerzas políticas del Pleno para sumarse en una candidatura alternativa. Tras el naufragio, se sucedieron tanto el intercambio habitual de reproches mutuos como los cabezazos contra la pared, y al final del día solo quedaba seguir adelante y obtener algún aprendizaje útil de lo acontecido, pues debería servir de aviso muy serio para navegantes. Sigue leyendo

Croquetas comunes

Senyor_G

Será porque no quería volver a escribir otra maldita columna sobre el coronavirus, será porque volveremos a cierta normalidad tarde o temprano o precisamente porque más que nunca en situaciones críticas, cuando hay problemas, la organización es más necesaria. Si todo fuese perfecto y bien, ¿para que las organizaciones de la izquierda? ¿Y para qué la izquierda sin alegrías familiares? Será ya por tanto el tiempo confinados y el sentido del tiempo que se me acaba llevando la razón, y confundo los términos.

Ahora parece que somos pocos los que nos dedicamos a hacer un caldo como dios manda, con una olla exprés, encargando que el pollero nos haga una apaño para el caldo o comprando un pollo entero y pidiendo que nos separen las carcasa y nos añadan un poco de gallina o pavo. Requiere cierta organización, y si se hacen las cosas bien comprar las hierbas en una verdulería: puerros, ramas de apio, chirivía, nabo y un par de zanahorias. Cebolla y patata. Así se construyó el movimiento comunista, con restos de serie, con carcasas y restos viejos, algún apunte interesante como el puerro, o cosas a las que otros no verían valor como el nabo y la chirivía. O la imaginación para poner un trozo de col. No debía faltar la predisposición de pensamiento para poner el día antes unos garbanzos en remojo y la paciencia para ponerlos ya con el agua caliente, no de primeras. Sigue leyendo

¡Alerta máxima contra la relajación!

LBNL

Que hoy empiece el proceso de desescalada es obviamente una muy buena noticia, tanto por lo que refleja de remisión de la pandemia en términos de muertos, ingresados e infectados, como por los millones de españoles que sufrirán menos restricciones y también, obviamente, para la economía, que necesita volver a la normalidad cuanto antes, en beneficio de todos. Ahora bien, que la desescalada funcione y cada vez más provincias puedan sumarse y podamos ir todos superando fases, depende principalmente del comportamiento cívico de todos y cada uno de nosotros. Porque seguimos sin tener vacuna y sin conocer a ciencia cierta apenas nada de la enfermedad. Así que lo mejor y la única garantía real de no acabar intubado o muerto, es evitar ser contagiado. No es solo lo mejor para cada uno de nosotros sino también lo mejor para el conjunto de la sociedad, porque si llegara a reactivarse la ratio de contagio sería inevitable volver atrás. Hay motivos para la esperanza pero también para la preocupación. Si nos relajamos, será un desastre. Sigue leyendo

Raíces de encina

Arthur Mulligan

En España se identifica la política como una actividad entre turbia y despreciable y en consecuencia, este descrédito primigenio y fundamental se desplaza hacia la clase política cuyos miembros ocupan de forma recurrente los puestos más bajos en la estima social de todas las profesiones. Los numerosos manifiestos aparecidos en los móviles con la habitual demagogia para que se bajen los sueldos o, más directamente dejen de cobrar durante el periodo de confinamiento, ha sido la última constatación de ese estado de ánimo. Se dice también que los ciudadanos desean que los políticos les dejen en paz y a la vez repiten aquello de que “tenemos los políticos que nos merecemos”. En este revoltijo se autoafirma una indolencia común y cierta desesperación cómplice por no poder cambiar nuestra naturaleza moral para abordar los asuntos públicos. Ya se sabe que todos defraudamos a hacienda, gritamos, relativizamos, respetamos hipócritamente ideas que no compartimos porque todos somos culpables y al enemigo, ni agua. En suma, todos queremos la paz pero al indiferente le ofrecemos la legalidad vigente. Sigue leyendo

La paradoja de nuestra forma de vida

Oscar L. González-Castán

Desde que comenzó a nivel mundial la pandemia del SARS-CoV-2 y los gobiernos de muchos países urgieron a sus ciudadanos a tomar medidas que han alterado, con distintos grados de extensión y profundidad, su vida cotidiana, ha aparecido una nueva forma de vida para muchos de ellos. Es la forma de vida que surge como consecuencia de la necesidad y conveniencia de que permanezcamos en casa todos los que podamos y durante todo el tiempo que podamos mientras dure la pandemia. Dado que la duración de esta última es indefinida, esta nueva forma de vida también es indefinida. Esta es una de sus características. Muchos de estos ciudadanos van a tener que vivir así sin saber por cuánto tiempo van a tener que hacerlo. Tampoco saben sí va a ser una forma de vida “permanente discontinua”, como lo son muchos contratos basura. Cuando las cosas vayan bien dejarán de vivir así, cuando no lo hagan porque la pandemia rebrote, volverán a vivir así. Sigue leyendo

¿West Wing o House of Cards?

