Como en casa no se come en ninguna parte

Carlos Hidalgo

Una virtud del PP es que saben tirar del refranero y de lugares comunes para ganarse la simpatía de la gente. Rajoy era un auténtico experto soltando uno detrás de otro para no decir absolutamente nada y a la vez aparentar ser un señor sensato y bastante perplejo.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, es bastante más torpe en la misma lid. Dice un tópico detrás de otro, no para parecer un señor despistado, como Rajoy, sino para parecer más listo y lo que termina siendo es entre penoso y un poco cuñado.

Pablo Casado trataba de hacer lo mismo, pero explotando la vena de “sobrado”, como ese más atrevido del grupo que es el que entra a las chicas, vacila al camarero para intentar sacar un descuento de la cuenta del restaurante o escandaliza a las tías en las cenas familiares para que suelten grititos. Sigue leyendo