Barañain
Juro que no era mi intención reintegrarme al Debate Callejero después de largo paréntesis volviendo sobre el monotema. Sólo una maldita casualidad ha hecho que esta vuelta haya coincidido con la enésima vuelta de tuerca de Ibarretxe; su “raca-racaâ€, como dirÃa el impagable Peridis.
Uno pretendÃa entretener a quienes se asoman a este espacio de debate con algo ligero, colorista, adecuado al tono vital con que la mayorÃa del personal afronta el verano y no castigarles con una nueva mirada sobre lo más plomizo de nuestra vida polÃtica. No ha podido ser. ¿Cómo resistirse a comentar la última sobreactuación del más tramposo de nuestros profesionales de la polÃtica?