La batalla de Moscú: un comentario

Frans van den Broek

La lectura de un libro sobre la batalla de Moscú en 1941-1942 es, si hubiera necesidad, el mejor antídoto contra un exceso de optimismo (o pesimismo) en la naturaleza humana y en la objetividad de las ciencias históricas. Ambos puntos merecen poca discusión –poca discusión trivial, quiero decir, por quien, como el que escribe, sabe poco del asunto-, pero un repaso de las razones por las que se han convertido en tan obvios depositarios de escepticismo intelectual siempre puede ser útil como ayuda en la relativización de nuestros triunfos y nuestras miserias.

El libro que agobia mis noches –he llegado a soñar con algunos de sus pasajes más acerbos- lo ha escrito Andrew Nagorski, y hace uso de material nuevo, hecho disponible después de la caída del imperio soviético. ‘The Greatest Battle’ combina una visión general de los momentos más críticos de dicha campaña con testimonios personales de algunos supervivientes, cartas interceptadas por la NKVD (antigua KGB) o por los servicios secretos alemanes, memorias de algunos participantes y documentos varios de toda laya, para crear una narrativa de lectura ágil y hasta podría decir que apasionante, si es que el espectáculo de la abominación humana puede consentir dicho epíteto.

Sigue leyendo

Leif Persson: El Declive del Estado del Bienestar

Lobisón

Se trata, contra lo que cabría pensar, de una trilogía de novelas policiacas cuyo eje es el asesinato del entonces primer ministro socialdemócrata, Olof Palme, en 1986. Probablemente por haber sido publicadas inicialmente en ediciones caras —aunque de las dos primeras ya hay edición de bolsillo— y en una editorial no especializada, estas tres novelas no son demasiado conocidas por los lectores españoles, que no saben lo que se pierden.

El caso Palme, torpemente investigado y nunca resuelto, parece haber supuesto para los suecos un trauma suficiente como para justificar el título. El propio Persson, en una entrevista, venía a decir que antes los suecos creían que su país era el mejor lugar para vivir para la gente corriente, y de pronto descubrieron que era sólo un país corriente.

Palme había sido primer ministro desde 1969 hasta 1976, y volvió a serlo en 1982 y hasta su muerte. Su personalidad y su origen ‘burgués’ no dejaban espacio para la indiferencia: ya en 1975 le habían asesinado literariamente la pareja Maj Sjöwall y Per Wahlöö, en su novela Los Terroristas. Como a Willy Brandt, se le suponía demasiado próximo a los soviéticos, y si a éste se le descubrió un topo de la Stasi en la Cancillería (Günter Guillaume) en 1974, a Palme le acompañó la leyenda de ser él mismo un agente soviético.

Sigue leyendo

Presidente, estamos contigo

H2S3

De seguro recordarán cuando Zapatero era bambi, un blandito incapaz de hacerle sombra a los duros políticos del PP que lideraban España con mano firme, fuera el ínclito Ansar o el designado Rajoy. Luego ocurrió lo que ocurrió, ganó mucho espacio en las elecciones municipales y autonómicas de 2003 e hizo imposible la reedición de la mayoría absoluta pepera del 2000. La frescura de la campaña del talante y el 11-M hicieron el resto, con la inestimable ayuda de la conspiración electoralista de Ansar y Acebes al peor servicio del candidato Rajoy, que hubo de sufrir en su propia carne el insensato apoyo a la invasión de Irak y la conjura para engañar a la ciudadanía sobre la autoría de los atentados.

En su primer discurso de investidura, Sosoman, que también así le descalificaban, lanzó una serie de propuestas institucionales como la reforma de la Constitución (sucesión de la Corona) o la inclusión de los ex-Presidentes del Gobierno en el Consejo de Estado. Pero además se propuso gobernar, con talante pero con talante de izquierdas, haciendo honor al “no nos falles”, retirando las tropas de Irak, desarrollando la esencia de la “Declaración de Santillana” para articular la España plural, abordando una política exterior autónoma y centrada en la defensa de los intereses presentes e históricos de España y, por supuesto, encarando con el refrendo del Congreso el reto de la derrota de ETA, que llevaba tres años sin matar y había transmitido su disposición a poner fin a su siniestra y prolongada campaña a través de un final dialogado.

