Pudimos

Mimo Titos

Claro que pudimos. Podíamos haber perdido, en la final o antes, contra Rusia que nos mantuvo el pulso todo el primer tiempo. O contra Italia, a la que sólo pudimos doblegar en los penaltis, con la dosis de suerte que ello conlleva. Y antes tuvimos suerte al desequilibrar el empate contra Suecia marcando en el último suspiro del partido, gol sin el cual el partido contra Grecia habría sido crucial para quedar primeros de grupo. E incluso en el primer partido contra Rusia, salimos del trance con un 4-1 que no hacía justicia a lo sucedido en el campo al no incluir dos postes rusos y en cambio sí un gol de Cesc en fuera de juego (en suma, un 3-3).

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