Que trabajen los robots

Julio Embid

La pasada semana terminé de ver el último capítulo de “El Mandaloriano” de la plataforma Disney Plus. La serie, una especie de western en el universo de Star Wars, dentro de un mundo de fantasía trata sobre un pistolero forajido (El Mandaloriano) que cuida de un bebe con poderes (Grogu) mientras sigue una religión que les impide quitarse el casco bajo ninguna circunstancia. Este hecho intrascendente permite que cualquier actor de entre 1,80 y 1,90 pueda interpretar ese papel. Sin embargo, tiene episodios memorables. Les pondré un ejemplo.

En el episodio 22, el Mandaloriano y su amiga Bo-Katan viajan al planeta Plazir-15. Allí todo está limpio, todo funciona bien, viven en una sociedad idílica, donde los seres humanos viven ociosos realizando fiestas, no existe el ejército ni se pueden portar armas y los droides (robots) de tiempos anteriores están programados para trabajar y para mantener el orden. Es un buen lugar para vivir, si eres un ser humano. Total que de repente algunos droides empiezan a fallar y atacan a los seres humanos y los mandalorianos tienen que investigar qué pasa y saber por qué hay fallos. En un determinado momento, los mandalorianos preguntan a los gobernantes si deben destruir a todos los droides y los gobernadores planetarios dicen que no, que si no, los seres humanos tendrían que ponerse a trabajar y eso sí que no. Sigue leyendo