Sánchez se sale otra vez con la suya

LNBL

Ensimismados como estamos en la repetición de las elecciones, por segunda vez en poco tiempo, no olvidemos las buenas noticias. En las últimas semanas fue despedido el odioso Consejero de Seguridad Nacional del Presidente Trump, John Bolton, y, más recientemente, el Primer Ministro israelí, Bibi Netanyahu, perdió las elecciones, también repetidas, en Israel, como anticipábamos aquí  la semana pasada que podía ocurrir.. Lo que contribuirá a que, seguramente, la tensión en el Golfo Pérsico no provoque un conflicto bélico de consecuencias incalculables pero que seguramente incidiría en nuestra economía – por una brutal subida del precio del petróleo – mucho más que la ralentización económica mundial que empezamos a sentir a cuenta de la incipiente guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Volviendo a España, dada la parálisis política que nos aqueja, volver a votar representa una oportunidad de clarificar la situación. Lo malo es que posiblemente volvamos a quedar en terreno de nadie. Aunque yo más bien presiento todo lo contrario. Me explico.

Echando la vista atrás, me temo que Pedro Sánchez y su rasputín particular (Iván Redondo) lo calcularon todo apenas se anunciaron los resultados de las últimas elecciones y más claramente aún, tras las elecciones europeas de un mes después. Pese a la animosidad de Rivera contra “el PSOE de Sánchez” en la campaña y la insistencia de Pablo Iglesias para que explicitara su alianza con Podemos, en los debates de la pasada campaña Pedro Sánchez se negó a hacerlo. Ciudadanos fracasó una vez más en su intento de sorpasso al PP y en las europeas empezó a perder apoyo. Como también lo hizo Podemos, alimentando el desinterés del PSOE para cerrar un acuerdo con un socio poco fiable, desunido y cada vez de capa más caída. De ahí que Sánchez se mostrara tremendamente pasivo, no ofreciendo un acuerdo programático a Podemos y filtrando las negociaciones que mantuvieron en julio. Todo lo cual apuntala la sospecha de que el plan pasaba por volver a las urnas. Y no me parece mal.

No me parece mal porque PSOE y Podemos no sumaban mayoría absoluta y porque, desafiando la lógica que de seguro se habría impuesto en la mayoría de nuestros países vecinos, Ciudadanos descartó de plano cualquier entendimiento con el PSOE, descontando la esperpéntica oferta in extremis de la semana pasada. Ciudadanos y PP tenían muy fácil poner un precio claro a su abstención: comprométase a salvaguardar la constitucionalidad. Y dada la ausencia de mayoría absoluta PSOE-Podemos, tenían garantías de poder evitar cualquier desvarío excesivamente “radical” del Gobierno en lo socio-económico. Pero no se atrevieron, enfangados como están en la lucha por la primacía entre el electorado de derechas, sin olvidarse de la necesidad de no abrirle flancos a Vox.

Por su parte, Podemos podía haber impuesto condiciones programáticas izquierdistas en vez de centrarse en la cuota de poder exigida. Pero tampoco lo hizo en ningún momento, centrándose desde el principio en la necesidad de entrar en el Gobierno sin que haya quedado claro en qué beneficios sociales se traduciría que determinadas carteras las ocupara un ministro podemita en vez de uno socialista.

Frente a ellos, Sánchez y Redondo jugaban con las cartas marcadas. De una parte, aparte de conseguir la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, el PP sigue en caída libre, alimentada por el incesante goteo de imputaciones judiciales por corrupción. De otra, la inconsistencia de Ciudadanos, cada vez más desunido y vacío alrededor de un caudillo que parece haber perdido completamente el norte. Por último, sabían de la sed de poder de Iglesias desde aquella penosa conferencia de prensa en Moncloa en la que se atribuía ministerios sin límite. Primero vino el veto a que fuera Vice-Presidente. Cuando Iglesias no mordió el anzuelo y dio un paso atrás, llegó el regateo de ministerios a última hora mientras el PSOE filtraba los detalles de la negociación, que no quería llegara a buen puerto.

En unos días tendremos la sentencia principal por el caso de los ERE andaluces. Sin duda las derechas clamarán al cielo contra la corrupción socialista, pero la sentencia dejará claro que los políticos socialistas implicados no se llevaron un duro al bolsillo.

