Contando las horas, tensando la cuerda

Carlos Hidalgo

Dicen que para cuando este artículo esté publicado es bastante posible que Puigdemont haya firmado el pacto con el PSOE y que la investidura de Pedro Sánchez sea un hecho.

Es mucho decir. No sólo porque el expresidente de la Generalitat, autoproclamado seudomonarca de Cataluña, es impredecible, sino porque hay otros actores en este drama que también lo son. Para empezar los diputados de la extinta CiU, ahora llamada Junts, de los que alguno se puede desmarcar para erigirse en representante de la militancia independentista que votó que no a apoyar a Sánchez. Pero tampoco olvidemos a Podemos, ahora integrado mal que bien en Sumar, que quiere protagonismo a toda costa y bien puede querer dinamitar la investidura como canto del cisne y para llamar la atención, en una jugada que sería muy propia de Pablo Iglesias Turrión, el líder de facto de la formación morada. Además, la enorme presión en la calle ejercida por pequeños grupos de ultraderecha, contrarios a la amnistía, podría hacer que cualquier otro de los diputados que necesita el PSOE puedan cambiar el sentido de su voto, al ceder a las presiones o al querer apuntarse un tanto populista de cara a su electorado. Sigue leyendo