Sigue leyendo

Trenes rigurosamente vigilados

Javier

Escribo  esto  días después de celebrada una reunión  entre Zapatero y Revilla, el presidente del gobierno regional de Cantabria y líder de su Partido Regionalista (PRC) y sigue sin despejarse la  incógnita del “drama ferroviario”  con el que viene amenizándose la vida política en esta comunidad autónoma. En este encuentro, forzado por Revilla, Zapatero ha garantizado al presidente de Cantabria que antes de un mes  le expondrá la decisión del Ejecutivo sobre la llegada del tren de alta velocidad a la comunidad autónoma y cuál será su trazado.

Revilla lleva semanas declarando que si no se modifican los planes de Fomento respecto al Tren de Alta Velocidad para Cantabria romperá el pacto de gobierno que mantiene con el PSOE. Pacto que  ha venido siendo bastante provechoso para Cantabria y una de cuyas prioridades ha sido la   llegada del AVE. El caso es que se  apostó, además,  la conexión con la meseta, con Madrid, vía Palencia. En el contexto del ajuste económico y el consiguiente recorte en las infraestructuras, el anuncio del ministro  José Blanco de que no se llevaría a cabo esa obra -la conexión del AVE por Palencia-,  desencadenó la crisis. Ahora, de un trazado ferroviario depende la estabilidad política de una comunidad autónoma.

Sigue leyendo

Discurso camaleónico

Millán Gómez

La política española está de enhorabuena. Hay una nueva formación política que enriquece el panorama partidista. A partir de ahora los ciudadanos pueden otorgarle su confianza. No defraudarán. Sus principios ideológicos son única y exclusivamente los trabajadores. Cuanto más humildes, mejor. Faltaría más. Cualquier otra preocupación es anecdótica y en los debates internos ni se contempla. Las discrepancias con el Gobierno en materia antiterrorista, social, de derechos civiles, etcétera se han olvidado. Ahora sólo preocupan los trabajadores y mientras haya un solo ciudadano en paro van a hincar el codo las 24 horas del día sin dormir hasta conseguir el pleno empleo. Pero el empleo total eh, que ningún mortal esté apuntado en el INEM. Estoy hablando ni más ni menos que el Partido de los Trabajadores, cuya sede está en la calle Génova de Madrid.

El PT es el nuevo PP. Ya lo dijo el President de la Generalitat de Catalunya, José Montilla, al relacionar irónicamente al PP con el líder de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara. Los populares, en su cansino afán por darle cera al Gobierno culpándolo hasta de la lluvia, se han disfrazado ahora del principal defensor de los trabajadores. En un nuevo salto sin trampolín tratan de presentarse ante la sociedad española como unos fervientes defensores de las preocupaciones de los ciudadanos más desfavorecidos.

Sigue leyendo

Mal rollo

Lobisón

Hasta hace unos meses la política económica de los países occidentales seguía un curso racional. Frente a la crisis económica, y especialmente la crisis bancaria y de crédito que se produjo tras la quiebra de Lehman Brothers, los gobiernos habían rescatado a los bancos afectados, inyectado liquidez y ampliado las medidas anticíclicas con estímulos a la inversión y al consumo. El resultado era un crecimiento del déficit, a veces —como en España o el Reino Unido— por encima de dos dígitos. La idea era recuperar primero la senda del crecimiento y luego reducir esos déficits, cuando la mayor actividad económica aumentara los ingresos fiscales y redujera el gasto provocado por el desempleo.

Para los economistas ortodoxos —antikeynesianos— que han dominado el pensamiento durante las dos últimas décadas, sin embargo, ésta era una estrategia equivocada, que debía provocar un repunte de la inflación —pese a que durante muchos meses el mayor riesgo ha sido una deflación como la que apuntilló a Japón en los años noventa— o que abocaría a una crisis de deuda. Por tanto había que parar y reducir el déficit cuanto antes, se hubiera regresado o no al crecimiento. La experiencia histórica del intento de reducir el déficit antes de tiempo, durante la gran recesión de los años treinta, mostraba sin embargo que, por muy cara y desagradable que fuera la medicación, retirarla precipitadamente podía matar al enfermo.