Y luego vendrá la sentencia del Procés. Todo puede pasar pero sería extremadamente extraño que los comportamientos sediciosos de Puigdemont y sus cómplices fueran absueltos. Ojalá sean condenados por sedición antes que por rebelión pero, en todo caso, es muy probable que la sentencia provoque que Torra se eche al monte. Cuanto más mejor.

Mejor para Sánchez, que solo tendrá que volver a aplicar el artículo 155 de la Constitución sin por ello dejar de ofrecer diálogo para resolver la pulsión indepe catalana. ¿Qué harán Casado y Rivera cuando Pedro Sánchez se convierta en el paladín de la constitucionalidad? ¿Dejarán de acusarle de traición por complicidad con los “golpistas”? Sus calumnias tuvieron escaso éxito antes de las elecciones de abri,l pero tendrían todavía menos crédito después de que Sánchez le haga frente al previsible desafío constitucional de Torra y sus adláteres.

Sin un nuevo artículo 155 le vaticino al PSOE al menos una decena larga de diputados adicionales a sus actuales 123. El PSOE perderá votos pero también lo harán todos los demás, especialmente Ciudadanos y Podemos. Y el PSOE, como partido más votado en la inmensa mayoría de las provincias, tendrá más diputados con menos votos, especialmente si Torra y los suyos hacen inevitable un nuevo artículo 155, que sin duda reforzaría la “presidencialidad” de Sánchez, ya suficientemente acreditada en el ámbito internacional.

Además, sabe que nos tiene en el bolsillo. Las críticas al personalismo de Sánchez y a su falta de voluntad de pactar con Podemos son legítimas pero… ¿qué hacemos?, ¿nos abstenemos arriesgándonos a que las derechas sumen y el trifachito de Colón llegue a la Moncloa?

Obviamente no.

De lo que concluyo que en noviembre el PSOE ganará las elecciones con bastante mayor margen que en abril y Sánchez será investido Presidente para pacificar políticamente Cataluña y resolver de una vez la parálisis política que tanto retraso y daño nos está ocasionando.

4 comentarios en “Sánchez se sale otra vez con la suya

  1. Es muy interesante porque yo creo que el castañazo de Sanchez va a ser monumental, en el sentido en que va a quedar con igual o menos diputados que los que tiene hoy.

    Sin embargo me niego a que esta hipotesis sustituya a la que plantea LBNL, simplemente como el futuro puede adoptar muchas formas, tengan las dos encima de la mesa.

    Ayer salia un encuesta que no puede desdeñarse, y que apuntaba más a la hipótesis de mejora del PSOE despues de las elecciones. Yo creo no obstante que hay que relativizar el valor de las encuestas porque tienen un valor predictivo menor que el que tenían , especialmente ante cambios fuertes en la participación e irrupción de terceras fuerzas. Si no, que se lo digan a Susana Diaz (por ejemplo).

    Con las microencuentas de su entorno que cada uno hace, y que sirven para lo que sirven , El voto del PSOE baja y baja la participación, y no poco. No se como afectara el factor Errejón, ni se como afectará en terminos de escaños (que al fin y al cabo son los que cuentan al final).

    Por el momento no voy a entrar en las razones por las quee sto paso, me limito a constatar lo que percibo a mi alrededor.

  2. Afirma el articulista que solo nos queda volver a votar a Sánchez. Sin duda se refiere al sector socialdemócrata del blog, en el que me encuentro. Yo pensaba algo pare ido hasta ayer a las siete de la tarde. Desde hoy mi voto irá a Errejón. Si Sánchez quiere que le vuelva a votar va a tener que ganarse mi voto con buenos argumentos. Que vienen los malos ya no me vale. Le sirvió en abril y ya vemos el uso que ha hecho de ese voto. Así que Sánchez va a tener que sudar mucho para salir del laberinto en el que le ha metido su jefe de gabinete y su absurda forma de manejar el poder. Yo no veo tan claro ese avance del PSOE que pronostican las encuestas. Ni Sánchez ni Iglesias se merecen tantas oportunidades.

    Nota para el troll habitual del blog: mil equivocaciones de todas las izquierdas jamás blanquearán a quienes pactan con partidos franquistas, racistas, homófobos y xenófobos. Léase derecha española.

  3. Pues yo votaré al PSOE ,estaré en una mesa como apoderado y aceptaré que me corran a collejas los votantes que vengan a votar ,ante la mirada atenta del apoderado de VOX….ejem…lo que tiene que hacer un verdadero patriota al servicio de la democracia…joder!!!

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