LBNL

Permitanme separar, desde el principio, dos vertientes de la misma cuestión: la gestión “técnica” de la pandemia y su gestión política. En cuanto a la primera, son muchos los que piensan, y están en su perfecto derecho de pensarlo, que el Gobierno ha gestionado fatal la pandemia: imprevisión inicial, medidas exageradas después, pésima comunicación pública… Y aducen las más de 25 mil víctimas frente a cifras muy inferiores en la mayoría de países del mundo, como prueba irrefutable. Yo discrepo. Creo que el Gobierno podía y debía haber reaccionado antes pero que reaccionó con valentía cuando apenas nadie se lo reclamaba. Que la imposición de uno de los regímenes más duros de confinamiento es absolutamente proporcionada a la mayor magnitud de la pandemia en España frente a otros lares. Y que la comunicación podía haber sido más clara pero no cabe queja por la falta de transparencia: al contrario, yo me quejo de demasiadas ruedas de prensa. Pero este artículo va de la otra gestión: la política. Y ahí creo que Gobierno y oposición pecan, gravemente, de lo mismo. A mí me encantaría poder argumentar que la oposición es desleal, rechaza los ofrecimientos de diálogo y no colabora porque está instalada en el cuanto peor mejor para nosotros. Y lo hago porque lo percibo así. Pero también entiendo a quiénes se quejan de que el Gobierno ha ninguneado a la oposición. No me refiero a los Presidentes Autonómicos, que no son oposición aunque sean del PP. Me refiero a los líderes de PP y Ciudadanos. No puedo con ellos y no me fío tampoco un pelo. Pero el Gobierno tiene la responsabilidad de hacerles partícipes de sus decisiones en una situación tan grave como la que atravesamos. Y una de dos, o lo hace a la chita callando y la oposición miente como bellaca, o no lo ha hecho, en cuyo caso Moncloa también peca de jugar con fuego. Que Ciudadanos decidiera anoche apoyar la prórroga del estado de alarma después de que el Presidente llamara a Arrimadas (¡tras 18 días sin hablar!) y se comprometiera a informarla regularmente de la evolución, apunta a la segunda opción. Sigue leyendo

Manifestantes armados contra las medidas de confinamiento irrumpen en las Cortes de Aragón

Julio Embid

Docenas de personas, algunos llevando armas de fuego, irrumpieron el pasado jueves dentro de las Cortes de Aragón durante un pleno para protestar contra el Presidente de Aragón y contra las medidas de confinamiento y la extensión del Estado de Alarma. Portando banderas de España y pancartas, los manifestaron en el exterior del Palacio de La Aljafería de Zaragoza pidiendo entrar. «Queremos entrar» cantaban algunos. Daniel Meseguer, de 66 años, de Alcañiz (Teruel), comentó a este periódico que el protestaba por otros motivos y no porque estuviera preocupado por el COVID-19. «Yo amo la libertad» afirmó. «En España deberíamos ser libres y no dejar que otros nos protejan de nosotros mismos». La diputada autonómica socialista Diana Poleñino, tuiteó una foto en la que comentaba como hombres armados le estaban gritando mientras les apuntaban. Algunos de los diputados tuvieron que vestirse con chalecos antibalas dentro del edificio del parlamento autonómico. Sigue leyendo

Desde fuera no entienden cómo somos tan mastuerzos

LBNL

Por ser uno de los países más visitados del mundo – siempre entre los tres primeros desde hace años – España se ha visto más afectada y antes que otros por la pandemia y sufrirá más que otros el impacto masivo sobre el turismo. Pero por serlo, nos conocen en el mundo mucho más que a otros países. Y generalmente nos admiran. Los muchos cientos de miles de extranjeros que deciden jubilarse en España no lo hacen solo por nuestro benevolente clima. Cuenta, y mucho, nuestro carácter vital, nuestra espontaneidad, nuestra gastronomía, nuestra manera de disfrutar de la vida en suma. Y también nuestras infraestructuras, nuestra sanidad, la seguridad que impera en las calles pese al bullicio y la ausencia de policía… En fin, siempre estamos quejándonos de lo mal que va todo pero los que nos visitan se van generalmente con una imagen muy positiva. Lo cual no invalida nuestras quejas. Simplemente las contextualiza porque en todas partes cuecen habas. Y en no pocos sitios, no ya del mundo sino también de Europa, cuecen muchas más que en España. Por eso mismo, nuestros visitantes no entienden en absoluto el clima guerra-civilista que impera en nuestra política. En sus países sus representantes democráticos confrontan sus postulados también a cara de perro pero luego asumen las consecuencias de la votación y conforman gobiernos de coalición, incluso con adversarios ideológicamente acérrimos . No les resulta fácil pero es factible. Así que no entienden cómo nosotros, tan abiertos, tan simpáticos y tan amantes del buen vivir, somos tan garrulos en este menester. Yo tengo varias explicaciones “políticas” – las guerras civiles, el caudillismo heredado del franquismo, la ausencia de cultura democrática tras cuarenta años de dictadura – pero creo que hay una más sencilla. Sigue leyendo