Sigue leyendo

Amor humano y amor divino: The Forty Rules of Love de Elif Shafak

Frans van den Broek 

Escribir sobre el amor es una de aquellas tareas a las que, casi inevitablemente, todo escritor debe enfrentarse, para bien o para mal. Más lo segundo que lo primero, cabe decirlo, si atendemos a los resultados. Es fácil caer en lugares comunes, clichés de todo tipo, emocionalidad forzada o simplemente la confusión o el aburrimiento. Por ello es loable que alguien de la talla literaria y fama internacional de Elif Shafak emprenda esta tarea con pluma segura y ninguna inhibición. Es más, la escritora ha elegido esta vez hablar de aquel otro tipo de amor del que casi nunca más se habla, al menos en la literatura occidental, el amor divino o platónico, y lo hace incursionando en aquel otro campo minado de la literatura, la novela histórica. Y por si su tema no fuera ya lo suficientemente difícil, lo hace de la mano de la filosofía sufí­ del gran poeta persa Jalal al-Din Rumi, más conocido como Mawlana o Mevlana (‘nuestro maestro’), cuya popularidad en occidente fue firmemente establecida por la publicación de sus poemas en antologí­as aparecidas en los Estados Unidos, algunas de las cuales verdaderos éxitos de ventas, pero cuya filosofí­a es de ardua interpretación.

El resultado es una novela hermosa y valiente, pero controversial. La novela entrelaza dos historias: la primera cuenta la historia de Ella Rubinstein, una mujer en aquel punto de inflexión existencial que representan los cuarenta años, cuya vida ha sido absorbida por la rutina de la vida familiar como ama de casa, función que cumple a cabalidad. Su esposo es un dentista de éxito, trabajador y cariñoso, del que sabe que a veces la engaña con otras mujeres, hechos que prefiere ignorar, y al que quiere como se quieren a las personas con las que se ha convivido en moderada paz por veinte años. Tres hijos la han mantenido ocupada hasta ahora, pero ya han pasado la adolescencia, por lo que se ha permitido aceptar un trabajo como lectora de una agencia literaria a tiempo parcial, en consonancia con sus estudios de literatura inglesa de los que no ha hecho uso jamás. Recibe entonces un manuscrito para hacer un reporte sobre el mismo, llamado «Sweet Blasphemy», una novela escrita por un tal Aziz Zahara. Esta novela dentro de la novela constituye la trama de la segunda historia, que se desarrolla en capí­tulos alternados. Trata de la vida de Rumi, sobre todo de su encuentro con el misterioso derviche itinerante Shams de Tabriz, encuentro que trasmuta su vida espiritual y le incita a la poesí­a, produciendo algunos de los poemas mí­sticos más complejos de la literatura en cualquier lengua, como el «Masnavi», un libro que ha sido llamado por algunos el Corán persa. El encuentro está signado por la irrupción del amor divino en la vida del respetado teólogo e intelectual Rumi, y trastoca su vida y la de quienes le rodean. La historia de Rumi y Shams es contada desde distintos puntos de vista, como la de sus hijos, o la mujer de Rumi, una cristiana convertida, o algunos de sus discí­pulos o hasta personajes de la calle, como un borracho o una antigua prostituta o un fanático religioso.  Sigue leyendo

Algunos datos de opinión sobre el PP y la memoria histórica

Alberto Penadés 

El domingo pasado Javier Cercas traía un poco de sensatez en el último episodio del debate periodístico sobre la “memoria histórica”, el que ha suscitado un artículo de Leguina (Enterrar a los muertos) de hace unas semanas. No tengo especial simpatía por el autor del segundo, y entiendo que la atmósfera está muy cargada por la inicua persecución al juez Garzón, con la que Leguina simpatiza al parecer, pero, con todo, me ha sorprendido la rabia con la que algunos cargan contra algunas cosas que escribe. 

Una es que una parte de la izquierda era contraria a la democracia en los 30, como la mayor parte de la derecha. No sé cuáles serían las proporciones, pero en términos generales no me parece ningún disparate decirlo así. Es cierto, como dice Cercas, que fue la izquierda la que la defendió, (hay que añadir que junto con una pequeña parte de la derecha) y por eso los que tomaron esa causa fueron “políticamente buenos”. 

