Sin igualdad no hay libertad

Julio Embid

Cuando era un adolescente de catorce años, mi tío Nano me regaló unas navidades la novela de ciencia ficción “Clones” del autor Michael Marshall Smith. Trataba de que, en el futuro, los ricos tienen unas granjas de cuerpos sedados en coma, donde guardan clones de sí mismos para poder operarse trasplantando los órganos que necesitan y desechando los restos en una trituradora. El protagonista, que es un expolicía degradado que trabaja de celador, se enamora de una mujer clonada y los libera huyendo de la ciudad como pueden. Años después se estrenó una película de temática similar llamada “La Isla”, dirigida por Michael Bay, donde a un grupo de clones de multimillonarios se les esconde en una instalación bajo tierra ya que se les hace creer que fuera la Tierra ha sido convertida en un infierno nuclear radioactivo. Una vez por semana, los clones, que tienen la mentalidad de adolescentes, juegan una ficticia lotería donde el que gana supuestamente viaja a una isla libre de males. En realidad, cuando eso sucede es porque van a ser operados para extraer sus órganos para sus dueños o para sacarles el hijo que está gestando para la mujer de la que fue clonada. Al final, los protagonistas, Ewan McGregor y Scarlett Johansson se escapan y exponen a la opinión pública que está pasando en las granjas de clones para indignación general, salvo de los clientes. En cualquiera de los dos casos, los clones carecen de derechos y son tratados únicamente como “repuestos médicos” porque total, no han sido concebidos para otro motivo.

Cuando los partidarios, heteros y gays, de la mal llamada “gestación subrogada” hablan de la legalización de esta política recuerdo ambos casos: la novela “Clones” y la película “La Isla”. Y es que, que una cosa sea posible y sea legal, no la hace en ningún caso ética. La esclavitud fue posible y fue legal durante milenios (En la España peninsular hasta 1837 y en Cuba en 1880). Pero en modo alguno era ética. Resulta destacable que, cuando el gobierno del presidente Moret en 1870 promulgó la Ley de Vientres Libres que emancipaba a los hijos de las esclavas, a todos los esclavos mayores de 60 años (que no eran muchos) y a aquellos propiedad del Estado, la prensa conservadora de Madrid y Barcelona salió en tromba a criticar al rey Amadeo I por firmar esa norma. No en vano, en las principales capitales del país, las asociaciones de empresarios, colegios de abogados, bancos y cajas de ahorros, armadores e industriales crearon las llamadas “Uniones Nacionales” contra el abolicionismo, ya que este acabaría con la industria azucarera y algodonera y provocaría la rebelión en las islas españolas del Caribe. En el fondo son los mismos con los mismos argumentos que este año se oponían a la subida en 2019 el Salario Mínimo Interprofesional a 900 euros porque aumentarían los costes para el empresario y tendrían que despedir gente.

Pues bien, lo que en el debate de la compra de bebés subyace es una doble desigualdad: la de género y la de clase. La del hombre sobre la mujer y la del rico sobre la pobre. Porque nadie se va a dedicar a concebir un hijo para otros durante 9 meses (y jugarse la vida en el proceso) si no tiene una necesidad imperiosa de dinero, que de otra manera no puede conseguir. Y ese es el debate que no puede olvidar nunca la Izquierda política: sin igualdad económica no hay libertad, ya que pueden forzarte a hacer algo que no quieres a cambio de dinero. Y encima tienes que dar las gracias. Sucede algo parecido en el debate acerca de la legalización de la prostitución donde vuelve a existir esa doble desigualdad. A los y las partidarios de la legalización de la prostitución les invitaría a realizar esa labor, la de lamerle los genitales a cinco desconocidos durante una noche de manera altruista para proporcionar placer en un local de carretera y después contar la experiencia. Durante años, he ido algún fin de semana con mi padre a coger almendras al monte, y por experiencia puedo contar que, a mí, no me gustaría trabajar como agricultor con el lomo doblado y los riñones doloridos. Que nos cuenten qué opinan y dónde se encuentra la libertad, que en casa del que está en números rojos o encerrado en una granja de clones, no existe.

2 comentarios en “Sin igualdad no hay libertad

  1. Interesantisima manera de plantear la idea de que el argumento de la «libertad», tan caro a la optica liberal de las relaciones económicas, se usa de manera abusiva ya que sin autonomia no hay libertad. La izquierda americana, que esta muy fertirl y muy bregada en estos debates apunta a que se puede ir por ahi

    https://ctxt.es/es/20160907/Politica/8363/Bhaskar-Sunkara-revista-Jacobin-EEUU-izquierda-socialismo.htm

    Eso si, cuando uno reconoce que las relaciones de poder economico imponene una espfera de poder diferentes y una capacidad de actuar diferente, se estas a un paso de la «emancipación de la clase trabajadora», de la necesidad de crear partidos políticos, sindicatos etc y, no lo permita dios, de empezar a utilizar conceptos bastantes marxistas. Tu verás donde te metes, pero a Nadia Calviño y compañia no les va a hacer mucha gracia 😉

  2. El título del artículo enuncia una falsedad que desarrolla de manera abrupta mediante una mezcla de casuísticas dramática ; así , por ejemplo, la libertad posible se realiza en el marco de un estado que garantice el acceso a la mínima cuota de poder que por agregación configure decisiones colectivas y preserve los derechos fundamentales.
    Esta libertad política no necesita la igualdad económica y material simultánea.
    La tensión existe y se condiciona por la acción combinada de múltiples variables según un desarrollo histórico y espacial.
    La igualdad económica es complementaria de la libertad y no su presupuesto.
    Pero volviendo a su artículo , créame que rechazo su invitación para lamer genitales a cinco desconocidos , sobre todo de manera altruista , incluso aunque fueran conocidos ; prefiero recoger almendras y ver películas de ciencia ficción mientras las como.
    Dudo mucho que los argumentos de los que se oponían a la subida del SMI tengan algo que ver con lo que tan crudamente describe .

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