Pedro el Temerario

Arthur Mulligan

Ahora que repetimos elecciones en nuestro país, la incertidumbre transpira entre la niebla de la confusión que exhala el gobierno de Pedro Sánchez en donde nada es nunca lo que parece.

Ni los tertulianos saben nada ni sus análisis pueden aportar información ni la oposición sabe a lo que va a oponerse.Sospecho que ni la capa de almendra más cercana al sanedrín en el consejo de ministros conoce los designios de las sombras de la sombra del gobierno.

Así que algunos han hecho bien en irse de vacaciones ya que nada podía hacerse porque la decisión estaba tomada: no hacer nada.

Pedro Sánchez es el producto de una carrera política singular, un saltimbanqui afortunado.

Tanto en 2004, 2009 y 2012 accedió a sus cargos en el Ayuntamiento de Madrid y a dos legislaturas en el Congreso como diputado, gracias a la dimisión de sus titulares en el curso de su mandato.

Más tarde tuvo la suerte inmensa de recibir el apoyo de Susana Díaz para que le calentara el sillón de la Secretaría General. Y, contra todo pronóstico, en 2016 consigue reconquistar el liderazgo del partido hasta que en 2018, por fin, logra la Presidencia del Gobierno. Todo pues, inesperado.

Lo mismo adora pergeñar programas con distintos aliados que manuales de resistencia o tesis doctorales a condición de que otros escriban; luego ya se verá.

Carlos Díez, un economista que conoce bien a Pedro, describe así su estilo :

« Especialmente preocupante es la cultura política que Sánchez está imponiendo en nuestra querida España. Nos quejábamos de que Rajoy usaba la Moncloa y las instituciones como escudo para interés personal. Pero al lado de Sánchez parece un becario. Hace unos meses firmó un acuerdo para los presupuestos con Podemos. En vez de poner el logo del PSOE puso el del gobierno de España junto al logo de Podemos y lo presentaron en Moncloa, en vez de en el Parlamento que es lo habitual. En julio, Sánchez ofreció a Podemos una vicepresidencia y tres ministerios. Y esta semana ha dicho en una entrevista que no podría dormir con Podemos en el gobierno. Entonces ¿para qué les ofreció entrar en el gobierno hace tan sólo dos meses y quería aprobar con ellos los presupuestos?

Pablo Iglesias siempre ha sabido que Pedro Sánchez pertenecía al ala liberal más a la derecha dentro del Psoe. Pero en 2017 le apoyó en las primarias únicamente para aprovechar la división interna de los socialistas y conseguir el sueño dorado de todos los comunistas españoles desde 1977: ser el partido hegemónico de la izquierda. Durante estos dos años ambos han interpretado un romance de ficción. Ahora los dos se han quitado las caretas y me temo que veremos una lucha fratricida en la campaña, aumentando la desafección de los españoles con la democracia, especialmente de los votantes de izquierda.»

Dejando de lado el exceso de calificar de fratricida esa lucha, la evaluación del personaje converge con las actitudes descritas en estas mismas páginas por alguien como Guridi, el puntilloso y excelente cronista   de la vida política en el interior del PSOE hasta que la llegada de la guillotina en sus estatutos -tan querida por la bases de las organizaciones políticas – terminó con cualquier amago de opinión en Ferraz.

Así se expresaba en vísperas del Congreso Socialista:

«Sánchez voló los puentes con su propio partido, del que no se le echó, sino que dimitió, que quiso convocar un congreso express para atornillarse al sillón y que jamás planteó consultar a la militancia lo de abstenerse o no frente al PP. Sánchez se rodeó de un círculo de fanáticos, de una corte, que ya se dedicaban a insultar a sus propios compañeros de partido, antes de que todo esto pasara. Y muchos lo hacían estando a sueldo de Ferraz.»

Lo cierto es que nadie sabe – ni puede saber – exactamente cuál es la ideología de Sánchez en cada momento, porque al igual que ocurre con las partículas en la física cuántica, es imposible determinar su posición.

Se presentó con Rivera participando del centro liberal para después coincidir con Iglesias y su programa izquierdista, rebasando en 20 puntos el progresivo aumento pactado del 1% del SMI ; ofreció altos cargos , ministerios y vicepresidencias públicamente a Podemos; autorizó alianzas en gobiernos locales y regionales de rígida ortopedia hasta llegar al cinismo de cambiar cromos con los herederos de ETA; habla unas veces de la España plurinacional y otras de relatores en Pedralbes con el exaltado xenófobo Torras; en fin, un día amenaza a destiempo con la determinación del Gobierno para usar el 155 en Cataluña si fuese necesario y otras de cualquier minucia que se le haya ocurrido volando.

