La oratoria negra

Ricardo Parellada 

Flaubert decía que, mientras no le mostraran la forma y el fondo de una frase por separado, no sería capaz de entender la diferencia. Los políticos de primera fila tienen que pronunciar grandes discursos en ocasiones señaladas y, como en las frases de Flaubert, es difícil separar la profundidad o la superficialidad de sus ideas de la brillantez o la torpeza a la hora de exponerlas.

Se dirá que esperar una oratoria brillante de los líderes políticos es un prejuicio estético y que la lucidez y la determinación no tienen por qué aflorar en discursos poderosos y apasionantes. Pero yo no consigo creer que un líder político, social o espiritual ayuno de palabra pueda poseer la capacidad intelectual, los conocimientos y la visión para ejercer esa función. Siempre me parecerán como los malos estudiantes, que dicen que entienden o saben no sé qué, pero no consiguen expresarlo.

Mas no quiero referirme a la oratoria política en general, sino compartir con ustedes la experiencia fascinante de la oratoria negra. Son conocidas las facultades oratorias del presidente negro de EEUU, Barack Obama, que sigue la estela de otros grandes políticos oradores. Pero aquí no pretendo recordar grandes discursos de otros presidentes, sino la oratoria fascinante de otros negros.

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