Cercas distingue la moral de la política para construir un argumento según el cual lo que lo que puede ofender a cierta derecha es la implicación de que quienes fueron políticamente malos lo fueran también moralmente, implicación que le parece evitable. Para ello trae el caso de un pariente falangista que fue moralmente bueno. Viniendo de Cercas no es extraño que el argumento se apoye en la figura de un héroe. Más difícil es el caso de algunos villanos que, por elección de bando,  fueron “políticamente buenos”, como el traído y llevado compañero socialista Agapito García Altadell, tema que en el argumento de Cercas queda suelto. Este es un tema lo bastante hondo como para dedicarle otro post, si llega el caso. Me quería ocupar ahora de otra afirmación de Leguina, y es su rechazo a la identificación del PP con el recuerdo y la añoranza del franquismo, porque sobre eso tenemos algunos datos.

Sigue leyendo

Cómo llegó Aristóteles a la Sorbona

Magallanes

 Con la invasión de los bárbaros, y con su decadencia endógena, el imperio romano perdió el legado de los filósofos griegos y demás conocimientos científicos y medicinales que se habían desarrollado durante los siglos de esplendor griego y romano. Todo ello se guardaba en la famosa biblioteca de Alejandría. Cuando el Islam llegó a Alejandría ocurrió que, a pesar de poner el Corán por encima de cualquier otra fuente de conocimiento, muchos estudiosos empezaron a traducir aquellos textos filosóficos, matemáticos, físicos, médicos y astronómicos. Posteriormente los musulmanes conquistan la Península Ibérica y en un par de siglos Córdoba se convierte en una  capital con más de un millón de habitantes, con una biblioteca de más de 400.000 volúmenes, y en la que las artes y las ciencias tienen un enorme desarrollo a partir de los textos de Alejandría traducidos al árabe.  Los musulmanes (árabes, sirios, mesopotámicos y egipcios) se encontraron en la Península Ibérica con la población romanizada cristiana, con los restos de una aristocracia goda y con los judíos hispanos que ya llevaban muchos siglos en la península. A estos últimos ya los conocían desde el comienzo del Islam. Mahoma había fundido gran parte del contenido de la Biblia con sus propias concepciones (mensajes de un arcángel), originando el Mahometanismo o Islamismo. Por ello Mahoma, que predicaba destruir a los idólatras, sin embargo excluía de esta consideración a los creyentes de “las religiones del libro”, es decir, a judíos y a cristianos.

 La convivencia con los judíos fue, por tanto, fácil y las nuevas generaciones de estos aprendieron árabe y se educaron en las academias dónde los maestros árabes difundían sus conocimientos.

Sigue leyendo

¿Ruptura o continuidad?

Julio Embid  

Independientemente de lo que pase en las municipales del año que viene, parece que en el PSOE no existe un plan B para sustituir a Zapatero como candidato en 2012. Todo el mundo da por hecho que volveremos a ver un enfrentamiento 3.0 entre Zapatero y Rajoy, en el que seguramente sea el resultado más ajustado de los tres. Ahora bien, si hubiera una debacle (gobierno en mayoría del PP) en el PSOE, se abriría la caja de Pandora de la sucesión y comenzaría la guerra congresual con un candidato de ruptura contra un candidato de continuidad. 

¿Cómo se escoge al futuro líder del gobierno o líder de la oposición? Pues mediante el modelo de selección delegativa, donde los afiliados de las células (agrupaciones) locales, de distrito o municipio, escogen a sus delegados al Comité Provincial, que a su vez escogen a sus delegados al Comité Regional, que a su vez en función del número de afiliados, escogen a sus delegados al Congreso (Federal/Nacional) que allí votarán al único candidato que se presente o lo reprobarán votando en blanco. De cualquier manera, el poder, la toma de decisiones reside en esos cuadros provinciales, que asisten ininterrumpidamente a todos los Congresos durante décadas, mientras mantienen su red en su provincia. Un sistema decimonónico donde los desplazamientos eran complicados y, por tanto, se precisaba de una convención para fijar los objetivos tetra anuales.

Sigue leyendo