Lo cierto es que todavía no ha sido investido Presidente, pero maneja contradicciones del tamaño de un caballo percherón admirablemente y disfruta de sus privilegios acantonado en un mutismo que incomoda a sus colaboradores y votantes, a la vez que acusa a los demás de bloquear el gobierno ( el suyo) y las necesarias reformas que jamás llegará a explicar.

Afortunadamente para los españoles parece que se abre una ventana de oportunidad para terminar de una vez con este farsante de la mano providencial de Errejón, ese eterno e inquieto fundador de organizaciones y plataformas políticas, cuya sola presencia significa que hay algo en el ambiente a punto de romperse.

La solución reside en levantar esa pieza molesta del tablero y por arte de birlibirloque todo se recompondrá con más o menos esfuerzo.

Fiel a su destino, lo importante ahora es que Pedro aparezca en donde no se le espera, en un callejón de la política y, esta vez sí, como a su tocayo Pedro Navaja, le podamos cantar aquello de

La vida te da sorpresas

Sorpresas te da la vida, ay dios

Cuando lo manda el destino

No lo cambia ni el más bravo

Si necesitas un martillo, del cielo te caen los clavos.

4 comentarios en “Pedro el Temerario

  1. Dejo a un lado el sainete de 2016 y me centro desde que es presidente. En mi opinión Sánchez ha cometido dos errores importantes. El primero fue no convocar elecciones inmediatamente después de ganar la moción de censura. No es solo que lo prometiera en la misma moción sino que de convocarlas las hubiera ganado con escaños suficientes para poder pactar a derecha e izquierda ( como anunciaban todas las encuestas) y hubiera tenido una lesgilatura relativamente cómoda, mucho más teniendo en cuenta la crisis del PP. Luego vimos claro que la mayoría que existía para echar a Rajoy no existía para gobernar.
    El segundo error ha sido tras ganar las elecciones. De su incomprensible negociación con UP, en fondo y forma, donde un día el problema era Iglesias para al día siguiente ofrecer una coalición, le salvó curiosamente su interlocutor al rechazar una vicepresidencia y tres ministerios. Un error que nadie se explica.
    Le escuché a Peridis en la SER que Sánchez está encantado de conocerse. Coincido. Se nota que no está descontento ni con el cargo ni con la vida ni con él mismo. Se gusta y su manejo del poder es muy peculiar. Ha eliminado cualquier control dentro del partido y hoy ( como Iglesias en Podemos, Rivera en Cs y Casado en el PP) solo responde ante «las bases», ese mantra que se saca a pasear solo cuando interesa al líder. Desde que es presidente, nunca.
    Después de construir su imagen con aquel «no es n0» que llevó al PSOE a abrirse en canal, le ha estado pidiendo al PP y Cs todo aquello que le negó a Rajoy en 2016.
    Ha quedado claro que deseaba elecciones. Veremos cómo le sale la jugada. Para él va a ser toda la gloria o todo el fracaso.
    ::
    Ayer asistimos a una imagen curiosa. Mientras un líder joven entusiasmaba a un auditorio progresista hablando de país, otro líder estaba en un bolo literario con uno de sus diablos preferidos. No hay que ser un genio para saber quién representa el futuro y quien representa el pasado.

  2. No comparto los errores que ha cometido Peter Sanchez segun dice Polonio.
    Ni los prejuicios que puedan tener algunos porque sea alto,guapo, que le guste mirarse en el espejo y que se haga fotos viajando en un Falcón.
    Pero si Peter Sánchez es de lo más light de la política española,también es cierto que a su alrededor hay mucho sin gluten,desnatado sin lactosa ,pan integral sin etiquetar,productos caducados y marcas blancas que se saben de donde vienen ni a donde van.
    ¿Fue un error no convocar elecciones después de la moción de censura,como le exija Cd?
    No y rotundamente,No.
    No ya sólo Peter Sánchez si no todo el PSOE tenían que demostrar que otra forma de gobernar era posible y para ello tenía que desalojar del poder Ejecutivo al Partido Popular,.desactivar una forma de proceder en todos los ámbitos ministeriales.
    Y eso como dicta la más pura lógica,No se consigue siendo un gobierno de ministros en funciones.
    Si el PSOE ganó las pasadas elecciones fue por demostrar que se podía gobernar con seriedad,sin aspavientos y que los derechos adquiridos nos los pueden arrebatar en un plis plas.
    Llegó a acuerdos importantes con Unidas Podemos que permitieron el desarrollo de leyes y unos presupuestos que iban a ser un camino a seguir .
    Pero ya sabemos quienes truncaron esta posibilidad..
    ¿Error,querer gobernar?.
    No hijo No.
    Y ahora después de unas elecciones que le dieron 123 escaños en el Congreso y mayoría en El Senado,volvemos a repetirlas porque los errores no tienen dueño.

    Brexit,desaceleración,amenaza de crisis,desobediencia institucional en Catalunya…motivos muy reales para pedir la abstención a los grupos parlamentarios de la derecha.

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