Lope Agirre
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“Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del Césarâ€, dijo Cristo, que para algunos era Dios y para otros César. Él también señaló que su Reino no era de este mundo, pero no parece que le hicieran mucho caso. Dios y el César, la Iglesia y el Estado, han luchado durante toda nuestra era por el poder terrenal, a veces juntos y a veces separados. Hasta la era moderna casi, los estados han sido confesionales, han tenido una religión oficial. El principio que estableció las fronteras religiosas de Europa, después de las guerras de religión fue cuius regio, eius religio. Los estados del norte de Europa fueron protestantes; y los del sur, católicos. Calvino construyó la ciudad de Dios en Ginebra y supeditó el poder civil al religioso. La suya fue una dictadura integrista y muy fanatizada.